Denuncian muerte por negligencia en la prisión de Soto del Real

Este compañero ha sido testigo directo, otra vez mas de una negligencia médica y una desatención, que lo que ha provocado ha sido la muerte de un compañero y conocido suyo en el mismo módulo. Ésta muerte se produjo el pasado 23 de enero de 2009.
Soy una persona que me encuentro en el módulo 5 de la prisión Madrid V situada en Soto del Real, en la provincia de Madrid.
Quiero relatar y poner en conocimiento lo que me ocurrió a mí y a un compañero el cual no está entre nosotros pues falleció, por desgracia, en esta prisión dos días despues de haber ingresado. En lo que voy a relatar soy testigo directo y parte implicada en lo sucedido y ojalá sirva mi testimonio para que ésto no pueda suceder más:
Conocí a Javier Narvona en las dependencias de la policía Nacional de Madrid conocida como Dirección General de Seguridad en el madridleño barrio de Moratalaz. Con él compartí calabozos en dichas dependencias y en los juzgados de Plaza de Castilla. Ingresamos juntos en prisión ( Madrid V) el pasado día 21 de enero y nos metieron en el módulo de ingresos. Esa noche no compartimos celda, pero a la mañana siguiente nos sacaron de esas celdas para los trámites que se hacen a todas las personas al ingresar en prisión: visita al médico, educador, etc. Toda esa mañana la compartí hablando con él e iniciando una cordial amistad que duró muy poco. Esa misma tarde del día 22 de enero fuimos trasladados por la tarde al Módulo 3 en el cual seguimos juntos, compartiendo charlas, café y tabaco. A Javier le metieron en una celda y a mí en otra y así nos cerraron hasta el día siguiente viernes 23 de enero de 2009. Aquella mañana todo transcurrió normal como cualquier otro día que se pasa en prisión, salvo que íbamos vestidos con un mono blanco, tipo los de la prisión de Guantánamo. Así hasta las 14:00 h. que nos volvieron a subir a las celdas. Para ser sincero y no omitir detalles, mi compañero hacía uso abusivo de pastillas, el cual portaba él mismo, y yo desconocía su procedencia y la cantidad de dichas pastillas. Eso ya deja en entredicho las medidas de seguridad que hay en esta prisión y la dejadez de los responsables de que no ocurran cosas semejantes.
Esa tarde abrieron a las 16:30 h. para bajar de las celdas al patio. .Yo me quedé asombrado al ver el estado que presentaba mi compañero, pues tropezaba al andar y sus palabras muchas de ellas eran incomprensibles. Sobre las 18:30 h nombraron su nombre y el mío y los funcionarios nos comunicaron que recogiéramos nuestras cosas que se nos traladaba al Módulo 2, un cambio arbitrario y totalmente injustificado. Tal era el estado de mi compañero que tuve yo que recoger sus cosas personales pues él era apenas capaz de mantenerse en pie. Todo ésto fue visto y contemplado con mucha gracia por su parte, y comentarios del estado en el que se encontraba mi compañero. En fin, como pude carglué con mis cosas y las de mi compañero hasta el Módulo 2, todo esto pendiente de que no cayese al suelo pues apenas podía andar y se movía haciendo eses y tropezando. Al llegar al Módulo 2 los funcionarios apreciaron el estado en que se encontraba mi compañero y le dijeron delante de mí: no veas como vienes. Y a mí me dijeron que si yo también venía con él y con sorna me decían: aunque tú no vienes tan mal como ese, en fin, que nos dijeron que dejáramos las bolsas y nos dieron el número de celda a la cual teníamos que ir cada uno. Tuve que apuntar el número de mi celda y la de mi compañero pues en su estado era incapaz de entender una sola palabra. Cargué con él hasta un banco dónde le dejé mi chaqueta pues decía que tenía frío. Hubo una perosna que se nos acercó y al ver el estado de mi compañero y tras hablar con nostros unos minutos, se acercó a la oficina de los funcionarios y les comunicó el estado de mi compañero para que se lo llevaran a enfermería; dichos funcionarios no le hicieron ni caso así que llegó la hora de subir a las celdas. Esto fue a las 20:00 h. del día 23 de enero. Yo me despedí de él, le dí las buenas noches, le dije que se tumbara y descansara, yo no era sabeedor de la cantidad de pastillas que había ingerido y mucho menos de que eso le provocaría, como así fué, la muerte, pues yo me fuí a mi celda y dejé a mi compañero y sus pertenencias en la suya. A la mañana siguiente, sábado 24 de enero sobre las 8:30h. de la mañana, el chico que compartía celda con él vino corriendo y me dijo que mi compañero se encontraba muerto. Yo no lo creí y fui a la celda a ver a Javier, la cual se encontraba cerrada; las puertas disponen de una mirilla que yo utilicé para mirar y golpee la puerta: ¡Javier, Javi, levántate, no me jodas tronco!, yo pensé que por su estado del día anterior no podía levantarse por el sueño que dan dichas pastillas, yo aun no creía que estuviera muerto, su compañero de celda seguía insistiendome en que estaba muerto y yo seguía sin creerlo. Fue cuando al fijarme en su mano, pues su cadáver no se encontraba tapado por ninguna sábana ni cualquier otra cosa, cuando me dí cuenta de la palidez de su mano y su rigidez, ahí fue cuando verdaderamente empecé a creer ese desafortunado fallecimiento.
