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Anti Patriarcado :: 16/07/2005

Feminismo y feminización

La Haine - Granada
Aunque los términos feminismo y feminización parezcan casi idénticos, no es así. Es necesario inicialmente hacer una distinción entre estos conceptos que permita ver cual es la novedad del segundo y la dificultad de realizar una política para llevarlo a cabo.

1) Feminismo. Se entiende por feminismo la doctrina y la actitud índole jurídica, política y social favorable al reconocimiento a las mujeres de iguales derechos que poseen los hombres. Se preocupa de la equiparación con el hombre tanto en la esfera privada como pública.

Dejando al lado algunas sociedades matriarcales del pasado remoto y algunas excepciones de igualitarismo, la condición femenina ha sido socialmente inferior a la del hombre, discutida incluso su espiritualidad y usada al servicio del hombre.

En Roma «Feminae ab omnibus officiis civilibus vel pubilicis, remotae sunt» (Las mujeres están excluidas de todos los cargos civiles o políticos), en el Egipto de los Faraones, en el Medievo, en las religiones, en las concepciones políticas, en las ciencias,...la personalidad de la mujer o bien era sometida o tutelada o anulada mediante la esclavitud.

Pero esta situación de desigualdad no ha sido aceptada históricamente ni por las mujeres ni por muchos hombres con una mayor sensibilidad. En la historia se pueden encontrar múltiples ejemplos de personas que han luchado por la equiparación de sexos. Pero este movimiento de reivindicación ha transcurrido muy lentamente, con altibajos, retrocesos y tiempos muertos. Los milenios pasaban y las culturas de las sociedades apenas modificaban el papel asignado a la mujer.

«No puede señalarse al movimiento feminista un momento culminante inicial. Las reclamaciones que, en nombre de la justicia se hacen, no son solo de estos tiempos: reflejan un estado social característico de todo un período de la civilización humana. Fundase en hechos generales de gran antigüedad; así, pues, nada de particular tiene que de antiguo se hayan manifestado ideas y conclusiones que, sin gran esfuerzo, deben estimarse como precedentes históricos del actual movimiento en favor del cambio en la condición de la mujer y de la afirmación de un régimen jurídico, menos despótico por parte del varón, en la familia, en la sociedad, en el Estado»

Pero será en el siglo XIX con los sansimonianos donde el concepto de feminismo surge como ahora se conoce y donde va a ser aceptado por la sociedad como una reivindicación posible y justa. En su programa se proclama la emancipación femenina, con igualdad de derechos en el campo religioso, social, familiar y político.

El reconocimiento internacional se efectúa el 20 de diciembre de 1952 cuando las Naciones Unidas aprueban una Resolución que establecía el derecho de voto y de ocupar cargos públicos en condiciones de igualdad con el hombre, sin discriminación alguna.

¿Cuál es la causa de esta desigualdad? ¿Porque se desata la defensa por la equiparación del hombre y la mujer en un momento de nuestra historia con mas fuerza?

Tendremos que retroceder a épocas muy lejanas para sacar premisas suficientes que nos permitan conclusiones mas o menos satisfactorias. Y lo que sucedió fue lo que sucedió y lo que sucede quizá sea por no saber lo que sucedió.

Premisas históricas:

l.-La reproducción es la acción más importante para la existencia de una especie.

2.-Los animales actúan por instinto, el hombre también, pero condicionado por su cultura. El intelecto es una prolongación de los instintos.

3.-La sociedad simiesca es el precedente de la sociedad humana, donde se continuó desarrollando una sociedad bipolar en términos sexuales, con funciones separadas por motivos de supervivencia de la especie.

El hombre salía a cazar de hay surgen valores positivos: cooperación, coraje, etc. y valores negativos: poder, dominación, instintos asesinos, etc.

La mujer se dedicaba a las labores de crianza y, al mismo tiempo, de recolección de frutos y semillas, caza de pequeños animales y limpieza del hogar. Surgen valores de ternura, necesarios para los hijos, de intuición, de paciencia por las largas esperas y de receptividad sexual (estro). La mujer se sacrifica en aras de la supervivencia de la especie y se adapta al papel que la biología y la evolución le reserva.

La dependencia de la caza ocasiona los largos viajes de los hombres que, en su mundo lejano al hogar, han formado una vida separada, intensa y donde la jerarquía y el poder se iban conformando.

Las mujeres se centraron, en las primeras etapas de división de tareas y trabajo, en la elaboración de bienes domésticos, en el amamantamiento y crianza de los niños que se alarga varios años al ser incapaces de bastarse a sí mismos, en el cuidado del hogar como punto de referencia del grupo, en la vigilancia del territorio, confección de vestimenta, etc.

Posiblemente en el deseo de control de la sexualidad para mantener la herencia y la paternidad, en la división del trabajo, en las formas de producción es en donde surgen el trueque y los excedentes de producción y en las pautas de conducta de miles de años va configurándose una estructura que, con el paso del tiempo, da lugar a una ideología machista y reaccionaria sobre la mujer.

Pero esta evolución biológica y cultural, esta realidad histórica de la especie humana a través de un mecanismo evolutivo determinado y aceptado por los dos sexos se hace prescindible en las actuales circunstancias; el mundo de hoy tiene atavismos culturales y biológicos de épocas pretéritas pero la necesidad de cambio se manifiesta cada vez más apremiante.

Podemos destacar:
-La mujer no es tan necesaria en el hogar como en el trabajo, se la requiere como fuerza productiva al igual que al hombre.

