Treinta reflexiones y propuestas sobre la prensa

17/IX/1995
NOTA A MODO DE ADVERTENCIA: En las breves páginas que siguen los y las lectoras sólo encontrarán sucintas afirmaciones o tesis sin cimentación teórica previa. Pedimos disculpas por semejante descortesía. No se utiliza apenas la palabra "prensa" y tampoco la mayor parte de la terminología al uso en los aparatos de alienación y contrainformación. Hemos rechazado conscientemente esa jerga tramposa y obnuviladora. Entendemos por "comunicación" no sólo el resultado del funcionamiento de una estructura o área del MLNV especializada en ello, sino sobre todo el resultado global del funcionamiento diario del MLNV en su totalidad.
1.- El grueso de nuestras críticas a los media han pivotado hasta ahora sobre dos grandes y únicos ejes que hemos desarrollado en la siguiente secuencia temporal:
1-1.- Primero se les denunció como fuerzas activas en la represión directa e indirecta del Estado contra el MLNV. Teníamos argumentos y pruebas de sobra para ello. Se les denunció con fuerza y con razón.
1-2.- Después se les ha empezado a denunciar como fuerzas desnacionalizadoras, como agentes conscientes de la espa=C3=B1olización y de la lucha contra la identidad nacional vasca. Pero esta segunda fase justo ha empezado y quedan muchas áreas de los media aún sin tocar en ese sentido.
2.- Ambas críticas se basaban en una serie de concepciones generales sobre los media que, grosso modo, partían de la denuncia de su supeditación e integración consciente en la lógica del Estado. Esta crítica era justa en su tiempo y sigue siéndolo, pero sólo en parte. Luego hemos empezado a comprender el resto, o sea, que además de eso, los media son una nueva industria, una de las ramas productivas nuevas que más tasa media de ganancia obtiene y con más espectativas de aumento debido al desarrollo de la cuarta revolución tecno-científica en vigor. Pero esta segunda crítica es aún muy pobre y limitada en muchas cuestiones. Y además, empieza ya a estar superada parcialmente.
3.- Las industrias mediáticas tienen especiales relaciones con los poderes establecidos. No con el poder a secas, al viejo estilo, al de las democracias burguesas de los sesenta y setenta. Ahora los poderes, manteniendo sus objetivos y sobre todo, manteniendo su método definitorio cual es la ocupación material del espacio, se manifiestan de otras formas. Una de sus obsesiones es precisamente la de dedicar atención preferente y substancial a los medias. Más aún, existe una nueva simbiosos poderes-medias. Nosotros padecemos dos grandes limitaciones al respecto, que nos condicionan grandemente nuestra dinámica:
3-1.- Carecemos de una adecuada comprensión de esas nuevas formas de materialización de los poderes -que en última instancia buscan la ocupación material del espacio y el control del excedente- y a lo sumo que llegamos es a barruntar las traicioneras alianzas coyunturales entre fracciones de poder e industrias mediáticas determinadas, pero nada más.
3-2.- Estamos en lo cierto al insistir en la centralización estratégica que realiza el Estado en todo lo relativo a la guerra psicológica, a la guerra desinformativa, a la periódica revisión de sus instrumentos de control generalizado, etc., pero no sabemos discernir ni los momentos de especialización de los mensajes ni sus respectivas dinámicas y canales de penetración.
4.- En síntesis, debemos superar cuatro límites:
4-1.- Existe una nueva simbiosis de poder-media que va más allá de la también existente y muy real centralización operativa, táctica y estratégica, impuesta por el Estado en todo lo que concierne a la "guerra del norte". Lo que se nos escapa de esa nueva simbiosis hace referencia a cuestiones de autonomía y habilidad libre de los media que luego abordaremos.
4-2.- Esa simbiosis es compleja no sólo en cuanto a las relaciones entre los componentes cuanto, además, a las relaciones de ellos con los entornos circundantes. Por ejemplo, las relaciones de los poderes estatales con otros Estados e instituciones internacionales o las relaciones de las industrias mediáticas con transnacionales mediáticas y otras que no lo son directamente.
4-3.- Esa simbiosis es expansivamente polimórfica, tiene tantas formas específicas como áreas de poder-mercado y mercado-poder puedan existir y lo que es más importante, deban crearse para superar la tasa media de ganancia de la industria mediática. Es decir, la polimorfia es expansiva por la misma exigencia de la unidad simbiótica poder-media a multiplicarse para no perecer.
4-4.- Esa simbiosis es adaptativa no sólo a las nuevas formas que ella crea según lo visto arriba, sino más grave y peligroso, se adapta a las nuevas resistencias populares: es un virus mutante y retroactivo que espera a la bajada de tensión defensiva de las nuevas dinámicas populares, al relax militante posterior a toda lucha y logro para, tras descodificar su sistema de armas políticas, contraatacar con tácticas y estrategias no descifrables y desactivables por la dinámica popular atacada.
4-5.- Esa simbiosis, por último, no resuelve las contradicciones parciales y secundarias entre las diversas fracciones y grupos políticos y mediáticos. Esas contradicciones vienen de dos fuerzas: los intereses parciales de los partidos del sistema y los propios interes parciales de las industrias. Las presiones del mercado, los enormes gastos de las burocracias político-empresariales, las alianzas coyunturales, las opciones y decisiones subterráneas pero decisivas de los verdaderos poderes fácticos=E2=80=A6 estas circunstancias determinan que las contradicciones secundarias y parciales, no desaparezcan. Es más, el sistema en su conjunto las rentabiliza: refuerzan su legitimidad "democrática", mantienen en la reserva bazas políticas no gastadas y aumentan los beneficios de la industria mediática.
5.- Nos enfrentamos a una industria político-mediática. No existe ya la mera y simple industria mediática, del mismo modo que, a otra escala, no existe tampoco la simple fracción financiera del capital, sino poder político-financiero independizado del formal poder parlamentario. Hoy la industria mediática, para crecer, debe ser político-mediática al igual que los poderes clásicos, para crecer, deben transformarse en mediático-políticos. La lógica del poder máximo es la lógica del máximo beneficio. La industrialización de los media es inherente a la industrialización del poder como sistemas de control generalizado de las mentes alienadas. La mundialización vigente y la independización de la fracción financiero-altas tecnologías completa el cuadro.