El mundo se me vino encima y me abatió una gran tristeza, se me escapó alguna lágrima... En seguida salí de aquel estado con la llegada de los funcionarios pidiéndonos que bajáramos a desayunar y desalojáramos la galería. Yo no pude ni desayunar, me quedé totalmente ausente sin creer lo que había pasado, y diciéndome que podía haber hecho más, por lo que empecé a sentir parte de culpa por lo ocurrido pero, ¿qué podía haber hecho más de lo que hice? Pues cargué con él, le ayudé en todo y los funcionarios no hicieron caso al compañero que les advirtió de su estado.
Como a los 20 minutos después del desayuno me nombraron para que fuera a la galería de los funcionarios y me preguntaron que había ocurrido y yo les dije: ya lo han visto ustedes, y me fui. No sabría decir cuánto tiempo transcurrió hasta que nos mandaron salir al patio a todos cuantos estábamos en dicho módulo y fue cuando, en una camilla y cubierto, sacaron el cadáver de mi compañero. Yo seguía ausente, perdido e incrédulo pero todavía, para sorpresa mía, la pesadilla no acabó ahí. Acto seguido fui vuelto a llamar y me sacaron del módulo pues un jefe de servicios quería hablar conmigo. Fui conducido a enfermería y me metieron en una habitación. Fue entonces cuando se me preguntó quién le había vendido la droga y todas esas cosas cuando uno es interrrogado. Como no les fue de ayuda se me condujo al módulo de nuevo dónde me esperaban varios funcionarios, que me subieron a la celda, se me cacheó tirándome las pertenencias al suelo,me pisaron todo, me rompieron una chaqueta, se me empujó no dejándome coger nada, se me humilló, me insultaron y me pegaron. Todo esto fue el sábado 24 de enero por la mañana. Me sacaron del módulo y me llevaron al módulo 5, un módulo dónde supuestamente es el peor de este centro, sí es que tienen algún módulo que sea bueno. Pues en esas me encontraba, sin ninguna pertenencia, ni cubiertos ni nada de aseo, totalmente humillado y en la puerta del módulo 5 con unas sábanas y unas mantas. A parte de cómo me podía sentir por lo ocurrido a mi compañero, ahora me sentía peor por el trato recibido. A uno le tiene que ocurrir para saber lo que yo sentí en esos momentos.
A partir de ahí mi familia, en su primera visita le fue negada la entrada. Tuvieron que pasar más de 10 días para que me fueran aprobadas las llamadas despues de solicitarlo por 3 veces y por la vía adecuada. A día de hoy no he podido comunicar con mi novia, pues su dejadez en mis peticiones para ser autorizada no es más que para que psicológicamente me vea hundido. Todos estos métodos son los que se gastan, una institución la cual su fin no es el que han usado conmigo.
Es por todo esto que lo pongo en conocimiento de todas aquellas personas que les pueda importar. Para que nunca más pase lo que le pasó a mi compañero Javier.
Doy mi más sentido pésame a su familia.
Espero que la muerte de Javier y mi denuncia sirva para que nunca, nunca más tenga que venir una familia a recoger el cadáver de un ser querido por la ineptitud, dejadez e incompetencia de la gente que está a cargo de velar por nosotros.
Descansa en paz Javier.
Tu amigo que no te olvidará.







