La reforma de la PAC finiquita a los pequeños productores de algodón andaluces.

La subvención de los precios del algodón se va a sustituir por subvenciones a la hectárea de terreno que, además de favorecer a los grandes propietarios, suponen una paga prácticamente por no producir, dado que su asignación no implica la recolección del algodón.
La reforma se escuda en la necesidad de liberalizar el mercado agrícola, promocionada por la OMC, por la UE en los últimos años y defendida por la ONG (Oxfam). Se afirma que las subvenciones a estos productos impiden competir a los agricultores del tercer mundo. Sin embargo el algodón europeo supone a penas un 1% del mercado mundial del algodón, mientras que EEUU, con el sector agrícola mas subvencionado del mundo, copa el 30% del mercado del algodón.
Las pequeñas explotaciones de algodón andaluzas no se van a sacrificar a favor de los productores africanos, sino a favor de las grandes multinacionales de la alimentación europeas y estadounidenses que controlan los beneficios explotaciones africanas directamente o a través de la introducción de inputs (incluidas las semillas transgenicas) y que también tienen Andalucía en su punto de mira (Monsanto tienen intereses en la soja, el maíz y el algodón andaluces).
La previsible desaparición del cultivo tradicional del algodón supondrá en Andalucía la perdida de más de un millón de jornales, el abandono de 22 desmotadoras y de 600 cosechadoras de algodón y un golpe mortal para algunos pueblos del bajo Guadalquivir en los que el empleo agrícola depende en un 90% del sector.
-La introducción del Algodón en Andalucía.
El algodón empieza a introducirse en Andalucía, junto a la remolacha, en los años cincuenta. Es un cultivo que desde un principio tiene un fuerte contenido social, dado que en las razones de su introducción intervinieron factores de estabilización de la mano de obra, pues el exodo rural habia seguido al hambre de la post-guerra (ANDUJAR, Ma. Isabel, et al). Se trataba en parte de promover pequeñas propiedades agricolas que sacasen al andaluz de la miseria del latifundio. Tuvo gran importancia en el fomento de este cultivo la mecanización y la introducción de regadios, apoyada por el Estado, así como la subvención de los precios del cultivo, por parte del Estado franquista, que se inicia en los años sesenta (OCAÑA OCAÑA, Carmen).
La introducción del algodón en Andalucía, junto a otros cultivos, es también la busqueda de la competitividad a traves de nuevos cultivos con precios garantizados y con menos requerimiento de mano de obra por la fuerte mecanización.
El mejor ejemplo de este modo de producción son los colonos de las marismas del Bajo Guadalquivir (especialmente los municipios de Los Palacios, Lebrija y Cabezas de San Juan) en plena efervescencia desarrollista del regimen de Tecnocratico. Se trata de tierras y poblados colonizados en los años sesenta y setenta, en los que se reparten lotes de tierra, en su mayoria menores de 5 has y practicamente identicos en tamaño. En esta zona adquiere gran importancia el cultivo del algodón, fuertemente subvencionado por el Estado.
-Consideraciones sobre el algodón en los mercados internacionales.
La UE es deficitaria en algodón, sin embargo su cultivo no es rentable debido a las especiales condiciones del mercado internacional. Los mayores productores mundiales de algodón son Estados Unidos, Rusia, India y China. La producción mundial no solo no se reduce, sino que aumenta de forma constante gracias a los avances tecnológicos que incrementan la productividad. En la actualidad existen 75 países productores-exportadores de algodón. A parte de los mencionados, destacan algunos países africanos como Burkina Faso, Etiopia, Mali, Chad y Senegal.
Las explotaciones competitivas en los grandes mercados internacionales (como las estadounidenses) se caracterizan por ser grandes explotaciones, comúnmente gestionadas por grandes empresas o multinacionales de la alimentación, con una gran capacidad de endeudamiento, y por lo tanto de mecanización y de desarrollo de tecnología aplicada a la mecanización del cultivo a la biotecnología, así como capacidad para hacer frente a las fluctuaciones del mercado, dado que el mercado internacional del algodón esta sujeto a fuertes oscilaciones (oscilaciones que pueden venir dadas por la mayor o menor demanda del sector textil, los precios de las fibras sinteticas, principales competidores del algodón, o las decisiones del gobierno chino de importar o exportar algodón en una temporada dada).
