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01/09/2006 :: México

Guerrillas mexicanas, se radicalizan. Habrá respuesta contundente si el gobierno reprime, dicen.

x Okupazión Auditorio Che Guevara
"Si el gobierno federal yunquista decide reprimir, cancelará la posibilidad de que el pueblo realice de manera pacífica las transformaciones sociales y, al mismo tiempo, abrirá el camino para el accionar contundente de nuestros comandos y unidades militares en el estado de Oaxaca y en otras entidades. "

A la memoria de los mártires revolucionarios del 28 de agosto de 1996.
Al pueblo de Oaxaca.
Al pueblo de México.
A los pueblos del mundo.

I

México vive una grave crisis institucional como resultado de la gestión rapaz, autoritaria y fraudulenta de la Junta Neoliberal y Fascista que mantiene secuestrada a la Nación, aunque este primero de septiembre, en su sexto y último informe de gobierno, Vicente Fox pretenderá minimizar dicha crisis, pese a la multitudinaria e indignada protesta popular que, en la Plaza de la Constitución -y avenidas aledañas- de la capital de la República, así como en la mayoría de entidades federativas del país, se desplegará de manera civil y pacífica repudiando su abyecta y corrompida administración.

A punto de consumarse el fraude de estado y del inicio de una nueva escalada contrainsurgente, el México de los de arriba se apresura a festinar el último año de la administración foxista y a respaldar la imposición de un gobierno espurio, exigiendo el uso de la más feroz represión. Sin embargo, el México de los de abajo ya no está dispuesto a seguir soportando pasivamente la relación social opresiva neoliberal que lo explota y lo desprecia, ni a seguir soportando la muerte silenciosa provocada por el denigrante abandono social, como lo demuestra la combinación de todas las formas de lucha que estamos sosteniendo millones de mexicanos.

Contrariamente a lo que la ultraderecha yunquista considera, la crisis institucional en que se encuentra el país no podrá remontarse mediante la represión, ni al margen de la participación directa y activa del pueblo trabajador, por más que el bloque gobernante intensifique la guerra sucia y pretenda mantener -y acrecentar- sus privilegios, incluso mediante un baño de sangre, pues el pueblo y sus organizaciones de izquierda se encuentran elaborando activamente alternativas de unidad y articulación política nacional para hacer frente común a la ofensiva de la ultraderecha, a la usurpación de la presidencia de la república y avanzar en la realización de un nuevo proyecto de nación digno y justo para todos.

Por ello, la unidad de todo el pueblo y la articulación de todas sus organizaciones, empieza a ser una realidad que requiere ser fortalecida con base en la construcción de una nueva relación social y política al seno del pueblo, y entre organizaciones de izquierda, a fin de constituir un movimiento nacional capaz de resistir y de liberar a la nación de la ofensiva y dominación del gran capital y del estado opresor.

En este contexto, las organizaciones revolucionarias armadas no hemos dejado de acompañar simbólica y solidariamente la lucha social y pacífica que han venido desarrollando diversos sectores de nuestro pueblo, procurando que nuestra presencia y accionar no justifique la violencia velada y abierta que el estado neoliberal ha desatado contra el pueblo. Pero teniendo claro que la violencia desenfrenada del estado requiere ser acotada mediante la réplica revolucionaria armada.

Hoy nos preocupa gravemente la sistemática represión a la que han sido sometidos diferentes movimientos, entre los que destacan la lucha obrera sindical, el movimiento popular y zapatista, el movimiento magisterial y popular oaxaqueño, así como la lucha democrática-popular-nacional contra el fraude de estado.

De ahí que la salida a la crisis del orden político institucional que se vive en nuestro país tenga que pasar necesariamente por el establecimiento de un nuevo pacto social. Pacto que garantice la supresión del modelo neoliberal, asuma la defensa de nuestra soberanía nacional y popular, así como de los derechos sociales y laborales de todos los mexicanos y, sobre todo, haga justicia y reconozca los derechos y cultura de los pueblos originarios de nuestro país. Pacto que, desde ahora y en vías de su establecimiento: 1) desconozca al gobierno espurio que de manera fraudulenta la ultraderecha ha decidido imponer, tal y como lo propone la convocatoria de la Convención Nacional Democrática por el Bien de Todos, 2) contribuya a resolver el grave conflicto oaxaqueño mediante la desaparición de poderes y la elección de un gobierno verdaderamente democrático, tal y como lo exige la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y 3) contribuya a la liberación de todos los presos políticos del país, tal y como lo exigen el EZLN y las organizaciones de La Otra Campaña.