6.- Como resultado de estos cambios que se están dando a velocidad creciente y de nuestra orgullosa ignorancia, somos incapaces de comprender las características de los siguientes problemas:
6-1.- Actualmente, la producción de mentiras y silencios por el poder mediático -poder político- es simultáneamente producción de verdades y ruidos enturbiadores. Antes, en otras fases capitalistas, la producción de mentira y silencio requería tiempo para transmutarse en producción de verdad y ruido. Hoy ese tiempo es mínimo, es más, el ruido ha devorado al silencio y la industrialización de la verdad ha desplazado en casi todos los mercados -luego veremos que no en todos- a la de la mentira: es esa contradicción que se llama "virtualidad real".
6-2.- Actualmente, la producción de verdad y ruido está superando ya la fase de la noticia de última hora y del control incapaz de evitar las interferencias subversivas, fenómenos característicos hasta hace pocos a=C3=B1os, para entrar en una nueva fase de imposición de un sentido fugaz de la existencia y de ruido social que ahoga en su inarticulación las interferencias subversivas. Es decir, ahora, los "expertos comentaristas" producen el sentido de la noticia, pero es tan fugaz como el fugaz tiempo que tarda en producirse otra noticia que es de inmediato dotada de sentido fugaz, inmediatamente arrinconada y olvidada por la siguiente noticia y su sentido simultáneo: una absorvente y celérica espiral. Tal rapidez impide no sólo la audiencia de las interferencias subversivas sino la propia intercomunicación cotidiana.
6-3.- Actualmente, el silencio incomunicativo e impuesto ha sido suplantado por el ruido atronador de las industrias mediáticas. Ruido sonoro, visual y gráfico pues estos últimos buscan premeditadamente la dictadura de la imagen de orden. La imagen de orden fugaz es ruido psicológico, desconcierto, angustia y miedo. Por cuanto fugaz, pasa y desaparece como un relámpago, pero por cuanto ruido psicológico permanente es orden permanente. Su efectividad es proporcional a su duración. La industria político-mediática no comunica: ordena, desconcierta e intimida. Antes hablábamos de muro incomunicativo, de silencio impuesto, de trabas y obstáculos sucesivos a la comunicación. Pensamos que es mucho más correcto y más gráfico hablar ahora de ruido saturador, ensordecedor y caótico. El ruido tolera y consiente incluso que determinados mensajes, noticias y pensamientos subversivos circulen, pero lo consiente ya que el ruido los anula, los ahoga, los hace inaudibles o los distorsiona y desactiva. De este modo, el poder es comunicacionalmente "democrático": antes impedía y cortaba la comunicación peligrosa, ahora tolera alguna de ellas, no todas obviamente, porque sabe que son inaudibles en tanto ruido.
6-4.- Actualmente, el ruido supera a la verdad en la cotidianeidad de la mayoría inmensa de las gentes y sólo en cuestiones estratégicas para el poder, se mantienen verdades construidas simultáneamente a las mentiras. Tener esto en cuenta es vital para comprender las propuestas que luego se harán.C2=BFQué verdades? Pensamos que las fundamentales son: espa=C3=B1olidad; regionalismo; euro occidentalismo; propiedad privada de los medios de producción; dictadura del salario; democracia burguesa; monopolio estatal de la violencia; patriarcado; individualismo; miedo social y ética de la sumisión. Estas verdades son esenciales para el sistema que padecemos. Tras ellas se ocultan los pilares esenciales de la opresión nacional, de la explotación de clase, de la dominación ideológico-cultural y de la esclavitud patriarcal. "Verdades objetivas" en el sentido de emanar de la falsa conciencia necesaria y de la alienación. Sin verdades que justifican los genocidios contrarrevolucionarios, las represiones masivas y las guerras sucias.
6-5.- Actualmente, esas verdades se refuerzan y legitiman mediante dos mecanismos: una, se presentan de múltiples formas y ofertas, respondiendo a las necesidades antes vistas y otra, son las únicas "alternativas" en medio del ruido aturdidor y desinformativo, del miedo al futuro, del caos y desorden vivencial. En el fondo, o sea en la necesidad de beneficio de la industria mediático-política, la producción de verdad exige el desbordamiento de la capacidad crítica de las gentes por saturación de ruidos y mentiras. La verdad del poder es tanto más perfecta cuanto menos puedan ser contrastada, y para ello son óptimas la saturación de ruidos y mentiras. Al fin y a la postre, se genera el hastío, el cansancio, la indiferencia y la dejadez, pero también la opción por el poder establecido, la credulidad, el fanatismo y el colaboracionismo egoísta.
6-6.- Actualmente, la supremacía del ruido y de la barahúnda atronadora de órdenes superficialmente contradictorias para aparentar una libertad inexistente, no sólo se sustenta en el uso de las llamadas "ciencias psicológicas" inseparables del márketing sino que las políticas del poder producen ruidos y situaciones caóticas sociológicamente planificados. Los poderes actuales requieren del caos ensordecedor tanto como de sus verdades fundantes. La mentira es una necesidad secundaria excepto cuando es muy fuerte la autoorganización de la consciencia de las masas. La mentira es también silencio pero no al viejo estilo del silencio de la censura, de la tijera y lápiz rojo, sino de la nueva censura "democrática".
6-7.- Actualmente, el ruido ahoga las interferencias subversivas, las críticas de las personas oprimidas, las propuestas constructivas de los movimientos populares, los programas y los objetivos emancipadores. El torrente ensordecedor que satura la reducida capacidad de comprehensión, debe empero, en situaciones de fuerte autoorganización popular, aumentar la producción de verdad y de mentira. La primera para legitimar al poder y, en el peor de los casos, librar la batalla entre verdades -la oprimida y la opresora- en el nivel de las consciencias, que por serlo sólo admiten una verdad. La segunda, la producción intensificada de mentiras, tiene la finalidad de impedir que se llegue a esa confrontación práctica de verdades, que en realidad son modelos de futuro. Triunfante la mentira, sobra la pugna de y entre modelos de futuro.
