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13/12/2009 :: Estado español, Pensamiento

Valladolid y Bolonia. Dramas y Fiestas

x Nihil
Reflexión sobre la lucha contra Bolonia en Valladolid.

Con el tema aún coleando, creo que es momento de lanzar al debate una reflexión necesaria sobre la evolución y el relativo éxito del movimiento antibolonia en esta ciudad.

Ahora que llega 2010, el horizonte lejano cuando el problema era la L.O.U., hemos visto como no sólo nos estamos comiendo la reforma sino que además hemos cometido los mismos o peores errores que cuando se quiso parar la L.O.U.

Ya sabemos lo que es y lo que no es “Bolonia”. O eso creemos, porque en la realidad nos encontramos con un millón de interpretaciones. Está la que te habla de convergencia, el que te habla de privatización, el que te habla de homogeneidad, la que te cuenta lo de las empresas...Aunque no lo parezca, son concepciones diferentes. Esta claro que habrá diferencia entre la concepción del ministerio (a favor de la reforma) y la concepción de quiénes se oponen a ella. Pero si bien es motivo de alegría que dentro del ministerio y las instituciones universitarias haya graves contradicciones al defender el plan (menos de las esperadas debido a su capacidad para no decir nada con sus palabras) es y ha sido para nosotros una traba el mogollón de conceptos entremezclados para atacar a la reforma. Evidentemente y como es lógico ante un problema con este calado hay diversas interpretaciones y puntos de vista especialmente diferenciados por la ideología, aunque también por la posición dentro de la comunidad universitaria o social. Esto no es negativo. Es negativo que al no explicar con claridad los conceptos que se busca trasmitir, se estén difundiendo ideas equivocadas o sesgadas. Cada cual tiene edad y capacidad como para informarse por su cuenta y formarse una opinión, pero si buscamos informar nosotros de algo, hay que hacerlo bien. Principalmente de las alternativas y los objetivos que se buscan al oponerse al plan.

Los fines

Hay aquí un grandísimo bache para todo el movimiento anti-Bolonia. ¿Qué se busca parando Bolonia? ¿participar del proceso? ¿mantener lo que hay? ¿una reforma de otro tipo? Esto hay que tenerlo claro antes de lanzarse a la movilización. Hay que debatir mucho, mucho más de una noche si es necesario. Y una vez se tenga claro ha de decirse con toda claridad. Y en eso se ha fallado desde luego aquí en Valladolid. Las distintas organizaciones que se han movilizado y el grueso de los estudiantes que lo han hecho hasta ahora hemos pedido debates, referendos y que se detenga el proceso de adaptación a Bolonia para posteriormente conseguir una universidad pública, laica, gratuita para los estudiantes, que nadie decida por nadie, que desaparezca la precariedad de los postuniversitarios y otros objetivos entremezclados. Estando dentro de la protesta, yendo a las asambleas e informándose sesudamente, es posible que alguien entienda la coherencia de cada propuesta con la anterior y sea capaz de hacerse un cuadro más o menos completo de lo que se ha reivindicado en este tiempo. Cuadro cubista, claro.

Pero no es tan sencillo, pues la clave de la maraña es conocer la composición de este movimiento anti-Bolonia y su evolución.

En esta ciudad el movimiento estudiantil llevaba tiempo en el banquillo, envuelto en un estudiantado en proceso de descomposición mental desde la fiebre de los macrobotellones. Las organizaciones que más relevancia han tenido en el periodo de lucha reciente son y tienen estos puntos de vista sobre la Universidad:

- Las asociaciones con presencia claustral simpre mantienen un cupo de presencia en todas las facultades, así, Alternativa Universitaria desde hacía varios años ya hablaba del Plan Bolonia en sus publicaciones, presentes en todas las facultades de Valladolid. Críticos al proceso, apuestan por una mejora permanente de las condiciones de la institución hacia lo público y democrático, por lo que al oponerse al Plan Bolonia apuestan por el mantenimiento del modelo actual hasta que se reforme para bien.