II

A cien días de iniciado el Movimiento Magisterial y Popular Oaxaqueño y a más de dos meses del brutal desalojo que intentaron las fuerzas policíacas en el centro histórico de la capital oaxaqueña, celebramos con profunda satisfacción, el despertar de las masas populares que irrumpen en las calles y que, a una sola consigna y a un solo llamado, desarrollan sorprendentes y creativas acciones de autodefensa que han logrado mantener a raya a las fuerzas represivas del gobierno oaxaqueño.

Para los medios de comunicación privados, las acciones que se observan en las calles, son el resultado de la actuación de grupos radicales o armados cuyo único interés es generar una crisis, como si ésta fuera fruto del voluntarismo de los individuos. Es un infortunio para el pueblo de Oaxaca y de toda la nación, que los medios de comunicación muestren poco empeño para dar a conocer los hechos y emitir opiniones con la imparcialidad que se requiere, pretendiendo soslayar, pecando de ignorancia, la cruda realidad que por más de 70 años de gobiernos priistas han padecido los pueblos de Oaxaca.

Los medios de comunicación privados dan cuenta de los acciones del movimiento popular, pero callan los múltiples agravios que los gobernantes le han ocasionado a la ciudadanía oaxaqueña; hablan de las barricadas y mecanismos de autodefensa del pueblo, pero silencian las cobardes acciones del gobierno que han ocasionado la muerte en la ciudad, de dos ciudadanos, tres más en la región trique, ya sin contar a las decenas de heridos, aprehensiones forzadas y encarcelamientos sin órdenes de aprehensión y sin el más mínimo asomo de respeto a los derechos humanos, como lo hicieron con el profesor Germán Mendoza Nube, enfermo y con discapacidad motriz.

Ante las cobardes agresiones de las fuerzas policíacas, el más elemental sentido común ordena la necesidad de la defensa con garrotes, piedras y hasta cohetones; levantando las barricadas para protegerse especialmente de los ataques nocturnos que realiza la policía, o de los presos comunes que fueron liberados para utilizarlos como grupos paramilitares.

El encono y la indignación en la población son crecientes, en momentos incontrolables. Estas formas de defensa, propiciaron tendenciosas declaraciones de la Procuradora General de Justicia en el Estado, quien afirmó, de que por los indicios y la forma como se mueve la población, en Oaxaca existe una guerrilla urbana y subversiva, pretendiendo justificar la represión y forzar al gobierno federal a imponer una salida policíaca-militar al conflicto social y magisterial. A esta declaración, se sumaron los analistas del panel de Televisa "Zona Abierta".

Por tanto, a esta afirmación de que detrás del movimiento popular que encabeza la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, existen grupos armados, respondemos que: 1) hasta hoy el movimiento social y magisterial oaxaqueño se ha bastado sólo para enfrentar a las fuerzas policíacas y para-policíacas del poder local.; 2) ha sido el pueblo, siempre creativo, quien ha construido sus propias formas organizativas y de autodefensa; y 3) la afirmación de que en el movimiento popular de Oaxaca se esconde una guerrilla urbana o existen grupos armados, sólo pretende ocultar las raíces económicas, políticas y sociales del conflicto social y justificar la intervención de las fuerzas de seguridad nacional.

No es casual la actitud del gobierno federal de continuar sosteniendo al frente del gobierno a un hombre que ha demostrado, desde el inicio de su mandato, total incapacidad para gobernar. Percibimos un propósito siniestro tras dicha actitud: agudizar el conflicto al máximo para reprimir con la mayor brutalidad para intimidar y. con base en este precedente, lanzarse a desarticular la resistencia y la lucha nacional contra el fraude de estado.

Sin embargo, el pueblo de Oaxaca está aprendiendo que ya no es posible continuar tolerando actitudes cobardes de quienes están obligados a respetar y hacer respetar las leyes; que ya no se puede persistir en esa actitud de indiferencia ante los actos de autoritarismo de gobiernos unipersonales.

Lo que ahora se vive en las calles de la ciudad de Oaxaca y que lenta pero constantemente se extiende a los municipios conurbanos y más allá de estos, no expresa otra cosa más que la grave crisis en la que se encuentran todas las instituciones de gobierno. La independencia y soberanía de los poderes en todos los niveles de gobierno, ha quedado en el limbo o se ha convertido en un referente de la historia cívica de la nación. El pueblo lo ha entendido muy bien; así lo deja ver en las conclusiones a las que llegó en el Foro Construyendo la Democracia y la Gobernabilidad en Oaxaca; conclusiones que reflejan fielmente lo que será el futuro de la nación: conformar un nuevo gobierno, convocar a un nuevo constituyente y a la elaboración de una nueva constitución.

