Salvador Puig-Antich, treinta y dos años despues

Hoy, tras tantos años de silencio «democrático» impuesto sobre nuestro pasado histórico más inmediato, parece que les ha dado con urgencia por la recuperación de la memoria histórica.
Han transcurrido ya 32 años desde la ejecución de Salvador, y ciertamente muchas cosas han cambiado, se han transformado, mientras que muchas de las ilusiones y esperanzas de entonces han sido frustradas y traicionadas.
Nos matan a las personas, pero las ideas nunca las podran matar. Renacen siempre que se mantiene, que pervive, la explotación y las opresiones cotidianas. Y la realidad actual no es demasiada esperanzadora campa libremente la especulación más brutal, la explotación capitalista más salvaje, la precariedad social y laboral como nunca se había visto, a la vez que capas obreras y populares pasan cada vez más a engrosar las bolsas sociales de la pobreza, mientras una minoría se enriquece cada vez más. Y cuando nuestra vida cotidiana se ve más dirigida y controlada desde arriba,en medio del crecimiento de la mentira, la manipulación y la corrupción no solo toleradas, sino incentivadas. También, cada vez más, asistimos a la destrucción sistemática de nuestro territorio, cuando todavía nos son negados nuestros derechos lingüísticos y nacionales,legítimos y democráticos.
Volviendo a Salvador, hace falta insistir de nuevo Ëoemás allá de toda recuperación «democrática» y partidistaËoe que él, que al igual que miles de jóvenes de su época no eran, ni se definían como antifranquistas. Resultado de las luchas obreras más radicales del momento, Puig Antich era un revolucionario anticapitalista, encaminado en su práctica autónoma hacia la transformación radical de la sociedad, se enfrentaba no sólo a la explotación capitalista en todos sus aspectos, sino también hacia los partidos y grupusculos reformistas y vanguardistas que querían dirigir y controlar el movimiento obrero y la lucha en los barrios.
La clase obrera más radical y el MIL rompieron entonces con el dirigismo imperante, abrieron camino hacia la autogestión, la autoorganización de clase y a las asambleas decisorias, entre otras aportaciones. Hay que decir también que, a principios del setenta, había muchos Salvador Puig-Antich dispuestos a todo, incluso a dar la propia vida si hacía falta, por conseguir una sociedad y un país realmente más libre. Buena parte de las aportaciones del MIL, de su proyecto revolucionario, son hoy todavía vigentes, pese al tiempo que ha transcurrido, puesto que de una manera espontánea y contestataria, responden contra el sistema actual de dominación capitalista,todos aquellos y aquellas que luchan por una liberación real en estos últimos años: movimientos sociales, okupas, movimiento libertario,asambleas de barrio y pueblos, etc., parten de planteamientos asamblearios, autoorganitzativos, autónomos, antijerarquicos y anticapitalistas.
Hoy, tras tantos años de silencio «democrático» impuesto sobre nuestro pasado histórico más inmediato, parece que les ha dado con urgencia por la recuperación de la memoria histórica. Y sabedores del contenido de la película "Salvador", a punto de estrenarse, que tiene sus antecedentes manipuladores y mentirosos en el libro "Cuenta atrás" de Escribano, en el qué se da una visión falseada, manipulada y mitificada de la vida de Puig-Antich, al cual se aísla, con intencionalidad política, de las luchas obreras y populares autónomas y anticapitalistas de los primeros años setenta, sin las cuales su vida y su muerte no tienen ningún sentido.
Y hartos como estamos de la apropiación y recuperación de las luchas del movimiento libertario y antiautoritario para otros intereses ideológicos y partidistas, ante esta nueva provocación, que representa la exhibición del mencionado film,todos aquellos y aquellas todavía vivos:los ex-MIL, ex-OLLA, ex-Grupos Autónomos, ex-GOA (grupos de obreros autónomos),ex-plataformas anticapitalistas, y tantos miles de trabajadores anónimos,verdaderos protagonistas de la historia que se nos oculta, todos juntos y en el momento que lo creamos oportuno, con firmeza y objetividad histórica, daremos la respuesta que creamos más adecuada.
Responderemos con la denuncia contundente de esta flagrante falsificación histórica. No toleraremos que tanto a la juventud, que desconoce la historia más reciente, como a toda la ciudadanía en general, se la engañe y confunda.
Se puede no compartir ni la manera de luchar, ni los métodos ni la finalidad del MIL y de buena parte del movimiento obrero catalán de los finales del franquismo. Pero lo que nunca se puede hacer es prescindir, ocultar y borrar olímpicamente una parte de la historia contemporánea de nuestro país. Un pueblo, un país que desconoce su propia historia no tiene futuro ni va en ningun lugar.







