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Estado español :: 19/06/2003

Curriculum vitae: De cualquier ciudadano

Cruz Negra Anarquista

Hemos creido positivo rescatar este articulo escrito por un compañero anarquista en Junio del 1983 desde la cárcel de Carabanchel y aparecido en la publicación LA VOZ DE LA CÁRCEL nº 1.

Explicar en un papel el desarrollo de las vivencias de un individuo desde el momento en que es detenido hasta que abandona el recinto penitenciario para pasar a esa libertad vigilada que es la sociedad, es dificultoso por cuanto estas vivencias son individuales y nuestra plasmación escrita es generalizadora para hacerlo entendible, quizás un poco jugar con el armazón de un puzzle de vivencias, de las cuales cada uno solo conocemos algunos trozos.

La detención se realiza siempre como águila que rapta su cordero alimenticio, al vuelo, en plena calle, cuando el individuo transita en sus quehaceres ciudadanos, se le introduce en el coche a modo de rapto, no hay quejas audibles, solo pistolas apuntando a la sien, a la boca, a la barriga, acompañadas de autoritarias entonaciones de mando, irrumpiendo en la casa del individuo a altas horas de la mañana (para muchos aún no hay seguridad que es el lechero como trata de hacer creer uno apuntando a la democracia), la puerta tumbada por fuertes patadas, los policías ocupando cada rincón de la casa, sus habitantes por el suelo, manos en la nuca, a modo de alfombra en las idas y venidas de los asaltantes. No precisan otra cosa que buenos pies y las pistolas cargadas, ni siquiera un papel judicial salido de su propia ley, ¿para qué?, si a las quejas de los detenidos no piensan oponer la ley, si no los cañones de sus pistolas o los golpes de sus pies y manos.

Si alguien además de las quejas verbales trata de autodefenderse se le mata, su responsabilidad se limitará a emitir un comunicado: "Resistencia a la autoridad. Peligroso delincuente terrorista".

Todas o casi todas las formas de detención persiguen el mismo objetivo, pillar desprevenido al detenido para que no pueda sospechar cual es su delito, de eso ya se encargan en comisaria, tienen listas amplias de sucesos y en alguna encajará.
Una vez detenido uno no sabe a que atenerse, es un secuestro?, es un robo?, La palabra policía retumba en los oídos del individuo, pero nada acredita, solo voces que que cabalgan entre le miedo y la rabia.
Juegan con la confusión que ante ese panorama el detenido identifica en las clásicas analogías policia-mafia-secuestro, y la duda y el miedo.
Ya el detenido ha sido montado en un coche, de esos que últimamente la prensa ha aireado como coches K (de camuflaje), en los que se intenta camuflar los desmanes de una policía al servicio de unas ideologías y unos intereses económicos que no tienen nada que ver con el bien social y todo su discurso. Empieza el teatro a modo de tragedia.
Es un viaje sin rumbo conocido, su destino puede ser una comisaria, un cuartelillo, un descampado, una arboleda poco transitada, una montaña a modo de aviso, un cuerpo flotando en un río, despeñado en las rocas, colgado en un árbol o dentro de un coche en llamas es un ajuste de cuentas o un intento de huida como en Almería. El objetivo es claro, hacerte saber que a partir de ese momento careces de decisión sobre la vida o la muerte,
Y a los calabozos, tétricos, oscuros, con las paredes inscritas, muchas veces con sangre, la raspada con un recordatorio de estancia, grafismos y oscuridad. El Taburete de piedra o cemento que será la dura cama de los reposos.
Luego un subir y bajar de escaleras, de la sala de interrogatorios al calabozo.

En el cuarto de interrogatorios, otro papel: "Firma no necesitas abogado" "Firma que te metemos la ley antiterrorista". El cuarto acaba siendo un descargador de hostias, allí subes a cobrar, cuando además de cobrar los pasmas se están aburriendo se divierten poniendo en acción toda su capacidad imaginativa: Barra, bañera, Quirofano, Bolsas, La moto.. El individuo allí alucinado y molido. Así los 10 días. Se acaba deseando el calabozo , allí al menos encerrado sin espacio, con mierda por todos los lados, el individuo vuelve a recobrar el control de su persona.

Cada timbrazo en el calabozo, indica que uno sube al interrogatorio, la continua tensión de la ignorancia, puede ser para uno o para el compañero, el efecto psicológico de desolidarizar, la punta para fraguar los deseos de no ser llamado sin importar que otro va a ser apaleado, el timbre no es para uno y eso es lo que importa.

