[Viñeta] Lobas con piel de cordero


La religión se desfigura cuando es obligada a ponerse al servicio de la ignorancia y el prejuicio, el desprecio, la violencia y el abuso².
Esto lo dice un individuo que lidera una organización radicalmente opuesta a la investigación, que mató, quemó y torturo a infinidad de sabios y pioneros científicos, que hoy día todavía cuestiona las teorías de Darwin y se opone muy poco cristianamente a la investigación con células madre para salvar vidas. Que niega y prohíbe algo tan básico, barato e incuestionablemente efectivo como el condón para evitar una mortífera pandemia. Que estigmatiza a la comunidad homosexual, mientras en sus filas pastorales emergen constantemente casos de gravísimas vejaciones y violaciones a indefensos niños, puestos confiadamente bajo su custodia. Lobas con piel de cordero. Que grandísimo fariseo mentiroso hijo de, de...DE DIOS!
Palabras emitidas por Ratzinger durante su visita a esa fragmentada y discutida Tierra Santa, por la que llevan peleando desde Las Cruzadas para poder ejercer también allí sus royalties y derechos de autor como ÚNICA FE VERDADERA. ¡Pues no serán verdad esas pintadas que he visto por ahí que dicen que Cristo murió para salvar el turismo! Uno de los potenciales económicos más rentables de esos lares.
³No podemos aceptar que los lugares santos sean propiedad del Estado de Israel. También reclamamos libre acceso a esos lugares. Sin ello no hay libertad religiosa², dice Artemio Vitores, vicecustodio de los Santos Lugares. Me da a mi que la libertad que estos mercaderes reclaman es la de libre mercado, no la de la fe.
Lo malo es que para ese negocio le han surgido otros feroces competidores. Otros hijos de Dios primos hermanos en ambición, avaricia y cinismo santurrón. Los sionistas, que le invitan a ver, oír y callar. Un gravísimo pecado de omisión, de no posicionamiento humanitario, moral ni ético. Y más le vale, si no quiere que los escogidos de Jehová le armen la de su colérico Dios. Mientras, abandona y elude dar apoyo visible a los palestinos, algunos de ellos fervientes cristianos incluso.
Le insta imperativamente Netanyahu a que se meta su lengua, inoportuna y metepata en tantas ocasiones, en su santo trasero, no vayamos a liarla. Que corra el aire del olvido, no vaya a ser que se aviven de nuevo las candentes declaraciones del obispo Richard Williamson negando las cámaras de gas, al que tuvo que llamarse al orden para retractarse de forma diplomática. Que el Alzheimer nuble lo ciego de fe que estaba Pio XII, mirando convenientemente hacia otro lado mientras se efectuaba el genocidio. Que eludamos la historia no yéndonos a un turbio pasado vinculado, hacia las militancias de este Ratzinger (traducido sería algo así como cantor de ratas). De este flautista de Hamelin de almas cándidas, encantador de inocentes creyentes. Pues los judíos no olvidan, como por desgracia parece que si hace el resto del mundo, que este beato líder espiritual es un antiguo miembro de las Juventudes Hitlerianas, ahí es nada.
Un hecho que a mi modesto entender inhabilitaría en lo social a cualquiera moral y éticamente, para ser referente de algo que no sea un mal ejemplo. No es una cuestión de fe. O de mala fe, mejor dicho. No, está demostrado. Aunque lo intentan con un conveniente silencio mediático, no lo puede negar NADIE. Desgraciadamente para éste chaquetero sujeto y, sobre todo, para el mundo cristiano, es una realidad INCUESTIONABLE. Pastores descarriados. Exnazis con hábitos. Con malos hábitos.







