Somos catalanes, catalanes y andaluces, de clases populares
Y que nadie nos haga escoger nunca entre Andalucía o Cataluña, porque somos como somos gracias a Andalucía y gracias a Cataluña
El ser humano tiene un corazón lo suficientemente grande para amar la tierra donde nació, creció, estudió y se enamoró; y también, para amar, igualmente, la tierra donde emigró, aquella tierra donde igualmente creció, estudió, y también se enamoró. Y que nadie nos haga escoger nunca entre Andalucía o Cataluña, porque somos como somos gracias a Andalucía y gracias a Cataluña.
Y el pueblo catalán es como es gracias a los que vinieron en el siglo XX, a los que lucharon en 1714, a los que vendrán en el siglo XXI, a los que combatieron al fascismo en el 36, a los que detuvieron en la última huelga general y a los que participaron en la Via Lliure. Porque la construcción de los Països Catalans no es una construcción identitaria, en base al pasado, la construcción nacional dels Països Catalans se hace mirando adelante hacia dónde queremos ir juntos los que tenemos voluntad de futuro, una construcción que debe ser por y para las clases populares sean del origen que sean.
Solamente una mirada necia, fría y calculadora de aquellos que piensan más en urnas que en construir, en gobernar que en empoderar, en despachos más que en la calle puede hacer un grito en una tierra de acogida a votar según los orígenes. Este llamamiento es una humillación a todos aquellos abuelos, padres e hijos que con el sudor de la frente lucharon y consiguieron que nadie distinga en esta tierra por sus apellidos, porque los andaluces y descendiente de andaluces de las clases populares no somos ni más ni menos que ningún otro y por tanto no votaremos en unas elecciones del principado de Catalunya por nuestra condición de andaluces, sino por nuestra condición de catalanes y de clase obrera, votaremos con la ilusión de construir, de crear un País donde las decisiones la tomen sus ciudadanos, no en despachos de Bruselas ni de Madrid.
Deberían tener más cuidados aquellos que no distinguen entre derechas e izquierdas en no distinguir según los orígenes, porque las clases populares catalanas sufren por igual las imposiciones del estado español en educación y lengua a través de la LOMCE, sufre por igual la deuda ilegitima que desemboca en recortes sociales, sufre la corrupción de los gobernantes, y sufre la falta de democracia que no deja otra salida a un pueblo más que la desobediencia a una legalidad española encabezada por una constitución impuesta bajo la amenaza de un ejército franquista, eso sí bajo una capa de pintura democrática. Aquellos que mendigan el voto aun agitando la bandera de la etnia deben saber que las clases populares del pueblo catalán hayan nacido en Rubí, Hospitalet, Vic, Girona, Marraquech, Islamabad, Sevilla o Madrid son lo suficientemente maduras para votar mirando al futuro.
Eduardo Cáliz
Miembro del Consell Polític Nacional de la CUP