Una vez hecha la desconexión, su efecto es mayor si el individuo no tiene consciencia de la función del dichoso timbre, arriba se encargaran de dar la puntillada: Habla que ya nos ha contado todo tu compañero", más palos, donde el inconsciente no se derrumba, la terapia del leño. Diez días sin cronología definida, quizás fuera sigan midiendo los días en 24 horas, allí se contabilizan los paseíllos, las palizas.
En el calabozo, el bocadillo de mortadela da lo mismo, no hay hambre pero se ha de recomponer fuerzas, la dietética de la necesidad, el estomago solo admite dos bocaos luego se suelta el bocadillo. Ya han visto que pueden imputarte, a escribir: "Toma firma esto". Lo lees, una novela de la serie negra, todo lo parecido con la realidad es pura coincidencia, empiezan las quejas, responde la terapia del leño.
El juzgado, la pesadilla de comisaria se acaba ahora la incertidumbre. Se le explica al juez que toda coincidencia con la realidad es pura casualidad; el juez trata de esconder un rictus de sarcasmo, no puede, es más fuerte que el patetismo de su levita.

Su independencia judicial se limita a dar carácter de dogma a las habilidades literarias del Cuerpo General de Policía o de la Guardia Civil. Si estas habilidades rayan con la ciencia-ficción el juez tiene que hacer ver sus gustos literarios le tienen pegado al suelo pues seria muy descarado reconocer sus gustos por lo fantasmagórico, entonces discrepa con el autor del opúsculo (los llamados roces entre el poder judicial y el poder policial) Y te suelta. Sí la prosa no es muy floreada. A la cárcel. Desde allí, con el túnel de comisaria , la cárcel es un rayo de luz enmarcado en un cuadrilátero de cemento.

La cárcel. Nombre, más huellas, ha estado alguna vez aquí, político o común, está por audiencia Nacional o por Provincial, toma: un plato, una cuchara y una manta, un cacheo, documentos, llaves, a aquella galeria, a esa celda, Hostia, nos podemos duchar, dar una vuelta por el patio, comer un plato de sopa caliente. A veces la libertad se encuentra en un gramo menos de opresión. Esa LIBERTAD con mayúsculas, es una realidad lejana, lo palpable en ese momento son los gramos de miseria humana no vividos.

La cárcel, la rutina permanente, el hoy igual que ayer con 24 horas menos de decisión sobre lo cotidiano, la sensación del numero cien veces recontado, la burocracia del Solicito y Suplico, el conocimiento a modo de relato de lo que antes era su realidad cotidiana, los compañeros, los familiares y amigos como un apéndice de correos o como figuras parlantes tras un cristal a modo de Televisión. SURREALISMO.

El estrés de una libertad provisional no conseguida, el abogado como interprete de las intenciones de las instituciones represivas, la ironía de ser considerado inocente y permanecer preso , los paseos intermitentes en unos metros, la celda.

Los hombres verdes, los carceleros trocados en funcionarios, las palabras que encubren ideologías, la curiosidad de saber si es demócrata y solo tortura o maltrata cuando no le pueden ver o si es adicto por convicción moral a la ideología del leño y lo pregona.

Las celdas de castigo, el exponente de que la libertad no es algo monolítico, en la cárcel aún se puede encarcelar más. La disciplina en su auge. El carcelero en su esplendor. La negativa se corrige con golpes el patio, una limitación a dos horas de paseo. Submarino, Laboratorio, Perrera.. Muchos nombre para una sola intención; anular la disidencia de los presos.

La alimentación, un castigo a modo de sentar analogías. Nada de comedores. El buen o el mal comportamiento como sinónimos de colaboración. Los premios y castigos como puesta en practica de un conocimiento sociológico del hombre sacado de los laboratorios. La aplicación de los resultados del componente gratificante -estimulante en los conejillos de indias.

Los rumores del indulto por la mañana y de empeoramiento del código penal por la tarde. El anuncio de que se inaugura una prisión modélica y el comentario de que se han llevado a 20 compañeros a una prisión de máxima seguridad. La rueda de prensa sobre excelencias de las prisiones y el comentario del ultimo ahorcado. La negativa de las torturas y los gritos de los torturados.

Estas y más cosas pueden ser experiencias vividas por cualquier ciudadano, en todos esta que esta situación finalice: AMEN.
Anónimo

Enviado desde la cárcel de Carabanchel (Madrid)

 

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