Por todo lo anterior, las organizaciones revolucionarias armadas nos mantenemos en estado de alerta para dar respuestas contundentes en caso de que las fuerzas de seguridad nacional pretendan intervenir en el conflicto. Y lo haremos, no para sustituir al pueblo en su defensa, sino como parte del pueblo organizado en su lucha hasta el derrocamiento de Ulises Ruiz Ortiz y el establecimiento de un gobierno verdaderamente democrático. No estamos dispuestos a permitir que el heroico pueblo oaxaqueño continúe pagando más cuotas de sangre. ¡Ya basta!

A la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, le hacemos un llamado revolucionario para que no claudiquen en su lucha; a que impulsen la organización social y política, y amplíen la extensión de la misma en toda la geografía oaxaqueña. A que contribuyan a la formación de un gobierno y un poder paralelo: el Poder Popular, así como a la formación de un movimiento de liberación nacional; a que por todo el país se disperse la experiencia de ustedes y se formen muchas asambleas de pueblos en cada una de las entidades de la federación mexicana. Ustedes son el anuncio de un nuevo amanecer para los pueblos de México en esta hora tan difícil en las que las fuerzas del Yunque pretenden imponer a toda costa a un presidente derrotado en las urnas.

A los señores del poder y del dinero les advertimos que de optar por la vía represiva contra éste y lo demás movimientos, el país entrará en una espiral de violencia de la cual ellos serán los únicos responsables; espiral de violencia que las fuerzas revolucionarias armadas no deseamos, pero de la cual, más temprano que tarde, el pueblo organizado y en lucha les hará pagar las consecuencias. Si el gobierno federal yunquista decide reprimir, cancelará la posibilidad de que el pueblo realice de manera pacífica las transformaciones sociales y, al mismo tiempo, abrirá el camino para el accionar contundente de nuestros comandos y unidades militares en el estado de Oaxaca y en otras entidades.

Responsabilizamos a Vicente Fox y a los principales funcionarios del gobierno federal yunquista del fraude de estado y de la imposición de un gobierno federal espurio. Y, en el caso de Oaxaca, responsabilizamos a Ulises Ruíz, a Jorge Franco, a Heliodoro Díaz Escárraga, a Lizbeth Caña Cadeza, a Lino Celaya Luria y a todos los funcionarios policíacos de la renovada guerra sucia que se ha venido desarrollando contra el pueblo oaxaqueño y, por consiguiente, de los crímenes, aprehensiones, torturas y demás hechos represivos que se han venido sucediendo en el curso de los cien días que ha resistido dignamente el movimiento.

¡POR LA UNIDAD DEL PUEBLO Y LA COORDINACIóN REVOLUCIONARIA!

Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos
MR-LCB
Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo
TDR-EP
Colectivo Revolucionario-Francisco Javier Mina
CR-FJM
Organización Insurgente-1º de Mayo
OI-1º M
Brigada de Ajusticiamiento-2 de Diciembre
BA-2D
Brigadas Populares de Liberación
BPL

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, agosto 30 de 2006.

Fuente:cedema.org


PFP-CISEN-AFI-YUNQUE entrenan paramilitares para disolver manifestaciones, disuadir protestas y detener a líderes de movimientos sociales en México.

GUSTAVO CASTILLO GARCIA

El gobierno federal capacita en instalaciones militares de Guanajuato y la base aérea de Santa Lucía, en el estado de México, grupos de ''disuasión'' que tienen como propósito la detención de los líderes (a quienes se acusaría del delito de rebeldía) de los movimientos de resistencia civil y la desarticulación de los mismos, lo que podría ocurrir en los días posteriores al sexto Informe de gobierno de Vicente Fox, antes de la eventual toma de posesión de Felipe Calderón Hinojosa, revelaron funcionarios de áreas de inteligencia del gobierno mexicano.

Al menos mil 200 hombres, con estudios mínimos de bachillerato y divididos en grupos -dos adscritos a la Policía Federal Preventiva (PFP) y dos más a la Agencia Federal de Investigación (AFI)-, fueron ''contratados'' bajo la condición de mantener en absoluto secreto la existencia de estas ''brigadas''.

Prevención ''antisubversiva''

Estos hombres conforman unidades distintas a la sexta Brigada de Infantería Ligera del Ejército Mexicano, con sede en la ciudad de México, lista para contrarrestar cualquier ''acto subversivo'' que se presente en los próximos días.

Cada grupo, denominado compañía, está dividido en células y cada una de ellas está compuesta por 40 personas adiestradas en infiltración, manejo de armas de fuego y defensa personal, así como en tácticas de contrainsurgencia y labores de inteligencia.

De acuerdo con las fuentes consultadas, en el proceso de capacitación de estas brigadas estarían participando algunos integrantes del grupo que en los años 70 se conoció como Los Halcones, que dirigía el entonces coronel Manuel Díaz Escobar Figueroa.

