México :: 14/02/2014
Logros del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México
El 5 de febrero fueron detenidos por la tarde, en El Salto, Jalisco, los miembros del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México Raúl Celestino Pallares, Esteban Acero y Raúl Rojas, y el profesor Aldo Santana Alcalá, militante del Movimiento de Bases Magisteriales, expresión jalisciense de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, cuando realizaban un volanteo con los obreros de la planta ensambladora de automóviles. Los activistas sindicales fueron agredidos por elementos de la Policía Municipal que llegaron en cinco patrullas a impedir la distribución de propaganda. El pretexto fue que la camioneta del sindicato obstruía el paso. Además, a Pallares le apuntaron con un arma de fuego y los tres restantes compañeros fueron golpeados y torturados, siendo liberados pocas horas después.
La agresión es la respuesta de la patronal, por conducto de uno de los cuerpos policíacos, a los logros legales alcanzados por el STUHM el mes anterior.
El 28 de enero de este año, era informada la opinión pública: “El Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM), con sede en El Salto, Jalisco, logró un nuevo y trascendente triunfo legal al conseguir un amparo que obliga a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) a emitir un laudo en el que se reconozca el derecho de los trabajadores de esa empresa a pertenecer a la organización sindical de su preferencia; además de establecer que ningún sindicato puede limitar, intervenir en la vida interna ni demandar la cancelación del registro de otro gremio. Después de meses de espera, el 24 de enero pasado, el Décimo Tercer Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia de Trabajo (13 TCC) concedió, por segunda vez, el amparo al STUHM. Éste fue solicitado en agosto de 2013 reiterando el argumento de que la libertad de asociación sindical no puede ni debe estar sujeta a la discrecionalidad de las autoridades laborales, ni la violencia ejercida por el patrón o por sindicato distinto —en este caso el SETEAMI—; además de que la vida interna y acciones de las organizaciones sindicales sólo pertenecen a sus miembros de manera libre y autónoma. El TCC detalla que el padrón de socios de un sindicato sólo puede ser modificado legalmente por sus instancias de representación y mecanismos estatutarios; que la JFCA carece de facultades para intervenir en la vida interna del sindicato y tampoco puede definir oficiosamente si los sindicatos cumplen o no con el número de agremiados establecidos por la ley”.
No sin razón, el STUHM plantea: “Reiteramos que esta resolución es un triunfo para el sindicalismo independiente porque nulifica, de una vez por todas, otra de las maniobras legaloides con que el charrismo pretende confrontar a las organizaciones auténticas de las y los trabajadores.
“Desde el año 2010, los trabajadores de Honda nos organizamos en el STUHM para negociar colectivamente las condiciones de trabajo y, con ello, mejorar las condiciones de seguridad e higiene y salarios; eliminar las excesivas y arbitrarias jornadas laborales, despidos injustos, descuentos de prestaciones y salarios sin razón, y deshacernos del sindicato charro y de protección cuya representación era nula”.
El amparo otorgado al Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México representa un importante triunfo no sólo para el STUHM, sino también para los sindicatos democráticos de Volkswagen de México y otras empresas automotrices, para el movimiento obrero auténtico y para el sindicalismo de clase en general. En nuestro país, desde antes de la expedición de la Ley Federal del Trabajo en agosto de 1931, la Confederación General de Trabajadores, la Confederación de Transportes y Comunicaciones, la Confederación Sindical Unitaria de México y otros organismos fuera del control de la Confederación Regional Obrera Mexicana, plantearon que los trabajadores deberían agruparse en los sindicatos de su elección, militar en sindicatos ya existentes o formar otros, federarse y confederarse en organizaciones unitarias o no asociarse en ningún sindicato, es decir, permanecer “libres”. En las tres últimas décadas del siglo XX, el Partido Comunista Mexicano, algunos círculos trotskistas, maoístas y nacional-revolucionarios, el sindicalismo universitario combativo y diversas organizaciones sindicales retomaron estos planteamientos.