6-8.- Actualmente, por último, las políticas del poder y muy especialmente la política desnacionalizadora antivasca, son incomprensible sin el conocimiento de las diferentes dialécticas entre verdad y mentira, entre ruido y mentira y entre mentira y futuro. Y es que lo que está en juego es la relación entre legitimidad histórica de la nación vasca, el presente de lucha y el futuro a construir. Ello hace que exista una contradicción antagónica entre la lógica del beneficio máximo de la industria político-mediática y la lógica de la liberación vasca. La necesidad del Estado para mantener la producción de mentira a un nivel tan alto, nace de ahí y la naturaleza objetivamente militante -fuera de su subjetividad- de los "trabajadores de la prensa" de ahí nace.
7.- En la práctica es sumamente difícil marcar los espacios respectivos de la verdad del poder, la mentira y el ruido y la saturación en el ambiente cotidiano. Y es más difícil, además, en situaciones como la vasca en la que los Estados buscan premeditadamente la desintegración del auténtico poder -o contrapoder, sin precisar ahora- concienciador e informativo vasco como uno de los dos requisitos básicos para la derrota de Euskal Herria, siendo el otro, obviamente, la derrota política de ETA. Pese a esa dificultad vamos a intentar aproximarnos en cuatro niveles sucesivos:
7-1.- La verdad del poder, de la que hemos enumerado antes sus puntos centrales y contenido de necesidad estratégica para el sistema, se expresa en y mediante todos los aparatos de la industria político-mediática, insistiendo con mayor fuerza en determinados momentos. Es entonces cuando surge a la palestra la unidad objetiva y subjetiva de los media como aparato que está por encima de las excusas exculpatorias de algunos de sus "trabajadores de la prensa".
7-2.- Pero hay aparatos especializados en la verdad del poder. No todos los aparatos valen por igual; incluso es contraproducente pensar que todos ellos sirven y atacarles por igual. En contra de lo que se piensa, los creadores y propagadores de la verdad no son las televisiones ni los periódicos diarios, sino las universidades y colegios, las familias y educadores y sobre todo, la prensa especializada y los partidos y sindicatos. Son estas estructuras las que llevan el peso central de la producción de verdad y son ayudados por la prensa diaria y las televisiones y radios en los momentos cruciales. Sólo en los programas de "debate" y con los "expertos y especialistas" de estos medios, sólo en ellos se produce la verdad y con las limitaciones de fugacidad arriba vistas.
7-3.- Las mentiras se fabrican también en todos los aparatos, pero se expanden fundamentalmente en los medios no especializados, diarios, televisiones y radios. Ello es debido a que las mentiras no requieren detalladas explicaciones y análisis sino tergiversaciones y datos falsos, cortos y contundentes, afirmaciones no demostradas y negaciones tajantes y reiteradas. En nuestra nación, las mentiras no durarían mucho sin el apoyo sistemático de las verdades y del ruido saturador por la eficacia nada despreciable de los poderes concienciadores de la izquierda abertzale y otras fuerzas. Pero lo que no debemos olvidar nunca es que la efectividad de la mentira se basa en que toca y activa resortes subconscientes e inconscientes, miedos y fobias, ansiedades y vacíos así como filias y deseos teleprogramados.
7-4.- Sin embargo y en contra de lo que creemos, no hay aparatos exclusivos en la producción y propagación de mentiras, que sólo se dedican a eso. Creer que sí los hay es cometer un error garrafal. A simple vista, es fácil y hasta comprensible caer en él: todo lo hace suponer. Pero es apariencia. Casi todos los aparatos fabrican mentiras: apenas pueden hacerlo los especializados en fabricar verdades. Esta diferencia es básica para comprender las diferentes estrategias y tácticas que debemos aplicar y que luego expondremos. Más aún: un aparato sólo dedicado a crear y expandir mentiras perdería credibilidad tarde o temprano, perdiendo así rentabilidad político-económica y siendo expulsado del mercado político-mediático.
7-5.- La saturación por ruido y perturbaciones masivas de la de por sí restringida capacidad de comprehensión es uno de los negocios político-mediáticos más rentables. La saturación afecta de diferentes formas a las diferentes clases sociales ya que, como está demostrado, las dominantes tienen muchos más medios de pensamiento propio que las dominadas; también afecta mucho peor a las mujeres que a los hombres, a las personas mayores que a las jóvenes y a las naciones oprimidas que a las opresoras.
7-6.- Sí hay medios exclusivos en la producción de ruido además del hecho de que todos los medios, incluso las revistas teórico-científicas más especializadas y selectas, generan ruido. Multitud de programas de radio y televisión, revistas, periódicos, etc., se dedican en exclusiva a multiplicar y rentabilizar la saturación. Incluso lo hacen esos canales radiofónicos dedicados a "informar" las 24 horas del día. Se pueden detectar determinadas sonoridades fuertes en el ruido, que varían según las necesidades de las industrias político-mediáticas, pero, en substancia, sus constantes son claras.
7-7.- El ruido saturador cumple muchas funciones en apariencia desligadas o muy distantes de lo que se entiende por "política". Sin embargo, todas ellas son políticas. Lo que ocurre es que el ruido es una de las nuevas formas del control político flexible: del mismo modo que el capital introduce la producción flexible para destruir la resistencia obrera y aumentar la tasa de beneficio, el poder introduce el control flexible para lo mismo. La industria del ruido permite una gran flexibilidad, adaptación casi inmediata y permanente búsqueda y explotación de nuevos mercados de alienación.
7-8.- A diferencia de la industria de la mentira política, la de la saturación por ruido se basa la permanente oferta de innovaciones excitantes, atrayentes e inquietantes, sean cómicas, terroríficas, rumores y cotilleos, románticas, lacrimógenas, deportivas, pseudo-culturales y pseudo-científicas. Hay especialistas en la saturación intelectualoide. Pero actualmente domina lo chabacano, cutre, violento, autoritario, sexista y machista, azaroso y fortuito, esotérico, mistérico y religioso. Tal supremacía no impide los espacios dedicados al culto de la tecnocracia neofascista, del cibernántropo autoritario.
8.- Carecemos de una estrategia adecuada de respuesta a esas tres grandes áreas de la industria mediático-política: la producción de verdad, de mentira y de ruido ensordecedor. Pero lo peor es que apenas comprendemos sus directas repercusiones sobre la determinación y definición del futuro que conllevan. Intuimos y hasta llegamos a saber en determinadas áreas, que son fuerzas desnacionalizadoras, pero ahí concluye por lo general nuestra capacidad de penetración en el tema. Suplimos con voluntarismo nuestras deficiencias en el tema que tratamos.