USA, China e India cuentan las tres con grandes extensiones de terreno y propiedades de enormes dimensiones, menos comunes en Europa. Cuentan también con las características climáticas adecuadas al cultivo del algodón (en sus regiones algodoneras), como son la ausencia de heladas y un régimen de precipitaciones abundante. En el caso de China e India podríamos añadir la existencia de una mano de obra abundante y barata. En el caso de EEUU, cuentan con grandes multinacionales dedicadas al sector agroalimentario, con las empresas punteras en el desarrollo de biotecnología y con un fuerte proteccionismo de manos del Estado, proteccionismo que también es destacado en el caso de China. Sin embargo la parte de la producción china o india dedicada a la exportación es minima, no así la de EEUU, que supone un 30% del mercado. Otros productores importantes son Uzbekistan y los países de África Occidental, Benin, Burkina Faso, Chad y Mali, con producciones totalmente orientadas hacia la exportación, principalmente a Europa. También Brasil comienza a desarrollar este sector. La UE por su parte es uno de los mayores importadores de algodón. Importó de media 742000 toneladas en el 2002 y solo produce un 13% del algodón que consume (COAG, 2004)
En Europa, el mayor productor de algodón, Grecia, posee una de las fragmentaciones de la tierra más intensivas de Europa, de tal forma que su suelo agricola esta formado fundamentalmente por minifundios (OCAÑA OCAÑA, Carmen). Por otra parte, si bien en Andalucía (el segundo productor de la UE) la distribución de la tierra es extremadamente diferente, el algodón se produce en pequeñas explotaciones y solo en algunos pocos casos, grandes propiedades.
El algodón recibe distintas clases de subvenciones en la Unión Europea y los Estados Unidos, aunque en la primera no se gasta sino una fracción del importe concedido a los productores de algodón en los EE. UU. (800 millones de euros en la UE frente a 2 900 millones de euros en los EE.UU. en el período 2001-2002) (UE, 2003, 2). A causa de las subvenciones, los precios pagados a los productores de algodón estadounidenses y comunitarios fueron, respectivamente, un 90 % y un 154 % superiores a los precios mundiales en 2001-2002, lo que ha tenido consecuencias directas en el aumento de la producción de algodón en ambos. No obstante, a diferencia de los Estados Unidos, la Unión Europea desempeña un papel menor en términos de producción total, dado que sólo representa el 2 % de la producción mundial
La principal razon esgrimida para acabar con la subvención al algodón europeo son las distorsiones que supuestamente proboca sobre el mercado, principalmente aquellas que teoricamente están obrando en prejuicio de los productores Africanos de algodón. Esta razon ha sido esgrimida por la OMC y la UE, especialmente por Francia, y también por ONGs como Intermon-Oxfam. Esta afirmación puede ser por una parte irreal y por otra oportunista. Es irreal porque el algodón europeo supone tan solo un 2% de la producción mundial, es un cultivo social, no ligado a multinacionales que puede encontrar dificultades similares a las de los agricultores africanos en las oscilaciones del mercado, con la diferencia de que están protegidos por sus gobiernos, y esta subvención es muy inferior a las subvenciones de los grandes lotes de tierra dedicados al Algodón en USA, por lo tanto los efectos de la previsible desaparición del algodón en Europa dificilmente van a mejorar las perspectivas comerciales de los productores africanos. Por otro lado puede ser oportunista, dados los profundos intereses de las empresas agroindustriales europeas, especialmente las francesas, en estos países, y la cada vez mayor introducción de empresas de EEUU (GRAIN).
