La opresion de la mujer. ¿Una asignatura pendiente en el Manifiesto Comunista?

IV Conferencia Internacional "La obra de Carlos Marx y los desafíos del siglo XXI", La Habana, Cuba, 5 al 8 de mayo de 2004
Uno de los múltiples razonamientos invocados es el de que ya por la época en que fue escrito (1848), se observaban comportamientos que evidenciaban la activa participación femenina en la vida pública, ya fuera como integrante de la fuerza laboral o como participante en las luchas económicas y políticas de la época. Tal afirmación se apoya en argumentos aportados por intelectuales como la feminista británica, Mary Wallstonecraft, quien en su obra “A Vindication of the Rights of Woman”, escrita en 1793, ya se había pronunciado en torno a que “la inferiorización de la mujer era una construcción social, producto de la dependencia y pasividad que la dominación patriarcal le había inculcado durante siglos”. Igualmente se hace referencia a la “Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadanía” de Olympe de Gouges, publicada en septiembre de 1792, proclama en la que esta francesa denunciaba las flagrantes contradicciones que la Revolución Francesa le planteaba a la mujer, al privarla de los más elementales derechos civiles y políticos. Gouges reclamaba para las mujeres los mismos derechos y deberes que se les reconocían a los hombres, alegando, entre otras cosas, que si una mujer podía subir al cadalso, también podía ascender a la Tribuna.