9.- Una respuesta adecuada tiene que partir de cuatro principios esenciales e irrenunciables. Todos ellos nos remiten a las transformaciones que hemos querido apuntar muy precipitadamente en las páginas anteriores; son estos:
9-1.- Los poderes político-mediáticos no atacan en exclusiva al MLNV sino a la totalidad de Euskal Herria. El victimismo aislacionista por nuestra parte es un craso error que refuerza al poder. Presentarnos como los únicos o en cualquier caso lo más da=C3=B1ados, es caer en la lógica del mecanismo de la exclusión: las nuevas técnicas político-mediáticas manipulan muy bien las acusaciones de exclusión y represión selectiva y minorizada, y las revierten contra las víctimas.
9-2.- Los poderes político-mediáticos hacen mucho más que mentir y aturdir y desorientar por saturación a Euskal Herria: además de eso, fabrican un modelo ideal, ficticio e imposible de futuro; imponen una verdad, un sentido y una norma, que no sólo una mentira. En este nivel buscan reforzar la dominación de los sectores sin conciencia nacional y ni siquiera regionalista. Hay una franja social indefensa y hasta receptible a esa verdad.
9-3.- Los poderes político-mediáticos no sólo desnacionalizan y destruyen la identidad vasca, también crean otras identidades alternativas, ofrecen modelos regionalistas y generan expectativas de solución al contencioso integrables en el sistema. En este nivel buscan romper la sólida consciencia abertzale del MLNV y sobre todo, la de las franjas circundantes ofertándoles diversas variantes, elixires milagrosos, pócimas y ungüentos dialogantes, terceras vías, etc.
9-4.- Los poderes político-mediáticos no sólo obedecen las directrices de los Estados sino que las innovan, las mejoran y abren otras líneas de ataque por su cuenta y riesgo. No son instrumentos pasivos. Son fuerzas conscientes y activas con autonomía propia que crece o decrece según las coyunturas. Pero hablamos de autonomía, y eso es decisivo.
10.- Partiendo de lo visto, podemos avanzar en dos puntos básicos y previos a cualquier fijación de objetivos concretos: uno, todas las industrias y poderes político-mediáticos, así como las tres grandes formas de intervención -verdad, mentira y ruido- tienen las mismas constantes esenciales que debemos denunciar y criticar, y otra, además debemos saber combatir en concreto, con métodos, objetivos y tácticas diferentes a cada uno de ellos. O sea, no podemos cometer dos errores: uno, desconocer o despreciar la unidad esencial de esos enemigos y otro, desconocer o despreciar las formas concretas de lucha contra cada uno de ellos.
11.- Pero hay algo que está por encima de esos dos objetivos: nuestra posición pública frente a ellos tanto como unidad como por separado. Pensamos que es imprescindible romper los tópicos y mitos que protegen a la industria político-mediática, que le recubren de ese aire de neutralidad profesional e incluso de cierto progresismo autocrítico en determinados momentos, cuando ven que desciende su prestigio y sobre todo su impunidad. Hay tres razones para mantener esta línea que ya hemos empezado pero que tenemos que mejorar:
11-1.- Para la autoconfianza y autoestima de nuestra propia gente, para que comprendamos que sabemos y podemos desarrollar y propagar nuestras ideas sin depender de las migajas que de vez en cuando nos arrojan esas poderes.
11-2.- Para demostrar a esos poderes que ni les tememos ni les consideramos fuera del conflicto; que no dependemos de ellos y que tenemos independencia de medios y de estrategia para nuestra dinámica; que siempre les criticaremos -también reconoceremos sus méritos si alguna vez llegan a tenerlos- en público y en privado.
11-3.- Para la sociedad vasca en su conjunto: una sistemática denuncia, asentada teóricamente, demostrada con ejemplos prácticos, reforzada con demostraciones de cómo esos poderes atentan contra toda Euskal Herria, antes que contra el MLNV, produce dos efectos: aumenta la capacidad de autoorganización al respecto y legitima las críticas y denuncias prácticas de algunos colectivos.
12.- Una sabia política de denuncia y crítica en todo momento y de, según los casos, presencia en determinados programas o espacios, indica una decidida autoconfianza y decisión. Desde hace tiempo, algunas organizaciones nuestras ya lo estaban haciendo pero no es una práctica generalizada. Cada organización y movimiento popular debe saber cómo y cuándo ha de acudir o no, y cómo argumentar esa presencia dentro de la denuncia permanente. Pero es fundamental que se generalice esa práctica y la imagen pública de la decisión abertzale al respecto. No podemos dar en esta cuestión mensajes enfrentados: o todas o ninguna. Lógicamente, todas.
13.- Partiendo de la independencia ante esos poderes, uno de los ejes de denuncia básicos que afectan a todos ellos como unidad es, como se ha dicho, el de que sus intervenciones atentan contra Euskal Herria en su conjunto. Esa idea-fuerza es vital. El poder mediático ataca al MLNV no porque sí, sino porque es la parte más consciente, decidida y organizada de Euskal Herria. Atacando al MLNV el poder busca antes que nada romper el espinazo, la columna vertebral del proyecto de futuro de Euskal Herria: el objeto a destruir es Euskal Herria, el medio más rápido y seguro es la destrucción del MLNV. Pero ello no significa que otras expresiones queden libres de los ataques. Al contrario: tenemos que denunciar el que los poderes atacan de inmediato a todo grupo que sobresalga, que supere al umbral de peligrosidad. El MLNV debe con su fuerza salir en defensa de los colectivos más débiles, respetando sus iniciativas y exigiendo para ellos los mismos derechos que exige para Euskal Herria antes que para el MLNV.
14.- La denuncia ha de ser constructiva, aglutinante, atrayente, cargada de perspectiva de futuro y de poder de convicción en el presente. Debe abarcar como mínimos estas áreas:
14-1.- Las industrias mediático-políticas son en sí desnacionalizadoras porque, por su naturaleza, piensan y se expresan en erdara, en lengua extranjera, aunque por intereses tengan determinados espacios o tiempos en euskara. Consiguientemente, además de la sociedad vasca, son todos los grupos, colectivos e individuos los afectados, empezando por los que no son del MLNV.
