La Bestia se revuelve

La Bestia se revuelve buscando sus adversarios. Nadie se esperaba la atención y la reacción de la prensa, ni la primera ni la segunda. Sin embargo es lógica. En la medida en que los cuestionamos, nos salimos del tiesto y de la “silenciosa mayoría”, nos convertimos en sus enemigos.
Hemos tenido en jaque a la policía y a los políticos durante tres días. Por un momento fue posible paralizar el desalojo. Hemos estado cuestionado los límites de la propiedad privada ante los ojos de todo el Estado, y eso es algo que no se puede consentir. No podemos hacer esto y no esperar una reacción. Pero más importante es lo que se ha conseguido en la calle, la movilización social, donde se superan viejas rencillas y la gente defiende lo que es suyo sin importarle tener pistolas y porras en frente. Hemos sido más fuertes que nunca en las calles de Sevilla, realizando marchas ilegales y cortes de carretera, manifestaciones a la deriva por el centro de la ciudad sin pedir permiso al cancerbero. No hemos corrido como conejos ante las cargas, las hemos aguantado y nos hemos mantenido. Hemos dado tres días de lucha espontánea a los sectores más reaccionarios de la capital hispalense. Por el libre uso de la calle, por defender nuestros espacios, por anteponer la justicia a la ley.
Y lo hemos hecho tan bien que a penas pueden reprimirnos policial o judicialmente, por eso solo les queda la prensa. La policía, ridiculizada, desenmascarada, lanza carnaza sobre los medios sedientos de sangre. Una vez que la primera mentira se ha dicho, que son de la ETA, se abre la veda. No importa lo grande que sea la mentira, lo ridículo de la afirmación, o lo estúpido de las relaciones que se señalen, todo vale. Un cartel ecologista en euskera demuestra la relación con ETA, unos ocupas colapsan el tráfico aún estando a cuarenta metros encima de la carretera, nada es demasiado estúpido para la prensa española.
Por ahora cualquier acto público que hagamos será utilizado en nuestra contra. Ha llegado la hora de reprimir a los movimientos sociales de Sevilla. Sin embargo no debemos replegarnos en nosotros mismo y cerrarnos, tenemos que abrirnos y apreciar todas las energías que se han volcado estos días en la calle. Eso es lo importante, la prensa es humo; pueden intentar desmoralizarnos, o meterle miedo a la gente, pero nosotros no nos lo podemos permitir. El resultado en la calle ha sido el fortalecimiento y el empoderamiento de nuestra gente. El desalojo, la acción y la respuesta en la calle no cierran ninguna posibilidad, sino que abren otras muchas. Hemos demostrado que somos una fuerza a tener en cuenta, ellos lo van a tener en cuenta, que el humo de la prensa no nos lo impida ver a nosotros.







