Crisis Industrial en Andalucía

De hecho, es difícil encontrar algún aspecto positivo. Todos los subsectores han bajado, con retrocesos del 1,4% en la manufactura, del 2,4 en la producción y distribución de energía y del 13,3 en la industria extractiva.
Hay algunas actividades que están sufriendo con especial virulencia la actual coyuntura. Es el caso de la fabricación de vehículos de motor, que acumula una reducción media en su producción del 25% en los 12 últimos meses. La venta de automóviles del mercado nacional cae desde febrero y en agosto volvió a hacerlo un 2,7%, en parte como consecuencia del encarecimiento de los créditos y en parte por la precariedad económica que las familias están vivenciando. Precisamente a esas restricciones obedece también la caída, en un 5,1%, de la producción de la industria andaluza de alimentos y bebidas en julio, así como del conjunto de bienes de consumo (el descenso fue del 3,2% para los bienes duraderos y del 1,6 para los no duraderos).
A la vista de estos indicadores, la industria andaluza no logra levantar cabeza. Es más, hay cifras de actividad que podrían conducir a la desaparición de algunas producciones. Es el caso de la fabricación de instrumentos de precisión (medicoquirúrgicos, de precisión, óptica y relojería), que acumula un retroceso del 44,7% desde que empezó 2007, o de la confección y peletería, que presenta una caída media de su producción del 29%.
En definitiva, el decrimento de la industria y la producción de los polígono es solapado por el sector de la cosntrucción, el número de viviendas que se construyen al año asciende a 80.000 viviendas nuevas cada año en todo el estado español. Ejemplos de esta crisis industrial son el reciente cierre de Delphi en Cádiz, el anuncio de cierre de Vitelcom en Málaga y ahora, la empresa azucarera del Ebro de Jerez de la frontera.







