Fogoneros: Somos parte del pueblo y el pueblo va a hacer la revolución en el Uruguay
Entrevista con Fogoneros del Semanario Crónicas :: Frente a un Estado que está dispuesto a reventar a palos a un puñado de uruguayos, nosotros organizamos nuestra autodefensa. Y los criterios de autodefensa se regulan en función de las necesidades de la ocasión.
¿Qué es Fogoneros?
Valeria: Es una organización política que nació hace cuatro años, producto de diferentes encuentros que tuvimos muchos estudiantes entre el 2000 y 2002 y que nos dimos formas de organización diferentes, como por ejemplo una comisión barrial, otra de estudio y el grupo Liberación. La comisión barrial trabajó en este barrio (Malvín Norte, asentamiento Menorca) el grupo Liberación editaba un periódico y la comisión de estudio analizaba la realidad comprendiendo que el estudio y la transformación de la realidad van de la mano.
¿Qué estudiaban?
Valeria: Básicamente la revolución oriental, Artigas, el Ché y su estrategia continental, los movimientos revolucionarios de América Latina, el movimiento piquetero, economía, entre otros temas. Como convergencia entre estos diferentes grupos surge Fogoneros, que es una herramienta política y también social, porque la organización trabaja a nivel barrial y estudiantil. No se dedica exclusivamente a cortar la calle o pintar un graffiti, sino que milita en diversas tareas tanto a nivel nacional como continental. Formamos parte de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) y del Encuentro Cono Sur.
¿Tienen una definición ideológica?
V: Fogoneros se define como artiguista-guevarista . Retomamos el legado de Guevara apostando a una construcción socialista. Y retomamos a su vez el legado artiguista en cuanto a la construcción de poder popular, a pueblo organizado, resistiendo en la calle y combatiendo al enemigo, tomando los problemas en sus propias manos y solucionándolos. Creemos que el método correcto para analizar la realidad es el materialismo dialéctico e histórico; a partir de él creemos que hay que estudiar la realidad y a partir de él también transformarla. Intentamos discutir pero a la vez hacer militancia práctica real.
¿Cuánta gente integra Fogoneros?
Bruno: En un sentido amplio, Fogoneros podríamos decir que son las grandes mayorías que militan de manera combativa en defensa de los intereses populares y se sienten identificados con el accionar de la organización. Y en sentido estricto está el militante político organizado. Aquí hay una tendencia rápidamente creciente. Hoy podríamos hablar de decenas.
¿Son todos jóvenes como ustedes?
B: En su gran mayoría, pero no exclusivamente. Es una construcción que expresa lo nuevo, que nace en Uruguay producto de una situación particular y gana la simpatía de viejos militantes que recuperan las esperanzas perdidas por la conducta de sus viejos referentes históricos.
¿Qué tienen que ver con el grupo argentino Quebracho?
V: Tenemos vínculos con múltiples organizaciones uruguayas y también a nivel internacional. Quebracho es uno de los grupos con los que nos sentimos hermanados y con el que construimos una herramienta continental revolucionaria. Es uno de los tantos.
Les pregunto por Quebracho porque a nivel de prensa se ha insistido con un parentesco muy estrecho.
V: Hay una insistencia en presentar al demonio Fogonero y al demonio Quebracho , que parte de minimizar la política y la incidencia de la organización en la realidad. Tanto cuando se pregona que somos un número reducido que no representa a nadie como cuando se intenta minimizar la capacidad política de la organización. Con Quebracho pasa lo mismo. Esto demuestra que la organización está bien posicionada y empieza a tener incidencia. Si no, no habría tanta preocupación por unos loquitos sueltos.
El 19, cuando ustedes quemaron neumáticos en 18 de Julio y fueron reprimidos eran unos veinte. Objetivamente: es poca gente.
V: No éramos veinte.
B: No todas las personas pueden estar en el mismo lugar al mismo tiempo. Obviamente los compañeros del Interior no pudieron participar, ni hablar de los que no están en el Uruguay. Por otro lado, si es un grupo reducido no se mide exclusivamente por cuántas personas están paradas en una esquina haciendo una tarea puntual. Para un corte de calle no se necesita convocar a tres millones de personas. Hay que medirlo por cuántas son las personas cuyos intereses son representados en esa medida. El Uruguay está dirigido políticamente por muy pocas personas, que fueron votadas por muchos pero que representan los intereses de muchos menos. Este puñado de orientales se expone a los palos y a los despidos de las patronales, como le sucedió esta semana a un compañero, y carga en sus hombros la dignidad de muchos. Esos pocos convocan cada vez a más orientales.
Esa es una interpretación, desde mi punto de vista, mesiánica: yo represento los intereses de la mayoría, aunque la mayoría no me lo diga, y actúo en función de eso.
