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03/10/2022 :: Medio Oriente, Medio Oriente

El rol de Twitter y sus escuadrones terroristas en disturbios de Irán

x Julia Kassem
La historia de la muerte de Mahsa Amini, por trágica que sea, fue secuestrada, manipulada y distorsionada descaradamente por países y medios antiraníes

En los recientes días, Teherán, la capital, y otras grandes ciudades iraníes han sido escenario de incidentes de violencia callejera a raíz de la muerte de la joven Mahsa Amini en un hospital, después de desplomarse en una comisaría. A pesar de que el caso todavía está bajo la investigación, las protestas dieron lugar a ataques contra agentes de seguridad y actos de vandalismo contra bienes públicos, con un saldo de 41 muertos.

¿Cómo empezó todo?

Los disturbios que siguieron tras la muerte de Amini fueron alimentados por alegaciones infundadas que, en una primera fase, desencadenaron una protesta masiva en las redes sociales. Antes de que el Gobierno iraní pudiera responder o investigar, el veredicto del jurado de internet fue emitido: “El Estado iraní era culpable”, a pesar de que las pruebas forenses y los vídeos echaban por tierra estos juicios.

La historia sobre su muerte fue divulgada por Nilufar Hamedi, del diario reformista Shargh. Luego, los medios kurdos y las llamadas organizaciones pro DDHH, entre ellas HANA, recogieron la historia y la distorsionaron. 

El 15 de septiembre, un día antes de la muerte de Mahsa, la Agencia de Prensa de Kurdistán aseveró que su nivel de conciencia “bajó a 3” después de que supuestamente la Policía la sacudiera en un parque en Teherán.

Un día antes de esto, la plataforma IranWire, con sede en Londres y financiada por Washington-IREX [organización  que entrena a jovenes del tercer mundo en "revoluciones de colores" con fondos del gobierno de EEUU], publicó la historia en su canal de Instagram, regurgitando la misma versión, que posteriormente fue recogida por algunas otras páginas. 

IranWire, además cuenta con el apoyo de Small Media Foundation y ha brindado una plataforma a personas como Masih Alinejad, comentarista de la Voz de América en persa (VOA, Voice of America, radio y TV del gobierno de EEUU que emite propaganda contra gobiernos que no se someten al imperialismo) que colabora abiertamente con las agencias de espionaje estadounidenses e israelíes. 

Alinejad, en un tuit publicado el 14 de septiembre, afirmó que Mahsa “murió de un ataque al corazón”, cambiando, de este modo, la narrativa solo un día después de que se anunciara que ella fue “golpeada por la policía”. 

No obstante, el laboratorio de ideas Quincy Institute publicó un artículo mordaz contra Alinejad, e incluso la ONG Human Rights Watch (HRW) y la senadora demócrata estadounidense Ilhan Omar cuestionaron públicamente su credibilidad.

Alinejad todavía asume un papel importante en incitar a ‘la revolución de colores’ en la República Islámica, incluida la denominada campaña del “Miércoles Blanco”, en la que las mujeres iraníes ondeaban sus velos en un palo, o la campaña #MySealthyFreedom de 2014 que alienta a las mujeres iraníes a publicar fotos de sí mismas sin hiyab. 

Al igual que la llamada ‘revolución verde’ de 2009, los derechistas iraníes tanto en el país como en el extranjero han sido la principal fuerza detrás de los reciente disturbios en las calles y las redes sociales, como quedó en evidencia con el arresto de la hija del expresidente iraní Faeze Hasemi por instigar a amotinarse.

Sin embargo, la tracción de Twitter no despegó hasta unos días más tarde. Después del 16 de septiembre, cuando los tuits del exfutbolista iraní radicado en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Ali Karimi, reforzaron la narrativa, se observó un gran salto en la cantidad de cuentas falsas y bots, con más de 6000 cuentas tuiteando el hashtag #OpIran (Operación Irán).