-Las concepciones marxistas no hacen referencia al trabajo doméstico como valor de uso. Y las nuevas tendencias que reclaman un significado y una importancia para la sociedad de las labores en el hogar hacen posible que el hombre entre también en esa competencia (limpiadores, cocineros, amos de casa, etc.).

-Las mujeres asumen los papeles masculinos en la sociedad de hombres.

-La educación y cuidado de la prole se transfiere a la sociedad (guarderías, escuelas, etc.).
Las causas expuestas y otras parecidas nos deben hacer cautos al hablar de la igualdad de los sexos como conquista histórica, más bien pudiera ser un devenir histórico que, como todos, deben realizarse con las naturales convulsiones, contradicciones y enfrentamientos entre las ideas de los avezado y los miedos de los conservadores.

«No queremos que la mujer tenga únicamente iguales derechos que el hombre, porque eso seria injusticia para ella, reivindicamos para el sexo femenino derechos especiales, inasequibles a los hombres.»

Las reservas de cuota, de puestos de trabajo, de ayudas sociales, son imprescindibles para impulsar la equiparación de sexos, pero deben ser cuidadosamente estudiadas. La discriminación positiva debe existir pero no convertirse en fija e inmutable, si fuera así, el efecto perverso sería inmediato.

Ni tampoco olvidar que bajo la aparente defensa de la mujer en el tercer mundo, se la este utilizando para cubrir determinadas políticas de natalidad, producción o control económico. La consecuencia de alterar el estilo de vida, las tradiciones y culturas de los pueblos para atraerles a unas formas de concepciones homogeneizadas, imperialistas y mastodónicas puede disfrazarse mediante la lucha por la igualdad de los sexos.

«Es evidente que el género se ha convertido en una manera de esquivar las otras cuestiones que plantea el tema de la población: cuestiones de clase, de raza, de religión»

Debemos, antes de hablar de la feminización de la sociedad ver que:
a) Las mujeres sufren una desigualdad social especifica, dada por el factor del sexo.

b) La liberación de la mujer debe ser igual, pero la estrategia debe ser diferente atendiendo si es del mundo occidental o de las zonas oprimidas.

c) Las propias mujeres no son, en muchos casos, conscientes de su inserción en un modelo patriarcal y, son ellas mismas, quienes lo defienden queriendo, a lo sumo, que se las trate con consideración o como iguales.

d)La marginación de la mujer ha sido siempre mayor, no en la producción y en la economía privadas, sino en las actividades públicas: políticas, creativas, de valor y poder.

e) No existen razones psicológicas ni biológicas que justifiquen la opresión que han sufrido las mujeres.

2) Feminización. El concepto de feminización es, en cambio, ya un concepto reciente, nuevo, un valor que interrumpe las dogmáticas teorías anteriores, algo que crea un paradigma, una forma de concebir la organización social, que entra muy de lleno en las entrañas del poder, la jerarquía y la vida en general. Ataca a la propia evolución biótica, apostando por la racionalidad y la espiritualidad del ser humano.

La feminización social no pretende la igualdad de la mujer y el hombre sino el cambio de los valores de la sociedad, el reconocimiento de los valores femeninos. No la equiparación de los sexos sino la instalación de las aportaciones femeninas a la sociedad apartando de la supremacía actual a las masculinas. La sociedad patriarcal, la «falocrática», la conservadora, la jerárquica, la guerrera, la carnívora, la ancestral deja paso a una sociedad más amable, paciente, diversa, comprensiva y vegetariana.

La feminización no desea un modelo donde «lo femenino se disuelva en una masculinidad apolínea» , donde se mantenga «seremos como hombres».

El movimiento feminista sería involucionista y erróneo si tan solo fijara su objetivo en la igualdad con los hombres, sin hacerse preguntas sobre las estructuras económicas y sociales en que esta basado el mundo, sin entender que su lucha esta dentro de otras y que no existen caminos paralelos.
Pero, ¿qué necesidad tiene la sociedad de cambiar? ¿No será también la feminización social, como el feminismo, producto del devenir histórico?

Este asunto es también muy delicado y peligroso, exige no solo un comportamiento en el terreno público sino una forma de ser en lo privado, en los modos de vida.

Los defensores de la feminización de la sociedad se exponen a la incomprensión de sus propios compañeros, o a ser incluso ridiculizados. Es así que este asunto pase veladamente por cuantos escenarios acude y se implante con rotundidad una opción más clara, más «sensata», todavía con mucho camino por avanzar y más fácil de asumir como es la igualdad de sexos, el feminismo.

Veamos ahora cuales son los caracteres que asume la feminización:

-El poder tal y como se concibe procede de una visión machista. La negación del poder, el poder en segundo termino, la falta de deseo por el poder sería una forma de feminización. El poder en si mismo es fruto de muchos miles de siglos donde los hombres han dejado caer en el olvido muchas de las cuestiones vitales

¿Quiénes somos? ¿de donde venimos? El poder como ocultador de la realidad, como trastocador de la vida. Negar el poder y la autoridad de las armas, la cultura, la organización y la inteligencia. Realizar las tareas de mando como una obligación, una servidumbre, una acción altruista.

-El trabajo de casa, el trabajo manual y el tiempo de ocio.

-El valor de la solidaridad y la compañía.

-El valor de la ternura y el cariño en nuestras relaciones. Los hombres la mano, las mujeres un beso. Pues no, a todos la mano (feminismo, todos iguales), pues si, a todos un beso (feminización de las costumbres ).

Extractos del libro: La alternativa verde.

 

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