Condenados a prisión por hacer una pintada contra la guerra en Cordoba

Millones de personas salieron a la calle el año pasado para expresar su rechazo a la invasión de Irak, se hicieron miles de pintadas contra la guerra y movilizaciones de todo tipo para pedir la paz. Las protestas ciudadanas no lograron detener la maquinaria bélica, pero demostraron a los gobernantes que el pueblo siempre se hace oír. Lo malo es que a veces hablar en alto o pintar un No a la guerra en una pared puede salir caro. A Antonio Gómez Martín su pacifismo le va a costar un fin de semana en la Prisión de Córdoba.
En febrero del 2003, un mes antes de la invasión, Antonio Gómez y su amigo Martín Segovia decidieron movilizarse y empuñaron sus spray para gritar por la paz en forma de graffiti. Hicieron varias pintadas en Posadas, donde afirman que el alcalde les dio permiso, y también en Almodóvar. Pero la Policía Local de este municipio les pilló in fraganti cuando dibujaban su No a la guerra en la tapia del cementerio y la Guardia Civil les desarmó de sus botes de pintura.
Ahora, el juzgado número 1 de Posadas les condena a un fin de semana de arresto por dañar el patrimonio público. El día 23, Antonio Gómez ingresará en prisión por culpa de aquella pintada y a principios de agosto le tocará el turno a Martín Segovia. Ni siquiera podrán compartir las horas de castigo.







