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16/03/2007 :: Mundo

:: ProLe-DeLiTo: Otro rosTro de La PlusValía

x Colectivo NPH
â?¢ El delito como fuerza de trabajo es capital, pero también potencialmente clase obrera. Es sujeto social y valor de cambio, multitud y mercancía. El Prole-Delito como clase, es y será, uno de los nuevos desafíos que afrontan las Excedentocracias. Los gobiernos policiales en democracia criminalizadores de la pobreza.

ProLe-DeLiTo: Otro rosTro de La PlusValía

"Debates: En esta sección pretendemos reflejar y porque no involucrarnos (cuando nos de el cuero) en debates que aporten a una construcción común del campo popular. http://www.libresalsur.com.ar/. ACTORES SOCIALES: Estas reflexiones pretenden sacudir nuestros propios automatismos con la declarada intención de provocar al pensamiento. Tarea cada vez más imposible en solitario, más necesariamente común y compartida. Quien se sienta motivado a responder, polemizar o plantear su punto de vista, envíenos un mail surlibre2004@yahoo.com.ar y será publicado en los próximos boletines y subido a la página".
Libres del Sur, Colectivo de Cultura y Acción Popular, 8/3/07.

"El partido no admite mentiras, traición, envidias, calumnia, egoísmo, interés personal, pero sí: la verdad, la lealtad, la hombría, solidaridad y el interés en cuanto al bien de todos, porque somos uno para todos y todo para uno (..) El Primer Comando de la Capital PCC fundado en el año de 1993, en una lucha descomunal e incansable contra la opresión y las injusticias tiene como lema absoluto la "Libertad, la Justicia y la Paz".
Estatuto del Primer Comando de la Capital (P.C.C.).

"En la radio digan lo que digan,
Hay miseria y viene de arriba.
Guerra, la que mata mil veces,
Hambre, la que mata despacio,
Suerte, la que guía mis pasos".
La Mancha de Rolando, Cabrón.

Tajos y a-tajos:

# 01. El Prole-Delito: Bienvenidos al infierno de lo real
# 02. Échale la culpa a Marx.. y a Engels
# 03. El futuro llegó hace rato, ¡Todo un palo, ya lo ves!

# 01. El Prole-Delito: Bienvenidos al infierno de lo real

"La muerte para nosotros es la presunción diaria, tirados en una zanja, ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases? de ¿"Sea marginal, sea héroe"? Bueno, es eso: llegamos, ¡Somos nosotros! Ja, ja, ustedes nunca esperaron a estos guerreros del polvo, ¿No? (..) Ustedes sólo pueden llegar a algún logro si desisten de defender la "normalidad’. No hay más ninguna normalidad. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "¡Qué pierda toda esperanza el que aquí entre!". Estamos todos en el infierno".
Entrevista del diario O Globo a Marcos Camacho "Marcola", líder del P.C.C., en la cárcel de San Pablo.

"Si en su momento el icono imaginario de nuestro futuro urbano fue la película Blade Runner, entonces la Blade Runner de esta generación es el Black Hawk derribado (una película, lo reconozco, que no puedo dejar de ver una y otra vez). Pero estoy convencido de que realmente se trata del icono cinematográfico de esta nueva frontera de la civilización: la "responsabilidad del hombre blanco" en la barriada pobre urbana y sus amenazantes ejércitos que exhiben una estética de videojuego, desempeñando un juego de rol, luchando como heroicos tecnoguerreros y Rangers de la Fuerza Delta. Ni que decir tiene que desde un punto de vista moral se trata de una película terrible (¿quién sería capaz de contar todos los somalíes que son asesinados?)".
Mike Davis, 30/07/06.

Respondiendo a la Pro-Vocación de los compañeros y compañeras de Libres del Sur, los verdaderos, no los de Patria Libre que se apropiaron de su nombre, lanzamos este nuevo material. Colaborando con la sección "Debates" de la página, en este caso, con relación a los ACTORES SOCIALES. Una necesaria invitación a sacudir neuronas y prejuicios, y un llamamiento al discurso punzante y colectivo. En particular, una apertura a la discusión de un tema tabú para el progresismo y la izquierda bienpensante: los delincuentes como trabajadores de lo prohibido por el código penal. Los proletarios del delito, el Prole-Delito.
Porque el desarrollo de la humanidad nos ubica ante Actores Sociales cada vez más pasmosamente novedosos, impulsamos, desde el Colectivo NPH, la iniciativa lanzada por Libres del Sur. Afrontando la reflexión acerca del delincuente como trabajador, del crimen como empleo, y el obrero del delito como integrante de la multitud y fuerza de trabajo de la sociedad antropófaga.

¿Son lúmpenes irrecuperables o vanguardia armada del excedentariado?; ¿Nihilistas de la violencia postmoderna o el rostro terrorífico del capital en el pellejo del territorio?; ¿Ejército industrial de reserva sobrevenido temporalmente malhechor o una nueva legión de precarios permanentes del crimen?; ¿Fenómeno anormal del capital o la normal expansión de la ley del valor a todos los terrenos de la vida?

El post-fordismo ha modificado irremisiblemente la fuerza viva del hacer y el empleo muerto como capital. Como tendencia estamos ante la completa subordinación del trabajo en el capital, o modo de producción capitalista propiamente dicho. El ProleDelito, el empleo del trabajo humano como hacer criminal para el lucro privado, es una de las tantas nuevas formas que adopta la producción de plusvalor en la modernidad líquida. Resulta incomprensible, la postmoderna reproducción de la sociedad de mercado, sin el Capital-Criminal y la clase obrera de lo punible.

