:: Carta de David Reyes :: desde el centro de exterminio`` Albolote''.

Graná, 06/06/05
Queridos compañeros/as, todos/as conocéis las "circunstancias" que me impiden estar en las reuniones de la asamblea. La presente carta os la envío para que conozcáis detalles de mi vida que muchos desconocéis y que explican el por qué de mi detención e ingreso en prisión. Pero ante todo agradeceros con el corazón todo lo que estáis haciendo por mí y el apoyo que me mostrasteis en los juzgados. Me hicisteis sentir acompañado de vuestro cariño, fuerza, tesón sois la reostia.
Para empezar contaros que esta no es la primera vez que estoy preso, si bien las causas eran otras y las circunstancias peores que las actuales (no tenía tan buenos amigxs, sobre todo). Con 18 años me enfrenté a una suma de peticiones fiscales (lo que pide el estado por cometer delitos) que superaban los 30 años de prisión. Por aquel entonces, años 93-94, finalmente me condenaron a un total de catorce años de prisión (5 y 6 por dos atracos a bancos, más tres por tenencia ilícita de armas), de los cuales cumplí 9 años, tres meses y 18 días.
Estuve un año preventivo en la antigua cárcel de Graná, y una vez condenado me llevaron a la cárcel de Almería, "El Acebuche", auténtico agujero negro para la dignidad y los derechos de los hombres y mujeres que allí se encuentran (aunque la cárcel de por sí ya lo sea). A los 4 años de estar en este lugar, me vi en un módulo de aislamiento (celdas de castigo, he conocido muchas), esperando mi clasificación en 1er grado del llamado "tratamiento penitenciario" por denunciar los abusos y agresiones de los carceleros contra mí. En esta situación, un grupo de carceleros me provocó con un cacheo arbitrario, al cual me negué sin violencia (ni verbal ni física), pero aún así me agredieron en dos ocasiones la misma mañana (17/10/98). No satisfechos, además me denunciaron judicialmente (también me sancionaron disciplinaria o administrativamente) por atentado a la autoridad y lesiones, con la doble intención de cubrirse las espaldas anta mi denuncia por agresión y malos tratos y castigarme/intimidarme por mi actitud reivindicativa y de lucha. Un año y medio aprox. Se celebró juicio por estos hechos, en el cual me negué a participar, no declarando en la vista oral, ya que consideré que era la postura más digna: tanto la denuncia que interpuso la asociación Pro Derechos humanos de Andalucía (cuyos abogados en Córdoba, Antonio, Luna y José Miguel me defendían y eran parte), como la que interpuse por medio de mi madre, fueron archivadas por el juzgado de instrucción, dando curso únicamente a la de los carceleros ¿no era eso prejuzgar y dar más valor a la "versión" (mentiras) de una de las partes? La sentencia fue recurrida a la Audiencia provincial de Almería, pero ésta la ratificó. A continuación los abogados (que hoy día son mis amigos) solicitaron que se suspendiera el cumplimiento de la sentencia (ya en el año 2001) por ser una pena inferior a dos años y carecer de antecedentes penales con respecto a estos delitos. Mientras el juzgado resolvía esta suspensión salí en libertad, en septiembre de 2002. Desde esta fecha nos hemos ido conociendo y muchos sabéis la trayectoria que he llevado: hice un curso de pintor para perfeccionar mi oficio, comencé a militar en Jaleo!!!, emigré a Navarra, comencé a trabajar allí en distintas cosas, sobre todo en la construcción, he tenido la relación afectiva más larga de mi vida con Raquel, he vuelto a Graná, me habéis visto comprometido en mil historias. En resumidas cuentas, que a los ojos de este sistema se puede decir que llevo una vida "normalizada", aunque parece que no es suficiente. Me veo cumpliendo una condena injusta y sufriendo la lentitud de la burocracia judicial.
De todas formas no creo que sea casual el momento que han elegido para encerrarme. Mi opinión, casi certeza, es que por el tipo de delito (atentado a la autoridad), el lugar de los hechos (Almería), mi militancia político-social (organizaciones independentistas, ocupación, antifascismo, relación con Euskal Herria) y la próxima celebración de los juegos del Mediterráneo en Almería, he sufrido una especie de prisión preventiva, por otra parte totalmente injustificada. Todo esto puede parecer un poco paranoico, pero no lo es tanto cuando conoces el funcionamiento de esta parte del sistema. Esta suele ser una práctica habitual cuando comienza el verano, el meter en la cárcel a "delincuentes" para que no molesten al turismo, más aún si hay eventos a la vista. Además, en el mismo módulo en que me encuentro hay varios chavales en una situación parecida a la mía: causas de hace varios años, llevan años sin tener problemas con la justicia, se han desenganchado de ciertas drogas o están en proceso de hacerlo, han rehecho sus vidas, trabajany aún así los han metido recientemente en la cárcel, algunos la misma semana que yo ¿Casualidad? Supongo que será cosa de talantes
Bueno, sobre mi estado de ánimo y situación personal, deciros que es bueno. La detención se produjo en mi casa, estaba durmiendo la siesta y la policía secreta llamó a la puerta. El trato fue correcto, incluso decían que les chocaba tener que detenerme pues me veían en buena situación y sabían que llevaba tiempo sin problemas. Una vez en la cárcel tampoco he tenido problemas con los carceleros (espero seguir así). Estoy en el módulo 1 y aquí cuento con gente conocida, algunos incluso de la infancia. Pero sobre todo sé que cuento con gente maravillosa ahí fuera y eso me hace sentir acompañado en todo momento, arropado, contento Gracias amigos.
Me despido con un beso y abrazo para cada uno.
El CSO NO SE TOCA
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