Se descubrió que un número significativo de seguidores de Karimi que amplificaban la narrativa sobre la muerte de Amini eran falsos, creados en un solo día después de su tuit. Los bots de Twitter produjeron 76 millones de hashtags en 462 000 cuentas en unos pocos días. Para poner eso en perspectiva, la población total de Irán se estima en poco más de 80 millones.

Según una investigación de la agencia local de noticias Fars, Karimi había vendido sus propiedades antes de huir del país y transferido sus activos a socios cercanos. El Poder Judicial no ha tomado ninguna iniciativa para confiscar sus propiedades hasta el momento, contrariamente a los rumores.

Simbolismo

La ola de propaganda de los disturbios se centró principalmente en generar apoyo extranjero para el “cambio de régimen” en Irán, dando a Occidente la base ideológica para insertarse en el contexto iraní, no mediante la intervención militar o la fuerza, sino reivindicando los valores liberales occidentales como una norma a seguir para corregir la disciplina y el sistema epistemológico islámico.

Basándose en temas feministas liberales, algunas acciones sacrílegas como quemar los lugares sagrados (considerado como un insulto universal a los musulmanes, llevado a cabo insistentemente por los alborotadores) han sido interpretadas por algunos como un acto de disidencia contra el Estado, no contra la religión. Pero las imagenes de una mezquita en llamas o la pancarta quemada del Imam Husein (el tercer Imam de los chiíes) claramente indica lo contrario.

Si los llamados partidarios liberales de los manifestantes rebeldes insisten en que el Estado iraní no representa al Islam, ¿por qué apoyan la profanación de los símbolos islámicos sagrados?, ¿por qué no condenan, de manera absoluta y sin arrepentimiento, esas acciones? 

Habiendo dicho eso, Occidente mantiene sus símbolos como el evangelio o el hiyab de las monjas al enmarcar una narrativa de los disturbios iraníes. Nuevamente, como en años anteriores, se volvieron a ver imágenes similares a las de Tiananmen, de mujeres frente a autos en llamas quitándose dramáticamente y agitando su hiyab en el aire.

El simbolismo y el espectáculo siguieron siendo una parte clave en la fabricación del consentimiento para una audiencia occidental, y occidentalizada incluso, y especialmente cuando tenía que fabricar una realidad.

Contexto político

Algunos usuarios de las redes sociales enfatizaron que Hadis Nayafi, otra mujer joven de origen azerí a la que se vio recogiéndose el cabello descubierto en un vídeo viral que avivó los disturbios, posiblemente fue otra iniciativa deplorable para alimentar la retórica separatista.

El primo de Amini, que forma parte del grupo terrorista Komala, en una entrevista con IranicTV se rió de cómo se utilizó la muerte de su familiar para provocar un “movimiento”, mientras que acusaba al Gobierno de tratar de enterrar la historia.

Afirmó que las autoridades iraníes presionaron a la familia “para que no divulgara información a los medios de comunicación y al mundo” (a pesar de que las imágenes de CCTV se publicaron de inmediato y la evidencia disponible muestra claramente que Amini no fue víctima de una golpiza) alardeando de que “miles” en Saqez, la ciudad natal de Mahsa, se habían unido a las manifestaciones por su muerte. 

En 2018, después de que Trump se retirara unilateralmente del acuerdo nuclear de 2015 e impusiera sanciones paralizantes a Irán, bajo la llamada “campaña de máxima presión”, el grupo Komala se registró en Washington como organización de presión formal.

Hace solo dos meses, Irán capturó a varios agentes del servicio de espionaje israelí (el Mossad) que trabajaban con el mencionado grupo kurdo y arrestó a 10 de sus miembros.

El grupo Komala ha estado involucrado en ataques terroristas y actos de sabotaje en Irán en estrecha colaboración con EEUU y el régimen sionista. En respuesta a sus actos de sabotaje durante los disturbios, que incluyeron la intención de usar armas transferidas desde Azerbaiyán hacia Saqez, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán golpeó el miércoles objetivos militares de Komala en el norte de Irak con misiles balísticos y drones suicidas. 

Además de ser uno de los principales puntos de robo de petróleo iraquí y sirio, los terroristas kurdos que operan en el norte de Irak suelen lanzar ataques contra Irán, en colaboración con el Mossad.

