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Anti Patriarcado :: 28/11/2007

Mujeres marchan en Roma contra la cultura de la violencia

Marina Minicuci
[Traducido para La Haine por Xiomara Rodríguez] Fueron cerca de 150.000 las mujeres que se manifestaron el pasado sábado 24 en Roma, para protestar contra la violencia hacia las mujeres y contra las medidas del "paquete de seguridad" lanzado por el Gobierno Prodi.

"Si la violencia la tenemos en casa para qué queremos más policías." Esta frase -no por casualidad- utilizada como consigna de la apertura de la marcha, explica las razones concatenantes que condujeron a los colectivos de mujeres y feministas a tomar las calles. En Italia, la primera causa de muerte entre las mujeres es la violencia al interior de los muros domésticos. Pero este inquietante dato que, por supuesto, requiere un radical cambio cultural para avanzar en la batalla contra la violencia hacia las mujeres, ha sido instrumentalizado por el gobierno Prodi para dar vida a un "paquete de seguridad" xenófobo y racista, a partir del reciente episodio de una mujer italiana a la que dio muerte un rumano (véase el artículo "El éxodo de rumanos de Italia", La Haine, 06.11.07, http://www.lahaine.org/index.php?p=25524). Por lo tanto, el primer mensaje que esta marcha -pertinentemente poblada por colectivos de mujeres gitanas, islámicas y extra-comunitarias en general- ha querido dar es: nos oponemos a la retórica que descarga la culpa de la violencia contra la mujer sobre las minorías extranjeras, cuando la mayor parte de esta violencia ocurre en familia, familias sobre todo italianísimas.

"Desde los años '70 que no se veía una manifestación de este tipo y con esta participación", ha dicho con con lágrimas en los ojos la escritora Dacia Maraini (compañera de una vida del escritor Alberto Moravia). Declaración que la retórica de unos medios superficiales y de mala fe, ha tratado de interpretar como un nostálgico desfile de veteranos del '68. Mientras que aquí no están en cuestión las reivindicaciones de género ni las contraposiciones entre hombres y mujeres; lo que se discute es sobre una cultura masculina y machista, de la que las mujeres no sólo son víctimas sino también parte activa.

Y este es el sentido del segundo mensaje político, surgido como un desafío a las parlamentarias presentes en el evento, tanto de derecha como de izquierda. Que aún habiendo votado contra las medidas del "paquete de seguridad" lanzado por el Gobierno Prodi, son portadoras de la misma cultura. Las parlamentarias presentes fueron expulsados de la manifestación y apostrofadas con frases como "vergüenza, vendidas!"

Se les impidió subir al escenario al final de la marcha, al grito de "basta de mujeres objeto y de pasarelas'. A ellas hemos querido decir que no importa si se oponen a una medida puntual, porque no es una cuestión oportunista de género, si todas sus opciones profesionales y de la vida diaria avalan cotidianamente un sistema crudamente machista.

Y hemos querido las mujeres dar un salto fuera del círculo de hipocresía y no ser engañados por la apariencia de una falsa cercanía de las diputadas, especialmente las de centro-izquierda, que se amparan en una superioridad moral (con respecto a sus colegas de centro-derecha) que en su mayoría no poseen.

El tercer evento altamente simbólico de la manifestación fue la expulsión de los periodistas que debían cubrir en vivo para la tv italiana. ¿Por qué se muestran consternados, si las únicas tomas que hacen son las que ellos quieren? (la expulsión de las diputadas). La respuesta es muy clara y está en el mismo marco de lo que decíamos antes.

Todos los "cambios" a este sistema son ficticias y apuntan a perpetuar lo existente. Como dicen los franceses : "plus ça change plus ce la meme chose" [cuanto más se cambia, mas es la misma cosa]. Por lo tanto, ninguna concesión a una prensa de la que tenemos razones para no confiar.

Por último, otro puñado de razones para reclamar cuestiones contingentes, pero no menos importantes. Antes de nada: la reclamación contra la larga mano del Vaticano, que presiona a través de los diputados y bloquea el programa de gobierno por la unión civil.

Podemos sin más concluir diciendo que un soplo de cultura femenina ha oxigenado las calles de Roma. Cultura de mujeres acorde con la cultura de la no-violencia, de la no-hipocresía, de la ausencia del mito del poder, de la reivindicación de los valores del respeto, del amor, de la solidaridad. Del coraje para ir más allá de los esquemas. Una cultura de mujeres –y que esto quede muy claro- que no pertenece sólo a las mujeres, y no pertenece a todas las mujeres.

 

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