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Estado español :: 24/01/2006

Crónica de la Farsa: Actores: Guardia Civil / Obligados espectadores: militantes de AFAPP, SRI, PCE(r) y GRAPO

Socorro Rojo Internacional
Tercera sesión del juicio-farsa. Esto ya roza la ciencia-ficción


CRONICA DE LA FARSA. AUDIENCIA NACIONAL.
ACTORES: GUARDIAS CIVILES
OBLIGADOS ESPECTADORES: MILITANTES DE AFAPP, SRI, PCE(r) y GRAPO

El 20 y 21 de enero continuaron en la Audiencia Nacional de Madrid las sesiones de macrojuicio contra varios solidarios, antifascistas y militantes del PCE(r), fundamentalmente interrogatorios de guardias civiles pedidos por el fiscal.
Las sesiones empezaron con el interrogatorio al policía infiltrado por parte del último de los abogados. Fue muy curioso y significativo porque ante la primera pregunta, que aludía a la ideología del invento "PCE(r)-GRAPO", el Presidente del Tribunal le interrumpió al abogado: ¿Pero se refiere Usted al PCE(r) o a los GRAPO? Por tanto la cosa estaba clara y el propio infiltrado así lo reconoció ya que a partir de entonces hablaba por un lado del PCE(r) y por el otro de los GRAPO.
La pregunta venía porque "había detectado a un anarquista" que había solicitado su ingreso en los GRAPO. Entonces, "si los GRAPO eran marxistas-leninistas, no tenía cabida en dicha organización". Tuvo que reconocer que en realidad la organización armada tenía un carácter antifascista amplio, mientras que el PCE(r) era de ideología marxista-leninista.
Luego el abogado le preguntó que "cuántos militantes del PCE(r) había conocido dentro de la organización de Madrid en la que se había infiltrado", y dijo que "unos 150 ó 200". Luego le preguntó que si a todos ellos había mentido acerca de su edad, profesión, nacimiento, estado civil, vecindad y demás datos personales, y contestó con evasivas. Entonces insistió para conocer si había tenido algún tipo de entrenamiento específico para mentir de forma sistemática, pero el tribunal no dejó al abogado hacer ese tipo de preguntas.
A partir de ahí el tribunal salió al rescate del policía y no admitió ninguna pregunta sobre la unidad para la que trabajaba: si era del SEPRONA, de Tráfico, del Servicio de Información o de la Policía Judicial. Todas las preguntas las declaró innecesarias, con lo cual le libró de seguir contando historias de ciencia-ficción.
Luego hubo un chorro de preguntas sobre "su intervención en reuniones, asambleas y si las grabó o tomó fotografías", "si entró en los locales de la Cruz Negra Anarquista en la calle Alberto Palacios de Villaverde (Madrid)", "en viviendas particulares, si cogía el teléfono de aquella sede y si registró cartas, agendas o mensajes". Reconoció que sí era cierto todo eso pero que no las había grabado y que de todo ello había informado por escrito a sus jefes, aunque nunca a Garzón, el juez que instruía el asunto. Por tanto, Garzón no había pintado nada y se limitó a recoger los papeles que le enviaba la Guardia Civil.
El Presidente del Tribunal le prohibió al abogado que le preguntara por la Cruz Negra Anarquista "porque allí no se la estaba juzgado". Sin embargo, el infiltrado reconoció a regañadientes que en todos esos años él no había presenciado que se cometiera ningún delito, aunque "lo sabía porque se lo habían contado". También quedó claro que de todo ello no había puesto ninguna denuncia ni informado a ningún juez.
De los mensajes que pasaban por sus manos para la dirección clandestina del PCE(r) mintió diciendo que sólo leyó los que iban abiertos pero no los que iban en un sobre cerrado.
Luego el abogado le preguntó como era posible que hablara de "saltar desde ahí a los GRAPO" si todo era una misma organización: un afiliado a una asociación no salta a la misma asociación. A regañadientes vino a reconocer que, efectivamente, se trataba de organizaciones distintas y que nadie le había ordenado ese cambio sino que fue iniciativa suya.
Siguió a esta intervención un desfile de unos 20 guardias civiles que habían intervenido en las detenciones, los registros de las viviendas y las huellas dactilares. Todos ellos declararon escondidos desde una esquina para que no se les pudiera ver, y algunos iban incluso camuflados con pelucas, gafas y bigotes postizos. Los defensores protestaron de nuevo pero el tribunal permitió que aquel carnaval continuara para garantizar la integridad de los guardias civiles.
En las detenciones coincidieron en que todo fue impecable: se identificaron con sus placas y les leían sus derechos como en las películas (y varias veces). Lo que pasa es que "se resistían a ser detenidos y entonces tenían que emplear la violencia para reducirles y esposarles". Alguno, como Jesús Merino del Viejo, hasta llegó a caerse en el forcejeo dentro de un seto y se lastimó ligeramente. Jesús era "un tipo peligroso porque llevaba un arma cargada, con una bala en la recámara y sin el seguro puesto, lista para disparar. Además hizo además de cogerla pero no le dieron tiempo".
También localizaron dos agujeros que tenía en el monte, en la sierra próxima a Madrid. Lo hicieron con un perro que detectó que allí había habido más armas e incluso explosivos, pero cuando ellos lo registraron no había más que "compresas, medicinas, víveres y mapas". No pillaron el arsenal que esperaban y se quedaron planchados.
Los demás no llevaban armas pero -según los guardias civiles- también se resistieron, "obligándoles a emplearse a fondo para meterles en los coches de camuflaje". Ningún guardia civil reconoció haber actuado encapuchado ni haber encapuchado a los detenidos para evitar que les pudieran identificar, lo cual es falso. Incluso en la detención de Carmen López Anguita los vecinos que pasaban por la calle lo denunciaron a la policía municipal creyendo que se trataba de un secuestro. Los municipales se presentaron allá, pidieron información al Ministerio del Interior con el número de matrícula del coche en el que la habían metido y les dijeron que aquel coche no correspondía a ningún vehículo oficial de la policía. A consecuencia de ello, pusieron una denuncia en el juzgado por secuestro. Ahora dice la guardia civil que no iban encapuchados.
Varios de los guardias civiles que acudieron al juicio ni correspondían ni tenían nada que ver con el asunto. Todo ello porque el fiscal estaba hecho un lío, pero aún así les preguntó por cumplir el expediente (¡si no habían participado!) y para que disfrutaran del día libre por lo que parece.
También pudieron declarar algunos amigos pedidos por los abogados defensores, alguno de los cuales calificó aquel juicio de surrealista.

