Declaración de Corriente Roja ante el alto el fuego en Líbano, y la posible presencia de tropas españolas en una fuerza internacional de intervención

La aceptación por parte del gobierno sionista de Israel de la resolución 1701 de Naciones Unidas es la constatación de una derrota militar y estratégica rotunda para sus intereses y, por ende, para los intereses imperialistas del gobierno de los Estados Unidos que ha visto como su aireado proyecto de "Nuevo Oriente Medio" sufría el enésimo revés.. Todas las fuerzas progresistas y revolucionarias del resto del mundo debemos felicitamos de la victoria del pueblo libanés, un victoria que ha sido liderada, sin duda alguna, por la resistencia encabezada por Hezbollah. Reconocemos a esta resistencia, de la que han formado también parte organizaciones como el partido comunista libanés, Amal, y otros partidos nacionalistas y democráticos, como representante legítima del pueblo libanés
Saludamos la estrecha coordinación entre los distintos grupos que ha permitido la construcción de una resistencia cohesionada y eficaz. Deseamos que esta experiencia sirva de ejemplo para la implementación de fecundos procesos unitarios para el pueblo árabe. La solidez de esta unidad del pueblo libanés ha quedado bien demostrada en el fracaso de la estrategia israelí que pretendía demonizar a Hezbollah, volviendo a la población contra esta organización. El efecto ha sido el contrario, la unidad ha resultado fortalecida y la propaganda sionista desenmascarada.
De la firmeza de la resistencia y de su profunda penetración popular da idea, también, el hermoso ejemplo que ha dado el pueblo libanés al retornar de modo casi inmediato a los pueblos destruidos y al afanarse, en un ejemplar demostración de voluntad de vida y de futuro, en la reconstrucción nacional. Frente a este ejemplo de dignidad y de lucha, nos encontramos con unos regímenes árabes lacayos de los Estados Unidos y de Israel, que han perdido, si es que les quedaba algo, cualquier atisbo de dignidad ante sus pueblos. La llamada "calle árabe" comprueba día a día que la resistencia es posible y que Israel no es invencible. No es necesario un gran ejército, la clave está en la unidad y en la lucha.
El germen de esperanza que para el pueblo árabe supone la victoria de la resistencia libanesa debe señalar el camino a seguir para la actuación de las fuerzas democráticas y de izquierda en toda esta región. Los procesos unitarios solo son posibles cuando se desarrollan en el terreno de lo práctico, y las experiencias de lucha constituyen el escenario ideal para la construcción de sólidos lazos. No solo la experiencia libanesa lo demuestra, la inquebrantable lucha de la resistencia iraquí constituye otro ejemplo privilegiado que, sin duda, será de gran ayuda para la lucha del conjunto de los pueblos de Oriente Medio. La unidad del pueblo árabe, antiimperialista y antisionista, por encima de las diferencias religiosas, es el único instrumento que puede acabar con los planes imperialistas para Medio Oriente; el único medio para que el pueblo árabe recupere su soberanía.
Denunciamos firmemente el vergonzoso papel que juegan en este conflicto la Unión Europea y el Gobierno español. La Unión Europea, cada vez más identificada como polo imperialista emergente, no ha mostrado ninguna intención de denunciar el ACUERDO COMERCIAL PREFERENTE con Israel, este acuerdo tiene una cláusula que, cínicamente, supedita su vigencia al respeto por parte del estado de Israel a los derechos del pueblo palestino, antes al contrario en un acto que supone una auténtica declaración de guerra al pueblo palestino, buscando su rendición por hambre, ha congelado la entrega de los 600 millones de dólares anuales que la UE tenía comprometidos con la ANP lo que está originando una auténtica catástrofe humanitaria, con especial incidencia en los niños y niñas palestinas. Exigimos el inmediato desbloqueo de esos fondos.
Este alto el fuego no supone de ningún modo que el conflicto haya sido solucionado o esté en vías de serlo. El conflicto seguirá abierto mientras que persista la ocupación de territorios, fundamentalmente de Palestina, por parte de Israel, quien continuará con toda su brutal cadena de agresiones y actos de terrorismo de Estado: secuestro de un gobierno democráticamente elegido y sus parlamentarios, el muro de la vergüenza, asalto de cárceles para efectuar secuestros de dirigentes políticos, destrucción de casas y cultivos, asfixia económica, 10.000 presos palestinos en cárceles israelíes, 4 millones de refugiados...etc.
Rechazamos, también, el contenido de la Resolución 1701 de Naciones Unidas. Esta declaración se aprueba un mes después de iniciada la ofensiva militar de Israel, cuando gran parte del "trabajo" estaba ya hecho: destrucción de infraestructuras y masacres de la población civil.