¿Quiénes son los violentos?

El 22 de septiembre, días después de que comenzara la farsa mediática sobre la muerte de Amini, el Departamento de Estado de EEUU impuso nuevas sanciones a siete entidades de seguridad y defensa de Irán. 

Acusar al Gobierno iraní y sus fuerzas de seguridad de ejercer violencia contra sus ciudadanos, especialmente las mujeres, y urdir cuentos ficticios sobre sus actividades, ha sido la última campaña retórica para socavar la paz y la estabilidad de la República Islámica. Lo que, por cierto, se produce en medio de un estancamiento en las conversaciones destinadas a reactivar el acuerdo nuclear de 2015, debido a la indecisión y la demora de Occidente (frenado por Israel).

Si bien los medios antiraníes y financiados por Occidente afirmaron falsamente que la Policía iraní estaba incitando a la violencia y matando a los manifestantes, fueron los alborotadores respaldados por el mismo Occidente los que causaron estragos en todo el país, quemando propiedades públicas, asesinando brutalmente a los agentes, acosando a las mujeres, incluso quitándoles su hiyab. Estos incidentes de violencia bien documentados no recibieron ninguna atención en las redes sociales antiraníes, ya que no se ajustaban a su agenda profundamente siniestra. 

Sus narrativas sirvieron para ofuscar la verdad y desviar la atención de la violencia desatada por los alborotadores derechistas. Las fuerzas de seguridad y la policía local fueron brutalmente atacadas y los alborotadores les degollaron a plena luz del día.

Irán atrapó a los colaboradores de Daesh, así como a los terroristas de Komala, durante los recientes disturbios en la provincia norteña de Mazandarán. Se frustró el contrabando de armas, cuyo objetivo era instigar disturbios y alentar manifestaciones más violentas en un momento en que las tropas de Bakú, respaldadas por Israel y Turquía, están librando una guerra brutal contra los armenios y han estado provocando cada vez más a Irán en la frontera.

A medida que EEUU fortalece su unilateralismo, apunta sus esfuerzos a socavar la seguridad y la estabilidad de países como Irán a través de tácticas, medios y objetivos finales similares a los desarrollados en Libia y Siria hace años.

Contexto más amplio

Lo que los medios corporativos occidentales y sus patrocinadores tienden a pasar por alto o ignorar son las décadas de crueles sanciones estadounidenses que han tenido un impacto devastador en la economía de Irán y han matado a decenas de miles de personas, incluidos miles de niños. Por lo tanto, la eliminación total de las sanciones debería ser la única demanda legítima que los occidentales y los extranjeros deberían hacer respecto a Irán en este momento.

Nuevamente, la medida debe ser total y no selectiva, más que abogar por la eliminación parcial de las sanciones para permitir que EEUU penetre fácilmente en el internet de Irán, con Elon “Podemos golpear a quien queramos” Musk, incluso alardeando en Twitter para imponer a Irán su sistema Starlink.

Cuando los iraníes exigieron, al unísono, que se levantaran las sanciones estadounidenses, o cuando gente de todas las denominaciones sociales inundaron las calles de todas las ciudades (tanto que incluso la cadena británica BBC no pudo negar su escala y magnitud) contra el asesinato estadounidense del héroe de la lucha antiterrorista, el general Qasem Soleimani, o cuando un millón de personas se manifestaron el pasado domingo en Teheran en apoyo al gobierno revolucionario, se demostró que la 'revolución de colores no cuaja en el país persa.

Cada vez que los iraníes se han unido para exigir el fin de la ocupación y la intervención estadounidense-sionista en la región en protestas que superan en número y son mucho más representativas de la voluntad del pueblo iraní, han sido ignorados convenientemente, en otro testimonio de la hipocresía occidental y flagrante doble rasero cuando se trata de Irán.

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* Julia Kassem es escritora independiente y publica en Riverwise, Against the Current de Detroit, blogs como Establishment y medios sindicados a nivel nacional como Counterpunch, Mintpressnews y TruthOut.
HispanTV / La Haine

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