Una sociedad definitivamente fracturada, para sobrevivir como capitalista, genera sus circuitos diferenciales de producción, circulación y consumo. Para así alimentar a una clase trabajadora segmentada entre registrados, precarios y desocupados. El nuevo lumpenproletariat (los trabajadores excedentes, negados y los extremadamente pobres) tiene dos destinos: ser empleados no registrados del trabajo "digno" del working poor; o integrarse en negro a las filas del Capital-Criminal del "indigno" Prole-Delito. Es el propio capital el que ha destrozado la línea divisoria entre trabajo honesto y deshonesto. Es la propia sociedad de la mercancía la que ha subsumido al crimen a su desarrollo.

El narcotráfico se multiplica. En la Provincia de Buenos Aires el consumo de estupefacientes se quintuplicó en los últimos 15 años. El gobierno apenas secuestra el 5 por ciento de las sustancias prohibidas que circulan. Sólo en marihuana y cocaína, sin contar el éxtasis, la heroína y otras drogas, el tráfico de estupefacientes reportó ganancias por 150 millones de pesos.

La Argentina es el 5º consumidor mundial de estupefacientes. Más que Colombia, Bolivia, Francia y Holanda. Un cuarto de millón (250.000) venden drogas, verdaderos comerciantes del delito. El mayor ejército de trabajadores al servicio del Narco-Capital.

El crimen es un trabajo y forma parte del Capital con mayúscula. No es un oficio ilegal y esporádico como el de la vieja banda de asalta bancos, que daba el golpe y disfrutaba del dinero hasta su próximo atraco. Sino una forma de ganarse la vida, y la muerte, día tras día. El delito está incorporado a todas las categorías de la producción y reproducción del Capital. Valor y plusvalor, salario y ganancia, producción y circulación, dinero y especulación, distribución y consumo, mercado local y nacional, regional y mundial, finanzas y renta, fordismo y postfordismo. Y sus masas empleadas quedan sometidas a las categorías viejas y nuevas de la resistencia proletaria: sindicato y revuelta, partido y movimiento, lucha armada y huelga urbana insurreccional.

Toda una verdadera economía sostenida por una red social, que no podría desarrollarse, sin la complicidad de la clase política y el estado. Todo un universo productivo donde se ocupa a cada vez más integrantes de la ex-clase media asalariada (los neo-nuevos pobres de la devaluación post 2001) haciendo de dealer y mulos. Un universo de lo más variado que excede al Narco-Capital y que podríamos denominar Capital-Criminal. Con ex obreras y obreros inempleables desde el fin de la hegemonía fordista devenidos asaltantes y prostitutas; con la segunda generación de jóvenes que jamás conocieron el trabajo en blanco y se incorporan a la industria del secuestro; indigentes que administran puestos callejeros con productos falsificados; carnicerías ilegales provistas por frigoríficos clandestinos como única salida para la venta de proteína animal que alimente la pobreza con empleo; maxikioskos instalados en los hogares como mísero sostén de la familia y cuyo surtido proviene de las mercaderías de contrabando y robadas; y talleres mecánicos que sobreviven sólo si disponen de repuestos ilegales. Un capitalismo subsidiario de los sujetos que excreta la sociedad del pleno empleo registrado en extinción. Una economía mercantil del crimen, que funciona al interior de la economía dominante postfordista. Un circuito integrado al "honesto" capitalismo del robo legalizado del trabajo ajeno -o expoliación salarial del trabajo "digno"-, y de bancos "respetables y sólidos" que se roban los ahorros cada 10 años.

Un Capital-Criminal del lucro privado, que incluye, sus ramas industriales, comerciales y financieras; sus "cocinas", "punteros" y "recaudadores". Y cuyos ingresos monetarios deviene Capital-Dinerario. Dinero que vuelve a servir para comprar insumos y al obrero y la obrera de la producción de la "merca" y el "paco", la "pepa" y la "hierba", disponiendo al mismo tiempo de sus casas como medios de producción y de sus lazos familiares y grupales en el barrio como soporte biopolítico del negocio. Dinero que aceita con coimas el silencio de fiscales y policías; dinero que se transforma en Capital financiero que alimenta operaciones inmobiliarias que "blanquean" las ganancias de lo punible, compra de bonos y acciones, y engordan burbujas especulativas y paraísos fiscales.

La dominación de la clase empresaria de un país "normal", tolera, lo que en el pasado hubiera sido anormal e intolerable: compartir con sus competidores clandestinos una cuota de la ganancia patronal. Para ellos, es preferible perder algo de rentabilidad, a que los pobres no tengan que consumir y terminen clausurando la época histórica del mercado que los condena a un presente desdichado y un futuro cada vez más incierto. Una realidad miserable, que a este paso, puede acabar consolidando en la práctica el imaginario y los deseos de la institución de una sociedad de la abundancia anticapitalista. Terminando, de esta forma, con la pobreza del 40 por ciento de los argentinos, otro tanto en el precariado y un 20 por ciento en el excedentariado y el autoempleo que ceba al mercado. Todos ellos y ellas viviendo en la escasez recurrente de mercancías. Un ejército de sub-empleados a los que el capital condena a la penuria del sub-consumo por la sub-reproducción de su fuerza de trabajo.

