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Bolivia :: 11/08/2008

El referéndum no resuelve por si mismo los problemas reales del país pero es fundamental para clarificar la real correlación de fuerzas

Askapena
La brigada de Askapena en Bolivia entrevista con Rafael Puente, representante presidencial del Gobierno en Cochabamba así como responsable de la escuela nacional de formación política para organizaciones sociales.

Estuvimos reunidos en la Delegación Presidencial del Gobierno con Rafael Puente, actual representante presidencial del Gobierno en Cochabamba así como responsable de la escuela nacional de formación política para organizaciones sociales. Rafael Puente, más conocido como Rafo, comenzó su andadura como educador popular y pasó a la militancia política hace 30 años. En primer lugar participó en la lucha clandestina contra la dictadura de García Mesa. Posteriormente, ya en el año 1989, pasó a ser diputado por Cochabamba por Izquierda Unida. En el 1994, con la aparición del IPSP (posterior MAS-IPSP), se sumó a él, mostrando su total apoyo. En el año 2005, tras el triunfo de Evo Morales, aceptó el cargo de viceministro de régimen de interior y tras tres meses en ese cargo retornó a Cochabamba, donde asumió sus cargos actuales.
Rafo

Hoy en día, ¿cual es su nivel de vinculación con el MAS-IPSP?
El MAS se caracteriza por ser un instrumento político de los pueblos, sin estructura típica de partido. Aunque orgánicamente no formo parte del partido, estar con el MAS más que tener carne del partido significa estar comprometido con el proceso y en ese sentido, se me podría situar con el MAS.
En tu libro "De Nazaret a Ñancahuazú" te defines como cristiano y marxista, ¿cómo definirías al MAS?
El MAS no es susceptible de una definición ideológica. Bien es cierto que hay elementos ideológicos como la afirmación de la recuperación de identidades indígenas, la lucha anticolonial y antiimperialista y la lucha por la liberación de los humillados y los pobres. Aun así, y aunque el MAS incluya la lucha de clases, no se le puede definir como marxista. Es más, dentro del MAS y del Gobierno existen todo tipo de tendencias (stalinistas, troskistas, cataristas...) pero no hay desavenencias ni choques doctrinales. Más bien se podría decir que todos estamos unidos ideológicamente y el nexo clave de unión estaría en la figura de Evo Morales.
Respecto a la confesionalidad del MAS si bien es cierto que la mayoría del MAS se declararían católicos en Bolivia el catolicismo es algo cultural y más bien habría que señalar la visión andina y lo que ello supone. En Bolivia catolicismo y cosmovisión andina están terriblemente mezclados.
¿Cómo valorarías los dos años de mandato de Evo Morales?
Por un lado se puede hablar de 2 años de gran esfuerzo e importantes avances. Se puede decir que se ha avanzado más en estos 2 años y medio de Gobierno que en todos los Gobiernos anteriores. Pero también hay que señalar que mucha gente esperaba más, yo mismo lo esperaba, pero en ese sentido no hay que olvidar que este es un gobierno de aprendices y que hay reside su principal limitación. En su sujeto central somos una pandilla de aprendices y los únicos que tienen experiencia son del gobierno anterior a Evo, de la oposición. Se han mantenido al sector financiero porque en ese sector valoramos que no convenía hacer grandes experimentos

Por tanto se puede decir que es normal que acumulemos errores y que la inexperiencia supone una ralentización del ritmo, ya que no es fácil luchar contra sectores que estaban totalmente neoliberalizados y al mismo tiempo formar nuevos cuadros. No obstante hay que señalar que hoy en día hemos pasado de una participación del Estado en el mercado del 6-7 % al 23-24% y eso es muy positivo. Nuestra aspiración no es la total participación del Estado sino que rondaríamos cifras entre 30 o a lo sumo 35% que serian suficientes para garantizar el control del mercado por parte del Estado. Aparte de este avance se puede señalar que los avances en el campo político se han desfigurado por una gran conflictividad política. En este sentido señalaría la redacción de la nueva Constitución política, la cual nos define un nuevo Estado, una nueva Bolivia.
La oposición sigue jugando todavía con una importante violencia psicológica, pretende provocar el miedo entre la población y así provocar inestabilidad y posible caída del Gobierno. Pero también eso les está fallando porque los sectores indígenas muestran que no están dispuestos a dejarse meter miedo y su nivel de organización cada vez es mayor.
Unos de los grandes desafíos con que se enfrenta el Gobierno es el referéndum del día 10. ¿Hasta que punto pueden condicionar los resultados a la futura política del Gobierno?
Está claro que el referéndum no resuelve por si mismo los problemas reales del país pero es fundamental para clarificar la real correlación de fuerzas. Si el 10 de agosto es ratificado y no solo con el 53,7% del 2005 sino con un número mayor quedan desmentidas las acusaciones de la oposición y cambia el escenario político ya que se ratifica el apoyo de la población. En ese escenario hay claves como es la del prefecto de Cochabamba. Revocado este prefecto se produciría una importante correlación de fuerzas. En el saco de que ocurra lo contrario habrá que asumirlo y esperar a nuevos momentos.

