Relatos presenciales, Faluya: Crímenes yanquis y resistencia iraquí

Con el regreso de los refugiados y con el reestablecimiento de comunicaciones con quienes permanecieron, comienzan a salir relatos presenciales de los crímenes de guerra yanquis contra Faluya. Y salen informes de que aún no se ha extinguido la resistencia armada que Estados Unidos buscó aplastar en el embate contra Faluya en noviembre; la mayor parte de esta resistencia ya se trasladó a otras ciudades.
Poco después de la ocupación yanqui de esta ciudad de 300 mil habitantes en abril de 2003, se transformó en un centro de resistencia. En abril de 2004, los combatientes expulsaron a los ocupantes. Los yanquis intentaron vanamente retomar la ciudad mediante un sitio de un mes; en noviembre destruyeron casi toda la ciudad en una campaña de bombardeos. Cientos de miles de habitantes huyeron a campamentos de refugiados en Bagdad y otras ciudades. Por fin los yanquis anunciaron que habían "quebrado" la resistencia de Faluya.
La mayoría de los habitantes aún no ha recibido el permiso de regresar. Miles viven el frío invierno en carpas en el terreno de la Feria Internacional, la universidad y otros lugares de la capital. El 22 de diciembre, activistas contra la guerra de Inglaterra y otros países exigieron justicia para los refugiados en una protesta en la Plaza del Parlamento capitalina. El ex coordinador humanitario de la ONU por Irak, Denis Halliday, apoyó la acción.
Los comandantes yanquis declararon que convertirían a la ciudad ocupada en una "ciudad modelo". Mientras los primeros habitantes regresaban a sus hogares el 24 de diciembre, los soldados yanquis les tomaban huellas dactilares y muestras a ADN y les digitalizaron retinas. Además, les dieron un gafete con el domicilio inscrito, diciendo que sería un delito no tenerlo puesto. Por temor a carro-bombas, les prohibieron manejar vehículos motorizados en la ciudad. Los ocupantes advirtieron a las familias que no comieran los alimentos que dejaron atrás, lo que suscitó especulaciones de que los yanquis usaron armas químicas contra la resistencia y envenenaron la comida.
El primer grupo de habitantes con permiso para regresar, unos dos mil, eran del barrio Andalus, que se dice padeció menos daños que otros. El 24 de diciembre, el Dr. Saleh Hussein Isasi, director interino del hospital general municipal que acompañó a algunos refugiados hacia la ciudad, le dijo a la BBC:
"A las 8 horas del viernes, los soldados del retén estadounidense al oeste de la ciudad decidieron dejar pasar a ver sus hogares a los habitantes, sobre todo del sector Andalus. Estuve ahí. En la ciudad, del 60 al 70% de las casas y edificios están completamente arrasados y dañados y por ahora no son habitables. Del 30% restante, dudo que ni uno no haya sufrido daños.
"Uno de mis colegas. . . fue a ver su hogar; lo encontró casi completamente colapsado y todo sus pertenencias incendiadas. En la casa de un vecino, halló un familiar suyo muerto y un perro que se le había comido la mitad de la carne.
"La mayoría de los regresados están dejando la ciudad después de ver que sus hogares no son habitables. Vi a dos familias que permanecieron pese a fuertes daños a sus casas; un hombre, que tiene solamente un cuarto en que vivir, dijo que se quedará pues vivía en condiciones muy malas fuera de la ciudad y que iba a traer a otros integrantes de su familia para vivir ahí, pues no tiene de otra.
"No hay agua, luz, sistema de alcantarilla, no queda nada salvo una pequeña cantidad de material médico que sacaron del hospital municipal en dos ambulancias. Hay un centro de atención primaria en la ciudad con dos médicos que ofrecen medicamentos y apoyo.
"Estuvo en el hospital anoche y oí muchos bombardeos y disparos durante tres o cuatro horas. Escuché explosiones muy fuertes dentro de la ciudad’.
El 31 de diciembre, miles de refugiados protestaron frente a la entrada principal de la ciudad. Exigieron el fin de las revisiones en los retenes, la restauración de servicios básicos y la retirada de los ocupantes. En cosa de semanas, volvieron decenas de miles de habitantes a pesar del toque de queda del anochecer al amanecer.