La economía de Kirchner profundiza la de Menem. Sino, leamos:

1. En comparación a 1998 el ingreso promedio de los ocupados cayó otro 23%. A su vez, dichos ingresos de $860 (U$S286), están por debajo de la línea de la pobreza. Vale decir, que el promedio de la multitud se hace pobre trabajando. ¡Vamos el capitalismo Nac&Pop!
2. Desde 1998 creció un 15 por ciento el PBI, pero sólo se redujo un 4 por ciento el desempleo. Es decir, que crecimiento y descenso del trabajo negado no se equiparan. Por lo tanto, por cada 3.75 puntos que crece el PBI sólo baja 1 punto la desocupación. Para bajar otros 10 puntos el trabajo negado se necesita un aumento del 37.5% del PBI. En el mejor de los casos, si a la economía Argentina le llevó ocho años aumentar 15% el PBI, necesitaría otros 20 años para bajar, 10 puntos más, el desempleo.
3. Crecimiento del PBI y descenso de la pobreza no se equiparan. Es más, son antagónicas. Creció la economía pero aumentó la miseria. Como el desempleo baja a costa del working poor y el trabajo basura, la pobreza kirchnerista de 2006 duplica la menemista de 1993. Por lo tanto: a + PBI = + miseria. A + empleo = + pobreza.
4. Con Kirchner hay 4 millones de trabajadores en negro.
5. Con Pingüino existen 1.4 millones de desempleados abandonados a la mano de dios, ya que la mano de la Nueva Clase los condenó a no recibir un solo peso del estado.
6. Además hay otros 1.5 millones recibiendo los ofensivos planes sociales de la sub-indigencia. Que encima para el gobierno son a cambio de una contraprestación. O sea, para el INDEC, o para los datos del diario de Yrigoyen de las estadísticas económicas oficiales, resultan trabajadores.
7. Distribución de la renta con el progresismo "K": En el presupuesto a ejecutarse este año, la "ley de leyes" de distribución del plusvalor robado a la multitud, el gobierno prevé otorgar $2.500 millones en planes sociales; y en cambio, transferir al capital "nacional" $38.000 millones, y desangrar a la mayoría con otros $14.000 millones destinados a los servicios financieros de la deuda externa. Mientras que Carlos Kirchner nos recuerda al dictador de Costa Pobre, el personaje del "Negro" Olmedo diciendo: "¡De acá!.. vamos a hacer un acuerdo con el FMI", sigue pagando como ningún presidente en la historia la deuda "eterna", e hipotecando al estado nacional como en la época de Carlos Menem.

Mientras tanto, "topadora" Miceli, arrasa con el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) ¡Cuánta burla al pueblo, Ministra de Economía Felisa Josefina Miceli! Será que la ministra, se cree, que nunca más se va a tener que bajar del auto con chofer, la alfombra roja y su rol de patrona. Sería bueno que Felisa recordase que hubo un presidente que hizo por 40 años todo el cursus honorum, y se terminó fugando en helicóptero en 2001 producto de una insurrección popular. O Domingo Cavallo, otro ministro de economía que duró dos décadas y se creía intocable, y ahora, no puede pisar una manzana que no sea donde está domiciliado. ¡Qué pequeño es el mundo Felisa!

Ya llegará el momento que "Santa Felisa" descenderá de las alturas, pero será difícil que pueda volver a "Rincón de Milberg" en Tigre, donde acompañaba a su pareja Ricardo "Pacha" Velazco en su militancia social. Pero claro, eso era en la vieja época menemista donde había pobreza, y no como ahora, donde el PBI bate todas las marcas, pero existe la bagatela de casi media Argentina sumergida. En el barrio hay muchos ex-compañeros de ellos, "Cazadores de Utopías", como era Velazco para la película de "Coco" Blaisten, que los esperan con el cuchillo entre los dientes. Pero bueno, ¡Son los gajes del oficio de la Nueva Clase! Y sino, siempre les quedará de consuelo a estos ex-setentistas, pagarse un exilio dorado en algún country por los servicios prestados al capital. Lástima, que ya no podrán contar con Rodolfo Galimberti para darle una mano en su futura metamorfosis. "Galimba", otro ex-setentista, que del oficio de reciclarse sabía un rato largo.

Con tanto trabajo negado, subempleo y flexibilización, el Capital-Criminal viene en auxilio del Capital en su conjunto. Suministrando al excedentariado y al precariado expulsados del trabajo "digno", una salida laboral "indigna", ante el peligro de la rebelión antisistémica de los condenados del postfordismo. Alimentando con sus ganancias al resto del capitalismo y generando, a su vez, una mercancía altamente eficaz para transformar en espectros, y eliminar, a los que La Matrix considera una clase peligrosa: los pobres.

Después de 2002 el consumo de drogas aumentó exponencialmente. Lo que es lo mismo, que decir, que aumentó el ProleDelito y el CapitalCriminal. Ahora ya sabemos que la "falopa" es bien ¡"Nacional y Popular"! Desde el retorno de la economía "Nac&Pop" -de Duhalde-Lavagna-Kirchner- el narcotráfico está de parabienes. Según datos oficiales, de la última encuesta nacional referida a estudiantes secundarios entre 13 y 17 años del SEDRONAR (Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), subieron un 44% los empastillados; un 67% el consumo de marihuana; se incrementó 170% el uso de cocaína; 200% la pasta base; y aumentó 380% el consumo de pegamentos como inhalantes. ¡Bravo Kirchner!, ¡El Narco-Capital pide a gritos la reelección!

Con el delito como mercancía y lo punible como trabajo, una forma más de producción de plusvalor, distribución y consumo de bienes y servicios mercantiles; la acumulación privada y el pasaje del mercado simple al mercado ampliado, y la correspondiente constitución de un trabajador permanente de lo prohibido por las leyes: ¿Faltará mucho para que se generalicen los partidos, la lucha armada y las insurrecciones de las y los obreros del delito? Algo de todo esto ya existe con el Primer Comando de la Capital en Brasil (P.C.C.). Los parias globales de San Pablo, un partido que comanda una guerra de guerrillas de los trabajadores del Narco-Capital.

