Diana Russell en Guatemala: La nueva inquisición

Es una transferencia de la contrainsurgencia, porque “tres generaciones de soldados que las violaron, mutilaron y asesinaron no fueron reeducadas ni recibieron su merecido ante la justicia”, y hoy los crímenes tienen las mismas características.
Son palabras de Diana Russell, autora de la categoría política-criminal de femicidio, expresadas en esta capital durante una conferencia organizada por la Red de la No Violencia contra las Mujeres en noviembre de 2007.
Con la proliferación de armas y la impunidad, el peligro es mayor que en otros países, porque las mujeres viven en un estado de terror ante los brutales femicidios, un terrorismo que no preocupa a las autoridades guatemaltecas ni a muchos gobiernos, pero con el cual ellas tienen que lidiar sólo por el hecho de ser mujeres. “Ésta es la nueva inquisición”, enfatizó.
Origen y sentido político del término
Hilda Morales, integrante de la Red, reseñó la larga y valiente trayectoria de Russell como defensora de derechos humanos. Ella usó por primera vez en público el término femicidio en el Tribunal de Crímenes contra Mujeres, realizado en Bruselas en 1976.
Con sencillez y franqueza, vistiendo una playera negra con la frase “stop femicide” (alto al femicidio), Russell contó que no es la autora de la palabra como creyó durante un tiempo hasta enterarse que en 1801 se usó en Inglaterra para referirse al homicidio o asesinato de una mujer.
Pero su definición trasciende la neutralidad política con que se tipificaba tal delito. En su concepto, el femicidio es motivado por el machismo y se caracteriza por ser asesinatos de mujeres cometidos por hombres en afán de poder, superioridad, posesión, opresión y odio; es decir, las asesinan por ser mujeres. No todo asesinato de mujeres se da en ese contexto político, aunque lo cometa un hombre, aclaró.
También relató que el término no tiene mucha aceptación entre las feministas estadounidenses y exaltó el hecho contrario en Latinoamérica, particularmente Guatemala.
Añadió que si existiera un Premio Nóbel Feminista, postularía a Marcela Lagarde, autora del término feminicidio, por su lucha contra estos crímenes en Ciudad Juárez y otros estados de México.
Y con humilde sabiduría, Diana Russell dijo: “Creo que feminicidio suena más apropiado en español. He escuchado largos debates sobre cuál término es mejor; me parece increíble, complicado, porque cualquiera funciona, están hablando de lo mismo. El problema es no nombrarlo”.
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