Pablo Hasél, cinco años en prisión: 200 profesores universitarios reclaman su libertad

El 15 de febrero de 2021, en plena pandemia y al día siguiente de unas elecciones al Parlament de Catalunya, el rapero fue detenido en la Universidad de Lleida. Al día siguiente ingresó en la prisión de Ponent, donde empezó a cumplir condena por supuestos delitos de enaltecimiento del terrorismo, calumnias, injurias a la Corona y a instituciones del Estado, que suman seis años y medio de cárcel.
Todo ocurrió en un contexto de fuerte movilización ciudadana en las calles de Barcelona, que derivó en disturbios. El músico —considerado el primero en el Estado encarcelado por las letras de sus canciones— lleva ya cinco años en prisión. En este marco, la Assemblea Nacional Catalana, junto con otras entidades, ha impulsado una campaña internacional de apoyo.
En concreto, se ha presentado una carta abierta firmada por más de 200 profesores de 95 universidades de 25 países, en la que reclaman su libertad y proponen su candidatura al Premio Sájarov del Parlamento Europeo.
En la carta se afirma que el veredicto —y su posterior aval por el Tribunal Europeo de DDHH— fue muy criticado por juristas y condenado por organizaciones de DDHH como Amnistía Internacional. También se recuerda la portada que la revista Rolling Stone dedicó al caso.
Los firmantes sostienen que, sin la persistente limitación de la libertad de expresión, el rapero sería hoy un hombre libre, y destacan su “coraje y resiliencia” desde febrero de 2021. Además de pedir el Premio Sájarov, solicitan al Gobierno 'socialista' español que adopte medidas para poner fin a su encarcelamiento.
Tras su entrada en prisión, Unidas Podemos —entonces en el Gobierno— registró una petición de indulto que no prosperó. Entre los firmantes figuran diversas personalidades políticas y académicas.
La carta se presentó en un acto de apoyo en el que el profesor Henry Ettinghausen recordó que la ONU había señalado que el supuesto delito no tendría cabida en el código penal de una sociedad democrática. Por su parte, Lluís Llach cerró el acto reclamando su liberación como muestra de una sociedad que aspira a ser civilizada.