El algodón europeo por su parte no tien un regimen de arancel y no tiene ayudas a su exportación, por lo que dificil mente se le puede acusar de competencia desleal. Sin embargo, tanto China como Japon mantienen aranceles en frontera, ademas de los sistemas de garantia de precios.
Un reciente informe de GRAIN (GRAIN es una organización no gubernamental internacional cuya finalidad es la de promover las acciones contra una de las principales amenazas que pesan sobre la alimentación mundial y la salvaguarda de los modelos de subsistencia: la erosión genética) alertaba de la introducción en los países africanos productores de algodón de Monsanto, Syngenta y Dow AgroSciences (GRAIN, 2004, 1) (GRAIN, 2004, 2). Este informe denuncia la progresiva dependencia de los productores tradicionales de la semillas y otros imputs de estas empresas. Esto se traduce en que un parte del valor añadido del producto vaya dirigido a las multinacionales y no a los productores.
Esta situación también se da en Andalucía, aunque principalmente entre los productores de maiz. En la zona del Bajo Guadalquivir, en los años noventa Monsanto empezó a regalar semillas mejoradas a los agricultores, pero semillas hibridas. Antes las semillas se guardaban de un año para otro, pero al introducirse estas semillas mejoradas e hibridas, cada año tienen que volver a comprar a monsanto, tanto las semillas como otros imputs adecuados a las mismas, como fertilizantes, pesticidas, etc. De esta forma los agricultores pierden el control sobre su producto y parte del valor añadido del mismo se desplaza hacia las multinacionales.
Los organismos supranacionales y algunas ONG están exponiendo un conflicto de intereses entre los agricultores tradicionales europeos y africanos, cuando los agricultores tradicionales europeos y africanos, ambos, cada vez están mas controlados, son mas dependientes o se ven desplazados por la gran empresa o multinacional agroalimentaria.
-La PAC y el algodón.
El algodón europeo se encuentra sometido a un régimen de ayudas que se estableció en 1981, fecha de ingreso de Grecia en la CCE. Desde entonces la producción de algodón europeo ha crecido de 0,3 a 1,7 millones de toneladas, principalmente tras la entrada de España en la CEE en 1986. (UE, 2003, 1)
En 1998 y en el 2001 se hacen sendas reformas del régimen de ayudas, dirigida a limitar el gasto presupuestario en el caso de que la producción rebasase la CMG (cantidad máxima garantizada) y a introducir criterios ambientales.
Las ayudas al algodón siempre han mantenido una base constante. Se fundamentan en un sistema que garantiza, por una parte, un precio mínimo al productor (dentro de unas cantidades garantizadas), y por otra, mediante la ayuda que se concede al desmotador, compensa la diferencia entre un precio objetivo establecido y el precio del mercado mundial, muy por debajo de los umbrales de rentabilidad en Europa (COAG, 2002). La Unión Europea concede la ayuda (por tonelada de algodón) directamente a la empresa desmotadora. Esta a su vez ha debido abonar un precio, no inferior al mínimo garantizado por el régimen de ayuda, al productor, un precio superior al del mercado (UE1). El importe de la ayuda es igual a la diferencia entre el precio objetivo del algodón que se produce en Europa, con sus gastos de producción cubiertos y beneficios mínimos para el agricultor, y el precio que alcanza el algodón en el mercado mundial, por lo tanto varia según los precios de los mercados internacionales (UE, 2003, 1).
El régimen de intercambios esta relativamente liberalizado pues, dado que no hay restricciones a las importaciones y el arancel es cero. Sin embargo, la ayuda al la producción europea, consiste en garantizar los precios, unos precios irreales en el mercado. Si el algodón no estuviera subvencionado en absoluto, los costes de producción encarecerían al producto final de tal forma que no resultaría competitivo en el mercado. Esta política provoca que la producción andaluza y griega se compre en mercados, donde, sino existiera el régimen de ayudas se compraría algodón con otro origen, seguramente estadounidense.
