Israel vs. Francia: jugadas sucias de todos lados

Ariel Sharon, primer ministro de Israel, emitió ayer un llamado a todos los judíos de Francia a que se trasladen a Israel "inmediatamente" por su propia seguridad. El gobierno francés respondió que no hay ningún peligro para la población judía de Francia y que este llamado era sólo un truco sucio para servir a los objetivos políticos israelíes. Un vocero le advirtió a Sharon que no se le permitiría visitar Francia hasta que presente disculpas.
La verdadera razón por la que Sharon estaba furioso con Francia, anotó el bien informado diario francés Le Monde, fue el papel de Francia en apoyo al líder de la OLP, Yasser Arafat. El canciller francés decidió visitar a Arafat de la noche a la mañana en su sede en Ramalá hace unas cuantas semanas, en un momento en que el gobierno israelí estaba diciendo que la única discusión aceptable respecto a Arafat es acerca de dónde será sepultado. Le Monde muy correctamente dijo que Sharon y Bush habían llegado a un arreglo según el cual un "acuerdo político para el conflicto palestino-israelí no era asunto de nadie salvo de Israel y Estados Unidos, y que Europa [con Francia a la cabeza] debería limitarse a sufragarlo."
De hecho, insinuó Le Monde, Sharon estaba actuando un drama escrito en Washington. Eso sin duda puede ser cierto, ya que las hipócritas denuncias de "antisemitismo francés" se han convertido en un artículo de fe en Washington.
También es cierto, como subrayaron los medios de comunicación europeos y palestinos, que Francia, el único país en el mundo además de Estados Unidos con buena parte de la población judía que quedó después del exterminio nazi, es un blanco principal para el declarado plan de Israel de conseguir un millón de judíos para trasladarlos allí a remplazar a los palestinos obligados a irse. La inmigración a Israel ha desaparecido casi por completo en comparación con las últimas décadas, cuando el dinero estadounidense llevó casi un millón de personas de la URSS y luego de Rusia a Israel. Allí la dictatorial clase dirigente fundamentalista religiosa de Israel, para quienes el judaísmo ha sido siempre una cuestión política y no un asunto de creencias personales, mágicamente los proclamó judíos quisieran o no.
Pero el lado francés no ha sido menos sucio en su utilización de la cuestión judía. Pocas personas sostendrían que el antisemitismo es una política oficial del gobierno en este momento. No obstante, todos saben que el antisemitismo está profundamente arraigado en la sociedad francesa. La provocación de Sharon se dio en el aniversario de la redada de judíos parisinos para ser enviados a campos de exterminio nazis en 1942. Fueron arrestados por policías franceses que trabajaban para el gobierno de ocupación francés. Mientras muchos franceses lloraban viendo a familias apiñadas en las calles como animales esa mañana temprano, y personas de todas las nacionalidades en Francia tomaban las armas contra los nazis y sus secuaces franceses, los pocos sobrevivientes de ese día recuerdan que algunos los señalaban aprobando su destino. Los funcionarios franceses responsables de la batida a los judíos ocuparon altos cargos por décadas luego de que los alemanes se habían ido.
En efecto, el antisemitismo es todavía una corriente fuerte, no sólo en el Frente Nacional (FN) de Jean-Marie Le Pen, cuyas raíces están en los movimientos nazis y fascistas de décadas anteriores, sino en cierto estrato adinerado, muy tradicional, católico y derechista -una base social esencial para el partido del Presidente Jacque Chirac y la derecha "respetable".
El llamado de Sharon se hizo en medio de un escándalo público por un incidente de una muchacha parisina que dijo haber sido atacada en un tren por seis "hombres árabes y africanos" quienes supuestamente vieron por sus documentos que ella era de un barrio rico, la insultaron como judía, le marcaron la cruz gamada en su abdomen y tumbaron al suelo a su bebé. El hecho de que este incidente resultara ser totalmente inventado sería suficiente para desenmascarar los motivos políticos detrás de la preocupación de Sharon por "nuestros hermanos en Francia" (como todos los fundamentalistas religiosos, él asume que las mujeres harán todo lo que sus esposos y hermanos les digan). En una atmósfera política cargada con crecientes acusaciones sobre incidentes antisemitas, algunos muy reales y otros no, no es sorprendente que alguien quien, según su madre, era mentalmente inestable pudiera salir con esta historia. Lo que fue sorprendente fue que Chirac optara por hacer un sonoro discurso el Día de la Bastilla contra "la plaga de ataques antisemitas" basado en este incidente, cuando la policía tenía motivos para dudar de la historia desde el comienzo y la cual se hizo trizas en los primeros minutos de la investigación.