14-2.- Esos poderes son agentes directos en la imposición de un futuro desnacionalizado y represor. Su estructura clasista, su esencial imbricación en las redes transnacionales, sus jerarquización autoritaria interna, o sea, todo que hemos visto les impide cualquier posibilidad de ser elementos de liberación en el sentido verdadero del término: es imposible que hablen de libertad quienes desconocen lo que es eso en su funcionamiento interno, aunque dediquen hojas u horas a algunos debates progresistas. Consiguientemente, además del país, son todos los grupos, colectivos e individuos con intervenciones en esas casi infinitas áreas, los afectados, que no sólo el MLNV.
14-3.- Esos poderes son también elementos de opresión específica de algo más de la mitad de la población vasca: las mujeres. Hay que partir de algo básico: el sistema patriarco-burgués tiene en las industrias político-mediáticas una de sus armas decisivas, y a ella volveremos más tarde. Pero ahora, todos los poderes intervienen como unidad en su mantenimiento. Pero aún: por cuanto multiplican los códigos de obediencia y sumisión, pero también de "nueva feminidad’, esos poderes impulsan la opresión de las mujeres y la directa implicación de grupos de mujeres en la legitimación del poder opresor.
14-4.- Por último, todos los poderes son elementos activos en la defensa extrema y desesperada de los valores y verdades del sistema, de la dominación del capital, de sus fundamentos y objetivos. El que en sus programas y espacios tengan cabida controlada algunas críticas radicales, debates y hasta propuestas prácticas de luchas alternativas no anula lo anterior sino, antes bien, demuestra la lógica político-empresarial de esas industrias que buscan la integración de algunas luchas y el beneficio. Consiguientemente, los afectados son todos los grupos por reducidos que fueren que en sus respectivas áreas de lucha padecen los férreos controles mediáticos.
15.- Hasta aquí hemos visto lo esencial que recorre a los poderes mediático-políticos. Hasta ahora, nunca jamás hemos realizado una crítica sostenida a esos poderes desde las diversas organizaciones del MLNV, aunque sí ha habido muy justas críticas parciales y puntuales, pero eso, puntuales, parciales y muy contadas. Nuestro silencio, la pasividad que hemos tenido al respecto, ha sido la causa determinante de las dificultades de legitimación de muy correctas denuncias prácticas contra determinados medios poder por parte de alguna organización. Los responsables somos nosotros, no esas denuncias prácticas.
16.- Pero el problema se complica según transcurre el tiempo y toman cuerpo, se consolidan y diversifican los nuevos instrumentos y técnicas de control social, de vigilancia, de flexibilización de los poderes, de penetración de las industrias mediático-políticas en la cotidianeidad de las masas. Tenemos que ser conscientes de que nos encontramos cruzando el umbral de una profunda modernización de las disciplinas represivas que inevitablemente tenía que producirse como efecto de las innovaciones de la cuarta revolución tecno-científica. Nuestra tardanza manifiesta en comenzar la batalla en estos nuevos frentes de la guerra, sólo va en detrimento de Euskal Herria.
17.- Hemos insistido a lo largo del texto que la rapidez, adaptabilidad a las nuevas exigencias y flexibilidad son las armas nuevas que ponen a disposición de los poderes los adelantos tecno-científicos. Pero esa innovación cada vez más rápida debe siempre estar sujeta a la permanencia de intereses, valores y verdades de clase, sexo-género y Estado precisos. Surge pues una tensión entre la velocidad de innovación y la permanencia estática de los intereses opresores. Tal tensión permite otear fisuras y grietas por las que podemos atacar. Además, las fisuras pueden ampliarse si sabemos apropiarnos revolucionariamente de parte de esas nuevas tecnologías. Por último, y como demostración de que podemos hacerles mucho da=C3=B1o, empiezan a proliferar las luchas prácticas y las subsiguientes teorizaciones en estos campos de batalla en cada vez más sitios del mismo centro imperialista. Otra cosa es que nuestra ceguera nos impida verlo.
18.- Apropiarnos revolucionariamente de parte de la nuevas tecnologías en comunicación quiere decir tres cosas: una, estar al tanto de todas las innovaciones y de las posibilidades que ofrecen para nosotros, lo que nos exige un conocimiento suficiente de esas áreas; otra, buscar y desarrollar métodos y medios propios, directos y populares de comunicación, mejorando los habituales y además, buscar una interacción entre ellos. Así, por escrito, puede sonar sencillo, pero la práctica demuestra la descorazonadora pereza indiferente de la inmensa mayoría de nuestras organizaciones para estar al día en lo dicho. La rutina y el apego a lo viejo nos dominan. Podríamos poner múltiples ejemplos sobre el particular. Sin embargo, o nos convencemos de la gravedad del problema y de la urgencia de lo propuesto o no avancaremos nada.
19.- Partiendo de lo dicho, podemos ya aventurarnos en propuestas más concretas sobre las formas específicas de denuncia de las verdades del poder, de sus mentiras y del ensordecedor y aturdidor ruido mediático, siempre desde y para las necesidades prácticas:
19-1.- La denuncia y la crítica de las verdades del sistema, de sus fundamentos teórico-políticos expuestos en el punto 6-4. es una necesidad imperiosa. Pero los problemas son enormes ya que los poderes conocen la debilidad de sus fundamentos y apenas nos conceden posibilidades en sus medios para la serena discusión de ideas; es más, la vertiginosa velocidad de producción y consumo -derroche- de "noticias", o sea, la saturación busca impedir cualquier debate serio, contrastable, riguroso y abierto. Sin embargo, cada vez es más necesaria la confrontación de ideas, proyectos, programas y modelos de futuro.C2=BFCómo romper el círculo cerrado? La pregunta muestra lo viciado del argumento: no se trata de romper desde dentro ese círculo, sino de no dejarnos envolver por él. Entrar en el círculo es desaparecer: ésa ha sido la suerte última de todos los entrismos.
