Trabajos y mujeres

En nuestro país la situación de las mujeres ha cambiado mucho en los últimos años, aunque queda un largo camino por recorrer. A pesar de que en este documento vamos a contemplar el trabajo, o mejor dicho los trabajos, incidiendo en aquellos aspectos donde se demuestra cómo se sigue manteniendo la subordinación de las mujeres, queremos señalar que siempre debemos tener presente todo lo que ya hemos conseguido y darle su verdadero valor. Si no hacemos esto, si solo tenemos en cuenta el sufrimiento, la discriminación y lo que todavía nos queda por conseguir, estaremos colaborando, aún sin quererlo, en afianzar una imagen de las mujeres como víctimas y no como sujetos, una imagen que nos muestra como seres pasivos que padecemos todo tipo de calamidades e injusticias.
La lucha feminista y la valentía de muchas mujeres ha conseguido enormes cambios en nuestra forma de vida, aunque hoy, una vez consolidados, nos parecen tan normales que no les damos ninguna importancia, como si estas transformaciones se hubieran producido solas. Sin embargo, tener en cuenta todo lo conseguido, no significa que la igualdad esté a la vuelta de la esquina, sino que debe servirnos como estímulo en nuestra firme voluntad de seguir avanzando, sobre todo en estos tiempos en que la "igualdad legal" dificulta descubrir y expresar los términos de la opresión de las mujeres.
Pero tampoco podemos quedarnos en este primer paso. Desvelar las trampas de los discursos patriarcales actuales y cómo se van adaptando a los cambios para perpetuar su poder, es necesario pero no suficiente. Nuestro último objetivo es acabar con un sistema de dominación, para lo que es imprescindible un movimiento feminista fuerte que se despliegue en todos los frentes posibles y se combine con otros movimientos de emancipación, realimentándose mutuamente.
El patriarcado es un sistema milenario que ha ido adaptándose a cada nueva estructura económica y política, y, en la actualidad, capitalismo y patriarcado son sistemas entrelazados, que conviven, se adaptan y se sostienen mutuamente.
Es necesario tener presente no sólo las relaciones de poder entre las clases sociales, entre poseedores y desposeídos, sino también las relaciones de poder entre los géneros. Cualquier otro camino sólo puede conducirnos a rebelarnos contra el capitalismo mientras somos cómplices de la opresión de las mujeres. La lucha anticapitalista y la lucha feminista deben ir de la mano.
Con esta intención, en el Curso de Formación Sindical que tuvo lugar en el CAES de enero a abril de 2000, se dedicó al feminismo uno de sus bloques. A pesar de que su nombre "Feminismo y Sindicalismo" parece aludir exclusivamente a un tratamiento de este tema en el entorno del mercado laboral, se pretendía abordar el concepto de perspectiva de género y también uno de las cuestiones más importantes que se han desarrollado en la última década desde la economía feminista. Nos referimos a la reconceptualización del término "trabajo" entendido exclusivamente como "trabajo asalariado". En esta confusión está el origen de la invisibilidad del trabajo no remunerado y, en concreto, del trabajo doméstico y de cuidados realizado por las mujeres.
Esta invisibilización no sólo es injusta. Ignorar la interdependencia entre el funcionamiento de la esfera mercantil y de la esfera doméstica, impide entender un importante resorte del mantenimiento de la subordinación de las mujeres en nuestra sociedad. No es posible comprender la organización social del trabajo en el mercado laboral sin hacer referencia a la interrelación del trabajo doméstico y asalariado, entre otras cosas porque la disponibilidad para el mercado laboral descansa, en gran parte, en la producción doméstica. "Reparto del trabajo, no sólo del empleo", se presentó como ponencia en las Jornadas Estatales para la ILP sobre las 35 horas en abril de 1999. Desarrolla lo limitado de una reducción de la jornada de trabajo que sólo tiene en cuenta el empleo, así como diversos aspectos sobre la valoración y las peculiaridades del trabajo doméstico y su interrelación con el capitalismo. "Cuidar de los demás, un problema ético" plantea algunos aspectos del debate sobre ética de la justicia y ética del cuidado, relacionados con la lógica económica imperante en nuestra sociedad.
Sira del Río en "El Movimiento Antiglobalización en su laberinto. Entre la nube de mosquitos y la izquierda parlamentaria". VVAA. Editorial Catarata - CAES 2003.
Manifestación Feminista del 8 de marzo
Por una reorganización social del cuidado
Madrid. Desde Javinto Benavente a Atocha,
Jueves 8 de marzo 2007, 19:30h
Coordinadora Feminista.