B: Representa no, los defiende. Nosotros no convocamos a todo el pueblo uruguayo a hacer lo que hace Fogoneros. Lo convocamos a la lucha desde el propio ejemplo. Y entendemos que el pueblo tiene que ser protagonista de su propio destino. Fogoneros forma parte de las grandes mayorías. Los que nos señalan como minoría, los representantes políticos de los ricos, ellos son la minoría del Uruguay.
Cuando hablan de convocar al pueblo a la lucha ¿están hablando de violencia revolucionaria?
V: Hablamos, con el ejemplo mismo, de mostrarle al pueblo el camino que debe tomar. No creemos que seamos nosotros los violentos contra los pacifistas. La violencia está engendrada en el sistema mismo. Hay un grupo que detenta el poder de la violencia, tanto a nivel superestructural medios, educación, justicia- como a nivel económico. La violencia se expresa como el 19 de Junio, a palazos, o como en el cante , donde la gente se muere de hambre, o como con las intervenciones de los yanquis en Medio Oriente o en Haití.
¿Creen que para cambiar esta relación de poder es necesario el uso de la violencia?
B: ¿Qué respondería Artigas ante la misma pregunta? Él ejerció la violencia ante los españoles. Nosotros reivindicamos a Artigas, que combatió con todas las herramientas que tuvo a su alcance. Nosotros somos amantes de la paz, nos gusta vivir de manera fraternal con los seres humanos. Ahora, el mundo como está nos impone una realidad aberrante a como dé lugar. Las grandes mayorías, o se la bancan y la sufren, o se la bancan a los tiros o a los palazos. Nuestro pueblo tiene derecho, como lo hizo Artigas, a continuar luchando. Violencia, en sentido estricto, es ejercer la fuerza para defender los intereses propios. Si alguien necesita que haya pobres para ser rico, está imponiendo la violencia. Yo, para dejar de ser pobre, le tengo que sacar las riquezas al otro. Eso es ejercer la violencia. Nosotros, como pueblo, no como Fogoneros, vamos a tener que ejercer la violencia sobre nuestros opresores extranjeros y también con los peores americanos que insistan en seguir oprimiendo a nuestro pueblo.
¿Ustedes se están preparando para ejercer la violencia?
B: Un corte de calle es defender los intereses populares. El apaleamiento de la Guardia Metropolitana es ejercer la violencia. Las formas de lucha que nuestro pueblo entienda correctas, más que violencia son justicia, es dignidad.
¿Han ejecutado actos de violencia, por ejemplo con cócteles molotov o rompiendo vidrios?
V: Nosotros señalamos a las mutinacionales en las movilizaciones en que participamos, estampando con consignas sus locales. Señalamos a nuestro enemigo principal que es el imperialismo norteamericano. Por eso señalamos a los Mc Donald s y a los bancos. Es una forma de señalamiento al enemigo. B: Esas cosas las ha hecho nuestro pueblo. Me parece que intentar reducir las formas de rebeldía a lo que hace una organización política, es intentar esconder un problema social detrás de intereses macabros de unas mentes perversas. Hay una situación de insatisfacción acumulada en nuestra sociedad que lleva a que sectores que no están contenidos por falsas expectativas puestas detrás de este gobierno se manifiesten de distintas formas. Unos se suicidan, otros se van al exilio y otros se rebelan.
¿Se puede llamar nuestro pueblo a un conjunto reducido de personas que rompieron vidrios en las manifestaciones anti-Bush?
B: Es parte de nuestro pueblo.
Que es parte no hay la menor duda. Pero cuando usted dice que el que ejerce la violencia es el pueblo
B: (Interrumpe) Cuando me refiero al pueblo no hablo de tres millones de habitantes. Nuestro pueblo construye un club de baby fútbol, construye murgas, sindicatos, y construye formas combativas de lucha. No quiere decir que sean todos los que construyen cada una de esas herramientas. Hay elementos que están empezando a retomarse como forma legítima de lucha. La barrera entre lo que está bien y lo que está mal la pautan las relaciones de fuerza. Nuestro pueblo se ha ganado el derecho a manifestarse en las calles. En Chile, si uno baja a la calle lo revientan a palos; las manifestaciones las tienen que hacer por la vereda. Y, para la sociedad chilena, bajar a la calle es ejercer la violencia. El pueblo uruguayo, en sentido científico, es violento, porque es digno y defiende sus intereses y baja a la calle a pesar de que a los ricos no les gusta.
Hay una diferencia entre cortar una calle, que quizás ocasiona una molestia, y otro nivel de protesta que es romper una vidriera.
B: Pero el apaleamiento disparatado vino por quemar gomas. Y estoy seguro que el aparato represivo lo concibe como violento. Mientras nuestro pueblo avance en la defensa de sus intereses, está violentando los intereses de los privilegiados. Si una huelga obrera consigue un aumento de salarios está violentando los intereses del patrón, porque lo está llevando a ganar menos. La sociedad es violenta porque está organizada sobre la explotación y la dominación.
