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Chile :: 27/04/2005

Este Primero de Mayo a construir Poder Popular

Organizacion Comunista Libertaria (Chile)
Incontables son las veces en que el pueblo se ha alzado contra las injusticias, contra el hambre y la miseria, contra la riqueza y la pobreza, contra la represión y las masacres. También son innumerables las veces en que el pueblo ha sido golpeado y asesinado por intentar defender sus derechos.

La historia oficial niega y distorsiona la verdad y la mayoría de las veces pasa por alto estos acontecimientos. Sin embargo, la verdad resurge a pesar de los intentos de esconderla, los hechos vuelven encarnados en los nuevos luchadores sociales, inspiran nuevos alzamientos, nuevas rebeldías la historia popular resurge llenando de experiencias a las nuevas generaciones, dotándolas de las armas y de la fuerza necesaria para continuar. Uno de estos episodios resurge este nuevo Día del Trabajador, este uno de mayo del 2005, haciéndonos ver, que las luchas de ayer se vuelven a repetir, que el sistema capitalista sigue en pie, despojándonos de todo, privatizando nuestros derechos, asesinando y encarcelando a nuestra gente. Esto sólo nos demuestra una cosa, la lucha de clases se hace cada vez más evidente para el conjunto de de nuestro pueblo pobre y es nuestra labor agitar los ejemplos de lucha y transformarlos en la realidad actual.

1886: las luchas reivindicativas de la clase obrera.

La vida del obrero norteamericano, al igual que la vida de cualquier obrero en cualquier parte del mundo, estaba marcada por la superexplotación; jornadas laborales de doce, catorce y hasta dieciséis horas pesaban sobre las espaldas de los obreros. Existían en EEUU, según el censo de 1880 dieciséis millones doscientos mil jornaleros , de los cuales cerca de un millón eran mujeres y niños. La lucha por la reducción de la jornada laboral comenzó en el año 1803 con la organización de los carpinteros de la rivera; ya en 1832 se realizó la primera huelga y ahí comenzó en forma ascendente a organizarse el movimiento obrero por todos el país. Las sucesivas huelgas fueron haciendo conceder a las autoridades, el crecimiento del movimiento proletario comenzó a asustar a la clase dominante, hasta que en 1880 quedó organizada la Federación de los trabajadores de los Estados Unidos y Canadá, y en octubre de 1884 se acordó, en una reunión celebrada en Chicago, que se declarase el 1º de mayo de 1886 la huelga general por las ocho horas laborales.

Los acontecimientos que antecedieron al primero de mayo, marcaron la tónica de lo que se avecinaba. En Mc Cormicks fueron despedidos 2000 obreros. Llegó el primero y la huelga general en todo el país no se hizo esperar, el día tres de mayo, se realizó un mitin en las afueras de la fábrica Mc Cormicks que fue duramente reprimido por la policía dejando un saldo de seis muertos e innumerables heridos. Al día siguiente los dirigentes convocaron a otro mitin, esta vez en Haymrket, en rechazo al accionar de la policía, esta vez llamando a los obreros a acudir armados. En medio del acto, la policía comienza a reprimir a punta de balazos y desde la multitud proletaria una luz vengadora arremete contra la represión, haciendo justicia popular.

Primero de mayo: día del trabajador, conmemoración de los mártires de Chicago.

El día primero de mayo, Día del Trabajador, se conmemora la muerte de cinco dirigentes sindicales norteamericanos a manos de la "justicia" de su país. Acusados de arrojar una bomba en un mitin en Haymarket que dejó un policía muerto y decenas de heridos, a lo que las "fuerzas de la ley" respondieron con una balacera contra el mitin popular, disolviéndolo y dejando decenas de muertos. A esto le siguió una caza de brujas de dirigentes sindicales, allanamientos de hogares proletarios, golpizas a hijos del pueblo, supresión de los periódicos revolucionarios, etc. El resultado: diez dirigentes sindicalistas revolucionarios acusados del asesinato del policía Deagan y sesenta y nueve cláusulas agravando los hechos. Los acusados: Alberto R. Parsons, Augusto Spies, Michael Schwab, Samuel Fielden, Adolfo Fischer, George Engel, Luis Lingg, Oscar W. Neebe, Rodolfo Schmaubelt y William Seliger. (Este último traicionó a la clase y se vendió a los policías).

Luego de un juicio injusto, se resuelve sin prueba alguna, la sentencia de muerte para siete de los diez condenados, a dos de ellos les cambiaron la condena por cadena perpetua, y uno de los sentenciados a la horca, minutos antes, en su celda causa un alboroto, al cual acuden los guardias y hace estallar una bomba, muriendo él y llevándose consigo a dos guardias.

Sus nombres y sus últimas palabras

Luis Lingg: nacido en Alemania el 9 de septiembre de 1864, hijo de madre y padre obreros, carpintero y dirigente sindical: "No; no es por un crimen por lo que nos condenáis a muerte; es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos, es por la Anarquía; y puesto que es por nuestros principios por lo que nos condenáis, yo grito sin temor: ¡SOY ANARQUISTA! ()

Yo repito que soy enemigo del orden actual, y repito también que lo combatiré con todas mis fuerzas mientras aliente. Declaro otra vez franca y abiertamente que soy partidario de los medios de fuerza. He dicho () y lo sostengo, que si vosotros empleáis contra nosotros vuestros fusiles y vuestros cañones, nosotros emplearemos contra vosotros la dinamita. Os reís probablemente, porque estáis pensando: Ya no arrojarás más bombas. Pues permitidme que os asegure que muero feliz, porque estoy seguro de que los centenares de obreros a quienes he hablado recordarán mis palabras, y cuando hayamos sido ahorcados ellos harán estallar la bomba. En esta esperanza os digo: Os desprecio; desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad. ¡AHORCADME!