Para resolver el conflicto intergremial en Honda de México, hay una vía democrática y factible: realizar un recuento de todos los trabajadores de base de esa empresa para que escojan el organismo que debe representarlos, esto es, optar entre el Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México, el Sindicato de Empleados y Trabajadores de la Estructura, Armadura Motriz e Industrial, la Unión de Trabajadores de la Industria Automotriz en General, sus Derivados y Similares de la República Mexicana o cualquier otro membrete en las filas de la Confederación de Trabajadores de México o la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos. La única condición para participar en el recuento debe consistir en ser trabajador de base de Honda de México, por lo que deben excluirse todos los empleados de confianza y los individuos que no laboran en la planta de esa trasnacional en El Salto, Jalisco. Nada más, pero nada menos.
Con la realización del recuento, el sindicato triunfador negociaría con la patronal el contrato colectivo de trabajo, que establezca los salarios, jornadas laborales, prestaciones sociales y condiciones de higiene y seguridad. Se pactaría, pues, un instrumento legal de manera bilateral, producto de la negociación entre dos potencias, el sindicato y la representación empresarial.
El STUHM tiene agremiados a 45 por ciento de los 3,200 trabajadores de la empresa armadora. De ganar el recuento, podría afiliar a la mayoría o a la totalidad de los trabajadores, dependiendo de la voluntad de éstos. De esta manera, sería factible poner fin a los despidos arbitrarios, reinstalar a los 13 compañeros despedidos, terminar con las cargas de trabajo, aumentar los salarios y alcanzar los objetivos que se han propuesto desde 2010: contar con un contrato colectivo de trabajo verdadero y no de protección patronal, un sindicato real y no un sindicato blanco y poner punto final a la intervención patronal en los asuntos internos de la representación obrera.
En abril de 2013, el STUHM realizó un combativo paro laboral en demanda de seguridad en el interior de la planta y el transporte de personal, reparto justo de utilidades, y pago de un remanente de 300 pesos. En virtud de la lucha, se convino un bono de 17 mil pesos, la revisión de las normas de seguridad e incorporación de los despedidos sin represalias. Este último punto no fue cumplido por la trasnacional.
Es un hecho comprobado que los trabajadores de las empresas con grandes concentraciones obreras tienden más fácilmente hacia la organización, por lo que destacan en la constitución de los sindicatos, en la lucha por establecer bilateralmente los contratos colectivos de trabajo y en la utilización de la huelga y otros métodos de lucha obreros. En México, estos núcleos obreros desempeñaron un gran papel en la década de los años 70 del siglo pasado, en especial en las industrias automotriz, siderúrgica, gran minera y otras ramas del metal, durante lo que se conoció como insurgencia sindical. Los socios del STUHM forman filas en la rama automotriz.
Para la clase obrera mexicana la lucha de los trabajadores de la industria automotriz de El Salto, Jalisco, es una lucha clave, sobre todo si se toman en cuenta los avances del sindicalismo blanco en muchas ramas de la producción y los servicios y la derechización de las burocracias sindicales del viejo charrismo priista, que en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, la CTM y la CROC, la blanquización lleva ya un gran trecho recorrido y su degeneración política es creciente. Se ha dado el salto hacia atrás: del charrismo sindical al sindicalismo blanco, que en el caso del STPRM y el SUTERM, con la reforma energética por delante, las trasnacionales y el gobierno buscarán acabar radicalmente con los contratos colectivos de trabajo, despedir decenas de miles de trabajadores y convertir a ambos sindicatos en una sombra de lo que han sido. Si no es posible movilizar en masa a petroleros y electricistas el panorama se presentará bastante oscuro, y repercutirá en forma negativa en el desarrollo del movimiento obrero, por el incremento del desempleo, la pérdida de conquistas sindicales y la extensión de estados de ánimo depresivos entre grupos de asalariados, en especial por destruir a los dos sindicatos obreros más importantes del país, el sindicato petrolero y el SUTERM.
En tales condiciones, la Unión Nacional de Trabajadores y la Junta Promotora de una Nueva Central de Trabajadores tienen que justipreciar la importancia de la lucha de los obreros de Honda de México y llevar la solidaridad a un nuevo nivel. En la solidaridad con el STUHM han destacado y destacan el Sindicato Mexicano de Electricistas, el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, el Frente Auténtico del Trabajo, el Movimiento de Bases Magisteriales (Jalisco), el Sindicato del Personal Académico de la Universidad de Guadalajara, la Federación Sindical Mundial, la Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas y la Unión de Trabajadores del Automotor (UAW) de Estados Unidos. Siendo importantes estas expresiones de apoyo, es necesario incrementar la solidaridad obrera y popular.
La Haine