¿Por qué van con palos a las manifestaciones?
B: Frente a un Estado que está dispuesto a reventar a palos, con cientos de efectivos comandados por la propia Jefatura de Policía, a un puñado de orientales, nosotros organizamos nuestra autodefensa. Y los criterios de autodefensa se regulan en función de las necesidades de la ocasión.
¿Por qué se tapan las caras con pañuelos, si ahora están siendo fotografiados?
B: El pañuelo es un elemento que señala la represión. Está diciendo que el militante no se amilana por la represión, sino que se cuida, para continuar la lucha. Por otro lado, los colores del pañuelo, que son azul y blanco con una estrella roja, son los colores de Artigas.
¿Qué lectura tienen de lo que sucedió en el país en las décadas del sesenta y setenta?
V: Creemos que fue un avance importante de la lucha del pueblo en general. Tanto las manifestaciones armadas como otras: las huelgas, la lucha de los estudiantes. Fue un pico muy importante. Creemos que somos continuadores de esa lucha, el producto de eso. Todas las formas de lucha, no solo la guerrilla.
Escuchándolos, uno tiene la impresión de estar leyendo manifiestos de la década del sesenta. Sin embargo, el país y el mundo parecen ser muy diferentes a los de esos años.
V: Las condiciones de sometimiento son peores. Lo que ha cambiado son las formas subjetivas de contener al pueblo.
Las formas de lucha que se practicaron en aquel momento ustedes creen que son válidas hoy.
V: Son las que se practican hoy en todo el continente.
¿Dónde?
V: En Colombia, en Perú, en todos lados hay una resistencia no sólo armada sino otras formas combativas de enfrentamiento directo con los yanquis. Uruguay quizás ha quedado un poco rezagado, por el retroceso subjetivo que ha tenido.
Manifestaciones de descontento y de protesta existen en todas partes del mundo, así como gente que se rebela contra la opresión. Pero lucha contra el sistema , con perspectivas políticas reales de cambiarlo, no parece darse en muchos lugares. En la década del sesenta la situación era muy otra, la izquierda consideraba que el capitalismo asistía a su crisis final.
V: Nosotros creemos que a nivel continental hay una perspectiva de cambio revolucionario clarísima. No hay un retroceso como lo hubo en el Uruguay. Colombia es la expresión máxima.
B: La revolución es básicamente un cambio en la correlación de fuerzas, que incluye un sinfín de factores. Que el pueblo tome conciencia de sus intereses propios, que esté organizado y que tenga la capacidad material de desarrollar una lucha que derrote a sus enemigos y le dé la victoria. Este cambio puede recorrer caminos variados y puede tener un lugar el camino electoral; pero no va a ser lo decisivo. El pueblo puede ganar las elecciones por la vía democrática, pero el intento golpista va a estar siempre presente. Lo vemos en Venezuela: el pueblo ganó las elecciones, pero tuvo que salir a las calles armas en la mano, a defender a su gobierno. Por lo tanto, decir que hoy la correlación de fuerzas es muy desfavorable para el pueblo y eso implica que no hay una perspectiva revolucionaria, nos parece un error. Para nosotros sí hay una perspectiva revolucionaria en Latinoamérica aunque Uruguay no es el lugar más destacado en esa materia.
¿Por qué no lo es?
B: Porque subjetivamente ha ido construyendo otras esperanzas que, desgraciadamente para nosotros, vemos que están demostrando sus limitaciones. Para nosotros en Uruguay, desde lo simple a lo complejo va naciendo un elemento nuevo y Fogoneros es expresión de ello.
José Mujica ha repetido que históricamente, si fracasa un gobierno de izquierda, viene un derechazo restaurador.
B: Eso es responsabilidad de los que llevaron a su propio gobierno al fracaso. Estamos de acuerdo con eso. Por eso, este papel triste que están llevando adelante nos obliga a preparar lo nuevo.
¿Qué opinan de Mujica?
V: En realidad no focalizamos nuestra lucha en darle palo a los dirigentes frenteamplistas, sí a las medidas que toma el gobierno. No nos embretamos en el odio a una figura particular ni creemos que el pueblo tenga que transitar por ese camino.
B: Nosotros creemos que un elemento importante en este proceso es la unidad del pueblo y que nuestra construcción no debe darse apuntando las baterías a las diferencias en el seno del pueblo o a quien pase a ser un adversario por su posicionamiento político.
El ministro Bonomi, ex dirigente tupamaro, dijo en esta sección que ser coherente no es hacer y decir toda la vida lo mismo, sino adaptarse a la realidad que cambia para lograr los mismos objetivos. ¿Creen que los hoy gobernantes son fieles a ese principio o que han arriado banderas?
