No al derribo del Euskal Jai
Lo que todos y todas esperábamos en Iruña, no tanto por deseado, que no, sino por avisado por fin ocurrió. En una demostración salvaje de violencia y fuerza miembros de los cuerpos nacionales, municipales y forales comenzaron el desalojo del gaztetxe Euskal Jai con nocturnidad y alevosía. A las 6 y media de la madrugada del lunes 16 de agosto penetraban en su interior y desalojaban a unos 30 okupas que estaban de guardia. Pero no a todos puesto que 5 de ellos se encaramaron a las vigas que hay sobre el frontón de este centro social que lleva autogestionandose desde hace más de 10 años. Después de que llevara más de 16 en completo abandono y deterioro. Una tremenda máquina de demolición hace aparición en el lugar con la intención de derribar todo el inmueble escoltada por decenas de antidisturbios que arremetían contra los jóvenes que pretendían impedir el acceso de la máquina y que incluso se encaramaban a ella.
La jornada del lunes ha sido intensa. Desde los primeros avisos de esta acción decenas de jóvenes acudían a manifestarse en contra de desalojo y a apoyar a los que estaban resistiendo encaramados en los tejados. También había más okupas escondidos en bunkers, arriesgándose a quedar sepultados entre los escombros, puesto que la policía desconocía este dato y tampoco se interesó por conocerlo cuando los mediadores de los okupas intentaron advertírselo. Así pues, se efectuaba el derribo sin conocimiento, sin información, con operarios contratados en ETTs sin cualificación y poniendo en peligro la vida de 5 personas que se encontraban en el tejado sin amarras y que se estremecían en cada golpe de máquina como lo hacía el resto de la estructura.
Los vecinos del casco viejo desde los balcones y ventanas de sus viviendas protestaban y sacaban cacharros que golpeaban insistentemente en señal de desaprobación. Gritos y consignas se sucedían en las inmediaciones del gaztetxe, que estaba bien acordonado por cientos de antidisturbios. Ocho furgonas sólo en la entrada de la calle colocadas estratégicamente además para impedir que la prensa y los cámaras de TV pudieran realizar ninguna toma de lo que sucedía dentro de esa calle.
A los agentes antidisturbios que estaban allí se les veía como enloquecidos. Unos con expresión de crispados, otros inmutables, y otros como desencajados. Empezaron a usar los malos modos a los que nos tienen acostumbrados y a ejercer la violencia para la que el estado les tiene legitimados. No se podía circular normalmente por todo el casco viejo que estaba completamente tomado por auténticos robocops con todo el equipo.
Comienzan los primeros enfrentamientos en las proximidades del gaztetxe. 4 furgonas irrumpen violentamente entre los viandantes y todo el mundo corre en todas las direcciones. Esta tónica se repetirá durante el resto del día.
A las 7 de la tarde se celebra una concentración en la plaza del Castillo a la que acuden más de 2000 personas. Cuando intentan acercarse al gaztetxe son nuevamente atacados por la policía y tienen que meter una ambulancia para socorrer a los heridos. Nuevos enfrentamientos por el casco viejo. Disparos de pelotas y gas. A las 22.00 cacerolada, los disturbios continúan. Grupos de 12-15 policías van paseando por las calles golpeando a quien les da la gana. Navarrería se convierte en un campo de batalla. Nadie puede salir de sus casas sin arriesgarse a sufrir un pelotazo o ser detenida.
Mientras sucedía todo esto, los 5 okupas resistían en el tejado del gaztetxe en un alarde de aguante y valentía. Una chica estaba literalmente suspendida de una cuerda y gritaba pidiendo auxilio porque los golpes de la maquina hacían temblar sus sujeciones y podían precipitarla al vacío. Algunos maderos incluso la amenazaban con violarla. La policía no permitió el paso de los bomberos en ningún momento. Y mientras Barcina, la alcaldesa de UPN de Iruña declarando a los medios que todo está controlado para mantener la seguridad de los delincuentes.
Las últimas informaciones hablan de 50 detenidos y múltiples heridos.
También dicen que 6 personas siguen agarrados a la estructura casi desnuda de lo que queda del gaztetxe y cada vez con más riesgo de caer. La policía no detiene el derribo a pesar de que está afectando a los edificios colindantes y múltiples vecinos les exigen que paren.
Cada acto que se hace en apoyo al Euskal Jai es fuertemente reprimido. Las cargas se suceden en cuanto un grupo de personas trata de acercarse. Todo el casco viejo está siendo escenario de la violencia policial legitimada y provocada por el ayuntamiento y su primera edil. Sólo se oyen cacerolas sin parar y los claxon de los coches, también las detonaciones de los rifles de los antidisturbios que curiosamente no hacen honor a su nombre.
¿Por qué un edificio que llevaba 16 años abandonado y que no importaba nada cobra de repente tanto interés para el ayuntamiento? Al margen de cualquier proyecto que quieran hacer en su solar (unas saunas para burgueses) lo que de verdad les preocupa es que la juventud que no pueden controlar tenga espacios donde realizarse. Hablan de hacer algo público (o sea de propiedad municipal) para todos. El gaztetxe ya era un lugar público de verdad y para uso de todos y todas y lo mejor, gestionado por todos y todas sin necesidad de subvenciones que te marquen las actividades que debes realizar. UPN utilizando el rodillo de su mayoría absoluta ha tomado la decisión de derruirlo teniendo a los vecinos en contra, a la mayoría de grupos de gobierno y sindicatos en contra, y a infinidad de asociaciones. Su animo de lucro, y sus ganas de provocar y criminalizar a todo aquel que no comulgue con sus ruedas de molino le han llevado a tomar una decisión unilateralmente sin ni siquiera consultar a otras formaciones políticas de Iruña mostrando sin ningún pudor su talante no negociador (siempre se han negado a hablar con los okupas). Y encima dicen que son demócratas, no como los okupas que había en el gaztetxe que son unos terroristas marginales con los que no cabe dialogo alguno ¿verdad?
Desde los CJC nos queremos solidarizar con los y las jóvenes del gaztetxe Euskal Jai y animamos a continuar con la lucha por la conquista de espacios para la juventud alejados de los valores que el sistema capitalista quiere implantar. Valores basados en la solidaridad, la propiedad colectiva de los medios y de la tierra, la libertad y la igualdad.
Desde esta web intentaremos hacernos eco de lo que está ocurriendo en Pamplona de primera mano. Estad atentos.
NO AL DESALOJO NI DERRIBO DEL EUSKAL JAI.
NO A LA VIOLENCIA POLICIAL.
UN DESALOJO OTRA OKUPACIóN