August Spies: nació en Laudeck, Hesse, en 1855. Director del periódico "Arbeiter Zeitung": "Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase enfrente de los de otra clase enemiga. ()

Ya he expuesto mis ideas. Ellas constituyen una parte de mí mismo. No puedo prescindir de ellas, y aunque quisiera no podría. Y si pensáis que habréis de aniquilar estas ideas, que ganan más y más terreno cada día, mandándonos a la horca; si una vez más aplicáis la pena de muerte por atreverse a decir la verdad -y os desafiamos a que demostréis que hemos mentido alguna vez-, yo os digo: si la muerte es la pena que imponéis por proclamar la verdad, entonces estoy dispuesto a pagar tan costoso precio. ¡AHORCADNOS!"

Adolfo Fischer: nacido en Alemania en 1856, oficio: tipógrafo, dirigente sindical: "No hablaré mucho. Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponéis, porque no he cometido crimen alguno. He sido tratado aquí como asesino y sólo se me ha probado que soy anarquista. Pues repito que protesto contra esa bárbara pena, porque no me habéis probado crimen alguno. Pero si yo he de ser ahorcado por profesar las ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar. Si la muerte es la pena correlativa a nuestra ardiente pasión por la libertad de la especie humana, entonces, yo lo digo muy alto, disponed de mi vida.

Si creéis que con este bárbaro veredicto aniquiláis a los anarquistas y a la anarquía, estáis en un error, porque los anarquistas están dispuestos siempre a morir por sus principios, y éstos son inmortales... () El pueblo tomará nota de ello. Es cuanto tengo que decir."

Samuel Fielden: Nació en Todmorden, Lancashire (Inglaterra) en 1844, de oficio jornalero, dirigente sindical: "Si me juzgáis convicto por haber propagado el socialismo, y yo no lo niego, entonces ahorcadme por decir la verdad... ()

... Yo amo a mis hermanos los trabajadores como a mi mismo. Yo odio la tiranía, la maldad y la injusticia. El siglo XIX comete el crimen de ahorcar a sus mejores amigos. No tardará en sonar la hora del arrepentimiento. Hoy el sol brilla para la humanidad; pero puesto que para nosotros no puede iluminar más dichosos días, me considero feliz al morir, sobre todo si mi muerte puede adelantar un sólo minuto la llegada del venturoso día en que aquél alumbre mejor para los trabajadores. Yo creo que llegará un tiempo en que sobre las ruinas de la corrupción se levantará la esplendorosa mañana del mundo emancipado, libre de todas las maldades, de todos los monstruosos anacronismos de nuestra época y de nuestras caducas instituciones."

Alberto R. Parsons: Nació en Montgomery, Arkanzas (Estados Unidos) en 1848. Fundador del periódico La Alarma: "Este proceso se ha iniciado y se ha seguido contra nosotros; inspirado por los capitalistas, por los que creen que el pueblo no tiene más que un derecho y un deber, el de la obediencia. Ellos han dirigido el proceso hasta este momento, y como ha dicho muy bien Fielden, se nos ha acusado ostensiblemente de asesinos y se acaba por condenarnos como anarquistas... ()

... Pues bien: yo soy anarquista. ¿Qué es el socialismo o la anarquía? Brevemente definido, es el derecho de los productores al uso libre e igual de los instrumentos de trabajo y el derecho al producto de su labor. Tal es el socialismo. La historia de la humanidad es progresiva; es, al mismo tiempo, evolucionista y revolucionaria. La línea divisoria entre la evolución y la revolución jamás ha podido ser determinada. Evolución y revolución son sinónimos. La evolución es el periodo de incubación revolucionaria. El nacimiento es una revolución; su proceso de desarrollo, la evolución."

1º de 2005: avanzar en la construcción popular.

Las condiciones objetivas entre 1886 y 2005 no han variado en nada, el avance del sistema neoliberal que se traduce, por una parte en la pérdida paulatina y constante de los derechos de los trabajadores, en el aumento del valor de la vida, en la privatización de los sectores estratégicos (vivienda, salud, educación) en la flexibilización laboral, etc. Y por otra, en la criminalización del movimiento social, en la modernización de los aparatos de seguridad y de represión, en la impunidad de los asesinos de tantos luchadores y luchadoras populares. Son, sin duda, las condiciones subjetivas las que nos distancian de 1886, ya que los antivalores del sistema capitalista han calado profundamente el tejido social; el individualismo, el consumismo, la alienación, forman la matriz ideológica de este sistema, lo que se traduce en el estado actual del campo popular, en la atomización de las luchas, en la burocratización de las organizaciones sociales.

Es por eso que debemos volcar nuestras fuerzas hacia la construcción popular, organizándonos, como sujetos miembros todos de una clase, en torno a nuestras reivindicaciones y demandas más urgentes, develando las contradicciones de este sistema, es decir, el crecimiento macroeconómico v/s el empobrecimiento de nuestro pueblo. Sólo así, con organizaciones de masas, podremos arrebatarle pequeñas victorias a quienes nos dominan, devolviéndole la confianza en la organización y la lucha a nuestro pueblo pobre, y avanzar en la reconstrucción del tejido social, embrión del Poder Popular y antesala de la revolución.

Contra la bestia capitalista: lucha Anarco-Comunista
Organizacion Comunista Libertaria - C H I L E

 

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