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14/10/2017 :: Estado español, Carlo Frabetti

El orgullo de no ser español

x Carlo Frabetti
"Quienes disfrutan en un desfile militar, solo por error han recibido un cerebro: con médula espinal tendrían suficiente." Albert Einstein

En mi juventud, un tío mío, general de aviación y héroe condecorado de la II Guerra Mundial, me dijo: “Italia es la primera potencia deportiva del mundo, y además es la capital universal del arte y de la religión, por no hablar de la gastronomía. En todo lo que realmente importa, somos los primeros; debes sentirte muy afortunado y muy orgulloso de ser italiano”.

Entonces no supe qué contestarle, o no me atreví. Ahora le diría que me siento afortunado, sí (nacer en uno de los países más ricos del mundo y crecer entre obras de arte y buenos alimentos es una suerte, qué duda cabe), pero no orgulloso; en primer lugar, porque el Papa, la pizza y el Inter no me parecen grandes motivos de orgullo; y, sobre todo, porque el orgullo nacional solo es comprensible y lícito cuando alguien niega, atropella o desprecia tu identidad y tu cultura, es decir, cuando es un orgullo defensivo y no ofensivo, cuando es reivindicativo y no supremacista (por eso hay un “orgullo gay” y no un “orgullo heterosexual”: si nadie cuestiona tu orientación sexual, estar orgulloso de ella es, en el mejor de los casos, una estupidez, y lo mismo vale para la nacionalidad).

Ahora le diría algo así a mi tío el general, y como él ya no puede oírme, se lo digo a sus correligionarios carpetovetónicos, que han conseguido que, abrumado por la vergüenza ajena (1), alguien que nunca piensa en sí mismo en términos identitarios se sienta orgulloso de negarse a ser español y de vivir en la República de Catalunya, lejos de quienes pisotean el derecho de autodeterminación de los pueblos, jalean a los títeres de cachiporra y se reafirman procesionando armas; lejos dequienes han convertido en su “fiesta nacional” la fecha conmemorativa de uno de los genocidios más atroces de la historia de la humanidad.

No es casual que el 12 de octubre comparta denominación de origen con la corrida de toros. El mismo nombre, la misma barbarie.

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(1) Esa vergüenza ajena convertida en orgullo propio es el arma de construcción masiva con la que millones de catalanas y catalanes derrotarán a los herederos del franquismo. Pero ese es otro artículo.

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