La unidad de información IRIN de la ONU le entrevistó al mismo doctor. Dijo que el equipo de urgencias del hospital recuperó más de 700 cadáveres de los escombros, de los cuales más de 550 eran mujeres y niños y la mayoría de los hombres eran ancianos. El equipo sólo ha podido entrar a nueve de los 27 barrios de la ciudad.
Los yanquis dicen que mataron a dos mil combatientes de la resistencia. Como los guerrilleros combaten a una ocupación extranjera, las muertes son injustas. Los ocupantes no distinguieron entre combatientes y civiles. Destruyeron cuanto edificio pudieran a fin de "ablandar" a los combatientes antes de la ofensiva final. En la llamada última fase de la ofensiva, gran cantidad de tropas terrestres yanquis ocuparon lo que esperaban sería un cementerio en masa; hasta los comandantes citados por los medios admitieron que mataron a todo lo que se moviera, tanto seres humanos como animales. Con detectores de calor rastrearon señales de vida en los escombros y luego los arrasaron a sangre y fuego. Tenían un temor bárbaro a todo mundo. Antes de entrar a "limpiar" los edificios, echaron granadas y explosivos.
Un camarógrafo de la Lebanese Broadcast Corporation, Burhan Fasa"a, le dijo al periodista independiente Dahr Jamail lo que vio durante los combates de noviembre: ""Entré a la ciudad cerca del barrio Julan, que está cerca del hospital general", dijo en una entrevista en Bagdad. "Desde la azotea del hospital, francotiradores estadounidenses rociaban a todo mundo".
"Muy nervioso, fumaba cigarrillos durante la entrevista, obviamente conmovido por lo que vio.
"El 8 de noviembre, los soldados dejaban que las mujeres y niños, no los hombres, salieran de las ciudades. Para filmar desde adentro de la ciudad, como no logró entrar a la ciudad por los retenes principales, tuvo que dar una vuelta por las afueras de la ciudad y por un pelo logró entrar caminando por la zona rural cerca del hospital principal y cruzando el río en un botecito. "Antes de encontrar el botecito, estaba a 50 m del hospital desde donde rociaban los francotiradores estadounidenses a todo mundo", dijo. "Pero logré entrar".
"Me relató que los cazas yanquis bombardeaban tan fuerte y constantemente que casi no pasó ni un minuto sin que el suelo temblara. "Los norteamericanos usaron bombas muy pesadas para quebrar el espíritu de los luchadores", explicó. Con los brazos mostró el alcance del embate: "¡Lo bombardearon todo! ¡Digo todo!"
"Relató que continuaron los bombardeos los primeros dos días. El tercer día, columnas de tanques y otros vehículos blindados avanzaron. "Enormes cantidades de tanques, blindados y soldados entraron por el lado norte de la ciudad. Filmé al menos doce vehículos estadounidenses destruidos", dijo.
"Los soldados aún no podían entrar a la ciudad, así que se reiniciaron los bombardeos. "Vi que al menos 200 familias murieron aplastadas en sus casas por las bombas norteamericanas", dijo Burhan mirando al suelo mientras colgaba una larga ceniza de su cigarrillo. "Los habitantes ya necesitaban de todo! Ya no tenían alimentos ni medicinas. Vi morir a gran cantidad de personas en el norte de la ciudad, en su mayoría civiles".
"Comenzó a relatar historia tras historia de lo que atestiguó en la primera semana del sitio. "Como los habitantes no podían salir de sus hogares, enteraron los muertos en sus huertas. Con tanta gente herida y sin medicamentos, muchos murieron a causa de las heridas. Cualquiera en la calle era blanco de los norteamericanos; hasta yo vi muchísimos civiles muertos por ellos".
"Miró por la ventana, respiró profundo varias veces. Entonces, dijo, la mayoría de las familias ya no tenía comida. Recorrían a hurtadillas las casas vecinas en busca de comida. Desde hacía tiempo se había cortado la luz y agua. Los militares pidieron por altavoz que las familias se rindieran y salieran de sus hogares, pero Burhan dijo que tenían demasiado temor como para salir. Por eso, los soldados abrieron a ráfagas las puertas de las casas y las allanaron.
""Como los norteamericanos no tenían intérpretes, entraron a las casas y ¡mataron a los habitantes porque no hablaban inglés! Entraron a la casa donde estaba yo con 26 personas más y tirotearon a los habitantes porque no obedecían las órdenes, aunque fuera porque nadie podía entender ni una palabra de inglés. El 95% de quienes murieron en las casas fueron muertos porque no podían hablar inglés".
