Katmandú: Protesta estudiantil contra el rey, batalla contra la policía y el ejército

Katmandú presenció el 9 de diciembre un ataque de la policía y ejército contra estudiantes y otras personas que protestaban por la última medida del rey para hacerse de más poder.
El déspota feudal Gyanendra Shah, en plan de convocar formalmente el Consejo Real (Raj Parishad), partió en un convoy hacia el Salón Internacional Birenda, a tres km del palacio real, con una fuerte escolta terrestre y aéreo. Los manifestantes incendiaron llantas y bloquearon calles. La reunión se propone degradar más el casi impotente parlamento. La policía atacó a macanazos y los estudiantes lanzaron piedras y ladrillos al estilo de la intifada palestina. El Ejército Real (ERN), molesto por la ineficacia de la policía, se abalanzó a la refriega: invadió el Colegio Trichandra, a medio km del palacio y dejó más de una docena de estudiantes heridos. Los estudiantes respondieron demandando el cierre del colegio y parando algunos exámenes. Los estudiantes del Plantel de Ingeniería Pulchok se tomaron las calles y los choques posteriores trastornaron el tráfico. Los estudiantes de Sankar Dev, Ratna Rajya Laxmi, Min Bhawan y otros planteles se unieron a la protesta contra el rey.
El Consejo lo conforman defensores del rey que sostienen públicamente que el gobierno podría combatir con mayor eficacia a la guerra civil revolucionaria dirigida por los maoístas si sometieran más formalmente al parlamento y si el rey dejara su pantalla de monarca cuyos poderes los limita la constitución y asumiera poderes más absolutos. Según algunos observadores, la reunión del Consejo viola la constitución de 1990. El rey destituyó al primer ministro y asumió poderes ejecutivos en octubre de 2002. Lo que importa no es lo que está escrito en papel sino el ERN, la columna vertebral del Estado y la dictadura militar de facto del autócrata feudal y comprador Gyanendra. Las fuerzas feudales comienzan a decir o divulgar verdades que antes tapaban con las ilusiones sobre los derechos de la población ganados en el movimiento de 1990. Como señaló un ministro, pese a las diferencias de nombre, el parlamento (sansad) de 1990 no era tan distinto al Comité Asesor (bhradar savha) de la monarquía rana antes de 1950 ni del sistema panchayat (consejo real) de antes de 1980, cuando se proscribieron formalmente los partidos políticos.
El ocaso de la constitución, primero en los hechos y ahora quizá en palabras, evidencia que la monarquía constitucional era simplemente una ilusión. Hoy, si bien algunos partidos parlamentarios participan en el último Consejo Real, otros lo boicotean bajo presión de los estudiantes y masas en las calles. Se espera que el Consejo recomiende que el rey abrogue formalmente la constitución de 1990 y redacte otra que formalice sus poderes absolutos. Según especulaciones en círculos políticos nepaleses, el Consejo Real podría recomendar un referéndum, tal como sucedió en 1980, a fin de embaucar a la población y desviar la lucha popular, como si el problema fuera qué clase de monarquía mantener y no que la revolución la derrocara.
El mayor obstáculo a los reaccionarios es el poder político rojo construido a partir del poderío del Ejército Popular de Liberación dirigido por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta). El desarrollo de la guerra popular durante los últimos nueve años ha arrinconado a los reaccionarios en el palacio en la capital y los cuarteles de distrito en el campo. La población ya no es la misma que en 1980 y 1990. Cuenta con su propio poder político en la mayoría del campo y con una guerra popular que puede derrocar al despotismo feudal de una vez para siempre.