¿Por qué, preguntó la oposición en el Parlamento, el presidente arriesgó el honor de la república con tal desprecio cínico por los hechos? La respuesta está en la unidad entre Chirac y Sharon y las clases dominantes que ellos representan, las cuales son resueltamente anti-árabes -aunque no necesariamente contra los gobiernos árabes, particularmente aquellos que sirven a los intereses franceses en vez de solamente hacer lo que Estados Unidos quiere.
Ante el casi unánime rechazo francés a esta intimidación sionista y el sentimiento generalizado en Europa de que a Sharon se le había "aflojado un tornillo", como escribió un diario parisino, un vocero israelí bregó por "aclarar" los "malentendidos comentarios" del primer ministro. El peligro para los judíos franceses del "antisemitismo más salvaje" en Francia, dijo, no viene del gobierno francés ni siquiera del pueblo francés sino del "10 % de la población de Francia [que] es musulmana". Este también era el subtexto del discurso de Chirac. Era parte de una campaña oficial de hace mucho tiempo para satanizar y criminalizar a la juventud de las clases bajas en especial, pero no exclusivamente, a los provenientes de neo-colonias francesas y otros países del tercer mundo.
Ha habido un aumento en incendios y vandalismo contra lugares de culto y cementerios judíos, y también contra lugares musulmanes similares. Es verdad que el número de actos antisemitas registrados oficialmente en Francia pesan más que los actos anti-musulmanes, esto se debe a que la sociedad francesa es tan suprema y habitualmente anti-árabe que no hay nada fuera de lo común qué registrar. Además, si un árabe u otro joven de los barrios pobres de viviendas públicas es acosado, golpeado o incluso asesinado por la policía, no es considerado como un incidente racial sino como un asunto oficial
Como escribió genialmente el filósofo Jean-Paul Sartre, esta situación está basada en gran parte en la importancia de las colonias árabes para la riqueza de Francia y su lugar en el mundo, y el lugar de los trabajadores inmigrantes árabes en la base de la sociedad francesa. Sartre comparó las actitudes anti-árabes francesas con el racismo estadounidense hacia el pueblo negro. Como pudo verse a principios del año cuando el partido de Chirac proscribió la asistencia escolar de las jóvenes musulmanas que cubrieran sus cabezas, en el mundo de hoy esgrimir el fantasma del coco árabe es una parte importante para reforzar la unidad reaccionaria de "la nación francesa" -especialmente tratando de unir la clase media con los capitalistas monopolistas contra las clases bajas y los pueblos que Francia oprime en otros países. Esta es una parte clave de cómo la clase dominante francesa están trabajando en preparar una base social para el papel agresivo que el imperialismo francés debe tener en el mundo hoy.
Si algunos árabes y otros jóvenes en Francia algunas veces confunden a los judíos que conocen con los crímenes cometidos por Israel, el mismo Israel ha estado tratando de convencer al mundo, tanto judíos como no judíos, que apoyar a Israel y dichos crímenes sirve a los intereses de los judíos de todas partes y que incluso es la esencia de su identidad cultural judía. El hecho de que muchos judíos de todas las clases sociales en Francia, como en otros países, se han resistido y apoyan al pueblo palestino es un comienzo para refutar esa mentira.
Nuestro planeta se está volviendo un lugar notoriamente más vil cada día. Mientras políticos como Sharon están orgullosos de ser su cara abiertamente más vil, los gobernantes de todas las potencias están jugando este letal juego. Como dijo Lenin en tiempos similares, el pueblo de cada país se perderá en la oscuridad a menos que aprenda a ver los intereses de las clases sociales en todo esto, las manos del imperialismo en la dispersión de este veneno por todas partes y los intereses revolucionarios comunes de los proletarios y los oprimidos del mundo y de hecho de la gran mayoría de la humanidad.







