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Medio Oriente :: 17/12/2004

Chantaje nuclear occidental vs. Irán

Un Mundo que ganar
13 de diciembre de 2004. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar.

Tras meses de negociar con Alemania, Francia e Inglaterra, Irán accedió a congelar temporalmente su programa nuclear. Estados Unidos dio a conocer que estaba actualizando los planes de señalamiento de blancos en preparación para lanzar ataques aéreos contra Irán. "La administración Bush agrega que, si bien no está contemplando por ahora bombardear los centros nucleares iraníes ni recurrir a otras acciones militares, no descarta lanzarlas en el futuro" (New York Times, 12 de dicembre).

Después de que la Agencia Internacional de Energía Aómica de la ONU (AIEA), de 35 países integrantes, ratificó el acuerdo en que la República Islámica cede al menos temporalmente sus derechos, como signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear, a producir uranio enriquecido de baja calidad para fines no militares, Estados Unidos se encabronó tanto que se puso a escrutar las transcripciones de las intervenciones telefónicas al director general de la AIEA, Mohamed el Baradei. Según el número del 12 de diciembre del Washington Post, Estados Unidos buscaba "reforzar la campaña para retirar a El Baradei", aunque éste no lo contempla y Estados Unidos no tiene chance de obtener los votos necesarios en el consejo de la AIEA.

¿Tiene Irán armas nucleares o existen pruebas de que tenga una? "No", dijo El Baradei el 1º de junio de 2004. Y dijo lo mismo el 14 de septiembre: "¿Hemos visto pruebas de un programa de armamento? ¿Hemos visto el enriquecimiento [de uranio] no declarado? No".

Las declaraciones de Estados Unidos de que Irán fabrica armas nucleares y que llegará a ser un Estado nuclear en el futuro inmediato ya provocaban risa por la ausencia de fundamento, incluso antes del acuerdo. El saliente secretario del Estado Colin Powell dijo el 18 de noviembre que Irán estaba a punto de colocar una ojiva nuclear en un proyectil de largo alcance. De inmediato, salió que "la información provino de una sola fuente no verificada" (Guardian, 22 de noviembre). Aunque Irán accedió a humillantes inspecciones y dice que quiere establecer un acuerdo permanente al respecto, Estados Unidos quiere más.

¿Por qué?

Bush incluyó a Irán en el "eje del mal", que quiere decir que Irán es uno de los principales países programados para un cambio de gobierno. Por ello, no importa lo que sea verdad ni lo que no sobre las armas nucleares de Irán. Es un pretexto para obligar a otros países a aprobar la política estadounidense y aplicarla activamente. Estados Unidos quiere que la ONU declare a Irán un Estado canalla, y ha tenido cierto éxito al respecto, pese a la debacle de las invasiones a Afganistán e Irak y el infierno para el pueblo así provocado.

En los últimos dos años, la AIEA discutió seis veces el asunto de Irán. Cada vez, Estados Unidos presionó para sanciones de la ONU. Son inconfundibles las similitudes con los preparativos de guerra estadounidenses contra Irak. Los países europeos no complacieron a Estados Unidos pero apoyaron la campaña yanqui de intimidación aunque no tenga fundamento jurídico.

Las inspecciones de la ONU impuestas por Europa antes del acuerdo novembrino sirvieron de pretexto para que Estados Unidos sacara provecho y impulsara sus objetivos. Los inspectores encontraron rastros de uranio altamente enriquecido en la centrífuga iraní (los aparatos que centrifugan el gas hexafluoruro producido a partir del mineral de uranio, o pasta amarilla, y lo convierten en uranio enriquecido). Irán dijo que las centrífugas ya estaban contaminadas cuando las compró en el mercado negro internacional. En el debate posterior, Irán admitió que había procesado uranio enriquecido. Pero la AIEA permite cierto nivel de procesamiento. Cualquier país que quiera usar el uranio, sea para combustible o bombas, tiene que usar este proceso. Para producir uranio para fabricar armas, se necesita una sustancia mucho más concentrada que la que estos aparatos pueden producir. Pero las potencias europeas se unieron a Estados Unidos para demandar y al final lograr que Irán cediera sus derechos a usar las centrífugas. O sea, cedió el derecho a producir el combustible que necesita para todos sus centros nucleares con fines médicos, energéticos, industriales y de investigación.

