Astilleros ¿Y ahora que?

Las últimas movilizaciones, que se habían convocado para el 11 de Abril fueron suspendidas como consecuencia de los atentados de Madrid y tras el shock inicial y la sorpresa de las elecciones, los astilleros han permanecido a la expectativa por el cambio de gobierno.
Trabajadores de astilleros están denunciando una estrategia desmovilizadora por parte de los comités de empresa, en los que parecen entreverse oscuros intereses. El comité de empresa de Sevilla esta copado por liberados de CCOO, que yá durante la campaña había invitado a cabezas de lista del PSOE a dar mítines en el puerto de Sevilla, simpatiza claramente con los socialistas y procura desmovilizar a los trabajadores con la excusa de darle una oportunidad al nuevo gobierno.
En las últimas movilizaciones no solo estaban en juego los puestos de trabajo de miles de trabajadores, el comité de empresa iba a verse reducido a la mitad. Con el cambio de gobierno los liberados parecen haber asegurado su posición, sin embargo el problema de la carga de trabajo sigue existiendo. Dentro de dos o tres semanas se terminará uno de los dos barcos que se están construyendo en Sevilla, cuando esto suceda centenares de trabajadores subcontratados irán a la calle perdiendo ellos sus puestos de trabajo y perdiendo fuerza en general los astilleros. El comité de empresa que tanta oposición mostró ante los futuros despidos aparece ahora como cómplice del gobierno, ante la estrategia de cerrar los astilleros de Sevilla y Cádiz y concentrar la fabricación de barcos en Puerto Real con un número mucho menor de trabajadores.
A los despidos que sucederán dentro de unas semanas en Sevilla les seguirán otros y cuanto mas se reduzca la plantilla menos fuerza habrá para las movilizaciones y menos posibilidades de conservar los astilleros sevillanos.
Ante la sentencia a muerte de los astilleros occidentales como consecuencia de su poca competitividad los trabajadores también tienen algo que decir. No solo es cuestión de que los salarios sean mas bajos en Corea, según algunos trabajadores aunque no cobraran en absoluto seguirían sin ser rentables los astilleros. Esta falta de competitividad la achacan a la enorme burocracia parasitaria sindical y patronal que los astilleros sustentan así como a la nefasta gestión de la industria en general. Además si se exigieran las medidas de seguridad que se exigen en occidente para los barcos que navieras europeas compran en Corea o en otros de los nuevos países industrializados, las diferencias competitivas serían mucho menores. A la falta de carga de trabajo, los trabajadores responden que hoy día se están fabricando más barcos que nunca y que si hubiera una voluntad real de obligar a los petroleros a llevar doble casco, como tanto se ha pavoneado a raíz del desastre del Prestige, habría mucho mas trabajo.
Mientras el tiempo para reaccionar se acaba con los obreros mareados por los comités de empresa, cada vez esta más cerca el desmantelamiento de los astilleros de Sevilla.