# 02. Échale la culpa a Marx.. y a Engels

"Los proletarios, para hacerse valer personalmente, necesitan acabar con su propia condición de existencia anterior (..) Es decir acabar con el trabajo. (..) Y necesitan derrocar al Estado, para imponer su personalidad. (..) La comunidad de los proletarios revolucionarios, que toman bajo su control sus condiciones de existencia y las de todos los miembros de la sociedad (..) Toman parte los individuos en cuanto tales individuos. Esta comunidad no es otra cosa, precisamente, que la asociación de los individuos. (..) El comunismo (..) Su institución es, por tanto, esencialmente económica (..) Lo que crea el comunismo, es precisamente la base real para hacer imposible cuanto existe independientemente de los individuos."
Carlos Marx y Federico Engels.

"Pensar significa aventurarse más allá".
Ernst Bloch.

Terminemos con la moralina del trabajo "digno" del peronismo, el stalinismo y la socialdemocracia. En el capitalismo no existe ninguna dignidad para el trabajo. Tampoco existe ningún empleo "honesto" en una sociedad mercantil. ¡Digámoslo sin vergüenza!: No tiene nada de digno y honesto tener que venderse al sistema dinerario para poder comer. Y si de hablar de trabajo "genuino" se trata, ¡Vaya que resulta genuina!, la legión de empleados que mueve el capital como empresa organizada del robo del trabajo ajeno a gran escala. Un sistema cleptocrático conducido por la Nueva Clase (NC). Un crimen venerado por los códigos y las constituciones de los estados.

El capitalismo es como una manzana de cera: brillosa y tentadora, pero que guarda en su interior una mentira. Tiene el peso de una manzana, se ve como una manzana, promete el placer del paladar y sus nutrientes; pero al morderla se empasta la boca, se torna indigerible, y si se la traga, resulta mortal.

La esclavitud autoimpuesta surge, al creer, en esa gran manzana artificial que crearon los hombres: la sociedad de la compra-venta del trabajo humano. Al creer, las y los trabajadores, que la medida de su consumo proviene de la medida de su salario. Como si todo el valor del trabajo y el precio del salario, fueran sinónimos. Como si lo que produjera el empleado, sólo valiese, por lo que recibe a cambio como dinero. ¡Como si no existiera excedente de trabajo impago! De no ser así, no existirían capitalistas privados. Ya que, el patrón no recibiría nada a cambio para aumentar el valor, para plus-valorar, el capital puesto en juego cuando contrató trabajo asalariado. Nunca olvidemos que el capital no es más que la contracara del empleo. La acumulación del pillaje del trabajo ajeno expropiado legalmente por el empresario, a cambio, del fetiche, la farsa, la simulación, de la falsa equivalencia del trabajo por dinero. La medida de la pobreza del trabajo resulta proporcional a la medida de la riqueza del capital. El subconsumo de la multitud, es producto, del sobreconsumo del capital.

Y en sentido más amplio, el vasallaje del trabajo excede el empleo asalariado. Sino que incluye el plusvalor que produce la multitud, esté o no asalariada directamente por un patrón. 1).- ¿O acaso no producen plusvalía los fabricantes de cocaína que trabajan a destajo y los punteros a comisión, alimentando con su producción y distribución las arcas del Capital-Criminal? 2).- ¿O no producen plusvalor los cartoneros que constituyen el proletariado del cirujeo; que engorda el lucro del acopiador intermediario; y el capital de las firmas que utilizan la basura como insumo, y el empleo del reciclador, como fuerza obrera tercerizada por la fábrica? 3).- ¿O no son explotadas las empresas recuperadas por los trabajadores, que entregan, con las mercancías que producen, toda su fuerza de trabajo en el mercado para ser metabolizada como ganancia privada? Capital, que termina pagando sus salarios con el excedente de las ventas de los obreros, y los reincorpora al sistema mercantil como productores de plusvalor, más allá, que el medio de producción sea autogestionado por la propia clase obrera que lo okupó.

La relación Trabajo-Capital, sobrepasa, el vínculo obrero asalariado-patrón privado. Pero no por ello se deja de expoliar al trabajo. Más allá, de tal o cual patrón vs. tal o cual trabajador; de tal o cual empresa recuperada vs. un empresario que se quedó sin su firma; el explotador es el mercado del Capital, y la exprimida es la clase de la Multitud. El patrón y cada empleado particular no dejan de ser un soporte, un nodo de un conjunto de nodos, que compone las redes sociales del beneficio privado del conjunto del Capital. ¡Sí!, con mayúscula. Mientras que cada patrón y empleado, constituye un capitalista e integrante de la multitud con minúscula. La ganancia del Capital resulta un beneficio del que se apropia cada capitalista de manera social. El lucro que produjo la expoliación del trabajo, surge, de un promedio del conjunto del Capital que se prorratea entre los empresarios. Es una tasa media de ganancia, con sus ganadores y perdedores, aún dentro del propio campo del Capital. Pero al margen de su ganancia concreta, la pequeña y la mediana empresa pueden ser igual, o más explotadoras, que un oligopolio o un monopolio.

Es una clase que engorda a su opuesta, es El Capital el que vive de La Multitud. La explotación es un poder de una clase contra otra. Para el Capital la libertad es expoliación, para el Capital la libertad es poder. Poder para aprovecharse de su clase antagónica: la Multitud. Y el poder del Capital se manifiesta de manera personal en cada empresario pero se ejerce de manera social, como clase. La clase de los empresarios del Capital. Es un poder colectivo, político, estatal. Por eso no hay patrones sin multitud, sin sociedad de mercado, y sin el estado creado por el Capital para reproducir más Capital.

