Ser mujer y desocupada en una sociedad machista

Las detenidas en la dependencia de la Regional 4, Comisaría del Menor son: Marlene Monteros, 27 años, madre soltera, 1 hijo de 9 años; Marta Lerma, 26 años, cinco hijos, vive en Barrio San Miguel, trabaja en el basural; Linda Tejerina, 28 años, madre soltera, 1 hijo; Aida Arias, soltera, 1 hijo; Juana Gòmez, 29 años, 5 hijos.
En el 2005, varias mujeres del norte salteño crearon el MMDT, con el propósito de luchar para reinsertase en el mundo laboral. El jueves 27 enero un grupo aproximadamente de 30 mujeres se dirigieron a Piquirenda, ubicado 25 Km al norte de Tartagal con el propósito de reclamar trabajo a la Empresa Contreras Hermanos, contratista de Pan American Energy. Las trabajadoras buscaban que se les financiaran algunos proyectos con los que pueden realizar diversas actividades productivas.
El Movimiento de Mujeres Desocupadas pide la solidaridad de la comunidad
Con motivo de tener a 5 miembros de su organización presas y sin ningún tipo de asesoramiento profesional, las mujeres piden que algún profesional las ayude. El que pueda y esté dispuesto llamar al celular 15455996 que es de una de las dirigentes del movimiento.
Somos mujeres solas, lo único que queremos es trabajar. Pero las puertas están cerradas para nosotras. "¡Mire como tengo los brazos y todo el cuerpo por la golpiza que nos han dado la policía" - dice Sara Juarez mientras nos muestra sus brazos. Grandes moretones se dejan ver.
"No respetaron que había mujeres embarazadas, otra con hijos chiquitos en brazos, nos arrastraron de los pelos y nos dieron cargaron como animales hasta la comisaría. Ahora no quieren soltarlas a nuestras compañeras y estamos desesperadas porque tienen hijos chiquitos y nadie dice ni hace nada. Debe ser porque somos mujeres, a ver por qué no le hacen eso a los hombres, a los piqueteros cuando les cortan el camino?".
"Parece que ellos quieren que vayamos a trabajar a la calle, esa parece ser la salida que nos dan, que nos prostituyamos, por que si vamos con nuestros proyectitos buscando una salida. Mire yo soy sola y tengo un hijo que criar y mis padres enfermos. Soy joven, soy sana y tengo derecho a tener un trabajo. No tengo ningún subsidio. No tengo nada y a usted le parece que si voy a reclamar un trabajo me golpeen así?... No, no es justo y nadie hace nada". Baja los ojos que le brillan en la noche y aprieta la carterita que lleva entre sus manos. No llora. La lucha ya la ha endurecido y sabe que llorar no sirve de nada.
Norte del Bermejo / Agencia Walsh