Estados Unidos dice que, como país rico en petróleo, Irán no necesita la energía nuclear. O sea, que el programa nuclear iraní sólo tiene fines malvados. No obstante, cuando Estados Unidos puso al cha en el Poder en Irán, lo animó a construir una docena de centros nucleares. Bajo el cha, Estados Unidos no se preocupaba, pues suponía que las bombas iraníes estaban apuntadas a la URSS e Irak. El occidente quería vender tecnología nuclear y contaba con el aval washingtoniano.

Es claro que se trata de los intereses estratégicos estadounidenses, punto.

En su campaña de llevar el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos cuenta con la cooperación como la oposición de otras potencias imperialistas. Europa y Estados Unidos tienen intereses comunes contra los países del tercer mundo: limitar su capacidad de oponer resistencia y arrinconarlos cuando sea necesario. Por ejemplo, con Irak tras las doce años de sanciones de la ONU. De otro lado, chocan sobre ciertos asuntos. Para imponerse como líder sin rival del mundo imperialista, impedir el ascenso de los países europeos en forma de bloque rival e impedir que Rusia recupere su peso perdido, Estados Unidos busca reconfigurar el mundo en pos de sus intereses. El eje de la estrategia es proteger sus intereses cambiando la configuración mesooriental.

Tras la revolución iraní de 1979 que tumbó al cha y puso en el Poder a los ayatolas, empeoraron las relaciones de Irán con el occidente. Turquía, Brasil, Pakistán y otros clientes yanquis y luego los aliados europeos de Estados Unidos han venido intentado restaurar estas relaciones. Por el odio del pueblo iraní al imperialismo yanqui, el gobierno iraní no inició una relación abierta con Estados Unidos. Ha realizado comercio durante 25 años mediante terceros, el mercado negro y reuniones y relaciones secretas.

Pero ante la nueva situación mundial no pueden continuar las cosas como de costumbre. Para alcanzar sus objetivos actuales, Estados Unidos necesita una influencia y control directo sobre Irán. El papel de sus aliados de la Unión Europea (o con mayor frecuencia, antiguos aliados) ha mantenido a la economía iraní tan encadenada al occidente que en los años del cha. Estados Unidos ya no acepta este arreglo.

Alemania, Francia e Inglaterra tienen fuertes inversiones en Irán. Con Italia, son sus principales socios comerciales. Una buena parte del petróleo iraní va a estos países.

Cuando Estados Unidos comenzó a presionar contra Irán, estas tres potencias tomaron medidas para proteger y extender sus propios intereses. Al comienzo se opusieron fuertemente al programa nuclear iraní. Luego, presentaron un plan para negociar y usar una combinación de estímulos y amenazas para obligar a Irán a suspender la parte polémica de su programa. Utilizaron la oposición yanqui más fuerte para que Irán tuviera que aceptar un trato con ellas. Francia y Alemania descubrieron que era una gran ventaja tener a Inglaterra de su lado, en tanto país europeo más íntimamente aliado con Estados Unidos, pues dificultaría los planes yanquis para torpedear el arreglo.

Las tres potencias europeas pretendieron los siguientes objetivos:

1. Ejercer mayor influencia sobre el gobierno iraní y probar su capacidad en el escenario mundial como alternativa a Estados Unidos;

2. Ayudar a Irán a evitar una confrontación directa con Estados Unidos;

3. Reforzar su parte del monopolio de armas, tecnología y combustible nucleares, y así asegurar que sigan llevando la batuta contra Irán y otros países del tercer mundo. Ni Estados Unidos ni la Unión Europea puede tolerar a un Estado nuclear iraní.

Puede que la resolución de la AIEA sólo lleve a un cese temporal de los conflictos entre las potencias occidentales (sobre todo Estados Unidos) e Irán, de un lado, y del otro, entre Estados Unidos y Europa. Todas las partes quieren asegurar que no se calme la tormenta, aunque algunos quieran evitar una crisis de envergadura. Estados Unidos ha dicho firmemente que no prometerá que no ataque ni intente tumbar el gobierno iraní, y que aunque Irán cediera para siempre sobre su programa nuclear, tendría que capitular políticamente en público a Estados Unidos y suspender su apoyo a las organizaciones chiítas en Irak, al Hezbolá en El Líbano y a Hamas en la Palestina ocupada. Como el gobierno iraní saca doble provecho con este apoyo --por ejemplo, Estados Unidos cuenta con el apoyo de las mismas fuerzas chiítas en Irak para estabilizar la ocupación, Hezbolá se mostró dispuesto a negociar con Estados Unidos, y Hamas, según un informe de la BBC, ha entablado charlas secretas con Estados Unidos y la Unión Europea--, tendría que dejar de complacer en secreto al occidente y rendirse en público a Estados Unidos, sin garantías contra un "cambio de gobierno".

