Reportaje sobre Nueva Orleans.

Artículos, noticias y reportes extraídos del periódico "Revolución" del Partido comunista revolucionario de Estados Unidos.
Voces de Louisiana: "ESTAMOS MUCHO MÁS ALLÁ DEL ENOJO"
De nuestros corresponsales en Louisiana:
Rumbo a Nueva Orleáns nos encontramos con un señor de Thibodeaux que fue a reparar generadores en la ciudad. Él nos dijo: "No están diciendo lo que está sucediendo; hay cadáveres por todos lados, hay cadáveres en las calles de Nueva Orleáns. El desastre natural se ha vuelto una catástrofe humana. Una terrible tormenta ha abierto un torrente de furia y dolor".
Un señor del distrito municipal 9 de Nueva Orleáns, pegado al dique y a orillas del lago Pontchartrain, nos dijo, entre sollozos, que no encontraba a su mamá, tía ni hermanas. Luego nos dijo: "No vayan a decir que aquí no tenían un plan. No, ese no es el problema. Tenían un plan, el plan era cerrar la ciudad y dejar que se mueran los que no salieron, los negros y los pobres. Que se mueran, ese era el plan".
Una señora llamó angustiada a una emisora a pedir ayuda. Dijo que un amigo anciano estaba atrapado, enfermo y deshidratado. El viernes intentó cruzar el puente del río Mississippi, pero la Guardia Nacional no lo dejó porque tenía identificación del municipio de Orleáns y no podía cruzar la "frontera" hacia el municipio Jefferson. "Se va a morir en el apartamento", nos dijo.
Todos están que hierven de rabia y a punto de estallar del dolor; están furiosos porque los tratan como refugiados, los llaman refugiados. No comprenden por qué el gobierno, a todo nivel, no hizo nada por ayudarlos. Un señor de Kenner nos dijo: "¿Cómo es posible que nos llamen refugiados siendo de aquí? Mi familia está aquí desde que vinieron de esclavos. ¿Y ahora nos llaman refugiados?". Un joven de Uptown Nueva Orleáns nos dijo: "No estamos enojados, estamos mucho más allá del enojo. Si pudieran ver cómo nos sentimos por dentro, verían que estamos mucho más allá del enojo".
Nueva Orleáns está bajo ocupación militar; miles de soldados llegaron a reprimir y subordinar a los que quedan. La ley marcial reina en Orleáns y otras municipalidades. Después de dejar por varios días a los residentes más pobres de una ciudad importante podrirse en aguas residuales, sin alimento, agua o medicina, el gobierno mandó tropas. Reginald habló por muchos cuando dijo: "Desde este puerto a diario enviaban material para matar gente en Irak, ¿por qué no lo usan para ayudar a la gente de Nueva Orleáns?".
Los efectos del huracán se sentirán por mucho tiempo, pero la influencia que tendrán en el futuro dependerá en gran medida de la respuesta que demos hoy. Jugando baloncesto en un albergue de Baton Rouge un joven nos dijo: "La ciudad ya no está, pero nosotros seguimos aquí".

El huracán trajo sufrimiento y muerte ¡EL SISTEMA AGRAVó LA SITUACIóN!
El huracán Katrina golpeó la costa del Golfo de Estados Unidos y dejó una devastación incalculable y expuso a la vista de todos lo podrido de este sistema capitalista.
En Nueva Orleáns docenas de miles de personas fueron al Superdome y al Centro de Convenciones como les mandaron. Después de vadear kilómetros de agua, esperaban encontrar techo y comida, e hicieron lo posible por arreglárselas. Muchos compartieron la medicina, comida y artículos de primera necesidad que tenían con sus vecinos más necesitados.
Pero al poco tiempo la situación se volvió imposible. En 24 horas los niños y los ancianos empezaron a sufrir los efectos de la deshidratación y a morir. Tenían hambre, no había electricidad y las aguas negras se infiltraron en el estadio. Se encontraban rodeados de enfermedad y muerte.
Hicieron lo que las autoridades mandaron, pero el plan del gobierno ¡agravó la situación de las masas!