En cualquier caso la reducción de la producción de algodón, y el gasto que supone para las arcas europeas, sigue siendo una prioridad de la administración. La UE enfoca este cambio hacia la sustitución de las ayudas a la producción por ayudas a la hectárea. Si en la reforma del régimen de ayudas, acometida en el 2001, la presión de los productores consiguió que se mantuvieran las ayudas a la producción (COAG, 2002), el Estado español trató en el 2002 de limitar la superficie de siembra a través de la rotación de cultivos, debido al aumento de la producción con respecto a la campaña anterior. Esta medida era casi imposible de llevar a cabo para los pequeños productores, que presionaron para llegar a un acuerdo a través del cual se ponía freno al aumento de la superficie cultivada. Este aumento de la superficie ha sido consecuencia, según denuncian los agricultores tradicionales, de la intromisión de nuevos productores atraídos fundamentalmente por las subvenciones.
La última modificación hasta la fecha se realiza en Abril del 2004, en el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, reforma que afecta al tabaco y al olivo además de al algodón. Respecto del algodón la principal novedad fue el buscado desacoplamiento de las ayudas de la producción, al menos de forma parcial, que entrará en vigor a partir del 2006, además de una reducción en el numero de has ( de 92000 a 70000 has). Así un 65% de las ayudas al algodón se realizarían en un pago único desvinculado de la producción de 1.509 euros/ha para España en base a un supesto derecho historico, y el 35% restante se dedicará a una prima por hectarea de algodón sembrada de 1.039 euros/ha. El pago unico se realizará en base a las hectáreas cultivadas en el periodo de referencia (campañas 2001/2002 y 2002/2003) y todos los agricultores recibiran el mismo dinero por ha. Independientemente de la mayor o menor producción, además no sera necesario cultivar para acceder a la ayuda. Ademas se impone una Superficie Maxima Garantizada de 70.000 hectáreas para España, cuando en este país, en la campaña 2000-01, se pusieron en explotación cerca de 90500 hectáreas.
De esta forma se pasa a pagar a los agricultores según el tamaño de su propiedad y no según su producción, con el consabido riesgo que conlleva de que resulte mas rentable a los propietarios el plantar el cultivo, cobrar la ayuda y no recogerlo, dejarlo que se pudra, junto con los numerosos jornales que podrían pagarse. Según calculos realizados por la Mesa del Algodón, el valor del algodón en los mercados mundiales, como media en los años 2000, 2001 y 2002 es de 0,264 €/Kg y el rendimiento medio por hectárea seria 920,3 €/Ha. El coste medio de producción de una hectarea de algodón se situaria en torno a los 2100 €, siempre según la Mesa del Algodón. Si sumamos el beneficio medio que puede obtener un agricultor andaluz por hectárea (920.3€) a la ayuda abonada por la UE por hectárea cultivada (1039 €/Ha.) obtenemos un total de 1959,3 € de rendimiento total por hectarea cultivada. Esto no llega a cubrir siquiera los gastos de producción, por lo que es evidente que los agricultores van a preferir no cultivar y cobrar la ayuda desvinculada de la producción simplemente, pues cobrar la ayuda a la hectarea cultivada y comercializar el producto se traduciria en perdidas económicas con esta nueva reforma.
La desaparición del algodón europeo es predicado por la UE en aras de evitar medidas económicas falseadoras del mercado y cumplir con la OMC. Sin embargo Europa produce tan solo un 2,5% del algodón mundial, por lo que estas razones son escasamente creibles. Mas bien europa parece decidida a quitarse de encima el lastre de su agricultura tradicional, poco competitiva.