La plusvalía se origina en la producción, se realiza en la circulación de la mercancía, se concreta en el consumo y se la acumula como dinero. El dinero está presente desde el origen del circuito de la formación del capital. Y sigue todo su trayecto hasta hacerse más dinero, acumularse como capital, y volvérselo a emplear como dinero para su posterior reproducción. De no ser así, el capital se desvaloriza, pierde valor, y lo único que puede otorgarle un plus-valor es un nuevo trabajo vivo. Por eso, la multitud queda esclavizada cuando produce y cuando consume. Por eso la sociedad se produce, reproduciendo al Capital una y otra vez, hasta su próximo colapso.

La generación de plusvalía resulta el sentido supremo de todo aquello que conocemos como la sociedad capitalista. La plusvalía es la razón vital de toda la parafernalia que significa el mercado como sociedad, o la sociedad de mercado. Por eso no hay capitalismo sin dinero, no hay plusvalía sin dinero, y no hay ganancia y más dinero sin el trabajo robado por los empresarios en el mercado. No hay mercantilismo sin medida, sin valor de cambio, y el valor de cambio universal, el equivalente de todas las mercancías, lo constituye el dinero.

Todas estas formas del hacer para el capital desborda a la vieja clase obrera industrial fordista, integrando, a la posmoderna fuerza viva de trabajo, o a eso que llamamos multitud. Todo tiempo y espacio resulta colonizado por la mercancía. Todo el territorio de lo social, sus relaciones personales y familiares han devenido fábrica de plusvalor. Es el mercado, como biopoder del sujeto social de la multitud, el que subsumió a la vieja fábrica al desarrollo del capital; y no la vieja fábrica la que incorporó a cada obrero a sus filas. No estamos ante el fin del trabajo, ni de la fábrica; sino, ante la presencia de la multitud como fábrica social de plusvalor.

La medida del consumo del empleado nace, de lo que recibe en dinero por el trabajo necesario para mantenerse vivo, y no por todo el trabajo realizado que incluye el trabajo sobrante que se queda el capital, y por el que el hacedor no recibe paga alguna. La paga y el subconsumo del trabajador, encubre la plusvalía del capital. Sea por la explotación directa de un patrón, o mediada directamente por el mercado como en las fábricas recuperadas. Así la pobreza de la multitud se naturaliza. El cínico capital acusa a los productores de no poder consumir más porque su trabajo vale poco. Pero aunque consumieran más, siempre estará por debajo de todos los bienes y servicios que crearon. Mientras que en cambio, siempre los empresarios consumirán más, porque acumulan como dinero el trabajo excedente robado, y aumentan su capital con la venta de las mercancías producidas por la multitud que se vende por dinero, una y otra vez; estando condenada a ser esclava de su trabajo bajo la forma dineraria y el subconsumo; es decir, como modo de producción y reproducción del capital.

• Mientras los hacedores no reclamen para sí el mundo que crean, y no recuperen para sí todo lo que le ha robado la clase antagónica de los patrones, serán subconsumistas. Mientras que el trabajo no expropie a los expropiadores, empezando por sus vidas y la libertad, su imaginación revolucionaria y su igualdad, y conquisten por vez primera en la historia el dominio individual de las relaciones sociales, vivirá condenado a las privaciones y al consumo que se mide en dinero.

• Mientras no se expropie a los expropiadores, todos los medios de producción y distribución montados con la sangre y el sudor de la multitud, proseguirá el trabajo como yugo. Mientras no desaparezca el estado, que ha hecho de los empresarios quienes son: los acumuladores del ahorro social privatizado, los ladrones del excedente humano al emplear el trabajo, no habrá emancipación social e individual. Y decimos todos los medios productivos, porque la experiencia Argentina ha demostrado al mundo, que la clase obrera puede okupar 200 empresas y hacerlas funcionar autogestivamente, y no por ello, se terminó con el capitalismo. Es más, se pueden desapoderar a todos y cada uno de los patrones de la propiedad privada y su estado, y si en su lugar, esa propiedad de la que antes fue privada la multitud, no termina incorporada dentro de una nuevo vínculo social y político; por si misma, su recuperación, no instituye el antikapitalismo.

• Mientras que el trabajo no termine con la relación social capitalista, que fundó la propiedad privada sobre la base del robo privado de la acumulación social de la multitud trabajadora; mientras no concluya la venta de la creatividad humana en el mercado y la destitución del estado; mientras todo esto no acontezca, el dinero recibido por el trabajo siempre resultará miserable en comparación a todas las riquezas producidas.

La violencia de la clase de la multitud tiene cada vez más claro su objetivo y quien es su clase antagónica. Marcos Camacho, alias "Marcola", dirigente del Primer Comando de la Capital, todo un Lenin posfordista del proletariado del crimen, culto y descarnado, amado y temido por sus pares; le apunta a los "Barones del polvo", y caracteriza correctamente a los políticos y jueces, policías y militares, como los representantes del Capital-Parlamentarismo, o gobierno del excedentariado y precariado sin futuro. Un estado quebrado por el capital y responsable de la creación de la "post-miseria", del post-fordismo, post-moderno. Como dice Marcola: "Mis comandos son una mutación de la especie social, son hongos de un gran error sucio. Educándose en el absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo alienígena escondido en las márgenes de la ciudad. Ya surgió un lenguaje nuevo. Sólo tirando la bomba atómica sobre las favelas se puede acabar con nosotros." (sic). El líder del P.C.C. no es ningún ingenuo: sabe que la historia de la humanidad hasta el presente es la historia de la lucha de clases. Y es por ello que la sociedad está en guerra. Marcola conduce con un conjunto de "cuadros" una organización político-militar no escindida del ser social. Y el propio Marcola reconoce que la insurrección del Prole-Delito lo supera.