Háblanos también del papel de la oposición y de los medios de comunicación en el referéndum. ¿Ha sido fácil desarrollar una campaña normalizada?

Se puede decir que el 90% de los medios de comunicación están en manos de la oposición. En el caso de la televisión, que es lo que mayor influencia tiene en la población, únicamente disponemos de un canal, canal 7, que todavía es algo precario y que difícilmente puede competir con los canales privados. De todos modos, aun con condiciones mediáticas desfavorables, expertos internacionales han calificado la campaña del gobierno como mucho mejor orientada que la de la oposición.
Al fin y al cabo lo que se trata es de ratificar a Evo Morales como sujeto del proceso de cambio y en eso tenemos ventaja respecto a la oposición ya que ellos no tienen desarrollados ni programas ni mucho menos lideres nacionales. En su campaña sólo ha habido criticas y hoy en día nadie cree, ni siquiera ellos mismos, que puedan ofrecer alternativa a Evo Morales.

Hoy en día América Latina se ha convertido en referente de las luchas contra el neoliberalismo, ¿Nos podrías comentar la relación de Bolivia con otros países y el significado del ALBA?
El hecho de que Cuba haya resistido 40 años contra el imperialismo es un referente que estuvo aislado hasta que aparece el fenómeno bolivariano. Este fenómeno, con Hugo Chávez a la cabeza tiende la mano a Cuba, ya que, aunque son procesos diferentes tienen en común el respeto y la lucha hacia la defensa de los derechos de la población. Hoy en día en América Latina tenemos a Lula, a Kirchner, el casi triunfo del PRD en México, la parcial recuperación de la revolución de Nicaragua, el triunfo de Rafael Correa en Ecuador, el nuevo escenario en Paraguay o Uruguay... Tenemos presente que en Brasil, Argentina o Uruguay no hay gobiernos rebeldes al modelo neoliberal, pero sus rebeldías están en otros campos, como el rechazo al ALCA, que ha sido posible gracias a ellos.
Tenemos presente que América del Sur unida es un sueño, ya que tenemos en contra no sólo viejas oligarquías sino también gobiernos como el de Colombia y Perú que intentarán boicotear cualquier intento de unidad. Pero tenemos constancia de que hay un avance real y de que ya no estamos solos sino que estamos un poco más rodeados. Hoy en día se nos han sumado países que nadie hubiera esperado ya hay está el ejemplo de los países del Caribe. No es que estemos seguros de la victoria, ya que cualquier día nos invaden al igual que Afganistán o Irak, pero estamos comparativamente en mejores condiciones que nunca en América Latina.

Pasemos de América Latina a Europa. ¿Qué opinión te merecen los distintos procesos de lucha que se están desarrollando en Europa, haciendo hincapié en el proceso de lucha del pueblo vasco?
Europa vista desde aquí aparece como un bloque en competencia con EEUU. Aunque todavía sea un bloque de poder económico subsidiario, si es cierto que ha tenido un gran empujón y que está alcanzando grandes niveles de unidad y solidez económica. En ese escenario, Europa con el apoyo de EEUU ha favorecido la división de Checoslovaquia, de la antigua Yugoslavia o dela antigua URSS. Pero al fin y al cabo la última intención era reforzar su poder imperial introduciendo conflictos en viejas nacionalidades. Es la lógica del divide y vencerás que siempre han utilizado las grandes potencias imperialistas.
Pero cuando en esa Europa aparecen reivindicaciones étnicas que no están dirigidas por grupos de poder capitalistas ya no les hace ninguna gracia. Esa es la diferencia que se da con las reivindicaciones del pueblo vasco, que no son compatibles con el sistema capitalista. La lucha del pueblo vasco tiene un gran componente popular y me temo que sea difícilmente autorizada por los grandes poderes económicos. Al fin y al cabo sería un mal ejemplo ya que es una lucha no sólo por la identidad de los pueblos y su autodeterminación, sino también por formas de organización no capitalistas. Esto lo hace doblemente valorable como lucha, pero también la dificulta doblemente.

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