Sobre el republicanismo socialista

El PCE y los partidos supuestamente "marxistas" que aceptaron la Constitución monárquica, sus fuerzas represivas y su bandera, actuaron directamente en contra de la concepción marxista de la especie humana, componente esencial de su teoría revolucionaria; estos partidos aceptaron como modelo el despreciable hombre deshumanizado que forma el "principio monárquico", y no contentos con eso lo impusieron a quienes rechazamos aquella Constitución.
Durante un tercio de siglo han continuado apoyando directa o indirectamente su tal orden de cosas. Servilmente, se han arrodillado ante la monarquía impuesta por Franco cada vez que ha sido necesario, y además de minar desde dentro la lucha de clases entonces ascendente, nunca han intentado siquiera ponerse en pie tras tanta humillación.
Simultáneamente a la aceptación de la monarquía y de todo lo que conlleva, esas izquierdas españolas estaban abandonado lo que es esencial a cualquier práctica revolucionaria: potenciar la independencia política y la autoorganización obrera y popular; aplicar la dialéctica reforma/revolución; exigir la radical reforma agraria; exigir el control obrero; potenciar formas asociativas desmercantilizadas, desde el cooperativismo socialista y las comunas vecinales, hasta prácticas de liberación sexual, otra pedagogía y otro sistema sanitario, etc; practicar la acción directa y la movilización social; denunciar al poder eclesiástico y a su terrorismo simbólico-religioso; potenciar la creatividad teórico-crítica y la denuncia radical del orden existente.







