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Pensamiento :: 20/09/2005

Telesur: Las contradicciones de un proyecto comunicacional multiestatal

aeroproletaria
Las contradicciones de un canal multiestatal masivo que intentará contrarrestar la hegemonía de las corporaciones transnacionales en Latinoamérica

El domingo 24 de julio se celebró en Caracas, Venezuela, la inauguración de Telesur, un canal satelital multiestatal entre Uruguay, Argentina, Cuba y Venezuela que se emitirá a toda la región latinoamericana a partir del lunes 25 del corriente mes. El canal será retransmitido por canales públicos-estatales, comunitarios y sistemas de televisión por cable. En el caso argentino se verá por Canal 7 -y quizás posteriormente por Ciudad Abierta, canal público-estatal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La ceremonia se llevó a cabo en el Teatro Teresa Carreño en la ciudad de Caracas, duró cuatro horas y se vio por satélite en 23 países de Latinoamérica. La apertura la encabezó el Presidente de Telesur y actual Ministro de Comunicación e Información de la República Bolivariana de Venezuela, Andrés Izarra, y el Director General de Telesur, el periodista uruguayo Aram Aharonian, quienes anunciaron "el modelo de integración para la región y lxs latinoamericanxs" que sintetiza Telesur. En toda la ceremonia imperó un discurso latinoamericanista y popular crítico del modelo neoliberal, pero claro en la reactualización de proyectos regionalistas y alternativos al libre mercado. Es evidente que Telesur es un proyecto comunicacional que va de la mano de los acuerdos político-económicos entre los gobiernos latinoamericanos -de centro izquierda- que se encuentran estableciendo negociaciones estratégicas para hacer frente al proyecto impulsado por Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio, ALCA, hoy difícil de concretar por el reordenamiento geopolítico principalmente en América del Sur.

En este sentido, al canal Telesur no se le puede pedir más que eso: una herramienta, superestructural, en sintonía con los acuerdos político-económicos que vayan dando sus países miembros. Pero también, es claro que Venezuela está a la cabeza de este proyecto comunicacional audiovisual como también lo está con el proyecto del Noticiero del Sur -impulsado por la emisora venezolana Vive-Tv y que va por su cuarto boletín informativo de tres bloques de 30 minutos en total- autónomo al canal satelital multiestatal, pero que va en paralelo al mismo. El Noticiero del Sur aspira a construir una red independiente de (auto)producciones audiovisuales que articule, principalmente videos, de medios comunitarios y de grupos de video. Seguramente más tarde se incorpore al proyecto Telesur con una programación propia en video-informes y documentales que recojan las problemáticas de las organizaciones sociales en lucha en Latinoamérica.

Volviendo al Telesur y sin menospreciar este proyecto ambicioso y sabiendo las limitaciones que presenta al constituirse como un nuevo network multiestatal, el mismo no está exento de contradicciones. Varios de lxs miembrxs del consejo asesor que hablaron en diferentes oportunidades en la presentación de lanzamiento, mostraron una serie de críticas al proyecto Telesur. Una de las primeras advertencias la desplegó Richard Stallman quien dijo que tenía miedo que el canal se convierta en el sueño de los intelectuales -le faltó decir de la vieja izquierda radical y reformista de los años "60 y "70- y que solo sea visto por dicha clase social erudita. En consonancia con esta misma postura, el cineasta Danny Glover expresó su descontento por la casi nula (re)presentación en el consejo asesor de mujeres y afro descendientes; preocupación que se hizo extensiva por otros miembros del consejo que pusieron en evidencia la falta de (re)presentación indígena y de jóvenes en el consejo -y cabe agregar también de otros grupos sociales: homosexuales, transgéneros, y de colectivos de pueblos originarios no identificados con los sistemas sociales de los estados nacionales.

Las contradicciones desplegadas en la presentación del canal pusieron en evidencia los riesgos de una estrategia comunicacional que reproduce en cierta manera la estructura de la televisión de masas. Un proyecto de televisión alternativa en contenidos a los grandes grupos massmediáticos que busca "enamorar al conjunto del pueblo latinoamericano" no deja de ser una ambición difícilmente concretable sin que reproduzca, en cierta manera, el modelo comunicacional desplegado históricamente por los grandes medios masivos: unidireccionales, centralizados, jerárquicos y homogenizantes en relación a la multiplicidad de sujetos sociales y políticos latinaomericanxs. Querer competir con las grandes corporaciones privadas creando un único medio televisivo nos está hablando claramente de un tipo de estrategia donde el cuestionamiento político está puesto en el contenido y no en la forma/estructura de producir comunicación. En este sentido, la forma de organización estructural del Telesur no será muy distinta al modo de funcionamiento de las grandes corporaciones mediáticas.

