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01/03/2019 :: Estado español, Madrid

Carta abierta: por un movimiento popular, republicano y asambleario

x Rafael Flores Sanchez , Luis Gimeno Lopesino

Las consultas populares sobre la monarquía o república que durante el pasado año se realizaron en numerosos barrios, pueblos y universidades de Madrid no ha pasado inadvertido en el resto del Estado y ha despertado el interés y la ilusión de otras gentes en otros territorios. Las asambleas populares republicanas establecidas en los lugares donde se han colocado mesas de votaciones han conseguido sacar a la calle, y a la opinión pública, el debate… y visibilizar la legítima aspiración republicana que la llamada transición hurtó y que la democracia nos debe. El derecho a decidir la forma de gobierno no es solo una forma de la democracia como modelo político, ni una deuda histórica, que también, sino una cuestión de actualidad, especialmente en nuestro país, donde ya levanta callo la impúdica ampliación de la casa real que ampara, no a uno sino a dos peleles sustentados por la oligarquía y que viven del cuento como antiguos reyes.

El exitoso resultado de las acciones se ha revelado tanto como potente y reivindicativa protesta simbólica, como demostración práctica de la utilidad y de la eficacia del movimiento popular asambleario que las han promovido. Quienes las tachan de brindis al sol en un camino sin recorrido olvidaron que, si bien el simbolismo de las mesas de votación ha aglutinado a personas y organizaciones, las asambleas constituyen en sí mismas un espacio de encuentro y acción desde el seno de la izquierda y el republicanismo. Cierto es que la aspiración republicana no es patrimonio exclusivo de la izquierda. También hay republicanismo en la derecha burguesa y la derechona fascista. Lo mismo ocurre con el feminismo. Pero, tal como nuestras compañeras feministas hacen su lucha revolucionaria, en nuestras asambleas populares republicanas, aspiramos a una república obrera donde la burguesa ni es el objetivo ni representaría el triunfo. Aunque el eje central de las acciones cuestione la pervivencia del antiguo régimen, la idea republicana es un camino de recorrido. Hay más por hacer que lograr el referéndum

El movimiento asambleario que ha cristalizado las votaciones en la Comunidad de Madrid es, por naturaleza, permeable a otras muchas reivindicaciones y luchas. La sensibilidad social deriva de la misma diversidad de la composición de este movimiento. Su permeabilidad impide que su ámbito de actuación se limite a acciones pro referéndum y la restitución de nuestro derecho a decidir, tan genuinamente democrático. Precisamente porque la palabra República va asociada doblemente a lo público, la consulta es un elemento de cohesión. Pero su acción reivindicativa no puede ser ajena al futuro de la clase trabajadora, sobre el que se proyectan tiempos, entre malos y peores. Las asambleas populares republicanas tienen que aspirar, no solo a cambiar la forma de estado sino a darle –a darnos- una sociedad mejor, igualitaria y libre… donde además no quepa rey o reina en interminable sucesión por nacimiento. La situación actual obliga a participar de las acciones contra la injusticia social, la depauperación de la política y la merma intolerable de la democracia social y real. Es nuestra obligación frenar cada embate contra nuestros derechos no realizados, como el derecho a decidir la forma de estado, tanto como frenar los intentos de debilitarlos o eliminarlos.

Las asambleas son una herramienta en la lucha que puede y debe dirigir a otras reivindicaciones, fruto de la diversidad y su anclaje social. Un medio de combatir y defender la libertad y la justicia social. Máxime en estos malos tiempos en que urgen combates no solo de conquista, sino de defensa de derechos y libertades básicos. Un contexto político internacional deplorable y nacional, insoportable en los que la desigualdad social abre más y más brechas. El modelo asambleario ha demostrado ser una herramienta útil y eficaz. De hecho, las asambleas proporcionan puntos de encuentro entre personas y organizaciones distintas, diversas sensibilidades, ideas y generaciones, donde la izquierda social más comprometida pueda compartir espacios y coordinar acciones. Un instrumento válido también para obtener herramientas que combatan la pérdida de otros derechos y libertades. Y para servir de freno a la escalada fascista actual, que se exhibe henchida de sí misma y tan envalentonada, fruto en gran parte del trato ventajoso -cuando no de la impunidad- de la que gozan desde la apertura democrática de nuestra historia reciente. Sin embargo, hay que mantener cautelas para evitar los males de siempre. Por señalar algunos, al caso viene el personalismo, los apuñalamientos y luchas intestinas que tanto daño hacen a la izquierda, tanto la espantan y tanto la desmovilizan.

