Comunicado #8 Comando Jaramillista Morelense 23 de mayo

COMUNICADO No. 8
"...El pueblo y más las futuras generaciones, no podrán vivir
esclavos y será entonces cuando de nueva cuenta nos pondremos en
marcha, y aunque estemos lejos los unos de los otros no nos
perderemos de vista y llegando el momento nos volveremos a reunir.
Guarden sus fusiles, cada cual donde lo pueda volver a tomar..."
(Rubén Jaramillo, 1918)
Al pueblo de Morelos.
Al pueblo de México.
A los pueblos del mundo.
El pasado 6 de julio fue ajusticiado en la ciudad de Acapulco,
Guerrero, el genocida José Rubén Robles Catalán, siendo reivindicada
esta acción por el Comando Popular Revolucionario "LA PATRIA ES
PRIMERO".
Este hecho estremeció a la clase política y a la oligarquía
guerrerense, más no al pueblo. No estremeció al pueblo por una
poderosa razón: José Rubén Robles Catalán fue uno de los principales
responsables de la masacre de Aguas Blancas y de múltiples
asesinatos perpetrados contra el pueblo, contra personalidades
democráticas y contra organizaciones de izquierda, desde la década
de los 70, bajo el régimen figueroísta.
Pese a ello, los principales responsables de la masacre de Aguas
Blancas, con Rubén Figueroa Alcocer a la cabeza, fueron exonerados y
protegidos por el gobierno zedillista y por la Suprema Corte de
Justicia de la Nación; tal y como sucediera recientemente con el
represivo rey del narcomenudeo morelense Sergio Estrada Cajigal,
quien fue exonerado de las imputaciones que le hiciera el congreso
del estado y protegido por el gobierno foxista, así como por los
personajes más espurios del poder judicial de la federación.
Sin embargo, el pueblo jamás olvida a sus represores. Justo donde ha
imperado el crimen y la impunidad de los poderosos, donde ha
imperado el engaño, la burla y la represión gubernamental, los de
abajo siguen construyendo un nuevo poder para hacer justicia y poner
fin al monopolio de la violencia.
Éste y no otro es el significado que para nosotros tiene el
ajusticiamiento revolucionario del pasado 6 de julio, así como la
reivindicación del ajusticiamiento, echa por el comando LA PATRIA ES
PRIMERO. Y todavía falta que la justicia alcance a los demás
genocidas, y no sólo de Aguas Blancas.
Evidentemente dicho ajusticiamiento constituyó un golpe demoledor a
los planes de la oligarquía local, porque ésta suponía que el
triunfo electoral perredista neutralizaría el estado de
ingobernabilidad que ha privado en Guerrero y, por tanto,
favorecería el acrecentamiento de su poder y de su riqueza.
Pero la inestabilidad política en Guerrero tiene raíces históricas y
estructurales que le impiden desaparecer de la noche a la mañana,
poniendo de manifiesto que no sólo se requiere legitimar el
ejercicio del poder, sino sobre todo se requiere democratizarlo.
Esto presupone la activa participación del pueblo, pero es ahí,
precisamente, donde el perredismo nacional ha torcido el rabo. En
este caso, porque el gobierno zeferinista nunca tuvo la intención de
comprometerse realmente con el pueblo, ni mucho menos con las añejas
demandas de justicia siempre presentes en la historia de Guerrero.
No obstante, lejos de atender dichas demandas para darles solución,
el gobierno perredista guerrerense, sin tapujo democrático alguno,
ha decidido proteger a los responsables de la masacre de Aguas
Blancas, poniendo a su disposición más escoltas y más cuerpos
policíacos; ha decidido enfocar sus baterías contra el movimiento
social y contra el movimiento armado revolucionario, aunque
discursivamente pretenda orientar su acción contra el crimen
organizado; ha decidido recurrir al reforzamiento policiaco y
militar de la protección y seguridad que le exigen los grandes
empresarios nacionales y extranjeros que poseen inversiones e
intereses particulares en Guerrero. Y, por último, ha decidido poner
en manos de los cuerpos policíacos y militares de la federación,
bajo el mando del gobierno derechista y reaccionario de Vicente Fox,
la investigación y la supuesta acción de la justicia contra quienes
resulten responsables de la acción del 6 de julio.
La situación descrita es particularmente grave y obliga a nuestro
Comando a hacer el siguiente pronunciamiento:
1. Nos declaramos en estado de alerta frente a la cacería de
brujas que los servicios de inteligencia - militares y policíacos -
han iniciado contra luchadores sociales y organizaciones
democráticas en el estado de Guerrero y de Morelos.
2. No reservamos el derecho de replicar violentamente la
escalada represiva gubernamental contra el pueblo y el movimiento
social guerrerense.
3. Nos sumamos a la exigencia de reabrir la investigación de
las masacres de Aguas Blancas, Acteal, El Charco, El Bosque.
4. Nos sumamos a la exigencia de castigar a los responsables de
las masacres del 68, del 71, así como de la guerra sucia de lo 60 y
70.
5. Nos reservamos el derecho de hacer justicia desde abajo, al
seguir persistiendo la impunidad y la protección oficial a los
responsables de los crímenes de lesa humanidad.
Nuestro comando hace un llamado al pueblo de México y a sus
organizaciones democráticas revolucionarias a mantenerse alertas
frente a la escalada represiva gubernamental y a no perder de vista
el proceso de articulación que vienen construyendo las más diversas
organizaciones a nivel nacional, para dar paso a la acción
coordinada y, finalmente, a la cristalización de un nuevo proyecto
de nación.
¡¡¡TIERRA Y LIBERTAD!!!
¡¡¡POR EL SOCIALISMO: VIVIR, LUCHAR, VENCER!!!
COMANDO JARAMILLISTA MORELENSE 23 DE MAYO
(CJM-23)
Campamento Revolucionario, estado de Morelos a 18 de julio de 2005.







