Estambul, Turquía: Se abrió cancha en la plaza Taksim el primero de mayo

Hace 30 años, el primero de mayo de 1977, una manifestación de 1.5 millones de personas, de una población global en ese entonces de cuatro millones, se tomó las calles y ocupó la plaza. El país había vivido tiempos de rebelión revolucionaria, y los generales en el poder estaban resueltos a ponerles fin. La policía abrió fuego con una muestra de fuerza sin par y mató a 34 personas.
La Turquía de hoy ha vivido otros períodos de inestabilidad, y las autoridades estaban resueltas a suprimir fuertemente la protesta popular. Más de 20.000 policías cercaron la plaza Taksim el primero de mayo de este año, bloqueando los accesos al mismo. Se suspendió el transporte público y se prohibió que pasaran barcos por la zona portuaria cerca de la plaza.
Pero miles de personas, entre ellas muchos jóvenes, estaban resueltos a honrar a quienes ofrendaron la vida en 1977 y a hacerse oír el Día Internacional de Trabajador. Los manifestantes, entre ellos varios grupos revolucionarios, como miembros y partidarios del Partido Comunista Maoísta (Turquía y norte del Kurdistán), también estaban resueltos a plantar una alternativa revolucionaria a ambos bandos del orden establecido turco: las autoridades laicas bajo los generales, y los políticos islámicos del Partido Justicia y Desarrollo, el Partido AK, quienes encabezan hoy el gobierno.
Después de varias escaramuzas, un grupo de miles de manifestantes rompió el cerco policíaco y abrió cancha hacia la plaza. Flamearon las banderas y estallaron coros alegres por su hazaña. Abrir cancha hacia la plaza Taksim tenía gran importancia simbólica. Desde los sangrientos sucesos de 1977, el gobierno había prohibido ahí actos de todas las fuerzas progresistas a fin de borrar las memorias de lo que ocurrió y de lo que esos sucesos ilustraron acerca de la naturaleza del Estado. Si bien proscribieron sistemáticamente los actos progresistas, con motivo del anual Día Nacional de la Policía miles de agentes llenaron la plaza, y los generales participaron en el equivalente humano de un perro que demarca su territorio con orines.
Por eso era electrizante el avance de este año, pero era de corta vida. En las escenas televisivas que recorrieron el mundo, las hordas de policías entraron a macanazos con brutalidad aplastante, partieron cabezas y sacaron corriendo a los manifestantes. Arrestaron a más de 900, según los medios de comunicación turcos. También se dieron férreas batallas campales con la policía en los cinturones de miseria de Okmeydani, Tem oto yoles y otra partes de Estambul, y otras ciudades.
Este año se celebró el primero de mayo en medio de un mayor conflicto en el seno de las clases dominantes del país. Por muchos años los máximos árbitros del poder han sido los generales quienes conforman el Consejo de Seguridad Nacional. En varias ocasiones no más han disuelto el gobierno. El Partido AK, por lo general descrito como "islámico y moderado", ahora es el partido dominante en el parlamento y encabeza el gobierno. Hace poco propuso la elección popular del presidente del país, en lugar de que el parlamento lo elija, que en muchos círculos se considera una iniciativa para aumentar el poder de la presidencia. Como el presidente es el comandante en jefe del ejército, al menos en teoría, los militares y la mayoría de los partidos parlamentarios laicos han contemplado la propuesta con muchas dudas. Han respondido movilizando manifestaciones de muchos cientos de miles de personas, diciendo con que es necesario elegir entre el modernismo laico y la teocracia islámica medieval.
Estas dos alternativas no ofrecen nada a las masas salvo más opresión y sufrimiento, y aunque se pelean entre sí a veces, ambas han sido viles opresores de las masas. Los generales, con el respaldo del imperialismo estadounidense, tuvieron mucho que ver en el crecimiento y fortalecimiento de las fuerzas islámicas en el país, sobre todo a fines de los años 1970 y en los años 1980, a fin de contrarrestar la influencia de los comunistas. Para alejar a los jóvenes del Manifiesto Comunista y del Libro Rojo de Mao, el gobierno central inundó los pueblos jóvenes con ejemplares de El Corán. Brotaron mezquitas como hongos después de la lluvia. Hoy, la Dirección de Asuntos Religiosos del gobierno, el Diyanet Kurumu, tiene el cuarto presupuesto en tamaño para una dependencia del gobierno y de costumbre las escuelas oficiales dan instrucción religiosa.
Por su parte, el gobernante Partido AK ha presidido un período de modernización de la economía y del gobierno, y ha llevando el país progresivamente hacia su ingreso a la Unión Europea. Muchos jóvenes de la clase media, como aquellas que estudian en las universidades, se han cobijado bajo su ala a causa de su rechazo y frustración con el laicismo, que en esencia ha constado de gobiernos bajo Estados Unidos que de fondo se someten a una "benévola" junta militar. Si bien de muchas formas el Partido AK es un baluarte de un Islam que moderniza en contraste con el Partido de la Virtud Islámica extremista, lo ha hecho en parte combinando el neoliberalismo de libre mercado económico con la moral reaccionaria y una tentativa (fallida hasta ahora) de penalizar el adulterio e introducir otras reaccionarias leyes islámicas.
A esta relación movediza entre las fuerzas laicas y religiosas la presionan y tensan poderosas contradicciones internacionales. En los últimos años, Turquía ha tomado medidas para entrar a la Unión Europea, pero la potencia imperialista dominante en el país es el imperialismo estadounidense. El país se ha sacudido por la agresión estadounidense en la región y por la agudización de la contradicción entre el imperialismo estadounidense y las fuerzas islámicas extremistas. Todo eso ha generado mayor inestabilidad en un país que los E.U. ha presentado como modelo de la democracia laica que más quiere en el Medio Oriente. Por tanto el gobierno estadounidense ha contemplado los últimos acontecimientos con mayor inquietud. Cuando la página electrónica del Consejo de Seguridad Nacional advirtió sin rodeos al Partido AK que si continuara por el actual camino, existiría la posibilidad de destituirlo, el Departamento de Estado estadounidense avisó que tal clase de lenguaje podría poner en riesgo la democracia de Turquía.
La vil represión contra los manifestantes quienes abrieron cancha hacia la plaza Taksim dio una lección importante: que pese a las discrepancias y conflictos entre los diversos sectores de las clases dominantes turcas, todas están unidas para hacer lo que puedan para detener el nacimiento de una alternativa revolucionaria que rete al sistema respaldado por el imperialismo en el país.