B: El Frente Amplio fue una herramienta construida por nuestro pueblo, pero entendemos que esa herramienta ha sido pervertida, no cumple los objetivos para los que fue creado, porque el gobierno continúa con la política que se venía aplicando. Dentro del Frente Amplio hay sectores de pueblo valiosísimos, pero no creemos que dentro del Frente sean herramientas del cambio. Por eso es necesaria la construcción de una nueva herramienta política.
¿Qué hacen en el barrio?
V: En los barrios. Apostamos a organizar a los vecinos en torno a las cuestiones de poder popular: que las barriadas de trabajadores apuesten a solucionar sus problemas y no esperen que venga alguien con la varita mágica. En ese marco llevamos a cabo diferentes tareas: alfabetización de adultos, educación para los niños, trabajo con los vecinos para arreglar el asentamiento.
Éste y otros lugares de Montevideo están identificados como zonas rojas. ¿Ustedes ven violencia delictiva a su alrededor?
B: Sin ánimo de ofender, violencia hay en ese comentario. Con todo respeto lo digo. Violencia vive la gente que está en los cantegriles. En pleno invierno, cuando los hijos de los lectores del semanario me imagino que estarán abrigados y con calefacción en todo el hogar, los niños de este barrio están desnudos. Revolcados en el barro. Los adultos, cuando eran niños estaban igual. Y los niños de ahora van a ser adultos. O sea que esta sociedad está pariendo seres humanos en estas condiciones, criados en la violencia, tirados debajo de la alfombra para que no se vean. Acá la policía hace lo que quiere, cuando hay un robo manotea uno del barrio y lo manda a alguna cárcel y así justifica su accionar. Total, va a tener un abogado de oficio. Y allí donde hay violencia, ésta se reproduce: en los recitales de rock, en un partido de fútbol o en una actividad delictiva de sobrevivencia. O se reproduce organizadamente intentando revolucionar la sociedad.
¿Cuál es el origen social de ustedes dos?
B: Los Fogoneros somos todos trabajadores o hijos de trabajadores.
¿Provienen de hogares de izquierda?
B: No necesariamente. La mayoría quizás sí, pero no exclusivamente.
¿Hay muchos estudiantes?
B: Sí. La gran mayoría son trabajadores y estudiantes al mismo tiempo.
¿Han tenido algún contacto con la ministra del Interior?
B: Sí, a palo limpio (risas). No, ningún contacto.
¿Qué harían si los llama para hablar?
B: Es una situación un poco traída de los pelos. No está en la agenda. En ese caso lo veremos, no lo hemos considerado porque no está en la agenda. La decisión política de las fuerzas represivas y el gobierno es eliminar nuestra organización. El subsecretario del Interior lo dijo claramente: el objetivo es Fogoneros.
¿Van a volver a quemar gomas en 18 de Julio?
B: Nosotros somos parte del pueblo y el pueblo va a hacer la revolución en el Uruguay. Imaginate que lo de quemar gomas va a estar más que trascendido.
¿Han sufrido agresiones o amenazas personales?
V: No individualmente en la calle, pero el otro día (19 de Junio) a un compañero que detuvieron lo golpearon en la seccional mientras le mostraban a la compañera cómo lo golpeaban. Hubo abusos de todo tipo. A la compañera se la desnudó tres veces, haciendo abuso nada más, porque no tenía sentido. Los trasladaron a cuatro seccionales distintas golpeándolos adentro de la camioneta.
¿Han comido hamburguesas de Mc Donald's?
B: No. Pero no viene al caso.
¿Por qué no viene al caso?
B: Me parece que no, pero no está prohibido que un militante vaya a comer ahí. Pero no lo hacemos porque para nosotros es un símbolo imperialista claro, entonces más bien nos produce incomodidad.
¿Por qué tiene un celular de Movistar?
B: Porque fue un obsequio. Nosotros defendemos las empresas públicas, rechazamos a capa y espada las privatizaciones, incluyendo la de la telefonía celular. Es más, la telefonía celular es la que va a quedar instalada, por eso se está privatizando de hecho. Pero la responsabilidad nuestra en la lucha contra las privatizaciones no lleva a que sea una culpa nuestra el hacer uso o no de esa situación. Lo ideal no es decirle a un trabajador que gana tres mil pesos consuma productos nacionales que valen tres veces más caros. Lo ideal es organizarse para que se eliminen las privatizaciones.
¿La vida de ustedes es la militancia?
B: Podríamos decir que la defensa de nuestro pueblo es el elemento central. No exclusivamente porque necesitamos trabajar para vivir, y tampoco dejamos de amar a nuestra pareja, a nuestra familia, a nuestros amigos.