La Mesa del Algodón (La MESA DEL ALGODóN está compuesta por: Productores: ASAJA, COAG, UPA, Cooperativas: CCAE, Asociaciones de desmotadoras: AEDA y ADESUR, Sindicatos: CCOO y UGT, Productores de semillas: APROSE, Empresas de Insumos APROVE) ya alertaba cuando se hizo la propuesta de reforma del regimen de ayudas al algodón, en Octubre del 2003, que la sustitución de las ayudas a la producción por las ayudas a la hectarea, conllevaria la desaparición del cultivo, al menos como se ha estado produciendo de forma tradicional, y señalaba que los informes europeos de las reformas de 1998 y 2001 admitian este hecho. De forma inmediata, el desacoplamiento de las ayudas puede suponer la perdida de los 2000 empleos que generan las desmotadoras, la perdida de un millon de jornales directos y el abandono de 600 cosechadoras (MESA DEL ALGODON).
Perspectivas del algodón en Andalucía, hacia el desmantelamiento productivo. A modo de conclusión.
Las explotaciones algodoneras andaluzas, ante el desmantelamiento de la PAC, deben ser competitivas o desaparecer. Conseguir esa competitividad no es tarea facil, basicamente existen dos vias que pueden tomarse para subsistir, desarrollar econmías de escala, reduciendo imputs y con ello los precios, a lo que solo podrían optar las grandes propiedades o cooperativas de pequeños productores muy bien organizadas, o buscar nuevas ventajas comparativas, especialmente las orientadas a la producción biologica o biotecnológica.
La sustitucíon por otros cultivos convencionales, en tanto que también están sujetos a los regimenes de subvencion, como el tomate o la remolacha, se producirá. Sin embargo estos cultivos también tienen topes y es limitado el numero de explotaciones que podrán entrar a recibir estas subvenciones. Además, no hay nada que haga pensar que lo que hoy ha pasado con el algodón no vaya a pasar mañana con el tomate andaluz, que también necesita de una gran protección en forma de subvención para competir, por ejemplo, con el tomate marroquí.
De igual forma la capacidad del mercado de la agricultura ecologica de absorver nuevos productores esta limitada. En primer lugar por las limitaciones de las redes de comercialización de estos productos y en segundo lugar por las limitaciones de la demanda de productos ecológicos. A pesar de que Andalucía es el mayor productor ecologico de la UE, los alimentos ecologicos son caros y elitistas. Productos consumidos por un numero limitado de individuos con un poder adquisitivo y un nivel cultural elevado.
Así que, ¿Qué hacer con las mas de ochenta mil hectareas de terreno dedicadas al cultivo del algodón en Andalucía?, es más, ¿Qué hacer con las cientos de miles de hectareas dedicadas a cultivos subvencionados y no competitivos que existen en Andalucía?
Las mediana-grandes explotaciones, de mas de 50 Has, las únicas que tienen posibilidades de mantener el cultivo del algodón, solo suponen un 2,5% de los productores de algodon. El panorama futuro parece cada vez mas tendente a la exclusiva supervivencia de grandes explotaciones y a la introducción progresiva de multinacionales de la biotecnologia en el cultivo que introduzcan imputs en los cultivos que permitan incrementos de la productividad y la competitividad.
El interes mostrado por las multinacionales de la biotecnologia, como Montsanto, y la posición de las patronales de grandes propietarios respecto a los transgenicos, como ASAJA, augura la futura introducción de este tipo de cultivos en Andalucía. Sin embargo, la introducción de este tipo de imputs parece mas apropiada para las empresas agricolas capitalistas con una fuerte capacidad de inversión, no para las pequeñas explotaciones sociales que predominan en el cultivo del algodón.
Así mismo, esto supone respecto de la relación de los campesinos respecto de la tierra, en cuanto al algodón, el incremento inversamente proporcional de las relaciones asalariadas, los jornaleros, respecto de los pequeños propietarios y las explotaciones familiares (a pesar de que los jovenes de los pueblos andaluces tienden a desplazarse a las ciudades medias y a desvincularse de la producción agricola, el colectivo jornalero en Andalucía aumenta su numero año tras año, nutriendose de la mano de obra inmigrante). Esto es a todas luces una regresión social para el campo andaluz, más teniendo en cuenta el alto grado de explotación y el estado de indefensión de los colectivos jornaleros en esta región.
