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Estado español :: 11/07/2011

Talamanca del Jarama, el Koljós del Norte de Madrid.

Cultura Indigente
Durante tres años (1936-39) Talamanca del Jarama, fue una experiencia social-libertaria.

Talamanca del Jarama, sabe a olivo viejo, los chopos acomodan casa en el Arroyo de Galga y el Jarama es su mejor poeta. Muhamed I de Córdoba le dio una frontera de Atalayas como puertas del Al-Ándalus y la II Republica a su muralla de una Roma ya mas bárbara que civilizada, un decreto de Monumento Histórico Artístico. Porque si el colonialismo español dejo Iglesias, el de EEUU, Burguer King, el de los cesares soltó un puente en este villorrio.

Talamanca post-Julio de 1936, a la cartuja se le bebieron el vino y le pusieron pólvora del Ejercito Popular, en sus bodegas. Y a la salida del pueblo, pasados los sauces manufacturados de agua y los surcos pisados de militar, el aeródromo del gobierno de Largo Caballero. Operado de Nieuport-Delange de la época de los felices años 20 y ganado de vuelo pesado de los Potez 540.

Al mando del Teniente Francisco Poblet, la iglesia pasa de las misas a un depósito de bombas, algún piloto con su pistola Astra pega balazo a las imágenes de Cristo. Parroquia tomada en los últimos días de Julio, por la población fiel al Frente Popular. Local que reformaron en secular.

El Ayuntamiento procede a la incautación de libros de interés histórico, en manos de entes privados del Obispado de Madrid y de los fondos religiosos de la Cofradía de Vera-Cruz. Y municipalizan el ganado, el grano y las ganancias de los mismos, del terrateniente Ignacio Vázquez Fernández.

La UGT establece la Sociedad Obrera y colectiviza y socializa el uso campesino de las tierras dueñas de forasteros y se cobra por renta, por la utilización de los términos municipales rústicos a los Kulaks Talamanqueños, Eduardo piñón y Gregoria Gutiérrez. Se Koljósiza el campo y el trigo, por voluntad popular, para lo que se configura un comité revolucionario, compuesto por:

Alejandro Moreno, Ángel Marcos, Eusebio Rico, Andrés García, Natalio Martin, José Blas, Jesús Rubio y Félix Moreno. Las carencias de nutrición histórica de los paisano/as más

pobres de la localidad, son aminoradas y el hambre se erradica. En Talamanca del Jarama se instaura una especie de gestión anti-autoritaria agracia y ganadera.

Sin ser leídos de Antón Pannekoek y sin tractor Fordson gringo, los habitantes de un pequeño pueblo del norte de Madrid y de relieve castellano, han puesto en curso una democracia comunista por inercia y sin crímenes.

Eduardo Andradas

Miembro del Colectivo de Poesía – Cultura Indigente- e Investigador histórico de la Guerra Civil en la Comarca Norte de Madrid.

http://elleteoenverso.blogspot.com/

 

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