"Como sus ojos se lagrimeaban, prendió otro cigarrillo y siguió hablando.
""Como pensaban que los habitantes rechazaban sus órdenes, los soldados los balearon. Pero es que ¡no les podían entender!"
Los soldados estadounidenses arrestaron a Burhan. Cuando se enteraron que era reportero, lo golpearon y le confiscaron su cámara y película. "¡Arrestaron a más de cien de mi zona, entre mujeres, niños y otros. Sólo había un inodoro para todos los detenidos; nos apenaba mucho usarlo en público, pues no había privacidad. Y nos obligaron a usarlo esposados".
""Vi bombas de fragmentación por doquier y muchos cuerpos calcinados, muertos sin balas. Definitivamente usaron armas incendiarias, sobre todo en Julan. Muchas veces, vi a los francotiradores norteamericanos matar a civiles. Un francotirador sentado en el minarete de una mezquita balaceó a todo el que se moviera".
"Atestiguó algo que muchos refugiados de la ciudad han reportado.
""Los civiles intentaron escapar nadando por el río Éufrates, pero los francotiradores norteamericanos los balearon a todos desde el otro lado del río".
"La casa donde estaba hospedado antes de ser arrestado está ubicada cerca de la mezquita donde el camarógrafo de la NBC filmó la ejecución de un anciano iraquí herido.
""Estuve en el barrio Jubail donde el camarógrafo de la NBC filmó el tiroteo a un hombre herido en la mezquita. ¡Las personas heridas y sin armas se refugiaban en esa mezquita! Estuve en esa mezquita y no hubo armas de ninguna clase en absoluto. La gente sólo buscaba refugio, nada más".
"Atestiguó otro horrendo incidente que reportaron muchos refugiados que llegaron a Bagdad.
""El martes 16 de noviembre, vi tanques aplastando a las personas heridas en las calles del barrio Jumariyah. Ahí hay una clínica pública, así que se llama la calle de la clínica. Debido a fuertes combates en la calle, había 20 combatientes muertos y algunos civiles heridos frente a la clínica. Estuve en esa clínica a las 11 horas el 16, cuando los tanques molieron los muertos y heridos".
"Después de una larga pausa, miró por la ventana un rato. Mientras que aún miraba por la ventana, dijo: "Durante los nueve días que estuve en Faluya, no hubo evacuación de los hombres, mujeres, niños y ancianos heridos. O murieron o lograron sobrevivir"".
En medio de todo eso, continuó la resistencia. El 13 de diciembre, se dieron escaramuzas con los ocupantes en los barrios orientales. El periodista iraquí Fadil al-Badrani le dijo al Al Jazira que eran los combates más cruentos en dos semanas. Las bombas de los cazas yanquis prendieron gruesas columnas de humo en los barrios Jubail, Askari y Shuhadan Sinari. El 7 de enero, las autoridades ocupantes de Faluya informaron que continuaron los combates y bombardeos.
Los ocupantes eligen a cuáles periodistas dejar entrar y a cuáles no en los cinco retenes de acceso. El 7 de enero, un reportero del New York Times escribió que los soldados escoltaron a él y a sus colegas, pero les dijeron que era "muy peligroso" hablar con las familias. La periodista francesa Florence Aubenas hacía entrevistas a los refugiados de Faluya cuando ella y su ayudante desaparecieron el 5 de enero en Bagdad. Las autoridades yanquis dicen que no la tienen detenida. Independientemente de quién la detuviera, cunde el temor entre los reporteros.
Mientras tanto, continúan los combates más intensos y amplios desde el inicio de la ocupación. Los guerrilleros se apoderaron temporalmente de Mosul, la tercera ciudad del país; aunque algunos soldados yanquis de Faluya se trasladaron hacia esta ciudad, todavía hay una contienda muy fuerte. Lo mismo ocurre en algunos barrios de Bagdad. Los ocupantes admiten que en gran medida están fuera de su control cuatro de las 18 provincias del país, con la mitad del territorio (todo el país al oeste y al norte de Bagdad salvo el Kurdistán) y buena parte de la población.
Fuentes del artículo: http://www.electroniciraq.net y http://www.dahrjamailiraq.com/weblog/