En buena línea con el cinismo habitual en las declaraciones de la mal llamada "comunidad internacional", su artículo segundo habla de "escalada de las hostilidades en Líbano e Israel desde el ataque de Hezbollah a Israel el 12 de julio". En este caso no solo equipara a agresores y agredidos sino que pretende, descontextualizando históricamente el conflicto, hacer recaer la mayor parte de la culpa en los agredidos. En esta misma línea de manipulación del lenguaje en el apartado OP1 se pide el "cese de los ataques de Hezbollah y de las operaciones ofensivas militares" de Israel". Unos, los que se defienden, atacan, y otros, los que atacan, efectúan "operaciones militares".
Esta resolución, tampoco condena la invasión, las matanzas, ni la destrucción llevadas a cabo por Israel. No hay referencias sobre la devolución de territorios ocupados: Altos del Golán, granjas de la Chebaa u otros, o de ningún tipo de plan para el intercambio de prisioneros. No hay tampoco medida sancionadora alguna, económica o diplomática, contra el Estado de Israel.
Lo más grave y más rechazable de esta resolución son los principios que traza para un alto el fuego permanente: "desarme de todos los grupos armados en Líbano" y "prohibición de venta y entrega de armas o material militar a cualquier grupo excepto autorización por parte del gobierno", ni una palabra ni una sola medida para limitar o mitigar el poderío militar israelí. El objetivo es bien claro: desarmar a la resistencia libanesa e imponerla un severo embargo, mientras que todo el potencial de ejercito agresor, Israel, incluido el nuclear, permanece intacto y por tanto, con mayor capacidad de triunfo en una próxima "operación" de este estado fundamentalista y terrorista.
Rechazamos rotundamente la participación de tropas españolas en un contingente militar, que, enmascarada bajo el manto humanitario de la ONU, va a cumplir unas funciones bien distintas a las que el gobierno pretende hacer creer a la opinión pública. La ampliación del contingente bajo mando de la ONU, 15000 soldados, no tiene, de un modo explícitamente intencionado, delimitadas exactamente sus competencias: "podrá tomar todas las acciones necesarias para que Hezbollah cese por completo los ataques y se produzca la liberación incondicional de los secuestrados". Cuando se habla de "todas las acciones necesarias" quedan abiertas las puertas a muchas posibilidades que superan esa "fuerza de interposición humanitaria" que nos quieren vender.
La participación de tropas españolas, y del resto de los países que las enviasen, no supondría otra cosa que el apoyo a los planes imperialistas y expansionistas del Estado de Israel y serviría para apuntalar la construcción del Nuevo Medio Oriente tan necesario para los intereses de la administración norteamericana. Una resolución como esta, como siempre asimétrica, que se limita a exhortar o recomendar la retirada de las tropas israelíes, mientras que ordena de modo mucho más tajante la liberación de los soldados capturados, el desarme de las milicias o el embargo de armas a los grupos libaneses, forma parte de una estrategia de retirada temporal, de acumulación de fuerzas, por parte de las fuerzas israelíes, que, mientras tanto, se sirven de la intervención internacional para debilitar la resistencia y dejar el campo expedito para nuevas intervenciones.
El envío de tropas españolas al Líbano supondría un paso adelante más del gobierno Zapatero en su apoyo incondicional a los planes imperiales de los EE.UU. Un apoyo que se manifiesta ya de modo muy claro con la presencia de tropas españolas, en supuesta, y falsa misión humanitaria en Afganistán. Debemos de oponernos de un modo decidido y activo, luchando y descubriendo las mentiras que la habitual maquinaria mediática está ya lanzando y, denunciando, también, la actitud de apoyo a la intervención de esa suerte de "izquierda suplicante" que constituye la dirección de Izquierda Unida.
Saquemos conclusiones de esta gran victoria del pueblo libanés. La resistencia y la lucha son posibles y, además, reportan beneficios impagables para los pueblos que tienen la valentía de llevarlas hasta las últimas consecuencias. El sionismo y los planes imperialistas solo serán derrotados por medio de la unidad de todos los pueblos árabes.
Corriente Roja llama al apoyo y a la solidaridad moral y económica con la resistencia y con el pueblo libanés y llama, también, a toda su militancia a fomentar y participar en todas las movilizaciones e iniciativas solidarias para con los pueblos del Líbano y Palestina, a favor de la retirada de Israel de todos los territorios ocupados y por la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
Corriente Roja, 21 de agosto de 2006
¡Viva la resistencia de los pueblos libanés, iraquí y palestino!
¡No al envío de tropas españolas al Líbano!
¡Retirada inmediata de Israel de los territorios ocupados!
¡Por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos!







