Tomando la "Iniciativa"
Sin duda alguna, estas próximas elecciones europeas del 7 de junio se presentaban hace poco tiempo como unas elecciones más, dentro de esa rutina pesada y tediosa que imponen las democracias capitalistas occidentales, en las que la clase obrera y los pueblos oprimidos no nos jugábamos absolutamente nada. A pesar del surgimiento anunciado desde hace ya tiempo de la candidatura Izquierda Anticapitalista, al calor del NPA francés, o de la más que segura presencia del PCPE, la verdad es que mucha gente, entre ellas yo, pensábamos no votar, abstenernos, activamente por supuesto, pero abstenernos al fin y al cabo, en un gesto simbólico de rechazo, en mi caso desde un
punto de vista andalucista, obrero y antiimperialista, a las instituciones de la Unión Europea imperialista y, como no, del Estado español.
Pero todo eso cambió, para mí y para más gente, con la irrupción de la candidatura Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad entre los Pueblos (II-SP), y con ella, la posibilidad de expresar de una forma más rotunda e inequívoca mi rechazo como trabajador andaluz al gran capital europeo y a al oligarquía española. En concreto, II-SP ofrece la oportunidad de poder expresar de forma clara el rechazo al Estado monárquico español de las autonomías salido de la Constitución de 1978, y ello es posible debido a la acumulación de fuerzas, sin a penas precedentes históricos, que esta candidatura ha sabido aglutinar en torno a unos principios democráticos y populares mínimos pero con el suficiente calado, profundidad y entidad como para servir de base para un proyecto de transformación social revolucionario de más largo recorrido.
¿Antecedentes históricos?
Realmente, la acumulación de fuerzas que se ha producido en II-SP a penas si ha tenido unos antecedentes históricos que nos puedan servir de referencia. Algunos han hablado del Frente Popular de 1936 como un posible referente histórico, pero las diferencias y las dimensiones de ambos proyectos son muy distintas, dejando al margen claro está los contextos de cada momento, destacando, por ejemplo, el peso que las izquierdas nacionales tienen en la actualidad en el proyecto II-SP, muy diferente a las que estas organizaciones podían tener en el Frente Popular, a pesar de la participación de ERC o ANV, fruto del desarrollo de las contradicciones nacionales en el seno de esta cárcel de pueblo que es España, haciendo de la cuestión nacional, cada vez más, un punto vital
para el desarrollo de cualquier proyecto no sólo democrático sino revolucionario.
La dirigente de Corriente Roja, Nines Maestro, señalaba en la presentación en Málaga de II-SP justamente este hecho, en su opinión II-SP constituía un hito histórico especialmente en lo que se refiere a la unidad entre fuerzas políticas de la izquierda revolucionaria organizadas tanto a nivel estatal como en las diferentes naciones. En mi trayectoria política, por supuesto no tan dilatada como la de Nines, he vivido ciertos conatos de constituir plataformas políticas que aglutinasen a las izquierdas nacionales y estatales tomando como referencia, como en esta ocasión, unas elecciones europeas, pero una vez tras otras, lo único que todos aquellos intentos ponían de manifiesto eran desde meras posiciones electoralistas y oportunistas sin visión ni fondo hasta el sectarismo más
recalcitrante, igualmente carente de visión y fondo. En el caso de Andalucía y las elecciones europeas, diferentes actores políticos, entre los que yo me incluyo, hemos hecho desde el seguidismo a las candidaturas electorales de la izquierda abertzale sin plantearnos absolutamente nada en clave andaluza, hasta pedir la abstención, rescatando al efecto el antieuropeismo del Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, que vendría a justificarnos políticamente como anillo al dedo, sin embargo, en esta ocasión, y según mi criterio, el andalucismo de izquierdas tiene la oportunidad histórica no sólo de realizar un ejercicio de internacionalismo, sino, mucho más, de plantear sus reivindicaciones nacionales propias y que éstas sean reconocidas y tenidas en cuenta en un frente de lucha común de los pueblos del Estado español y europeos por su emancipación global (nacional y de clase), y este hecho no tiene más remedio que ser positivo, tanto en cuanto puede y debe ayudar al aumento de la conciencia nacional andaluza (factor cuantitativo), como a su solidez y madurez política (factor cualitativo).