Cuando no llegó nadie a ayudar, tuvieron que tomar la iniciativa. Buscaron comida y agua donde podían, incluso en las tiendas abandonadas. Por eso, los tildaron de delincuentes y amenazaron con matarlos.
Este heroísmo en una situación angustiosa demostró el potencial de las masas de organizarse y de tomar las cosas en manos propias. Un hombre de 20 años, por ejemplo, se apoderó de un camión escolar y llevó a un grupo al Astrodome de Houston, donde las autoridades prometieron ayudar a los refugiados. El grupo, en su mayoría adolescentes, reunió todo el dinero que tenía para comprar gasolina y pañales. Este no es el único ejemplo y conoceremos muchos más.
De todo el país ha llegado una ola de apoyo. Mucha gente de la clase media ha expresado indignación ante la respuesta oficial a Katrina. A unos corresponsales en Biloxi y Nueva Orleáns casi se les saltaron las lágrimas y condenaron la inacción. Mucha gente corrió a ofrecerse como voluntarios.
En vez de salvar a las víctimas, el gobierno y las fuerzas armadas trataron a las docenas de miles de damnificados como si fueran un enemigo.
Un grupo de gente hambrienta entró a la fuerza a la cocina del Centro de Convenciones para preparar comida pero los soldados de la Guardia Nacional los sacaron. Uno dijo: "Nos apuntaron y nos dijeron que o nos íbamos de la cocina o nos iban a matar. No queremos que nos ayuden. ¡Dennos unos vehículos y nos vamos por nuestra cuenta!"
La gobernadora de Louisiana amenazó que la Guardia Nacional "disparará a matar" a los que toman cosas de las tiendas, y Bush declaró que "habrá cero tolerancia" para los "saqueadores".
Millones han visto el cruel sufrimiento en las noticias. Millones se han preguntado dónde está la ayuda oficial. ¿Por qué tarda tanto tiempo? Pero las autoridades no respondieron a las necesidades más básicas de la población y ahora, ante la angustia popular, la respuesta es armas y medidas policiales.
¿Qué clase de gobierno pone a la población en una situación totalmente infrahumana como esta y luego amenaza con matar a sangre fría a la gente que hace lo necesario para subsistir?
Un gobierno y un sistema que pone las ganancias y la preservación de las relaciones de propiedad capitalistas antes que el pueblo, y cuya principal preocupación es mantener el control social, a punta de fusil.
Un sistema y una clase dominante que funcionan de esa manera son totalmente inservibles e ilegítimos y no tienen el derecho de seguir gobernando.
Incluso una voz de la clase dominante como David Brooks, desde su perspectiva reaccionaria, admitió: "Las inundaciones arrastran la superficie de la sociedad y la manera acostumbrada de hacer las cosas. Desnudan la estructura de poder subyacente, las injusticias, los patrones de corrupción y las desigualdades no admitidas".
Los que detentan el poder solo prometen más sufrimiento y represión para las masas. El general Gary Jones, comandante de la Guardia Nacional de Louisiana, le dijo al Army Times: "Esta ciudad parecerá una pequeña Somalia. Vamos a reconquistarla. Será una operación de combate y vamos a restablecer el control".
Hay que rechazar esa represión. Todo lo que está pasando en conexión con el huracán demuestra lo podrido y criminal de este sistema. Pero estos sucesos y la respuesta de millones de personas también muestran las semillas de otro futuro: la posibilidad y el potencial de deshacernos de este sistema por medio de la revolución y de crear una sociedad totalmente nueva. No se sabe qué pasará en las semanas y meses venideros, pero en tiempos poco comunes lo que hace el pueblo puede cambiar la historia.

Si las masas gobernaran, ¡responderían mucho mejor!
Hemos visto lo que hizo el sistema capitalista, con la ganancia al mando, en respuesta al huracán Katrina. Pero hay una alternativa: el socialismo, donde la clase obrera gobierna y el propósito de la producción es satisfacer las necesidades del pueblo y la transformación revolucionaria de la sociedad.