19-2.- Hemos de recordar que ahora tratamos exclusivamente el problema de la confrontación de verdades, de proyectos globales y de visiones generales opuestas. Nuestra experiencia al respecto en cuanto a la efectividad de los pocos debates y discusiones que nos han dejado mantener, confirma la de otras experiencias similares en otros pueblos. El grueso de nuestras fuerzas teóricas y programáticas han de discutirse y debatirse prioritariamente en los lugares de trabajo y vida de nuestro pueblo, y sólo muy secundaria y puntualmente en los nichos del enemigo. En esto como en todo, debemos buscar y mantener siempre la iniciativa aunque ésta consista, por ejemplo, en organizar un foro de debate sobre el futuro del limaco de la berza como efecto de la sequía, en las aulas de una universidad a la que hemos enga=C3=B1ado presentando un programa pomposo: en esos debates podemos demostrar nuestras capacidades superiores.
19-3.- Dentro de este problema preciso: el de desligitimar en el nivel de consciencia de las gentes las razones del poder, tenemos que saber interrelacionar tres prácticas: una, en las contadas oportunidades que nos dan los media, sintetizar demoledoramente con slóganes y frases cortas nuestros puntos irrenunciables, algo que sabemos hacer muy bien; otra, que ya no hacemos tan bien, planificar la presencia teórica fuerte, no sólo propagandística y apologética, en cuantos medios podamos: se trata de entrar sin compasión al debate de fondo, aun a sabiendas que nuestras posibilidades son excasas y que no vamos a implorar nada; dentro de este punto, tenemos que reconocer que por diversas razones hemos minusvalorado esta necesidad y hoy es el día en el que una fría sensación de horfandad teórica entumece a mucha de nuestra gente. Por último, algo de lo que debemos autocriticarnos: la suicida despreocupación por la asistencia peleona e incordiante a foros, congresos y eventos teórico-políticos; las organizaciones y movimientos populares acuden a pocos y van a estar, relacionarse y ampliar contactos bilaterales, pero casi nunca a difundir y defender con rigor teórico nuestra lucha y aspiraciones.
19-4.- Yerra quien piense que esas propuestas no guardan relación alguna con el tema que tratamos. La lucha tenaz, permanente, contra las ideas y verdades del poder es una necesidad cada vez más urgente. Una de las finalidades del ruido es la de impedir la reflexión crítica. La planificación de los espacios de verdad y de mentira, dentro de la saturación sonora, permite que sólo se oigan las tesis del poder y apenas las del pueblo. En estas condiciones, el pueblo queda excluido del pensamiento y de la perspectiva teóricas: tal vacío es de inmediato ocupado por las mentiras y verdades del poder. Nos enfretamos a una de las maneras más perniciosas y perversas de la industria de la manipulación generalizada: el monopolio de la fabricación de saber.
20.- La denuncia de las mentiras debe realizarse en dos planos diferentes por la misma naturaleza de la mentira. Antes de seguir, y como hemos visto en 7-3. la mentira moviliza lo subconsciente: cuando se dice que la izquierda abertzale es violenta, minoritaria, carente de programa; cuando se ocultan y manipulan datos sobre manifestaciones y acontecimientos; cuando se miente sobre los prisioneros, la tortura, etc., entonces se están lanzando mensajes que afectan a inseguridades y temores más o menos profundos de la gente propia: "somos pocos, entoncesC2=BFpara qué vamos a seguir en la lucha?" La mentira busca culpabilizar a nuestra gente; pero también animar y movilizar a la suya: "ellos son pocos y violentos y nosotros somos muchos y demócratas".
20-1.- Por cuanto moviliza lo subconsciente, la lucha contra la mentira ha de evitar las explicaciones complejas y detalladas: existe miedo a pensar porque existe miedo a la libertad y al placer. Este miedo refuerza la necesidad de protección, seguridad, orden y quietud. Las mentiras refuerzan esas dependencias. Cualquier intento de forzarlas con prolijas explicaciones teóricas está condenado al fracaso: al miedo sólo se le vence con el ejemplo práctico, con la demostración diaria y con los contactos personales, sencillos, sinceros y cálidos. Aquí aparece una faceta de la industria político-mediática que despreciamos olímpicamente: el cuidado que presta a las imágenes íntimas y familiares para compensar las violentas y horrorosas. Todo especialista en dise=C3=B1o y manipulación sabe que una buena revista o programa debe cuidar ese equilibrio, a no ser que esté muy especializado. También lo saben los curas, psiquiatras, psicólogos y torturadores -existe un hilo conductor entre todos ellos. Pero nosotros a lo máximo que hemos llegado es a saber compaginar muy bien los colores en los carteles, pero no sabemos ense=C3=B1ar a nuestra militancia a relacionarse con otra gente: las "relaciones personales" y las "relaciones públicas" son óptimos instrumentos contra la mentira. Tenemos que avanzar en esta dinámica.
20-2.- Hemos dicho que a la mentira se le vence con la demostración diaria: ésta es la segunda urgencia. Las movilizaciones, actos y fiestas tienen virtudes terapeúticas impresionantes. Desgraciadamente sólo las hacemos en un sentido: para nosotros y para demostrar a los demás nuestra real fuerza e implantación social. Pero no hacemos apenas actos para sectores con débil conciencia abertzale, alejados de nosotros o indiferentes. Se nos responderá que tenemos un calendario de movilizaciones en ese sentido, sobre todo en la reivindicación del euskara y en menor medida de los prisioneros. Pero el problema es más grave. Nuestros txokos y herrikos no cumplen apenas con la tarea de ser lugares de encuentro de sectores no concienciados. Muchas de nuestras manifestaciones son antes que nada actos de autoafirmación y oxigenación, cosa necesaria pero insuficiente. Nuestra prensa tiene unos límites de mercado y unas carencias objetivas. Hay que activar los contactos con esas franjas.
20-3.- Estos dos ejes tienen, por último, dos exigencias diferentes pero vitales: una, a la mentira contumaz sólo se le puede combatir mediante acciones ejemplarizantes y contundentes que saquen a la luz, por su solo impacto, la existencia de un negocio del enga=C3=B1o, no nos extendemos más al respecto. Otra, hay determinadas franjas sociales más propensas a creerse las mentiras: mujeres y personas mayores. El sistema patriarco-burgués impone roles y personalidades precisas a determinadas franjas de la población. Las mujeres son una de ellas y las personas mayores otra. Somos extremadamente débiles en la intervención contra el patriarcado, y no es éste el sitio para desarrollar esta crítica. Pero no tenemos absolutamente ninguna idea de cómo y de qué hacer con las personas mayores. Sin embargo, el poder dedica cada día más medios a la manipulación y enga=C3=B1o de esas franjas: la industria político-mediática tiene en ellas uno de sus más explendorosos mercados.
