Sobre los hechos acontecidos el pasado día 6 en el Ateneo Libertario de Villaverde

Contamos en este escrito los hechos acontecidos en la noche del 6 de
noviembre en el Ateneo Libertario de Villaverde durante el concierto
planeado para este día. Con esto queremos denunciar la actitud
represiva, insolente y no menos humillante que tomó la policía hacia
los que allí nos encontrábamos. No pretendemos que este escrito sea
objetivo, de hecho nos remitimos a lo que vimos con nuestros propios
ojos y a los que sentimos en nuestras propias pieles. Quien quiera
contrastar esta información, se puede remitir a otras fuentes.
Antes de que comenzasen los conciertos se presentaron en el local unas
cuatro patrullas de policía municipal para hacer acto de presencia y
tener controlada la situación que acontecería esa noche. Después de
retrasar los conciertos durante más de una hora con su presencia,
estos se impusieron, marchándose los policías sin más dilación.
Transcurrida cerca de una hora y finalizada la primera actuación
algunos salimos a tomar el aire a la calle. Una vez fuera pudimos
presenciar un altercado con un sujeto de apariencia ultra que portaba
en su chaqueta “bomber” una bandera de España. Tras esta incidencia
que no tuvo mayor trascendencia, continuamos viendo al siguiente grupo
tocar. Este finalizó su actuación y dado el cargado ambiente de la
sala, muchos de los que allí estábamos, quisimos salir fuera. Nos
encontramos con la sorpresa de que los policías volvían a estar a las
puertas del local y quienes saliesen fuera iban a ser detenidos.
Nuestra sorpresa fue aún mayor cuando momentos después teníamos dentro
del Ateneo un despliegue policial que superaba el número del comienzo
(posteriormente se contaron 28 “agentes de la seguridad”). Estos nos
hacinaron en la sala principal sin dejarnos salir de ahí bajo ningún
concepto, ni situación. Posteriormente, procedieron al desalojo de la
sala en grupos que no superaban las diez personas, a las que fuera se
registró separando a mujeres de hombres. El trato por parte de la
policía fue poco más que denigrante, llegando a llamarnos entre ellos
“animales”, “cerdos”… No entraremos en juicios morales ante esto,
porque cada uno de nosotros lo vivió de una manera.
Algunos preguntaron por el motivo de aquel circo montado por parte de
los agentes, a lo que entre otras cosas respondieron que era por “una
pelea”.
Continuaron registrando a los presentes y llevando a algunos al coche
policial en el que se encontraba el sujeto del altercado identificando
a sus supuestos agresores. Los agentes procedieron a la detención de
algunos compañeros que, esposados, fueron dirigidos de manera
individual, al resto de los coches de la zona.
Aquí debemos expresar nuestra impotencia (no menor que la del resto de
compañeros que allí se encontraban) viendo cómo nos arrebataban a
nuestros amigos, novios, hermanos, hijos… sin motivo real, ni
justificación. Los preocupados por los detenidos nos dirigimos a
preguntar a los policías por el motivo de detención o bien, el lugar
al que se los llevaban. Ante estas preguntas se nos respondió con
ironía, o directamente, la respuesta fue nula. La labor de información
fue nefasta, nos tuvieron confundidos hasta el último momento, cosa
que agravó la situación de nerviosismo, frustración e impotencia.
Queremos también hacer hincapié en la actitud ridícula e infantil en
muchos casos tomada por algunos individuos de la policía, que se
reían, jugaban entre ellos con un “taser” y en definitiva, con esa
actitud, por más que quisieran, no se daban a respetar. Aunque hicimos
uso de nuestra educación y de nuestras buenas formas, como bien todos
sabemos.
Nuestros compañeros detenidos vivieron una situación precaria, dado
que algunos de ellos estaban en condiciones físicas no habituales
tales como : una mano fracturada (y esposada), gastroenteritis… y
otras tan cotidianas como la necesidad de miccionar, cosa a la que no
tuvieron derecho, orinándose algunos encima dentro de los coches
patrulla.
Los detenidos fueron trasladados al Registro Central de Detenidos de
Moratalaz donde nos tuvieron a familiares y amigos durante casi tres
horas sin noticias de los nuestros, hasta la recepción de las
pertinentes llamadas efectuadas por parte de la policía para comunicar
que estos estaban “detenidos por agresión”.
En este preciso instante nuestros compañeros siguen detenidos sin
pruebas de haber hecho nada bajo cargos de agresión y robo con
intimidación y violencia (cabe decir que el individuo del altercado
perdió durante este un anillo y una gorra).
Es estas situaciones es en las que se hace evidente la criminalización
del movimiento por parte del “Estado de derecho”, en el que priman los
intereses de unos cuantos, por eso creemos necesaria la difusión del
conocimiento de hechos como los acontecidos la noche pasada. También
se hace evidente como la policía actúa sin medida alguna en ciertos
contextos, ya que estamos seguros de que porque haya un altercado a
las puertas de cualquier local en una zona de distinto poder
adquisitivo, este procedimiento no se toma por su parte. Es un claro
ejemplo de abuso de poder y de represión del antifascismo actual.
Madrid 7 de noviembre, 2010.
Fdo. Unos de los presentes
Hoy pagamos nosotros, mañana pagarán ellos!
ACAB