Y así se dieron por terminadas estas sesiones. Las sesiones continuarán el 9 de febrero con sesiones de mañana y tarde. Y continuarán el 10, 16 y 17 de febrero al menos.

El ambiente general en el juicio es extraordinario. Se desplazaron solidarios de varias ciudades para prestar apoyo y ánimos a los juzgados. Estas sesiones han sido difíciles de entender y asimilar además, con tantas huellas dactilares y términos técnicos. La impresión general es que cualquier tribunal pondría en libertad a todos inmediatamente porque el montaje que tenían se les ha venido abajo un día tras otro. Pero estamos ante la Audiencia Nacional... La gente asistente, los solidarios, comentan que la sentencia no puede dejar "con el culo al aire" al fiscal y a la guardia civil después de tantos medios y años de investigación perdidos a lo tonto. Así que tampoco extrañaría que se inventen algo para justificar los casi cuatro años que tienen encerrados a los antifascistas, solidarios y comunistas juzgados. Pero que tendrá que ser por la injusticia, porque por lo que venimos viendo hasta la fecha... no hay nada de nada de lo que decían; pero es que absolutamente nada. Y este comentario es unánime.
Seguiremos informando.

Texto de un militante del PCE(r) seguidor de los juicios-farsa.
Difunde: SOCORRO ROJO INTERNACIONAL . SRI
23 enero 2006

 

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