- Coordinadora Castellana de Estudiantes, un colectivo estudiantil que se oponen al plan por una lista de razones que critica desde la participación de empresas en la universidad hasta la subida de tasas. Se autodefinen como de izquierdas, revolucionarios e integrados en el movimiento popular castellano, lo que no da a entender que modelo universitario alternativo a la implantación de Bolonia buscan en concreto, aunque defienden “lo público y de calidad”.

- CNT, Confederación Nacional del Trabajo, el sindicato anarquista, cuya Sección de Enseñanza hacía tiempo que informaba de la reforma en su boletín y en sus actos culturales. Ni la Sección de Enseñanza ni el sindicato de la ciudad han manifestado nunca con claridad qué modelo de enseñanza apoyan, pero como sindicato de la CNT entendemos que son rupturistas con la enseñanza actual abogando por sistemas de pedagogía libertaria. Por otro lado elaboraron una tabla de reivindicaciones a medio plazo en la que trasluce la idea de querer una universidad independiente en la gestión pero financiada.

- UJCE, la Unión de Juventudes Comunistas de España, juventudes del PCE. Su propaganda, editada de forma unitaria por la organización habla de una educación pública, laica, de calidad, gratuita (entendemos que gratuita para los estudiantes) y de libre acceso. Suponemos que como juventudes de un partido, su plan para con el sistema universitario está reflejado en el programa del partido.

- CJC, Colectivo de Jóvenes Comunistas, juventudes del PCPE. De estilo parecido a los anteriores pero con más actividad tanto en propaganda como en calle en Valladolid. Su objetivo también está detallado en el programa del partido, si bien apuntan luchar por una universidad básicamente pública y de calidad.

- También hay que nombrar los colectivos profesiones específicos, como los ingenieros informáticos, los educadores sociales, los médicos, los arquitectos...Los colegios profesionales cuyas competencias se veían modificadas saltaron, pero sólo contra la parte que les tocaba y reclamando competencias profesionales concretas.

- Tras el exitoso encierro de noviembre de 2008 se forma la Asamblea 13N, como asamblea abierta y unitaria de los estudiantes contra la reforma. La línea a seguir por esta asamblea se discute en el encierro en el que se funda y en posteriores asambleas, y concluye abogar por la paralización del proceso para abrir un proceso de debate. Y a partir de ahí ya veremos, pero en lineas generales se pide la financiación enteramente pública, las becas actuales, otro sistema de créditos y otros aspectos concretos tratados de forma general.

- ”La gente”, gente opinando en pasillos, bares, en la calle, en los foros de Internet... pero sin capacidad de expresar sus inquietudes de forma organizada de forma que tomase relevancia ni siquiera a pequeña escala. Tal vez por falta de información o de interés, la gran mayoría de los estudiantes no han participado de la movilización.

Al final no somos tantos, y lo que queremos se deja ver con claridad en lo que hacemos, pero como indicaba antes, el guiso ideológico con el que comenzaron las movilizaciones contra Bolonia era una trampa en la que antes o después caeríamos. Y caímos al perder la capacidad de conectar con la gente que nos rodea en clase. Las frases hechas, las medias verdades y las cuestiones lejanas y dudosamente explicadas sólo alejan de la actividad a cualquier persona a la que todo esto de que van a privatizarnos le suene a euskera. No estábamos envueltos en una lucha por algo tangible para la gente y con eso perdemos base social, reconocimiento, apoyo y al final nos acabamos perdiendo nosotros. Cuando digo algo tangible no sólo me refiero a temas académicos de exámenes, calendarios... sino a tocar verdaderamente lo que queremos. Una lucha tangible puede ser una lucha muy radical y transgresora, y el ejemplo es Grecia (1). Pero no, “parar Bolonia” está entre medias de “acabar con el capitalismo” y “que no nos pongan los exámenes en julio”, así que al final ni una cosa ni la otra.