21.- En contra de lo que se pueda pensar, la lucha contra la mentira y la verdad del poder es menos complicada que la lucha contra el ruido y la saturación desinformativa. Más aún, pensamos que el enemigo principal a batir por nuestra parte es el ruido y el caos aturdidor. No minusvaloremos la efectividad de las dos formas ya analizadas: hay que combatirlas con fuerza y decisión. Sin embargo, decimos que incluso ese combate está previamente condicionado por los efectos obstruccionistas del ruido. Más aún: si no logramos abrir huecos de silencio y reflexión en medio de la saturación ensordecedora, nuestro combate contra las mentiras y las verdades del sistema se verá terriblemente entorpecido. Sin esas brechas de penetración en las consciencias de varios cientos de miles de vascos y vascas, quedaremos limitados a nuestros entornos, sin llegar a más, o incluso corremos el riesgo de retroceder precisamente por lo dicho en 6-7. sobre la necesidad que tiene el poder de aumentar las censuras y las mentiras cuando es fuerte la lucha popular.
22.- Contra el ruido y la saturación desinformativa no valen ni el silencio ni la información con cuentagotas. Hay un punto previo y determinante: el ruido no es la causa sino el efecto de la lógica del máximo beneficio de las industrias mediático-políticas. Son las necesidades de ganancia las que explican la multiplicación de canales televisivos con programas que se copian y despedazan entre sí, múltiples radios, medios interactivos, prensa y programas basura, bazofia de usar-tirar. Basta ver la amenazante masa de innovaciones tecnológicas industrializadas que ya se están aplicando; basta ver, por último, como ejemplo de una hábil estrategia de búsqueda de espacios propios dentro del mercado saturado pero todavía más saturable, la nueva programación de EITB.
23.- En líneas generales, dos son las alternativas que tenemos en esta cuestión del ruido: una, romper su lógica, romper su monopolio, atacar por otros sitios y espacios, para lo cual hay que buscarlos y otra, utilizar en determinados momentos más y mejor sonoridad, impactantes y bruscas irrupciones que por su originalidad, fuerza y sorpresa logre sobresalir por entre el magma desinformativo. Vamos a analizar con algún detalle cada una de ellas.
24.- Es dificil buscar espacios libres de la saturación, espacios no penetrados ya por la mercantilización de las noticias. Hay que partir del criterio según el cual esos espacios libres deben ser globales, es decir, que abarquen tanto la comunicación teórico-política y la lucha contra la verdad del sistemas, o sea, no debe excluírse la calidad y el rigor en las áreas liberadas que sea preciso, como, por otra parte, la lucha contra la mentira y la censura del poder. Recordemos que el ruido lo satura todo. Por tanto, desde esta visión, pensamos que la propia estructura organizativa del MLNV nos permite ciertas prácticas:
24-1.- Tenemos nuestra propia prensa, nuestro periódico y todos sus medios adyacentes. Hay que buscar no sólo la ampliación de su venta, o sea su difusión extensa, sino también su difusión o explotación intensa. Por lo común, el grueso del MLNV sólo se preocupa por la extensión del periódico en determinados momentos, respondiendo a llamadas precisas, pero carecemos de una conciencia organizada respecto a que cada militante nuestro sea un divulgador y representante del periódico y de la radio. No tenemos apenas costumbre de hacer su apología y promoción incluso entre nuestra gente que no lo compra. Es urgente elaborar y aplicar una metas precisas en este sentido. Pero es también urgente hacerlo en cuanto a su explotación intensiva, es decir, aumentar la lectura crítica de lo que ya está vendido. No sirve de mucho, desde y para la perspectiva de este texto, limitarnos a la difusión cuantitativa, extensiva, olvidando que lo fundamental es su utilización cualitativa, intensica, su efectividad política. Para ello es decisiva una campa=C3=B1a de intensificación del uso del periódico y de la radio, así como de otros medios como el video, etc., como armas de debate y conocimiento, de intercomunicación.
24-2.- Tenemos los diversos órganos de prensa de los movimientos populares, colectivos que están en nuestra órbita y muy especialmente las revistas de GGAA, HB y LAB, y los libros de Txalaparta. Aunque cada organización tenga sus objetivos y finalidades propias, y se enfrenten también a problemas específicos provinientes de sus áreas de intervención, no es menos cierto que, en general, sufren las mismas dificultades. No nos metemos en sus planes de expansión, pero sí tenemos que plantearnos la posibilidad de impulsar su circulación dentro de los entornos. Bien es verdad que en txokos y herrikos ya están a la venta la mayoría de ellas, pero es una venta pasiva.
24-3.- Sería interesante ver la posibilidad de producir para la venta una determinada cantidad de videos nuestros: buscar un justo equilibrio calidad-precio y sacar a la venta los vídeos que tenemos sobre muchas facetas de nuestra lucha. Seguramente ya se ha estudiado esa posibilidad y se ha visto que no es rentable. Si no se ha estudiado sería muy necesario hacerlo: entraríamos en un "mercado" creciente. Tal vez se podría hacer su difusión empleando canales de venta ya abiertos. Además, los videos existentes tienen dos ventajas claras: una, los temas que abordan están relacionados directamente con nuestra experiencia de lucha y se podría ampliar la oferta y el márketing promocionado una videoteca abertzale, crítica y de calidad.