Brasil está bajo una guerra civil no declarada. Ignacio "Lula" da Silva, el presidente del país, que conduce su gobierno con el Partido de los "Trabajadores" (PT), el farsante del "hambre cero", es todo un neoliberal de la Nueva Clase burguesa de la política. La humillación de la NC "Petista" contra la multitud resulta grotesca. Veamos estos datos:

1. Los diputados cariocas ganan U$S11.200 por mes, mientras que el salario mínimo con el que sub-vive el 60% de los brasileros está en los U$S173.
2. Brasil, un país imperialista al interior del MERCOSUR, es la nación con la peor distribución de la riqueza del planeta.
3. El desempleo y subempleo es superior a los "90, y el 27 por ciento de los jóvenes menores de 24 años no estudian ni trabajan.
4. Sólo en San Pablo hay 360.000 hijos de la multitud presos.
5. Pero el excedentariado no conforma exclusivamente un fenómeno en Brasil, ni siquiera se limita a América Latina. Los parias globales pueblan el mundo. En las periferias de las grandes urbes se hacinan 1.000 millones de menesterosos juntando odio de clase.

La violencia de la multitud de los trabajadores del crimen, vincula, la lucha carcelaria y extracarcelaria, al excedentariado encarcelado entre rejas y al excedentariado encerrado a cielo abierto en los guetos de la miseria. El conflicto social está adentro y afuera, en la cárcel y en el barrio. Ya que toda la malla geográfica advino fábrica de plusvalor.

Siempre el poder social fue poder territorial, como antes en el fordismo la lucha del obrero industrial relacionaba su antagonía adentro de la fábrica y fuera de ella. Pero ahora en el postfordismo el conflicto de clase resulta bio-político. Una antagonía del trabajo contra el capital, como gobernanza del bio-poder de las poblaciones de los cuerpos sociales peligrosos.

He aquí el origen social del tema de la inseguridad que tanto desvela al Estado-Capital. Porque existe una clase social peligrosa (que resulta la mayoritaria, y que puede atentar contra el orden mercantil), la sociedad post-moderna se ha vuelto riesgosa para el propio capital que la creó. Y entonces necesita más seguridad para controlar, y si hace falta eliminar, a los sujetos sobrantes rebeldes de la la multitud.

• A modo de síntesis:

Actitud Estado terrorista = Excedentariado + precariado = Clases mayoritarias peligrosas =
+ inseguridad social = + control + represión + exterminio

El P.C.C., como todo partido que se precie, tiene un estatuto organizativo. Y entre sus principios están la libertad, la justicia, la paz y la fraternidad. Por su puesto, que para llegar a la comprensión de la lucha del Prole-Delito, hay que superar el sesgo meramente criminal que le da el Estado a la insurrección de los parias sociales. Y descartar la visión de la vieja izquierda que no quiere entender lo que significa la subsunción real y la inclusión del crimen como trabajo en el funcionamiento del capital. El resto de la multitud, tiene que abrirse a la comprensión de los modos de lucha violentos que tienen los trabajadores del crimen. Un sujeto social integrante de la multitud del trabajo vivo, condenados a la violencia habitual y generalizada que los produce y reproduce. Un orden despótico que los sitúa entre la indigencia y el crimen, la cárcel y el suicidio. La sobra social del mercado fordista, que resulta eliminada por policías con licencia para matar sumariamente, militares que actúan en democracia con métodos fascistas e impunes escuadrones de la muerte. Un genocidio en democracia. Un crimen social a gran escala, pero votado. Del fordista Terrorismo de Estado militar-civil, al post-fordista Estado Terrorista cívico-militar. Un mundo normal y monstruoso creado por la sociedad del Estado-Capital.

# 03. "El futuro llegó hace rato, ¡Todo un palo, ya lo ves!

Veámoslo un poco con tus ojos...
¡El futuro ya llegó!
Llegó como vos no lo esperabas".
Los Redonditos de Ricota, Todo un Palo.

"La polarización social, el surgimiento de nuevas elites y el empobrecimiento de la mayoría de los grupos sociales más desfavorecidos. Si esto parece una lucha de clases y lo vemos como una lucha de clases, entonces deberíamos llamarlo lucha de clases. Y deberíamos volver a poner en pie la lucha de clases".
David Harvey, 16/2/06.

Acerca de la masa desposeída, menesterosa como sujeto revolucionario, en general las posturas de los anarquistas y algunas posiciones del propio Marx, son más acertadas, que la vieja parafernalia tercerointernacionalista del sujeto proletario versus el lumpenproletariado. El precariado, los excedentes, los proletarios del delito, los miserables posmodernos; son parte integrante, y tal vez insustituible, de las revoluciones sociales venideras. Los estallidos sociales no son perfectos. No siguen un manual, no se calcan del pasado. Leningrado ha muerto y enterrado a sus obreros. Y el nuevo San Petersburgo universal, tendrá a la "escoria" del trabajo como uno de los pilares de las futuras huelgas urbanas insurreccionales.

El P.C.C. es hijo de las ciudades fractales que pueblan el mundo entero. Los guetos de la misera, la mixtura entre ciudades urbanas y rurales, y la bio-seguridad como tratamiento ante las clases peligrosas en la indigencia. El capital ha creado una post-miseria, neo-victoriana, post-fordista. Las ciudades imprecisas o periurbanas, regiones completas compuestas de redes de villorrios miserables, resultan territorios impenetrables y difícilmente controlables para el estado por medios militares.