Recuerden, recuerden el 13 de noviembre

Vemos los objetivos y vemos lo que luego es el desarrollo de los acontecimientos. Vemos que hay inquietud en el ambiente y que una convocatoria fantasma en Internet convoca a un grupo de gente en Valladolid, acostumbrados a que les convoquen, esta vez picaron. Vemos que a la manifestación de noviembre se llegó con mucha gente pero con los conceptos poco claros. Mucha gente sí, pero escasísimanete organizada. Los colectivos y organizaciones antes descritos apenas llegarían a 100 si la manifestación la formasen solo ellos. Por lo que los otros 1900 simpatizan, se acercan, igual colaboran, pero confunden términos. La manifestación es un paseo y nada más. Una demostración de fuerza y una forma de llamar la atención sobre un problema. Pero no la solución del problema, solución que hay que buscar debatiendo, organizándose y planeando la forma de llegar a ella.

Por otro lado, los colectivos se lanzan a convocar a miles de personas, a la espera de que eso genere una respuesta en la gente de cara a la participación en debates y actos, pues saben que la manifestación no va a conseguir que se cumplan sus objetivos. O es ingenuidad o es que el objetivo es otro. Y luego está el tema de la huelga de estudiantes, un método a descartar pues la práctica demuestra que justificar las piradas en los institutos no es luchar, no hace presión y en definitiva no sirve si no va acompañada de una decisión consciente, planeada y común. No fue el caso en ninguna de las convocadas. Aún así, si convocas una manifestación a las 12 de la mañana, ya estás invitando a la gente a no ir a clase, no hace falta extender las pellas a toda la mañana. De cualquier forma, es evidente que aquel acto de fuerza no consiguió ningún objetivo de ninguna organización.

Los colectivos profesionales como los ingenieros informáticos también empezaron a hacer la guerra por su cuenta. Movilizaciones desconexas con el resto del movimiento antibolonia por no compartir planteamientos que no les sean exclusivamente suyos. Una división así propició el fracaso de la gran mayoría de las movilizaciones, por la estrechez de miras, por la falta de análisis y por la falta de objetivos a largo plazo. Cierto que dentro de los anti-Bolonia no se ha prestado mayor atención a este tema, que podía haber servido de banderín de enganche para un movimiento más amplio y heterogéneo, pero sin la implicación de afectados en asambleas y movilizaciones de forma activa es normal que esto pase de largo.

La siguiente, con el ambiente más calmado, fue la cacerolada para exigir al rector un debate público por parte del rectorado organizado por 13N. Desde mi punto de vista, esta fue la actividad más exitosa que se ha llevado a cabo contra Bolonia en la ciudad, pues se consiguió lo que se pedía, que era pactar con el rector unos debates. Pero, a partir de ahí, con los exámenes encima, la Asamblea 13N se paraliza. Las otras organizaciones emprenden alguna acción contra las sucursales bancarias en facultades o siguen con la tarea de informar, pero con baja intensidad. La asamblea vuelve a juntarse pero no hay avances y el clima está ya muy calmado con lo de Bolonia. El Ministerio ha movido ficha y ha lanzado una basta campaña informativa tan sesgada como poco concreta, pero tampoco tiene mucho calado entre el estudiantado, el cual antes de la campaña ya había dejado de interesarse por el tema. Alguien cuando solucionó sus dudas terminó la frase con el “irreversible”.

La falta de propuestas concretas eficaces a las que sumarse en un ambiente de inmovilidad social innato es motivo suficiente para que “la gente” pase del tema. Y eso reduce el ambito de lucha contra Bolonia a los 100 que militan regularmente en organizaciones como las antes citadas.