II-SP: ¿una candidatura o un proyecto político?
Una primera respuesta a esta pregunta sería que II-SP es una candidatura a las elecciones europeas que pretende ser un proyecto político. En este sentido, todas las intervenciones y manifestaciones públicas de las organizaciones y personas que conforman II-SP no hacen más que recalcar el hecho de que lo verdaderamente importante es el proyecto político, es decir, la acumulación de fuerzas en pos de los objetivos proclamados en el Manifiesto; como suelen decir las diversas caras públicas de II-SP lo importante comienza el 8 de junio. Sin embargo, y por experiencias anteriores, II-SP corre el riesgo de quedarse solamente en una mera candidatura, en un experimento político, que incluso puede llegar a morir de éxito, es decir, que todo esto termine con Alfonso o Doris en Estrasburgo. No debemos permitirlo, II-SP no puede ni debe ser una candidatura más, de ocurrir, estaríamos tirando por la borda un capital político revolucionario con un potencial enorme, estaríamos arrojando por el precipicio las ilusiones que se han despertado en tantos y tantos trabajadores de los diferentes pueblos del Estado español, especialmente, entre la militancia más consciente.
II-SP tiene un gran trabajo político por delante que pasa necesariamente por constituirse en herramienta útil para destruir el Estado monárquico español de las autonomías salido de la Constitución de 1978, propiciando la unión de las diferentes luchas de liberación nacional, sin olvidar ni por un instante los diferentes ritmos de lucha existentes en las diferentes naciones, y la lucha por la emancipación social de la clase obrera de dichos pueblos. Y todo ello, en un contexto de crisis sistémica del modo de producción capitalista, con 4 millones de trabajadores en paro en el Estado español, de los cuales 1 millón son trabajadores andaluces.
En este trabajo que nos espera, tienen que ser bienvenidas aquellas organizaciones políticas que por los motivos que sean no han decidido formar parte de II-SP, son necesarios el PCPE e IA, por supuesto, y concretamente en Andalucía no solo son necesarios sino que son imprescindibles Nación Andaluza (NA) y la CUT. En este sentido, quiero aprovechar la ocasión para, por un lado, mostrar mi respeto y compresión hacia la postura adoptada por NA respecto a II-SP, aunque no la comparta, y por otro, hacer un llamamiento a la reflexión a los compañeros de la CUT sobre su no ya incomprensible
sino surrealista permanencia en Izquierda Unida. Con respecto a NA, debemos hacer un verdadero ejercicio de comprensión, sin prejuicios ni apriorismos, debemos comprender los diferentes ritmos de cada organización y respetarlos escrupulosamente. En cuanto a la CUT, sé que el llamamiento que les hago no tendrá repercusión alguna, que caerá en saco roto lamentablemente. La permanencia de la CUT en IU no se puede justificar ya en criterios tácticos o de oportunidad, a no ser que se quiera justificar el oportunismo y el tacticismo, que es algo muy diferente a tener criterio de oportunidad y de táctica política.
El bochornoso episodio de los avales no deja de ser una perla más de un largo rosario lleno de plegamientos al régimen constitucional español por parte de IU, que sin embargo, parece no conmover a la CUT que sigue sin participar en un proyecto político coherente con los principios andalucistas y revolucionarios que proclama, ¿o acaso Sánchez Gordillo espera a estas alturas que Willy Meyer, Cayo Lara o Valderas vayan a hacer la revolución? Sin embargo, la puerta debe estar abierta a los compañeros de la CUT, a su capacidad de lucha, a su dignidad, a su ejemplo, y a todo su potencial revolucionario ya sobradamente demostrado.