El vallamiento y fortificación de los barrios privados, las ciudades del encierro para ricos y desheredados, y los corredores difusos entre ambos; establece, una dualización geográfica como proyecto del capital. La geografía, la traza urbana, suburbana y periurbana es parte de la lucha de clases. Una segregación de la pobreza como enfermedad, y el tratamiento bio-médico de los sumergidos a través de su aislamiento en ciudades cadavéricas. La indigencia como peste a ser curada por los tratamientos biomédicos de control de reproducción de la población y la creación de enfermedades para su exterminio. Ahí está Sudáfrica para atestiguarlo. Un apartheid en democracia. El trabajo negado por el capital, o desempleo, afecta al 40% de la población, abarcando fundamentalmente al 85% de la raza negra que vive en el país. Rascacielos, shoppings y hoteles cinco estrellas, contrastan con zonas miserables, calles desiertas cuando cae el sol y barrios blindados contra el ProleDelito. La expectativa de vida no llega a los 50 años. Y los miserables de la multitud que no mueren hasta esa edad, son eliminados con el SIDA que afecta al 18% de la población y extermina 300.000 personas por año. Una bio-seguridad genocida que se ejerce fundamentalmente contra los pobres. Un exterminio contra la multitud precaria y excedente, un barrido "higiénico" poblacional, una bio-medicina eugenésica de los cuerpos sociales peligrosos, un racismo social. Dominio biopolítico del capital, que le dicen.

• El delito como fuerza de trabajo es capital, pero también potencialmente clase obrera. Es sujeto social y valor de cambio, multitud y mercancía. El Prole-Delito como clase, es y será, uno de los nuevos desafíos que afrontan las Excedentocracias. Los gobiernos policiales en democracia criminalizadores de la pobreza.

Para la iconografía de las marchas del pueblo del trabajo "digno" asalariado, sus hermanos de clase, del trabajo delictivo, resultan irrepresentables e impresentables por indignos. Sus luchas menos conocidas, cuando no reprimidas por el movimiento obrero oficial. Su herencia menos estudiada, cuando no ocultada por la burocracia sindical. Todo ello producto de las implicancias anticapitalistas de su antagonía social, menos encuadrable en la lucha salarial y electoral. El trabajador registrado todavía tiene mediaciones extra coercitivas, consensuales, que lo atan al Capital-Parlamentarismo. Si no se revela puede esquivar la represión. En cambio, para el excedentariado y el precariado vuelto trabajador criminal, la coacción es la norma y el consentimiento la excepción: el estado se le presenta como cómplice del crimen y picana, cárceles y escuadrones de la muerte.

Si el proceso de producción de Capital es un proceso fetichista, las contradicciones con el Capital toma el mismo camino fetichista.

La lucha por más salario y por trabajo "digno" es una respuesta dialectizada y reformista del movimiento obrero como mera fuerza de trabajo. Un reflejo fetichizado, que confunde el precio del salario con todo el valor del trabajo. Una contradicción, y como tal dialectizable, entre la metabolización del precio del trabajo necesario y la formación de capital como trabajo excedente impago. En cambio, el fin de la lucha sindical como fetiche, da lugar, a la confrontación política y revolucionaria de la fuerza de trabajo. Un combate que trastoca la mera composición técnica de la fuerza viva del hacer, en recomposición política de la clase de la multitud. Una clase obrera que rechaza el trabajo mercantil, antagonizando con el capital y el estado que lo garantiza, hasta abolirlo. Por el contrario, si la lucha del trabajo contra el capital no supera la esfera gremial, resultan dialectizables sus implicancias y reabsorbibles sus demandas. Como la lucha reformista de pedirle al Capital que respete el derecho a la vida en las cárceles, en vez de terminar con las prisiones que encierra a 9 de cada 10 integrantes de una sólo clase: la de la multitud. Los pobres que provienen del mismo sujeto social que precisa venderse para vivir, o termina con su existencia y en prisión.

En un caso, el fetichismo salarial, solo hace caer su sortilegio con la lucha antidialéctica, antagonista, con la abolición del salariamiento. Del mismo modo, la causa fundamental para terminar con el crimen y del uso de las cárceles como manicomios, depósitos y campos de concentración posfordistas, es abolir la diferencia entre valor de uso y valor del trabajo.

En el proletariado, el nervio de la esencia capitalista está concentrado en la aristocracia con empleo. Y esta resulta una tendencia planetaria. Un caballo de Troya al interior de la multitud que sofrena el avance anticapitalista. Si la nobleza del movimiento obrero, organizado oficialmente, aborrece a los desocupados y se desentiende de los precarios; por el Prole-Delito, siente un desprecio post-fascista.

La multitud intuye correctamente los peligros. Y la multitud excede a la clase obrera industrial mejor paga. Lucha y retrocede, duda y aprende, y toma conciencia de sus intereses y valores antagónicos, actuando, contra la sociedad de la mercancía. El proceso de la conciencia de clase resulta imprescindible para la revolución social. Es decir, para terminar con el trabajo mercantil y el estado de clase.