El tema del CAP candente y removiendo conciencias en facultades como Filosofía y Letras no son capaces de movilizar más que a un puñado de personas el 1 de abril. La Asamblea 13N hace de punto de encuentro y su actividad se diluye en el tiempo. La polémica de las banderas (2), la desidia y la falta de gente desmotivan a los militantes y el tema de los debates con el rectorado se dejan de lado. A partir de aquí, todo cuestabajo. Se vivieron 2 manifestaciones más en el segundo cuatrimestre. Una el 4 de marzo y otra el 28 de abril. Convocadas y organizadas de distinta forma, con objetivos difusos pero similares, su éxito fue también muy similar. No, ninguna consiguió otra cosa que leve repercusión mediática y el hastío de la militancia (2). Hubo otras actividades como una concetración en mayo, un par de charlas con escasa asistencia y acciones puntuales sin prácticamente repercusión alguna. Desde entonces y hasta que el nuevo curso no ha empezado no ha habido ningún movimiento. Polémicas como el calendario o la adaptación de planes de estudio no han sido aprovechadas por las organizaciones que mantenían la lucha, y por supuesto no han tenido reacción alguna por parte de un estudiantado desorganizado. La dinámica de trabajo del año anterior pasa factura desmovilizando a la gente y haciendo que la Asamblea 13N prácticamente desaparezca.

En fin

Tenemos los objetivos y tenemos los hechos. Hechos que aunque hablan por sí solos igual hay que explicar para la próxima (que siempre habrá), que una lucha o va en sentido ascendente en combatividad y fuerza o si se deja diluir acaba desapareciendo. Para que la lucha vaya en sentido ascendente, hay que planearla, marcar objetivos claros, concretos y en principio alcanzables. Se consigue alcanzar los objetivos pequeños y entonces, con una dinámica asentada se puede avanzar hacia objetivos mayores. Ésto no es estricto, pero no hay que perderlo de vista ni antes ni después de la lucha, seamos 5 ó 50. En este aspecto está especialmente marcado el carácter del estudiantado, una fase temporal de nuestras vidas, que hace que la experiencia acumulada en luchas pasadas no la hayamos tenido presente (aunque no lo justifica).

Por otro lado, evidentemente falla la adecuación de los medios a los fines. Porque falla el análisis sobre los fines a conseguir. Porque también falla la creatividad para idear los medios. Cada cual mantiene su postura ideológica en ambos aspectos, pero ninguna postura ideológica ha acertado en estos términos. Y eso se puede ver en los resultados de la lucha. Ahora, una vez que dejamos el pulso hace tiempo con la universidad y el gobierno o planteamos muy bien una estrategia para relanzar el tema a la palestra o hay poco que hacer más allá de aprender la lección y empezar a organizarnos de verdad. Qué distinto hubiera sido todo con un estudiantado consciente, aunque fuera de oídas, de que si en vez de ir a la manifestación, vas a la asamblea y tras debatir y aportar te comprometes a actuar, las cosas salen de verdad. Qué útil hubiera sido entonces un encierro de 100 personas y una manifestación de 2000.

En fin, lo que ahora nos toca es (re)construir tejido estudiantil, (re)organizar al estudiantado, crear inquietud y ser capaces de aplicar lo aprendido en siguientes dramas sociales. Vemos que en alguna facultad se han creado asambleas y organizaciones propias (como el movimiento Yachana de Educación Social). Eso es el único éxito del pasado año de luchas, el cómo la agitación permanente de algunos deja huella y la gente al final se organiza. Hay que extender la inquietud y la actividad, pues el debate que ahora propongo y la reflexión que lanzo se que sólo será útil para aquellas personas activas en la lucha, cuyas reflexiones invito a compartir. Para las demás esto será un panfleto más contra Bolonia de los de siempre y para lo de siempre.