24-4.- Hasta ahora nos hemos referido a los medios actualmente más usados, pero desde la visión de este texto, quedan aún dos grandes formas de comunicación que funcionan por fuera de los mercados controlados por las industrias y poderes político-mediáticos. Ambos requieren de una exposición más detallada y concretizada, pero no tenemos ahora espacio para ello; son: uno, la actualización del viejo método de hojas, trípticos o peque=C3=B1as revistas repartidas en sitios y momentos de alta concentración de gentes como espectáculos, mercados y paseos o calles muy frecuentadas. Este método sólo es usado en campa=C3=B1a electoral, lo que le resta mucha eficacia. Hay que explotarlo más y mejor, pero requiere decisiones organizativas. También las requiere el otro método: una prensa especializada para mujeres. Comprendemos que más de una persona nos tildará de cualquier cosa=E2=80=A6 Por último, tenemos que ver las lecciones positivas y negativas de los varios intentos que HB ha realizado al respecto, pero pensando en revitalizarlos fuera de las dinámicas electorales.
24-5.- Por último, queda el gran recurso siempre citado y casi nunca aplicado: el de la mejora de las capacidades de contacto y de diálogo de nuestras organizaciones nuestras con sus entornos respectivos. Estamos seguros de que si se les sometiera a una especie de auditoría de efectividad de márketimg concienciador por parte de algún experto progresista en relaciones públicas, nos llevaríamos un terrible desenga=C3=B1o. Hablando claro: pensamos que con imaginación y pérdida de falso purismo y de rubor idiota, mejoraríamos muchísimo la efectividad del MLNV en esta cuestión.
25.- Resumiento este punto 24: tenemos instrumentos y aparatos que nos pueden permitir ampliar nuestra audiencia e influencia dentro incluso del franjas que se mueven en la saturación: hay que llegarles con otros medios diferentes. Pero para ello, todos y todas nosotras tenemos que mentalizarnos sobre tres cosas: una, tener una perspectiva unitaria de la política comunicacional, con objetivos comunes en lo esencial pero adaptados a cada organización; otra, superar viejos tópicos inservibles, no tener miedo a las innovaciones y echarle inventiva a la cosa y, por último, ser conscientes de que la comunicación es una batalla clave que requiere de una seriedad organizativa permanente y de una fuerte determinación política.
26.- En realidad, esta triple mentalización es imprescindible para dar el segundo momento del salto: forzar el ruido desde dentro, hacer tal estruendo e impactar tanto con una imagen sorprendente y no integrada en la rutinariez reiterada que los poderes mediático-políticos deban recogerlos siquiera en sus mínimas expresiones. No hace falta decir que esta táctica no serviría para casi nada si fuese la única que aplicásemos, pero hay que decir también que esta táctica, aun siendo insuficiente es necesaria y muy rentable adecuadamente arropada y legitimada desde fuera.
27.- Hay que partir de unos criterios básicos: la efectividad de esas intervenciones depende de:
27-1.- La actualidad e importancia político-mediática de la causa que genera la intervención; es decir, solamente aquéllas que estén en el candelero o que por su gravedad afecten a mucha gente aunque los medios la silencien, censuren o ahoguen en un océano de intranscendencias, pueden ser efectivas. Una acción muy espectacular pero carente de oportunidad y sentido se olvida de inmediato aunque aparezca en la prensa. Lo cual quiere decir que esas acciones exigen de un previo análisis político-comunicativo por nuestra parte.
27-2.- La no reiteración excesiva de la misma técnica o forma o imagen impactante. La repetición del mismo truco crea astío y cansancio en la masa amorfa que sólo reacciona ante lo espectacular y sorprendente, por desgracia. Al principio, llama la atención y suscita comentarios, que ya es algo; luego indiferencia y más tarde viene el cansancio y hasta el rechazo: los poderes mediáticos son los mismos encargados en desactivar esas formas llamativas.
27-3.- La inmediata puesta en acción de un proceso legitimador ad hoc, pensado esclusivamente para esa acción y destinado a dos cosas: desactivar las críticas enemigas y azuzar las reflexiones y las dudas constructivas de las franjas sociales alejadas de nosotros e impactas por esa acción. Una mala o débil legitimación posterior frena en gran medida los efectos positivos de la acción.
27-4.- La síntesis de oportunidad, originalidad y legitimidad no debe llevarnos al triunfalismo automático. Hay que tener en cuenta dos cosas: una, si la acción es pacífica, no-violenta, etc., debe tener una manera precisa de legitimación y justificación que no requiere apenas razones detalladas. Pero si es dura y por su directa crítica a los poderes más intransigentes conlleva altas posibilidades de intervención represiva, la legitimación posterior ha de ser parte de un clima más generalizado de resistencia y rechazo consecuente. Por ejemplo, una cosa es colgarse de una cantera o chimenea, y otra echar cal a un sinvergüenza o cantar el Eusko Gudariak delante del borbón o entrar en una radio para hacer leer un comunicado.
27-5.- Naturalmente, cada forma y contenido de intervenciones deberá ser analizada por las organizaciones y movimientos concretos, pero sería conveniente que en algún sitio se complementaran y estudiasen las consecuencias globales en el aspecto comunicativo y las formas de legitimación más adecuadas. La industria mediático-política puede desactivarlas parcialmente, disolver y ridiculizar su mensaje, desquiciarlo y volverlo contra el pueblo si no se ha organizado bien.
28.- Las formas más expeditivas y directas de atronar por encima del ruido y de romper los estereotipos formales que adormecen las conciencias son las que todos sabemos y de las que no vamos a tratar aquí.
29.- Un problema muy grave y en sí permanente al que se enfrentan las estrategias populares de comunicación y concienciación emancipadora es el del miedo. Prácticamente no existen investigaciones teóricas entre las izquierdas sobre la manipulación del miedo por el poder, e incluso sobre su producción. Sólo algunas corrientes freudo-marxistas y del movimiento antipsiquiátrico, pueden ayudarnos al respecto. Más conocido es el problema del deseo y de su incidencia en la praxis, pero no lo tenemos muy estudiado. Estamos firmemente convencidos de que sin una mínima integración de técnicas contra el miedo y movilizadoras del deseo en nuestra política concienciadora y comunicativa, sin ellas, es realmente imposible avanzar mucho tiempo. Por tanto, pensamos que es urgente elaborar unos esenciales principios metodológicos sobre ambas temáticas.
30.- Las formas flexibles de dominación generalizada que el poder está desarrollando gracias a su simbiosis con la industria mediática traen a colación la profunda verdad de aquellas palabras de un desconocido llamado Lenin: sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario y sin movimiento revolucionario no hay teoría revolucionaria.
Boltxe







