¿Desarme de HAMAS? ¿Podrá Trump someter a Netanyahu?

A primera vista, el anuncio del paso a la Fase 2 del "plan para Gaza" parece una buena noticia. Pero las noticias posteriores hacen temer lo contrario de la paz prometida: una reanudación de las hostilidades, conforme al plan colonial anglosajón de siempre, basado en el principio "divide y vencerás".
Se acentúa la multivectorialidad bélica en Medio Oriente, donde afloró una delicada secuencia cronológica:
1. Sorprendente acuerdo nuclear civil entre EEUU y Arabia Saudita el 22 de julio.
2. Conveniente ataque a un buque gasero en el puerto de Damietta, en Egipto, el 29 de julio, ataque que tanto Tasnim News Agency, portavoz oficioso de los Guardianes de la Revolución iraníes, como el veterano ex agente de la CIA Larry Johnson denuncian como una operación de falsa bandera de Israel.
3. Un día después (el 30 de julio) Arabia Saudita anuncia la relevante coalición marítima de 14 países -donde destacan 3 potencias sunnitas: Egipto, Turquía y Pakistán- para intentar garantizar el libre paso en el estrecho de Bab el Mandeb y el Canal de Suez.
El mismo 30 de julio, Trump anunció que el gobierno palestino de HAMAS (Movimiento de Resistencia Islámica, por sus siglas en árabe) «acordó desarmarse» conforme a un cronograma sincrónico a la retirada del ejército del régimen israelí de la franja de Gaza -gracias a la mediación de Egipto, Qatar y Turquía, países que también son miembros de la coalición marítima fraguada por Arabia Saudita-, lo cual podría derivar en un «nuevo gobierno palestino», como comentó el propio Trump en su red Truth Social.
Un funcionario de alto rango de HAMAS, el doctor Ghazi Hamad, expresó Al Arabiya, de Arabia Saudita que HAMAS «aceptó el acuerdo compreensivo de paz, después de haber consultado con varias organizaciones palestinas, para poner fin a la guerra y liberar a los palestinos de sus severas condiciones humanitarias en la franja de Gaza».
David Shavin, de EIR, describe que «un diplomático árabe familiar a las negociaciones del Consejo de Paz comentó a The Times of Israel que los mediadores convencieron a HAMAS de aceptar el acuerdo ya que era poco probable que el régimen de Netanyahu acepte la propuesta del Consejo de Paz», por lo que, como mínimo, el acuerdo «pasaría la pelota al campo de Israel».
El mismo David Shavin pregunta: «¿qué hará Trump para que Israel acepte el acuerdo de paz?»; cuando «Israel inmediatamente declaró que saboteará la propuesta de 15 puntos de desarme firmada por HAMAS ante el Consejo de Paz».
En forma relevante, China Daily enuncia que un funcionario de HAMAS expresó haber alcanzado un acuerdo con Israel. ¿Está HAMAS fingiendo su "desarme" a sabiendas de que arrincona a Netanyahu en vísperas de las elecciones legislativas israelíes previstas para el 27 de octubre? The Times of Israel afirma que Trump exclamó que Israel está «muy feliz» por el acuerdo del desarme de HAMAS, «mientras Netanyahu indica lo contrario».

¿Se trata de una trampa que le tiende Trump a Netanyahu -con quien esta vez no se fotografió en público después de las exequias de Lindsey Graham-, antes de las elecciones en Israel y en la que interviene nolens volens HAMAS mediante su probable camuflaje de aceptación de desarme integral?
El analista israelí Ben Sales comenta que el «acuerdo del desarme en Gaza (...) puede provocar problemas a Netanyahu» conforme «se acercan las elecciones», cuando el hoy puntero en los sondeos, el general Eisenkot, fustigó que Netanyahu «capituló en su debilidad política sin haber conseguido sus objetivos de guerra».
Nos encontramos de lleno en las vorágines mediorientales a las que pretenden penetrar el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, sin brújula y con mentalidad caribeña lineal, y Trump, quien «ha ordenado bombardear Irán para obligar a su capitulación». Pero Rubio y Trump confunden el golfo Pérsico con el Mar Caribe, dos regiones con ecosistemas muy diferentes.
Todos los actores tienden sus trampas consabidas, por lo que vale la pena escudriñar el perturbador editorial de Dawn News de Pakistán que diagnostica que en la situación actual «los árabes y los iraníes se mueven en forma peligrosa cerca de una confrontación directa».
¡Precisamente el sueño israelí-anglosajón! Esa es la mayor trampa de todas.
La Jornada