(1) Sobre cómo en Grecia pararon Bolonia: este punto hay que aclararlo, porque todo el mundo lo ha oído pero el contexto y las formas eran muy distintas. Primero, que legalmente en Grecia para introducir la reforma había que cambiar la Constitución, lo cual era una reforma demasiado profunda, por lo que lo tenían más fácil de impedir que por aquí en el salvaje oeste europeo. Segundo, que el clima social en Grecia es de constante predisposición al enfrentamiento. El anarquismo Griego no empezó hace unos meses a enfrentarse con la policía, llevan décadas. El anarquismo griego se organiza en las facultades, con honradez, coherencia y cercanía a la gente y luego en la calle atacan, se defienden y hacen lo que sea por un solo objetivo: la anarquía. Cuando aparece este conflicto en el estrato universitario la gente sabe cómo hacerlo, pues llevan años viendo la lucha de cerca. Saben dónde hacer valer sus opiniones, cómo organizarse y cómo presionar al gobierno de verdad. Y sobre todo, no piden parar Bolonia. Piden acabar con el capitalismo, piden la anarquía, piden el comunismo y amenazan con no parar hasta conseguirlo. Y el gobierno sabe de sobra lo que tiene que hacer para que paren por sí mismos y es ofrecer algo a cambio: parar Bolonia.

(2) La polémica de las banderas. Los hechos: Cuando se prepara la primera manifestación contra Bolonia (en noviembre), distintas organizaciones ya citadas en el texto se juntaron para organizarla. Dentro de lo hablado se dijo que “ni propaganda de las organizaciones, ni pancarta firmada, ni banderas de las organizaciones” con objetivo de que no se relaccionase esta manifestación a ninguna organización concreta de cara al exterior, como ocurre en Madrid con el Sindicato de Estudiantes. Sin embargo, todos vimos banderas el 13 de noviembre. Incluso propaganda firmada. La propaganda firmada correspondia a la UJCE, así cómo un par de banderas del PCE (con siglas) que guardaron cuando se les pidió. Las otras banderas, mucho mas grandes y coloridas, corresponden al “movimiento popular castellano”, y sus portadores, alegando que no eran banderas de ninguna organización sino de su país/ideología, no las guardaron en ningún momento. Su intención es la de mostrar que la lucha contra Bolonia es mantenida por posiciones ideológicas, y animan a llevar banderas de otras ideologías si bien van sin siglas.

Posteriormente el 4 de marzo, en una manifestación convocada por la CCE, ellos llevaron sus banderas del movimiento popular castellano y la pancarta firmada en tanto que convocaban en solitario. Pero este día los de UJCE no guardaron las banderas, lo que produjo un incidente al pedirles que guardaran las que iban firmadas. Las banderas de estos fueron: una bandera de España (tricolor) y dos rojas con la hoz y el martillo y la inscripción “juventudes comunistas”. También hubo una bandera correspondiente a los CJC.

Y llegamos a la última manifestación con polémica, pues el 28 de abril todas las organizaciones que convocaban y apoyaban (convocó 13N y apoyaron AU, CNT y CCE) decidieron y cumplieron con no llevar banderas. Pero tanto CJC como UJCE llevaron de sus correspondientes organizaciones y una de España (tricolor). Además CJC llevó megafonía propia. Señalar que fue la única de la marcha. Al inicio de la marcha hubo una discursión al respecto.

En la concentración que la CNT convocó el 6 de mayo hubo banderas de la CNT. Pero no hubo polémica alguna.

Esto es lo que fue. Y el análisis que merece por parte de las organizaciones es uno y el que merece por parte del estudiantado es otro. Como organizaciones, es falta de madurez política tanto no respetar acuerdos como no respetar el trabajo de quién organiza la manifestación. El proselitismo ha pasado factura en esta ciudad. Lo cual es lamentable, pues por parte del estudiantado poner la excusa simplona de “las banderas” para no acercarse a los actos y no hacer nada es infantil y ridículo. Si la presencia de banderas se considera molesta o bien la expones con claridad (cosa que pocos han hecho) o bien preparas otras actividades.

*El texto esta escrito en género masculino por facilidad al escribir, no por machismo.

Nihil
(nihil.org@gmail.com)

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