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15/01/2021 :: Madrid

Juventud y Covid

x Federación Estudiantil Libertaria - FEL

1.Contra la campaña de la Comunidad de Madrid, señalar a los culpables. 

Durante toda la pandemia desde los gobiernos han propagado un discurso de criminalización a la juventud, que se ha hecho evidente con la última campaña del gobierno de la comunidad de Madrid. En la última campaña se ha hecho evidente que lo único que busca la comunidad es culpabilizar a la juventud de los contagios del covid justificando así medidas de control social como el toque de queda, las reuniones de 6 personas, etc. Estas medidas podrían ser más aceptadas sino fuera por los transportes públicos abarrotados, los recortes de sanidad, la falta de profesorado, etc.


Se genera, desde el poder, un sentido común que pasa por entender el cuidado como el cumplimiento de unas normas. Estas son arbitrarias y modificables de un día para otro. Y responden a un juego de intereses de la clase política, que no parten de las necesidades de los barrios y los pueblos. Y que además, nos señalan a las jóvenes constantemente como inconscientes, irresponsables, criminalizádonos por no pensar en el cuidado común y en las consecuencias que pueden tener nuestros actos. Pero otro lado, se están dando libertad a los espacios de consumo y de trabajo. Con todo esto, se está alejando el foco del problema principal: la falta de medidas estructurales de refuerzo en Atención Primaria y salud pública. No hay evidencia clara del papel del ocio nocturno en el crecimiento de los contagios, sin embargo, habría que tener en cuenta que en el ámbito laboral y socioeducativo también se producen. 

2. Es un problema de clase y no de la juventud

Queremos visibilizar como el estado y los medios de comunicación recurren tantas veces a buscar culpables entre las nuestras, las de abajo, en lugar de señalar a los de arriba, a una clase política que responde a los intereses del capital en lugar de fortalecer lo público. Por que las jóvenes también somos parte de la clase trabajadora, junto con nuestras abuelas, vecinas, madres y compañeras de curro y de aula. Y al final, este señalamiento solo está contribuyendo a dividirnos como clase. 


Así, las jóvenes estamos sufriendo las consecuencias de la precarización de nuestras vidas, con un mercado laboral inaccesible, contratos temporales y precarios, un mercado de alquiler que hace imposible la independencia económica en unas condiciones dignas, ya que no queda otra que dedicar la mayoría de los ingresos al alquiler, o los ahorros en las largas temporadas en las que no tenemos ingresos, o que estos son inferiores al precio de nuestra habitación. Sufrimos también la atomización y la individualización que nos dificultan encontrarnos entre nosotras, hacer cosas juntas. 


Se nos vende la idea de juventud como un concepto homogéneo, basado en un imaginario de clase media. Sin embargo, es importante visibilizar la diversidad que existe dentro de este concepto tan amplio. Nos atraviesa la clase, el género y la raza y por ello nos afectan las medidas del gobierno de manera diferente y compleja. Algunas trabajan y estudian a la vez, otras tienen que cuidar a sus familiares, etc. El sistema capitalista, y en esta pandemia especialmente, se ha sostenido por nosotras. En muchas ocasiones hemos sido las mujeres quienes hemos sostenido los cuidados, especialmente las mujeres racializadas, quienes forman parte del sector más precarizado dentro de la clase trabajadora.

3. Organizarnos juntas

Habría que preguntarse por qué ahora nos criminalizan por querer socializar en fiestas cuando siempre se ha promovido que todo el ocio que podemos tener es a través del alcohol, las fiestas, las casas de apuestas…, dejándonos prácticamente sin alternativas. ¿Cómo nos puede extrañar que lo echemos de menos eso si era nuestra forma de socializar? Ahora, que ponen toque de queda, y los espacios cerrados se vuelven peligrosos por el COVID, tratamos de socializar de otra forma. Y aun así, nos multan, cierran los parques, los céspeds de las universidades o nos prohíben reunirnos en nuestras asambleas si somos más de seis.


En estos momentos, más que nunca y respetando las recomendaciones sanitarias (no del gobierno), es necesario cuidar la vida en colectivo. Precisamente es el fomento del individualismo y la atomización lo que nos anula a la hora de enfrentarnos a esta gestión nefasta de la pandemia. Cuando acabe la pandemia, si no nos organizamos, el sistema seguirá intacto. No debemos olvidar que la mayoría de los problemas estructurales existían antes de la crisis sanitaria y que se agravarán después de esta. Se están implantando nuevos mecanismos de control, como la digitalización en las aulas y el aumento de presencia policial en las calles. 


Porque las jóvenes también somos los que estamos en los barrios parando desahucios y participando en las redes de cuidados, de la mano de nuestras vecinas, en la universidad luchando por la reducción de unas tasas que no podemos pagar muchas. Porque los jóvenes estamos en el momento de organizarnos para luchar por construir el mundo que queremos, y eso es para nosotras el cuidado colectivo. Individualizarnos cada vez más y reducir los recursos destinados a los servicios públicos es descuidar al pueblo, queremos negarnos a reproducir un discurso que solo genera estigmas entre nosotras y nos divide. 

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