La multitud se cultiva en el combate social. Se puede ser analfabeto en lectoescritura y ser un erudito en la lucha de clases. Como ser un excelente marxólogo y pésimo marxista. Demás está decir que no apelamos al anti-intelectualismo, la quema de libros y el rechazo al pensamiento abstracto. Pero por suerte la multitud no tiene que hacer un "post-grado" sobre teoría revolucionaria para insurreccionarse, ni ser un obrero calificado de la Ford para insubordinarse. Ya que, si así fuera, no habría rebeliones bajo el post-Fordismo. Ni hubiera existido el movimiento piquetero, el 19 y 20 argentino, el asambleísmo por la matanza del boliche Cromañón y la destitución de Aníbal Ibarra. Levantamientos de la multitud que han derribado gobiernos en Argentina en 2001; y restituido en Venezuela en 48 horas a Hugo Chávez al gobierno luego del golpe de estado de 2002; echado a Sánchez de Lozada en Bolivia en 2003 y al presidente Carlos Mesa en 2005; y derribado a Lucio Gutiérrez en Ecuador en 2005. Cada uno arriba a la conciencia como puede, con lo que tiene y con lo que le dejan. Así será, inclusive, para el ProleDelito.

Marx quedó maravillado por el progreso del ferrocarril y por las implicancias que esto iba a tener en la lucha de clases. Cuando se acercan las distancias se acortan los tiempos y se facilita enormemente la lucha. El ferrocarril aparejaba el más fácil y rápido traslado de una localidad a otra de los cuerpos en lucha contra el capital. Una mayor celeridad para dar cuenta de las noticias de los combates de la clase obrera; el abaratamiento y aumento del correo revolucionario por la sacas postales transportadas por los trenes, un correo militante que vehiculizaba una más pronta respuesta y coordinación para los encuentros, conferencias y congresos de los insurrectos.

Bajo el post-fordismo los tiempos se licuifican. Se mezcla el tiempo libre con el tiempo de vida como tiempo de trabajo. Los instrumentos tecnológicos ponen a distancia de un "click" la comunicación planetaria. La respuesta inmediata termina con la espera, el tiempo es on-line y el espacio se aplana. El trastocamiento de las coordenadas tiempo y espacio afecta la ley del valor (la inmaterialización del producto del trabajo, un general intellect que da vida a los ordenadores pero cuya inteligencia viva y universal excede su acumulación como capital fijo), y provoca la implosión de la moderna y sólida subjetividad del obrero masa fordista. El ciberespacio como ágora universal en disputa, nos ubica en una esfera pública no estatal como nunca existió. Un nuevo plano de la realidad, una explosión post-moderna de la fluida subjetividad del obrero social postfordista. Un aceleramiento del tiempo de lucha por el aumento del espacio comunicacional. Una ampliación espacial de la antagonía de clase, producto, de la reducción del tiempo de coordinación. Internet como Gutenberg a la "n" potencia, el e-mail como correo militante reloaded, el ciberespacio como un Aleph borgiano bajo combate social. ¡Imaginemos, lo que harían hoy, nuestros hermanos mayores de la Primera Internacional si hubiesen dispuesto de la web!

La enorme ventaja que tiene la multitud en la posmodernidad es la autocreación de la comunicación. Internet y las páginas de autopublicación, los e-mails y el chat, telefonía vía ordenadores y correo instantáneo, los celulares y los SMS, el abaratamiento y versatilidad de la fotografía y el cine digital. Todos soportes para que los combates políticos y la reflexión, las sensibilidades y los deseos, la ciencia y el arte, las ideas y la imaginación, se multipliquen y profundicen. Una plataforma para que se visibilicen y difundan las luchas dificultando el castigo del Estado del Capital, que hace del ocultamiento de la represión, uno de sus poderes.

El crecimiento del correo electrónico resulta imparable. En 1998 había 253 millones de cuentas, mientras que en el 2006 se llegó a los 1.600 millones. El año que pasó aumentó otro 10% la cantidad de usuarios de internet. Y no precisamente por el primer mundo. La mayor explosión se dio en China, Rusia y la India. Mientras que en los EE.UU., que es el primer usuario de internet, 153 millones acceden a la web. De los que poseen internet en el mundo, el 60 por ciento, tiene banda ancha en su casa. Los trabajadores pasan por semana 14.5 horas revisando su correo, 13.3 horas creando documentos y 9.6 horas buscando información.

En Argentina, diez millones de usuarios tienen acceso a internet. En los últimos cuatro años su consumo creció en un 150%. El conocimiento acumulado en la web resulta de 161 exabytes, o 161 mil millones de gigabytes. Tres millones más de datos que todos los libros escritos hasta hoy. Son tanto como 12 columnas de libros de la tierra al sol. Una biblioteca de Alejandría digital donde se necesitaría 2.000 millones de iPod repletos de información para poder almacenar todo lo producido.

Este achicamiento cualitativo entre tiempo y espacio de la postmodernidad, en relación a la modernidad, es lo que facilita la conectividad de las luchas y la distribución digital de la carga afectiva de los combates. Permitiendo compartir imágenes y gritos, palabras y llantos, democratizando el saber y el placer, favoreciendo la proliferación y proteinización, el crecimiento y la complitud, del cerebro colectivo de la multitud.

Ahora, la insurrección del Prole-Delito, una guerra de los Canudos postmodernos, va a ser difundida, gozada y sufrida en tiempo real. Será informada unidireccionalmente por la mass media y comunicada interactivamente por internet desde los medios contraculturales.

15 de marzo de 2007

Colectivo Nuevo Proyecto Histórico

Materiales vinculados:

• Fuerzas represivas y Capital-Criminal. El delito como mercancía y lo punible como trabajo. Capítulo #3 del libro on-line de NPH "La Organización Autónoma del trabajo".

• Delito, Mercancía y Capital-Criminal. Capítulo #8 del libro on-line de NPH "Capital-Parlamentario, Posfascismo y AnTicapiTalismo".

• Parias Globales: de Haedo a París.

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