La dictadura del proletariado tendrá prioridades, principios y métodos fundamentalmente distintos, y eso llevará a una respuesta muy diferente a un desastre: la sociedad inmediatamente se pondrá a aliviar el sufrimiento del pueblo y no a empeorarlo.
Imaginemos un estado socialista que representa al pueblo y que pone los intereses populares por encima de todo donde la dirección se apoya en el pueblo y lo moviliza para resolver los problemas en todas las esferas donde los científicos ayudan a las masas a entender los huracanes y otros desastres (y en el proceso aprenden de ellas también) donde las escuelas ensenan a entender científicamente la naturaleza y la sociedad donde hay un amplio debate público sobre cómo responder a los desastres, las medidas preventivas y los recursos gubernamentales que se les dedican.
En cuanto a la opresión de los negros, que hemos visto con tanta claridad en Nueva Orleáns, como dice el Borrador del Programa del Partido Comunista Revolucionario, un gobierno socialista revolucionario "atacará inmediatamente las instituciones y el legado de la opresión nacional. Por ejemplo, la discriminación se prohibirá inmediata y enérgicamente en el empleo, la vivienda y todas las demás esferas A largo plazo, el estado dará preferencia, recursos y ayuda a las zonas menos desarrolladas en el marco del desarrollo equilibrado de la sociedad. Inmediatamente después de la toma del poder se aplicará firmemente la política de "empezar por los más necesitados"".
El capitalismo refuerza y requiere la competencia entre individuos y promueve la mentalidad de "primero yo". Pero un estado socialista refuerza y requiere lo contrario: el trabajo colectivo para arrancar de raíz las inequidades y forjar una nueva sociedad. Los huracanes y demás desastres siempre presentarán peligros, pero una sociedad socialista podrá responder desde una posición fundamentalmente diferente. Desde el comienzo se movilizará todo el país para enviar comida, medicinas, auxilio y transporte. Se tomarán medidas extraordinarias para dedicar todos los recursos posibles, sean hoteles, casas, hospitales, médicos, choferes, etc. Se satisfacerán las necesidades de todos, empezando con los más necesitados: los enfermos, los heridos y los pobres.
No es necesario limitarnos a imaginar tal sociedad podemos examinar lo que se logró en China con la dirección de Mao Tsetung, cuando era un país socialista. Cuando el gobierno revolucionario conquistó el poder en 1949, los canales, los diques y los terraplenes estaban en muy mal estado y centenares de miles de personas sufrían por inundaciones y sequía. Con el espíritu de "servir al pueblo", se movilizó a millones de campesinos a construir enormes presas y canales para impedir inundaciones. Unos 300,000 soldados y civiles completaron en 75 días un enorme proyecto de reparación de diques y creación de zonas de evacuación para 170,000 personas.
Tras el huracán Katrina se ve que el sistema capitalista es totalmente incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo. TAMBIÉN se ve el potencial de las masas de organizar la sociedad de otra manera cuando, en condiciones extremadamente difíciles, tomaron la iniciativa, se apoyaron y se las arreglaron para subsistir a pesar de todas las fuerzas de esta sociedad capitalista, y en oposición a ellas.Esto muestra el potencial de lo que se podría lograr si se organiza la sociedad de una manera totalmente diferente.
De Cómo el sistema ha traicionado al pueblo negro: Momentos decisivos
De hecho, como dice La pura verdad, verdad liberadora,la discriminación no está operando "a la inversa"; sigue operando de la misma manera que siempre ha operado a lo largo de la historia de Estados Unidos, sigue promoviendo la supremacía blanca y el machismo.
En términos históricos, aquí tenemos dos importantes momentos decisivos (después de la guerra de Secesión y después de la II Guerra Mundial, o sea, la Reconstrucción y el movimiento de derechos civiles) en los que se planteó claramente la pregunta: ¿dará el sistema derechos iguales a todos? Y la respuesta del sistema fue: ¡NO! No se trata simplemente de que la clase dominante no quisiera hacerlo, sino de que no podía hacerlo. No podía hacerlo porque hubiera tenido que desmantelar todo su sistema, y minar su base económica y superestructura.