Con el lema "Nuestro Norte es el Sur" el proyecto comunicacional de Telesur logra concretar el sueño de movimientos sociales y organizaciones políticas que en los años "70 denunciaban el "imperialismo cultural" de las corporaciones trasnacionales en la región, a la vez que experimentaban medios comunitarios y alternativos a la industria mediática del infoentretenimiento. Hoy, la situación imperial de la comunicación es mucho más aguda.

La hegemonía de los medios masivos opera en dos sentidos, uno como factor de poder económico: la información y la producción de sentido son mercancías claves en la producción inmaterial del sistema social capitalista postfordista. Otra, como factor de poder simbólico: la producción de imaginario y de lazo social y la identificación colectiva entre los sujetos sociales pasan a ser estratégicos en los discursos massmediáticos. El espectáculo opera como dispositivo de (bio)poder haciendo efectivas demandas sociales y deseos colectivos -mediante un mercado diversificado en gustos-, produciendo un tipo de subjetividad mercantil que consume estilos y formas de vida fetiches, a la vez que produce un tipo de receptor-espectador pasivo de narraciones audiovisuales con las cuales se siente identificado pero que él mismo no produce, sólo consume.

Frente a esta nueva situación de dictadura mediática y de homologación del imaginario social, el proyecto de Telesur se plantea contrarrestar las imágenes estereotipas sobre lxs latinoamericanxs, haciendo énfasis en la diversidad cultural, étnica y social que se vive en las diferentes regiones de Latinoamérica. En materia de información, apuesta a un periodismo de investigación serio y profesional que produzca "información operativa y veraz", contextualizar, con "análisis de diferentes enfoques", sin caer en la propaganda político partidaria. Para este objetivo -con sede central en Caracas- contará con la colaboración de corresponsalías -de corte más profesional- en nueve países, pero también se nutrirán de las producciones audiovisuales desarrolladas por las propias experiencias en comunicación comunitaria y alternativa de colectivos, grupos, movimientos y organizaciones sociales de base.

La programación de Telesur será de forma escalonada, comenzará todos los días con media hora de noticiero, después pasará a dos horas de transmisión diaria para finalmente lograr alcanzar una programación fija y estable. En los contenidos habrá desde noticieros y programas de análisis político, documentales, ciclos de películas "imperdibles", programas de música y bailes tradiciones y de los nuevos estilos culturas juveniles hasta un programa que se llamará Telesurgentes que recogerá material audiovisual -en muchos casos serán autoproducciones en video- sobre conflictos, luchas, y formas de vida alternativas de las organizaciones y movimientos sociales latinoamericanos.

Veremos cómo se desarrollo dicho proyecto, pero ya en su misma presentación oímos algunas críticas sobre la escasa pluralidad y diversidad de sujetos e identidades representadas. Cabe agregar también la crítica y las contradicciones que encierra en sí mismo un proyecto que aspira a producir otros discursos sociales, pero que al mismo tiempo, al ser masivo, necesariamente termina reproduciendo el modelo comunicacional de los grandes medios masivos, teniendo que jugar en el mismo terreno que la lógica comercial: profesionalismo, veracidad y construcción de audiencias, y dejando en un segundo plano la crítica ideológica más radical que los medio comunitarios y/o alternativos le han hecho históricamente a los medios masivos: antes que consumir medios, es mejor producirlos. O como dice la frase de la red de indymedia: "No odies a los medios, Haz medios".

Para finalizar, si bien Telesur no es -obviamente- un proyecto revolucionario en la comunicación actual, quizás sirva como herramienta táctica para difundir y promover las (auto)producciones de quienes sí creemos en la autogestión de la comunicación, en medios propios y autónomos a los proyectos estatales o privados, ambos inscriptos en la lógica de construcción de audiencias y de un público receptor que consume medios.

Para mayor información:
http://www.telesurtv.net
http://www.vive.gov.ve
Para ver Telesur por intenet

Fuente: Indymedia Argentina

 

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