Despenalizar el aborto, una necesidad acuciante
El caso de la menor discapacitada y violada en La Plata, a la que jueces y médicos le impidieron hacerse un aborto legal y la obligaron a seguir un embarazo forzado, reinstaló el debate. La Iglesia y los políticos tradicionales, en nombre de una supuesta "defensa de la vida", siguen obstaculizando la educación sexual, la anticoncepción y la despenalización del aborto. El gobierno nacional, en sintonía, no dio un solo paso concreto
En las actuales condiciones de nuestro país, para toda mujer hacerse un aborto es un hecho traumático. Toda compañera que haya pasado -ella misma, una hija, amiga o vecina- por esa circunstancia sabe bien de lo que hablo. Una de las causas centrales es la situación de ilegalidad: como el Código Penal lo considera un delito de la madre y del médico, todos los abortos hoy son clandestinos.
Pero se lo valore bien o mal, el aborto es un hecho. Existe. Esa es la realidad. En Argentina se hacen unos 700.000 abortos al año, la misma cantidad que nacimientos. La gran diferencia es que mientras las mujeres de clase media o alta pueden pagar y acceder a consultorios o clínicas seguras, las pobres se lo hacen en condiciones de inseguridad terribles que muchas veces provocan la muerte o graves secuelas. Como dice la doctora Analía Messina, jefa de Obstetricia del Hospital Álvarez de la Ciudad: «Si una mujer tiene medios, va a una clínica privada, aborta en condiciones de seguridad y nadie opina ni se mete. Si es pobre y tiene que ir al hospital, la Justicia y la sociedad le caen encima».
El caso de La Plata
La menor discapacitada fue violada. Én ese caso -"violación de mujer idiota o demente»- el Código Penal lo considera aborto no punible, y lo mismo cuando hay «peligro para la vida o salud de la madre». Pero aún así la jueza Siro, la Cámara 1a. de La Plata y los médicos del Hospital San Martín obstaculizaron el aborto, forzándola a seguir un embarazo indeseado. En el caso de Romina Tejerían, también violada pero conciente, esto llevó al extremo de la muerte del recién nacido. Por eso rechazo la hipocresía de quienes se ofrecieron para adoptar la criatura... ¿Por qué no adoptan a los más de cien chicos pobres menores de cinco años que se mueren cada día en el país por causas evitables?
Justamente por estos casos -o los de anencefalia, donde el feto muere en el vientre materno-, cuando fui diputada de la Ciudad presenté un proyecto para regular el mecanismo en los hospitales públicos: si un médico se negaba por objeción de conciencia, el hospital debía asegurar una guardia que realice el aborto. Pero el macrismo y el ibarrismo lo cajonearon.
Un derecho social e individual
Al ser ilegal, el aborto tiene graves consecuencias sanitarias y sociales. A nivel nacional, las hospitalizaciones post-aborto crecen: según los últimos datos disponibles del Ministerio de Salud, el número de egresos por esa causa trepó de 46.000 en 1995 a casi 80.000 en el 2000. Además, aumenta el índice de embarazos y abortos adolescentes. El ministro de Salud bonaerense, Claudio Mate, reconoció que el 40% de los 35 mil abortos que -según él- se atienden al año en los 77 hospitales públicos de la Provincia corresponden a chicas.
Todo este desastre se podría evitar si el aborto fuera despenalizado y pudiera hacerse en los hospitales públicos, en forma segura y gratuita. Negar este derecho genera miles de hijos no deseados, que después no pueden ser criados dignamente o incluso terminan abandonados. El único beneficiario es este sistema capitalista: cuantos más pobres y desocupados hay, más se abarata la mano de obra.
A su vez, desde el punto de vista individual, la mujer debe tener la facultad de decidir si quiere tener hijos o no, cuántos y cuándo. Es un derecho humano y democrático elemental, ya que es ella la que sostiene en carne propia todo el embarazo, el parto, la lactancia y muchas veces también sola la crianza de los pibes. Por eso debe tener pleno derecho a tomar su propia decisión, sin ningún tipo de imposiciones. Como bien proponen las Católicas por el Derecho a Decidir: "Las mujeres deciden, la sociedad respeta y el Estado garantiza».
Tres medidas básicas
Para una solución básica al problema hacen falta tres medidas de fondo: 1) Una ley nacional de educación sexual en todos los niveles. No la hay. 2) Que realmente se aplique la Ley 25.673 de Salud Reproductiva, para asegurar métodos anticonceptivos seguros, gratuitos y masivos. No se cumple, y a menudo se lucra con la colocación del DIU. Y 3) Despenalizar el aborto. En resumen: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
Los que se oponen a todo esto, en primer lugar la jerarquía de la Iglesia Católica, hablan del "derecho a la vida desde la concepción". Pero la noción de "vida" y de "persona" no sólo son distintas, sino que varían según cada religión. Y la propia ciencia define seis niveles diferentes desde la fecundación hasta el nacimiento. Lo que es inaceptable es que un culto pretenda imponerle su dogma al conjunto de la sociedad.
En los países donde vive el 70% de la población del mundo actualmente el aborto es legal. En la mayoría, hasta los tres meses se hace sin condiciones. La Organización Mundial de la Salud considera "parto inmaduro no viable", o sea aborto, hasta las 22 semanas. Inglaterra lo acepta hasta las 25 y Suecia hasta las 27. En Argentina, en cambio, el ministro Ginés García habla de despenalizar, pero el gobierno de Kirchner que él integra no hace nada para avanzar. Y Solá estaría por hacer una encuesta "para conocer la situación real"...
El próximo 28 de setiembre, Día por la Despenalización del aborto en América Latina y el Caribe, es una gran oportunidad para impulsar una iniciativa de movilización en ese sentido.
Algunos datos
* En Argentina dos mujeres mueren cada día por abortos infectados, realizados sin condiciones de seguridad. O sea, unas 700 al año. El aborto es la primera causa de muerte materna.
* Según las últimas estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, en el 2004 la mortalidad materna fue de 4 por cada 10.000 nacidos vivos. En 1994 era de 3.9, lo cual demuestra que en 10 años no ha mejorado nada.
* En los países donde el aborto está penalizado, se producen en promedio unas 330 muertes por cada 100.000 abortos. En cambio, cae a un valor de entre 0.2 y 1.2 en los países donde el aborto está permitido. ¡O sea, casi 500 veces menos muertes!
Vilma Ripoll Dirigente del MST
Alternativa Socialista