Andalucía frente a la Europa del capital, ¡hay que tomar la iniciativa!
Para comprobar qué significa la Unión Europea para Andalucía recomiendo observar detenidamente las subvenciones que recibe la Duquesa de Alba por parte de las instituciones europeas, la friolera de casi 2 millones de euros al año. La conclusión es clara: la Unión Europea impone en Andalucía un injusto reparto de la tierra con injustas consecuencias para el medio rural andaluz, la UE apoya, fomenta, y favorece a los grandes terratenientes, sin tener en cuenta siquiera criterios productivos, solo la propiedad de la tierra. La UE apoya, fomenta, y favorece una agricultura basada en la exportación, ajena a criterios de soberanía alimentaria, de salud, y ecológicos, que explota salvajemente la mano de obra inmigrante.
La UE apoya, fomenta, y favorece el monocultivo económico en Andalucía, impidiendo la diversidad productiva del país andaluz; la apuesta por el modelo de turismo y construcción no se puede desligar de la apuesta a su vez por el desmantelamiento industrial de importantes zonas de Andalucía (Bahía de Cádiz, Sevilla, Málaga, Granada, etc.). Los imperialistas europeos, españoles incluidos como no, determinan no sólo cómo y qué se produce, sino también dónde, y en este sentido, el país andaluz tiene asignado un papel bien claro y definido en el contexto del Estado español y de la Unión Europea. Las instituciones de la UE en manos de los grandes capitalistas no han hecho más que pronunciar más los rasgos determinantes de opresión y dependencia que desde siempre han definido a Andalucía, por tanto, la lucha por la soberanía nacional cobra aún más sentido si cabe y se convierte en un camino a recorrer ineludiblemente para la transformación social revolucionaria.
En un contexto de crisis global del modo de producción capitalista como el que estamos viviendo, un país como Andalucía caracterizado por la opresión y la dependencia, por lógica, se encuentra en una especial situación de peligro, y por tanto, con mucha más necesidad de contar con instrumentos propios de autodefensa nacional y de clase.
Decía Blas Infante aquello de: “Nosotros no podemos, no queremos, no llegaremos jamás a ser europeos. Externamente, en el vestido o en ciertas costumbres ecuménicas impuestas con inexorable rigor, hemos venido apareciendo aquello que nuestros dominadores exigieron de nosotros. Pero jamás hemos dejado de ser lo que somos de verdad: esto es, andaluces; euro-africanos, euro-orientales, hombres universalistas, síntesis armónica de hombres”. Estas palabras adquieren una gran importancia hoy, más de 70 años después de ser escritas, ya que, de ninguna de las maneras la opresión
económica ejercida sobre Andalucía se puede separar de las formas de conciencia alienantes que crea. La destrucción de las señas de identidad andaluzas ya sea mediante su manipulación, ocultación, o mercantilización forma parte de ese proceso de dominación y opresión. Las instituciones de la UE tratan de vender en Andalucía la imagen excluyente y chovinista de pertenencia a un ámbito cultural exclusivo, el europeo, supuestamente superior a otras culturas, creando una falsa conciencia que ralla el racismo y la xenofobia, y arrasando así con esa síntesis especial y original entre los occidental y lo oriental que es históricamente Andalucía.
La lucha en común de los diferentes actores políticos que II-SP ponga en funcionamiento en Andalucía no puede ser de ningún modo ajeno a todo lo anteriormente expuesto, lógicamente, diversos elementos se pueden plantear o nalizar de forma diferente, no estoy imponiendo en absoluto una visión única, sino toda una serie de elementos que deben de concurrir en mi opinión en ese instrumento político de la forma que entre todos los actores se acuerde.