De las 22 desmotadoras que existen en la actualidad, pocas podrán sobrevivir a la puesta en practica de la reforma de la PAC para el algodon. Seran las primeras en caer, pues gran parte de los productores dejaran de plantar y a otra gran parte de los productores no le sera rentable cosechar. A medio plazo, si no cambia la política europea, las pequeñas-medianas explotaciones de algodón desapareceran de Andalucía, a largo plazo desaparecerá la agricultura social de pequeños productores, con raras excepciones. El 97,5% de los productores de algodón tienen menos de 50 Has, cantidades poco viables para el panorama que se avecina.
La desaparición del algodón significa la perdida de más de un millon de jornales directos que proporciona el cultivo anualmente, y podría significar la muerte de muchos pueblos dedicados al monocultivo del algodón. Esta situación podría ser especialmente dramatica, y de forma inmediata, para la marisma algodonera (Lebrija, Cabezas de San Júan y Los Palacios y Villafranca) donde el componente salino-sódico, hace muy dificil la adaptación a cualquier otro cultivo.
Este negro futuro del algodón en Andalucía, es mas preocupante en tanto que podría ser extrapolable a otros cultivos. Socialmente, esta tendencia a la desaparición de la agricultura social, de las tierras yermas y la desaparición de cultivos, se traduce en procesos de emigración del campo a la ciudad. Procesos que no han parado de sucederse en las últimas decadas pero que podrían acelerarse drasticamente como consecuencia directa del rumbo de la PAC. La emigración de las zonas rurales, se dirigiría así en primera instancia a las ciudades medias andaluzas, hacia los sectores de la construcción y los servicios. Sin embargo la escasa capacidad de absorción de mano de obra, el limitado dinamismo del mercado de trabajo en estas ciudades parece preveer procesos de emigración hacia las regiones mas dinamicas del Estado español y de la UE. Un proceso que se había conseguido frenar en las decadas pasadas precisamente en base a las subvenciones a la producción agricola que ahora se están suprimiendo.
La pretendida modernización de los cultivos, la pretendida competitividad que habrían de conseguir las explotaciones con ayuda del capital europeo, no son sino la de las medianas y grandes explotaciones. Hablamos de la introducción de la biotecnología, y el empleo de mano de obra asalariada en condiciones laborales cada vez peores.
Por otra parte, aún contando con el progresivo predomino de la gran empresa capitalista con grandes inversiones en I+D en el campo andaluz, las perspectivas de futuro en un mercado agricola liberalizado tienden a la progresiva reducción de la superficie cultivada en Andalucía. Este modelo esta fuertemente implantado en EEUU y aún así este país tiene una de las politicas más protectoras para con su agricultura. La tendencia de las grandes multinacionales de la alimentacion en EEUU, así como en Francia y otros países europeos, es a el traslado de la producción hacia los países productores del tercer mundo y al trasvase del valor añadido de su producción a traves de la venta de imputs e I+D.
La tendencía podría invertirse en Andalucía, a traves de una apuesta por la producción. Por la producción de materias primas y su transformación en el mismo territorio. Dado que la exportación de las materias primas solo es competitiva bajo condiciones de explotación de la mano de obra extremas, inaceptables para Europa o al menos para los "europeos", y el predominio absoluto de la gran propiedad, habría que tender a mantener el valor añadido del producto en la misma región productora y comercializar el producto acabado, no la materia prima. Así mismo, apostar por la calidad del producto y la explotación de las ventajas comparativas del producto terminado, por una buena comercialización cuyos beneficios repercutieran en la región productora y no en la empresa multinacional. Sin embargo, lejos de esto, estamos apostando por desmantelar la producción en Andalucía, ya sea de materias primas o de productos manufacturados, y convertir este país en un enorme parque de atracciónes de siete millones de habitanes dedicado al turismo y al sector servicios. Una economía basada en una balanza de pagos que solo se sostiene en base a las subvenciones y al gasto en la región de plusvalias que se producen en el extranjero. Una economia debil e insostenible a medio plazo.
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