Los tres países europeos dicen que en la "fase tres" de las negociaciones, que se inició el 13 de diciembre, ofrecerán a Irán incentivos políticos y económicos no especificados a cambio de congelar de manera permanente el enriquecimiento del uranio y sentarán las bases para negociaciones comerciales que aumenten en grande las relaciones económicas euro-iraníes. Por ejemplo, se informa que reprimirán las actividades europeas de las fuerzas de oposición iraníes, sobre todo el Mujaidín Kalq y reducirá la presión sobre Irán por sus violaciones de derechos humanos. O sea, la cháchara imperialista sobre derechos humanos no se trata de principios sino de inversiones, comercio y otros intereses.

Irán juega a su propio juego. Quiere dar la apariencia de estar a punto de fabricar armas nucleares, sea cierto o no. Irán ya está bordeado por dos países ya ocupados por Estados Unidos, Irak y Afganistán; está rodeado de países con armas nucleares como Rusia y Pakistán; y está al alcance de Israel, que tiene suficientes armas nucleares no declaradas como para borrarlo. No sorprendería que Irán se protegiera con armas nucleares. Aunque los imperialistas armen escándalo sobre armas nucleares solamente con fines de intimidación, eso no quiere decir que Irán no las tenga.

En tanto gobierno muy odiado, reaccionario y teocrático que ha venido reprimiendo a la población con el aval y al servicio de los imperialistas, la República Islámica de Irán no tiene legitimidad entre la población. No está dispuesto ni puede apoyarse en la propia población para sobrevivir una invasión yanqui. Por tanto, es posible que fabrique armas nucleares para impedir, o cuando menos fingir que lo haga, aunque le cueste fuertemente en sus relaciones con los imperialistas de los cuales depende.

¿Pero quién, a estas alturas, se deja engañar por Estados Unidos y otras potencias que se dicen opositores a un mundo nuclear?

Casi todos los países imperialistas y, según varios estimados, una veintena de países del tercer mundo, tienen programas nucleares. Todos los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU agitan abiertamente armas nucleares. Hemos aquí a Israel, un Estado canalla peligroso y genocida (según el derecho internacional) que ha invadido repetidamente a otros países. Pero, Estados Unidos no permite que nadie hable de las armas nucleares sionistas ni que demande que Israel firme el Tratado de No Proliferación Nuclear. En cuanto a los gobiernos del tercer mundo que consideran amistosos, los imperialistas no dicen nada cuando éstos adquieran armas nucleares y hasta les dan ayuda para adquirirlas. Pakistán y la India no han firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear y han dicho que tienen armas nucleares. A Brasil, un cliente yanqui del que no se conoce de amenazas de sus vecinos ni está en el eje del mal bushiano, lo pescaron en una situación semejante a la de Irán, pero no hubo escándalo. Estados Unidos metió mano para que no llegara el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU.

Corea del Sur tuvo que admitir que fabricaba uranio enriquecido de calidad para armas y que experimentaba con el plutonio. La AIEA discutió el caso, pero no lo remitió al Consejo de Seguridad de la ONU a fin de salvar a Estados Unidos de una humillación.

Las grandes potencias hablan de impedir la proliferación nuclear pero pasan por alto toda ley al respecto. Estados Unidos e Inglaterra abandonaron los acuerdos para limitar sus arsenales nucleares y preparan nuevas generaciones de armas nucleares que sean más útiles en guerras con países pequeños (a diferencia del pasado cuando diseñaron sus arsenales para una guerra con la superpotencia Unión Soviética). Han amenazado con usar estas armas de manera preventiva. Y es sabido que el único país que hay soltado la bomba nuclear es Estados Unidos: borró a dos ciudades japonesas con cientos de miles de habitantes, en pos de sus objetivos imperialistas.

No es posible abolir las armas nucleares en el mundo tal como es. Los países que se dicen policías contra la proliferación nuclear son los principales usuarios de bombas nucleares y suministran armas nucleares a otros países. No es posible imaginar a un mundo sin armas nucleares mientras reinen los imperialistas en el mundo. Un mundo sin imperialismo sería el paso más importante hacia un mundo sin armas nucleares.

 

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