La vacuna para prevenir los riesgos se basa en la dirección colectiva y la soberanía de las decisiones tomadas en las asambleas de los grupos de barrios y pueblos. Donde se decida desde el detalle más insignificante hasta los más significativos incluida su particular portavocía y la rotatividad o duración de esta. Esto no debe apuntar ningún carácter antipartido. Al contrario: entre nuestros objetivos está en incorporar tanto a las personas individuales como a las organizaciones de la izquierda comprometida. Pero sí ha de pedirse a todas las organizaciones aplicarse en lo aprendido y actuar con la generosidad suficiente para que este movimiento no se ahogue antes de nacer… a consecuencia de esas taras que con tan odiosa frecuencia se han adueñado de los movimientos de la izquierda y son responsables directas del debilitamiento –cuando no del fracaso- de los movimientos populares progresistas. Hagamos de este movimiento asambleario un espacio excluido –y excluyente- de la ambición de apropiación para el “beneficio propio”, de la pérdida de esfuerzos y recursos en peleas que acaban por situar a activistas propios y ajenos en meros observadores y/o aliados de alguna de las cinco, diez o cien facciones.

Es preciso mantener un espacio de acuerdo, en el que las disensiones se resuelvan sin envenenar el movimiento. Un espacio donde disentir en la diversidad favoreciendo el entendimiento. Y donde hacer posible un gran movimiento popular republicano y asambleario desde el que convencer –y por supuesto dar cabida- a esos sectores libertarios y/o progresistas que ahora denostan la lucha republicana por entender que otros son los pasos -únicos y precisos- para acelerar la transformación a una sociedad más ideal. Cuidar y fortalecer la red bajo la hegemonía de la voluntad de la asamblea es la garantía de independencia de este movimiento. La protege de daños y evita desanimar o defraudar a las personas, acercándonos más a nuestra República. Con el objetivo de extender este nuevo e incipiente movimiento popular, republicano y asambleario por todo el estado, nuestra propuesta es favorecer la ampliación de miras de la lucha de las asambleas y propiciar la creación de otras nuevas.

Aumentando el avance revolucionario de ideas, la repercusión y la fuerza de nuestras acciones. Con el crecimiento, la coordinación de esfuerzos entre asambleas y territorios obtenemos una palanca, una ventaja estratégica y competitiva, en esta lucha desigual. El derecho a decidir la forma de gobierno es un aglutinador que responde a la inquietud de gran parte de la ciudadanía de este país y de este tiempo. Que entiende que lo legítimo es que se les pregunte. Que quiere decidir si se mantiene o suprime una institución que se sitúa por encima de los órganos de gobierno y en la que los Borbones disfrutan, por derecho de nacimiento y voluntad del dictador, de las majestuosas regalías que son fruto de esta inimputable monarquía vitalicia. En este sentido, las consultas populares se han revelado como un medio exitoso y, por ello, las acciones pro referéndum se deberían mantener como eje de la acción central. Hagámoslo vertebrador y aprovechemos ese espacio para hacer posible un gran Movimiento Popular Republicano con fuerza y vigor para acercarnos a la III República, y con ella a la igualdad y la libertad a la que aspira la lucha social revolucionaria.

Por ultimo recordar que a los y las ciudadanos/as republicana/os nos gusta también debatir entre nosotros/as, a veces apasionadamente, intercambiar y/o confrontar ideales, métodos, como llevarlo a la práctica, si la república debe ser de esta forma u otra……… a diferencia de los súbditos, que simplemente obedecen y repiten los mandatos y postulados ya sean de reyes o multinacionales. Este debate republicano interno nos enriquece y lejos de desunirnos en la unidad de acción, debemos aprovecharlo para ir viendo qué tipo de republica queremos, ir dándole poco a poco apellidos, sin miedo a las contradicciones, según los diferentes  territorios, con las aportaciones de otros movimientos populares, sindicales, feministas, vecinales, ecologistas…sin exclusión alguna, ni siquiera la de si esta república ha de ser unitaria, federal, unión de estados libres, sin fronteras o cantonal…….. * No dejes pasar este tren, aquí cabemos todos y todas *Convoca una Asamblea en tu barrio, pueblo o ciudad, para hacer consultas populares Monarquía o República y coordínate con otras que vayan surgiendo. *A por la III República

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