II-SP, tomando la iniciativa por la paz y la democracia en Euskal Herria y el Estado español
El voto el 7 de junio a II-SP tiene que ser un voto por la paz en Euskal Herria, es más, el proyecto político que se ponga en marcha a partir del 8 de junio en adelante ha de fijarse como un trabajo fundamental a desarrollar la consecución de la paz en Euskal Herria. Una paz que ha de venir del dialogo, y que contrariamente a lo que los medios de comunicación predican, no puede ser la ausencia de violencia por una de las partes en conflicto. El dialogo necesariamente ha de traer el derecho del pueblo vasco a decidir libremente su estatus político y su futuro. La paz no puede ser una rendición fruto de una intensa labor policial, tal y como el Estado español la concibe. Sin duda alguna, entre los motivos ocultos que el ministro Pérez Rubalcaba tenía para ilegalizar la lista de II-SP estaba el hecho de que a partir de esta candidatura se pudiera desarrollar un verdadero
movimiento por la paz en el Estado español que pusiera en cuestión las verdades oficiales propagadas por los medios de comunicación en torno al conflicto político armado en Euskal Herria, y que reclamara verdaderas libertades democráticas empezando por la derogación de la “ley de partidos” hasta el reconocimiento del derecho de autodeterminación.
II-SP ha sabido durante todo estos días exponer la verdadera faz del Estado español, demostrar claramente la falta de libertades, la mentira y la manipulación sistemáticas de los grandes medios de comunicación, auténticas armas de guerra en manos de la oligarquía española y sus intereses de clase, el plegamiento de la izquierda institucional (IU) incapaz de proponer soluciones democráticas para los pueblos y la clase obrera, etc. Y como no, ha sabido exponer claramente quiénes quieren la paz en Euskal Herria y quiénes no y por qué.
En la consecución de una paz verdadera en Euskal Herria estamos implicados todos los pueblos del Estado español, a la clase obrera de todos los pueblos del Estado español nos interesa un verdadero proceso de paz en Euskal Herria que desemboque en el ejercicio de plenas libertades democráticas, y que serviría para cuestionar a este Estado español, y para que aquí, por ejemplo, en Andalucía, pudiéramos avanzar en el reconocimiento de nuestros derechos como pueblo, como nación históricamente formada.
Una buena iniciativa
Una buena iniciativa fue el título que Lenin le dio a uno de sus artículos en el que alababa la iniciativa, valga la redundancia, de los “sábados rojos” desplegada por los obreros rusos en pleno fervor revolucionario. II-SP también es una buena iniciativa para acumular fuerzas democráticas, populares y revolucionarias, para superar sectarismos paralizantes, para en definitiva iniciar un camino, que sin duda no está plagado de rosas más bien lo contrario, de emancipación social y nacional de los pueblos del Estado español.
Como indicaba antes, el riesgo de que II-SP pueda quedarse en una mera candidatura existe, por mí parte asumo el riesgo de que pueda ocurrir, pero de todas formas, aunque ocurra, solamente por todo el capital humano que se ha movilizado ya ha valido la pena. Comprendo y hasta comparto muchos de los diferentes argumentos de compañeros e incluso amigos tanto de NA, PCPE-PCPA o Jaleo!!! sobre su no participación en II-SP, sé que ha sido mucha la precipitación, demasiadas las prisas y cortos los tiempos, sé perfectamente que muchas cosas al respecto pueden ser mejorables, pero la oportunidad
política está ahí y hay que saber aprovecharla, y desde ya, desde las propias elecciones europeas, aprovechando todo el “tirón mediático” que ha tenido lugar, y como no, toda la acumulación de fuerzas.
Tengamos claro que aunque Alfonso o Doris vayan a Estrasburgo no somos, no podemos ser una máquina electoral, como indicaba el gran sociólogo y maestro Justo de la Cueva, que como Alfonso Sastre también abandonó Madrid para instalarse en Euskal Herria, aunque HB a principios de los 80 del siglo pasado era capaz de cosechar unos resultados electorales espectaculares, sin embargo, su razón de ser no era sacar votos, sino ser una herramienta política al servicio de la movilización obrera y popular, no lo olvidemos.
Antonio Torres, “Antón”