Los funcionarios entrevistados indicaron que los jóvenes que aceptaron formar parte de estos grupos fueron previamente seleccionados aplicando los mecanismos que se utilizan para contratar personal en instituciones de seguridad, tales como exámenes antidoping, socioeconómicos y poligráficos.

A los cursos de capacitación, impartidos por militares en retiro y activo, no sólo asisten los reclutados, sino también los jefes regionales del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Según los datos obtenidos, a partir de análisis de inteligencia elaborados principalmente por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Cisen (éste en colaboración con la Secretaría de Seguridad Pública federal), era necesario crear grupos que realizaran ''tareas estratégicas de investigación, disuasión y detención'', pero ajenos al Ejército Mexicano.

Para ello se consideró, refieren los entrevistados, que jóvenes con estudios de preparatoria o superiores sin completar, y sin actividades profesionales, conformaran unidades especializadas para combatir de manera ''discreta acciones que pongan en riesgo la gobernabilidad en la capital del país, así como otras zonas consideradas de alto riesgo''.

A cada uno de estos elementos se les prometió un salario base mensual de 9 mil pesos y una compensación de 12 mil.

Los cursos de capacitación durarían tres meses, y quienes aceptaron también accedieron a no revelar información de sus actividades o misiones encomendadas. De acuerdo con versiones obtenidas de distintos funcionarios de alto nivel -de la Procuraduría General de la República (PGR), Sedena, Cisen y SSP federal-, entre los capacitadores de los reclutados estarían ex integrantes de Los Halcones, algunos de los cuales se mantuvieron como servidores públicos de bajo perfil, impartiendo cursos de defensa personal y artes marciales en centros deportivos.

Cabe recordar que el 10 de junio de 1971 apareció en la ciudad de México un grupo paramilitar que en su intento por detener una marcha de estudiantes y organizaciones civiles atacó con armas de fuego a los manifestantes, provocando lo que hoy se conoce como la matanza del jueves de Corpus. Al grupo se le identificó como Los Halcones, una organización constituida por militares con jóvenes de escasos recursos a los que se capacitó en artes marciales y manejo de armas de fuego en los llanos de San Juan de Aragón, y que supuestamente laboraban en el entonces Departamento del Distrito Federal como recolectores de basura, cuidadores de panteones, vigilantes del Metro y guardabosques, bajo las órdenes de Manuel Díaz Escobar Figueroa.

Tras los sucesos del 10 de junio de 1971, supuestamente el grupo fue disuelto, aunque los militares se reintegraron a las fuerzas armadas en activo; inclusive, su principal líder fue enviado como agregado militar a Chile en 1973, antes del golpe militar de Augusto Pinochet.

Los nuevos grupos, aunque no están conformados por jóvenes sin estudios ni recursos, tienen la misma finalidad que Los Halcones en 1971: desactivar y desarticular cualquier núcleo que intente acciones consideradas subversivas por el gobierno federal.

Los elementos que integran los ''grupos de disuasión'' no están obligados a parecer militares; inclusive, a algunos se les pidió que se dejaran crecer el cabello y no cambiar sus modales ni su conducta pública, a fin de ''pasar lo más desapercibidos posible''.

Los entrevistados mencionaron que ex integrantes de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS) se negaron a participar en los cursos de capacitación, infiltración o recopilación de información para estas acciones o grupos.

Según las fuentes consultadas, los grupos recién constituidos actuarán en coordinación con la sexta Brigada de Infantería Ligera de la Sedena, integrada también por alrededor de mil 200 elementos, y capacitados en acciones de contrainsurgencia en zonas urbanas.

Detenciones ''discretas''

A pesar de ello, las fuentes revelaron que en semanas recientes los altos mandos de la Sedena dejaron en manos del presidente Vicente Fox Quesada la decisión de utilizar al Ejército para desalojar a manifestantes, situación que obligó al ala civil del gobierno federal a considerar que sólo los grupos creados, que están auspiciados por la AFI y la SSP federal, sean los encargados de las aprehensiones.

El operativo, al cual no se le ha puesto fecha, contempla que los integrantes de las mencionadas brigadas de disuasión no utilicen armas de fuego, que realicen detenciones de manera selectiva lo más discretas posible y, en dado caso, serían apoyados con gases lacrimógenos y otros químicos que afectarían las vías respiratorias de sus oponentes, indicaron los entrevistados.

Las acciones estarían reapaldadas por alrededor de mil 500 elementos de la Policía Federal Preventiva, pertenecientes a las Fuerzas Federales de Apoyo, que en su mayoría están conformadas por miembros de la Policía Militar, y que resguardarán los edificios federales que se localizan en la ciudad de México, así como por integrantes de la sexta Brigada de Infantería Ligera de la Secretaría de la Defensa.

Fuente: LaJornada

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