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Anti Patriarcado :: 10/12/2007

Sida: Nuevos planes, viejos errores

Javier Sáez
La situación de lxs presxs es muy grave, con más de un tercio de la población reclusa infectada, sin que a nadie parezca importarle. La infección por prácticas heterosexuales sigue aumentando cada año, ante el silencio cómplice de las autoridades.

Algo falla en la política de prevención contra el sida en el Estado español. Este año se cumplen 26 años del inicio de la pandemia y España sigue siendo el país con la tasa de infectados por VIH más alta de Europa occidental (0,7%, es decir, casi 300.00 personas según ONU SIDA).

Parece que la política del gobierno Zapatero es continuidad de la de Aznar: decir no a todo y esconder la cabeza. No a las drogas, no a la prostitución, no a cancelar las ayudas a la iglesia, no a la república, no a campañas directas contra el sida, no a la independencia de las regiones que así lo decidan.

La pandemia del sida no es una prioridad de este gobierno. Las campañas institucionales son débiles, poco creíbles, con pocos fondos, y no llegan a la población. El nuevo Plan Multisectorial contra el sida 2008-2015 que se acaba de aprobar es una vez más muy limitado, pobre, timorato, encima hace caer la responsabilidad de la infección únicamente en los seropositivos, y no propone medidas específicas sobre el contagio por prácticas heterosexuales, que es la principal vía de transmisión.

Se necesitan campañas explícitas, claras, constantes, no sólo el día 1 de diciembre. En la televisión, en la radio, en los institutos y colegios, en la calle. Hay que explicar cómo chutarse, porque la gente va a seguir tomando drogas, como ha hecho siempre. Hay que informar claramente de las vías de contagio, hablar en los anuncios de pollas, culos, semen y coños, de jeringuillas y sangre, no poner fotos alegóricas de pies desnudos y cristales. Hay que combatir la discriminación de las personas seropositivas con recursos económicos y leyes.

Hay que prohibir a la iglesia católica que siga emitiendo mensajes irresponsables contra el uso del preservativo. Hoy en día el principal promotor a nivel mundial del bareback [sexo sin condón] es la iglesia católica. Hay que combatir la falsa opinión que se ha extendido en la sociedad (y eso incluye a la comunidad gay) de que el tratamiento con medicamentos hace llevadera la enfermedad y evita que sea mortal.

Ese rumor ha alimentado enormemente las prácticas de riesgo en los últimos años. Hoy en día podemos ver en las saunas y los cuartos oscuros a mucha gente follando a pelo. Los chats de barebacking están a tope de personas buscando sexo sin preservativo.

Explicar este fenómeno no es fácil. Hay muchos factores que explican este cambio en el comportamiento: en Europa el fantasma de la muerte ya no está asociado al sida (afortunadamente), gracias a los nuevos tratamientos la gente no ve morir a sus amigos a su alrededor como en los 80, y eso lleva a creer (erróneamente) que vivir con VIH no es un problema. También hay personas que se cansan de usar el preservativo, tras muchos años de vigilancia, con el tiempo se baja la guardia.

El barebacking debería ser abordado como una práctica real y extendida, aunque no nos guste. Algunas asociaciones anti-sida se están planteando la posibilidad de hacer campañas destinadas a los barebackers, no para atacarlos o insultarlos, sino para informarles sobre cómo minimizar los riesgos al follar sin condón (conocer su estado serológico, negociación, evitar la eyaculación, uso de drogas, sexo vih+ con vih+, etc.)

Hoy en día todos los gays saben cómo se transmite el sida. Hacen falta nuevas campañas más imaginativas para abordar nuevas realidades como el bareback. Se puede objetar que una campaña así promovería aún más su práctica, pero repetir los viejos mensajes de siempre tampoco está teniendo ningún efecto sobre ese colectivo.

Las asociaciones LGTB [lesbianas, gays, transexuales y bisexuales] están haciendo una labor muy valiosa y útil de información y de asistencia sobre VIH. Son las únicas que se preocupan de ir a los locales a poner carteles, de ofrecer información, de repartir preservativos, de atender dudas en sus diferentes servicios de asistencia. Pero es vergonzoso que una vez más la prevención la tengan que hacer organizaciones pequeñas, casi sin medios, ante la pasividad y el silencio de unas autoridades sanitarias irresponsables y cobardes.

Infogay nº157, noviembre/diciembre 2007
Eutsi.org

 

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