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Andalucía :: 25/01/2004

Prosiguen las repatriaciones ilegales de menores marroquies.

La Haine - Sevilla
Datos sobre la repatriación de menores marroquies recogidos por Al Jaima.

1 - DATOS EXTRACTO INFORME-INVESTIGACIóN AL JAIMA (TÁNGER) SOBRE MNA
REPATRIADOS ÚLTIMOS MESES :
- 45% EXPULSIONES COMPLETAMENTE ILEGALES.
- 79% NI NIÑO NI FAMILIA AVISADOS DE REPATRIACIóN.
- 97% NO SE HA RESPETADO LA VOLUNTAD DEL NIÑO DE PERMANECER EN ESPAÑA.
- 18% NIÑO MALTRATADO POR POLICÍA ESPAÑOLA.
- 91% NIÑO MALTRATADO POR POLICÍA MARROQUÍ.
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2 - NOTICIA HOY VIERNES 23 ENERO 2004 EN LA VANGUARDIA
Quería quedarme en España para tener futuro"
Cuatro menores que fueron repatriados a Marruecos aseguranque seguirán
intentando cruzar el Estrecho
Una de las madres de los menores confiaba en el dinero quele podía
aportar su hijo para salir adelante
CARLA FIBLA - 23/01/2004 Fez. Enviada especial

Nabyl (14 años), Fatah (15), Fahartin (12) y Mohamed (14)nos recibieron
con grandes abrazos y cariñosos besos a laentrada de Guinan Sfira, un
barrio marginal de las afueras de Fez(190 kilómetros al este de la
capital) donde los menorestrabajan a destajo en los dibujos de azulejos
hechos de pequeñaspiezas. Son chavales con mentalidad de adulto que hace
tiempo quedecidieron asumir la carga de emigrar a Europa para aprender un
oficio y mandar dinero a su casa. Pertenecen a familias numerosas, de una
media de 10 hermanos, que viven junto a sus padres, y a vecestambién con
sus abuelos, en una habitación de apenas 12 metros cuadrados.
Sentados en fila, secundados por sus padres, que nodejaban de asentir
con la cabeza, todos aseguran que van a volver acruzar el Estrecho,
porque quieren estudiar o aprender un oficio queles permita mandar
dinero a sus casas. "Fui a España en unazodiac. No pagué nada, pero fue
un poco difícil. Vino la ambulanciaporque perdí el conocimiento. Me
pusieron vacunas y me llevaronal centro", explica Fatah, que sólo
disfrutó cinco meses de ducha conjabón y ;dos comidas diarias. "Estaba
viendo la televisión y derepente llegó la Guardia Civil, me dijeron que
cogiera mi chaqueta y mellevaron al consulado. Luego al barco y en
Tánger estuve en lacomisaría, pasé la noche en una cueva oscura hasta
que llegó mihermano, porque yo no tenía dinero para el autobús", relató
este chico,que en un precario español compara ambas situaciones
diciendo: "Allíhay comida, ducha con jabón para el pelo, juego al fútbol,
estudio, en España está la vida. Aquí no hay nada".
Todos ellos son chavales decididos, sin miedo a laspateras, a las mafias
que operan a ambos lados del Estrecho, ni siquierade las bandas que les
maltratan o abusan de ellos mientras llegael momento de que arriesguen
su vida. "En mi zodiac íbamos 76personas, 28 éramos niños, pasé mucho
miedo porque se cayó el motor ycreí que iba a morirme. Luego, cuando
estaba en tierra me sentíliberado explicó Nabyl-. No me parece bien que
nos devuelvan,deberían devolver a los asesinos, a los ladrones, yo sólo
fui aEspaña para estudiar." "Quería quedarme en España para tener futuro
ysalvar a mi familia", aseguró contundente Fahartin, el más pequeño
del grupo.
Se sienten rechazados, tristes, deambulan entre lamultitud de niños
que les escuchan atentos. "Aquí todos los niños quierenirse a España",
dijo Mohamed, tras asegurar que en el Centro delCobre Algeciras) le
trataban "como a un hijo".

Para los padres de estos chavales también ha sido duro elregreso.
Aseguran que no fueron prevenidos hasta que sus hijos
estaban en Tánger, incluso varios días después de que se produjera la
repatriación, y se muestran en contra de la aplicación delacuerdo.
No me dijeron que iban a devolverle, si lo hubiera sabidole habría
dicho que se fuera del centro, a un sitio más lejos paraque no le
cogieran", confesó Mohamed Kabora, padre de Fatah. Todos mantienen la
misma opinión: los chicos, que a veces hacen su primer intento con 7
años, pueden sufrir al principio por la distancia oel idioma, pero luego
se adaptan y salen adelante.

Mohamed Kabora mantiene a los trece miembros de su familiacon los entre
2 y 3 euros que gana al día vendiendo galletas conuna bandeja en la
calle. Fátima, su madre, fue abandonada por sumarido hace dos años. Le
dijo que "estaba cansado de la responsabilidad familiar".
Ella intenta sacar adelante a sus tres hijos limpiando encasas en un
barrio humilde. "No tengo miedo a que mi hijo muera en el Estrecho, pero
si los devuelven, ellos huirán de loscentros y en lugar de estudiar se
dedicarán a robar o a la droga.
Confiaba en que él nos salvaría", explicó llorando la madre de Nabyl.
Los niños de Ginan Sfira no saben lo que es tener unespacio propio para
dormir, lavarse o incluso jugar. Las habitacionesrodeadas de mutarbas -
sofás marroquíes- se transforman dependiendo delmomento del día. Niños y
adultos comparten la sensación de que esimposible salir de esa
situación. "No tenemos derechos. No puedoquejarme a nadie de que mi hijo
ha sido maltratado o de que nopodemos mantenerles", concluye Abdelhadi
Kabora mientras sostienea su hija de cinco años y le pregunta: "¿Y tú
adónde quieres ir?". Yella le responde: "A España".

 

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