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27/01/2021 :: Medio Oriente, EE.UU., Medio Oriente

Biden debería terminar con los pretextos de EEUU sobre las armas nucleares de Israel

x Desmond Tutu
El régimen de Biden debería reconocer abiertamente a Israel como principal Estado patrocinador de la proliferación nuclear en Oriente Medio

Todas las administraciones norteamericanas recientes han llevado a cabo un perverso ritual al llegar al poder. Todas se han avenido a firmar misivas secretas estipulando que no reconocerán algo que todo el mundo sabe: que Israel dispone de un arsenal de armas nucleares.

En parte, la razón de ello consiste en evitar que la gente se centre en detener la capacidad de Israel de reducir a polvo decenas de ciudades. Esta incapacidad de arrostrar la amenaza que plantea el horrendo arsenal de Israel le otorga a su primer ministro, Benjamin Netanyahu una sensación de poder e impunidad, permitiéndole a Israel dictar sus condiciones a otros.

Pero otro efecto del enfoque de avestruz de la administración norteamericana es que evita invocar las propias leyes norteamericanas, que reclaman que se ponga fin a la largueza de los contribuyentes con los proliferadores de armas nucleares.

Israel es, de hecho, un proliferador múltiple de armas nucleares. Existen abrumadoras evidencias de que se ofreció a venderle armas nucleares al régimen del apartheid sudáfricano en los años 70, e incluso de que llevaron a cabo una prueba nuclear conjunta. El gobierno norteamericano trató de encubrir estos hechos. Por añadidura, Israel no ha firmado jamás el Tatado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Sin embargo, los gobiernos norteamericano e israelí presionaron a favor de la invasión de Irak basándose en mentiras acerca de inminentes hongos nucleare. Tal como afirmó Mordejai Vanunu, desvelador de los secretos nucleares israelíes: las armas nucleares no estaban en Irak, están en Israel.

Las enmiendas de los ex-senadores Stuart Symington y John Glenn a la Ley de Ayuda Exterior (Foreign Assistance Act) norteamericana prohiben la ayuda económica y militar a los proliferadores nucleares y a aquellos países que adquieran armas nucleares. Durante su mandato presidencial, Jimmy Carter invocó dichas disposiciones en el caso de India y Pakistán.

Pero ningún presidente ha actuado así en relación a Israel. Muy al contrario. Ha habido un acuerdo verbal desde el presidente Richard Nixon para aceptar la “ambigüedad nuclear”, otorgándole a Israel en efecto el poder que dan las armas nucleares, sin la responsabilidad que conlleva. Y desde el presidente Bill Clinton, según la revista New Yorker, han existido esa cartas secretas.

Los presidentes y políticos norteamericanos se han negado a reconocer que Israel posee armas, aun cuando la ley ofrece una excepción que permitiría continuar la financiación si el presidente certifica ante el Congreso que la ayuda a un proliferador es de vital interés para los EEUU.

El producto interior bruto per cápita de Israel es comparable al de Gran Bretaña. Sin embargo, el contribuyente norteamericano financia a Israel muy por encima de cualquier otro país. Ajustada a la inflación, la cantidad conocida públicamente durante años se aproxima hoy a los 300.000 millones de dólares.

Esta farsa debería acabar. El gobierno norteamericano debería respetar sus leyes e interrumpir su financiación de Israel a causa de su adquisición y proliferación de armas nucleares.

La administración entrante de Biden debería reconocer abiertamente a Israel como principal Estado patrocinador de la proliferación nuclear en Oriente Medio y aplicar adecuadamente la ley norteamericana. Otros gobiernos – sobre todo el de África del Sur – deberían insistir en el imperio de la ley y en favorecer un desarme significativo, e urgir de inmediato a actuar al gobierno de los EE.UU. en los términos más contundentes posibles.

El apartheid fue horrible en Sudáfrica, y es horrible cuando Israel practica su propia forma de apartheid contra los palestinos, con sus puestos de control y un sistema de medidas políticas opresivas. Por ende, otra ley norteamericana, La Ley Leahy, prohibe la ayuda militar norteamericana a gobiernos que violen sisteméticamente los derechos humanos.

Es bastante posible que una de las razones por las que la versión israelí del apartheid ha sobrevivido a la de África del Sur es que Israel ha logrado su opresivo sistema recurriendo no sólo a los fusiles de sus soldados sino a apuntar con su fusil nuclear a la cabeza de millones de personas. La solución a esto no consiste en que los palestinos y los demás árabes traten de hacerse con esas armas. La solución consiste en la paz, la justicia y el desarme.

Sudáfrica aprendió que sólo podría gozar de paz y justicia verdaderas recurriendo a una verdad que llevara a la reconciliación. Pero nada de esto acontecerá a menos que se encare la verdad de frente, y pocas verdades hay más cruciales que enfrentarse a un arsenal de armas nucleares en manos de un gobierno de apartheid.

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* Desmond Tutu galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1984, es arzobispo emérito de Ciudad del Cabo y fue entre 1996 y 2003 presidente de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación en África del Sur.
The Guardian. Traducción: Lucas Antón para Sinpermiso. Extractado por La Haine.

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